¿Quién y qué mató a Sergio Lemos?

¿Quién y qué mató a Sergio Lemos?
Marcelo Marchese

sergio-lemos@20131107082108

Las declaraciones del Ministro de Interior fueron elocuentes en dos puntos cruciales: 1- la policía le plantó el arma a Sergio Lemos, a quien se quiso hacer pasar por delincuente; y 2- la propia policía se cobra cuentas entre ellos, entre los propios grupos policiales que deben actuar en Santa Catalina, de tal manera que apresan jóvenes por la noche, los someten a torturas, y luego los obligan a firmar declaraciones sin leer (en caso contrario vuelven a recibir golpes). ¿Todo esto se hace por saña? No y sí, pero en todo caso, lo hacen unos policías para complicar a otros policías.
¿Esto lo dice la gente del barrio? No. Lo dice el Ministro de Interior.
Aquel lector que habita en un barrio privilegiado no tiene porqué tener idea de cómo opera la policía en aquellos otros barrios donde vive el resto. El policía, de origen humilde, parece ser que a veces olvida su origen y a veces no acepta ni que se le pregunte por qué uno es detenido. Cuando es detenido, perfectamente puede uno ser golpeado con una guía telefónica a modo de cachiporra que no deje marcas, y jamás de los jamases cometerá el error de hacer la pertinente denuncia. Por lo que uno escucha de boca de detenidos y abogados, no es seguro que la Revolución Francesa y su declaración de Derechos del Hombre haya alcanzado a aquellos barrios.
Esa es la situación de nuestro Uruguay actual. ¿Alguien piensa que con este gobierno o con el que fuere tal situación cambiaría? Jamás. Todos sabemos que sólo puede agravarse y que inevitablemente nos convertiremos en Colombia. ¿Nos estamos refiriendo a cómo involuciona la moral policial? Si y no. Nos referimos a cómo involuciona todo. El gobierno no ha modificado en absoluto la metodología policial. ¿Puede modificar algo el Ministro del Interior, sea el que fuere? No gran cosa. Puede hacer movimientos como para que se crea que hace algo, pero el fenómeno escapa a su poder. La policía debe reprimir el delito, pero la sabia policía de la ciudad sería que no se generaran delincuentes. Y ahí tenemos el problema: cada vez tendremos más delincuentes, más violencia, peor policía, más miedo y peor vida.
Por un lado, el policía que cobra dos pesos, y que debe cerrar los ojos a cualquier irregularidad del Cuerpo Policial, debe combatir al delincuente, pero evitando, en lo posible, matarlo. Toda la histeria social compele al policía a actuar, pero a su vez, se lo compele a respetar ciertas normas. El día que ese delincuente sea apresado irá a vivir en un infierno viviente que nosotros, los estúpidos habitantes del mundo exterior al infierno, construimos para hacer de él, a la salida, un sujeto mil veces más peligroso. Por otro lado, cada vez tendremos más delincuentes. ¿Por qué? Por la pérdida de valores de la sociedad y por la pérdida de razonables fuentes laborales.
Nos pueden bombardear con números que informen, en una coyuntura internacional favorable a nuestros productos, que la desocupación ha llegado al mínimo histórico. Pero lo que habría que ver es qué tipo de trabajo es ese que viene creciendo. Se nos puede decir que el PBI per cápita ha crecido, pero habría que ver cuánto ha crecido el ingreso de los más ricos, y cuánto ha crecido el de los más pobres. Alguien podrá argumentar que lo recibido por los más pobres ha crecido, pero el más pobre razona que si lo suyo creció un poquito, lo de unos pocos ha crecido un disparate. El asunto no es si el más pobre está un poquito mejor, el asunto es que está mucho peor si consideramos cuánto recibe del porcentaje de la riqueza social.
Veamos unos pocos números elocuentes.
1- Según el Instituto Cuesta-Duarte: entre 1998 y 2000 la masa salarial en relación al PBI fue de un 34%. Entre el 2003 y 2005 se ubicó en un 26%. Entre 2006 y 2010 aumenta a un 29% o 30%. Pero ese porcentaje es mentiroso, pues en tanto gerentes y profesionales mantuvieron su porcentaje, los obreros, empleados y trabajadores dependientes pasaron de un 27,2% en 1998, a un 20,5% en 2005, y a un 23,5% en el 2010.
2- Entre 2003 y 2013, a causa de una multiplicación por diez del precio de la tierra, los terratenientes de más de 200 hectáreas se enriquecieron en 46.451 (cuarenta y seis mil cuatrocientos cincuenta y uno) millones de dólares. ¿Cuánto pagaron de impuestos a la tierra? Un 1%. ¿Cual es la tendencia a futuro?. Según el censo agrario del 2011, entre ese año y el 2000 desaparecieron 12.241 explotaciones rurales. ¿Nos referimos a los grandes latifundios? Absolutamente no, pues en 10 años se incrementó en 46 el número de explotaciones mayores a 2500 hectáreas. El 91% de la explotaciones rurales que desaparecieron tenían menos de 100 hectáreas. En nuestro Uruguay Natural hay 14.500 personas y empresas dueñas del 94% de las hectáreas agrícolas (15 millones y medio de hectáreas de un total aproximado de 16 millones y medio). Este dato debe ser tomado con cuidado, como todo dato, pues dentro de los 14.500 tenemos casi 6.500 propietarios de campos entre 200 y 500 hectáreas y tenemos a Montes del Plata que posee 250.000 hectáreas y a UPM con 200.000.
3- Esta concentración de la tierra en pocas manos ha significado que entre 1963 y 2004 perdiéramos el 50% de nuestra población rural. ¿A dónde fue a parar gran parte de esa población rural? No lo sabemos, pero lo sospechamos: a los pueblos del interior y a los cinturones de las ciudades, o a barrios como Santa Catalina.
4- Cuando nos muestren los números de cómo crece nuestra producción agrícola, que dicho sea de paso no crece demasiado, ya que aumenta un 1% anual (insistimos, en período de bonanza de precios internacionales) investiguemos en qué rubros crece, pues el impacto social de una producción y otra es considerablemente diferente. En la madera, cada 1000 hectáreas se ocupa a 4,85 trabajadores. En la ganadería extensiva, a 5,85. En el arroz, a 7,7. En lácteos, a 21,8. En frutas a 71, y en hortalizas a 138.
Así que en tanto nos preocupamos por el deterioro de los valores y reclamamos histéricamente seguridad y rogamos porque exista un patrullaje militar en las calles o vaya a saber qué, desplazando, con una inteligencia muy dudosa, la mirada siempre sobre la superficie sin pensar en las causas, en nuestro campo se está pergeñando la destrucción de la vida de los pequeños propietarios expulsándolos a las ciudades; la cadena productiva se deteriora; el entramado social se destruye; el trabajador debe dedicar cada vez más horas al trabajo (hablando con propiedad, al Capital); su hijo recibe una educación tediosa, represiva, violenta y de pésimo nivel (de la Salud ni hablemos); el tiempo dedicado a la familia es menor y de peor calidad con esa televisión siempre prendida; cada vez son mayores los núcleos familiares a cuya cabeza se sitúa una mujer sóla y mal remunerada y los niveles de violencia crecen en el tráfico y en los partidos de fútbol y de básquetbol y en las redes sociales.
Echamos doble llave a la triple cerradura de nuestras casas y miramos por el visillo de la ventana, en tanto sobre la ciudad se cierne la sombra del latifundio.

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4 pensamientos en “¿Quién y qué mató a Sergio Lemos?

  1. Muy buen artículo, pero me deja con ese gustito q se degusta siempre en este tipo de posturas. Siempre se concluye que el culpable es la policía, el estado, la familia, el sistema educativo, la salud, etc. Y siempre se concluye que la víctima es el “ciudadano a pie”, los menores, los jubilados, los trabajadores, en definitiva la gente. Y me pregunto yo, no nos servirá un poquito revertir este razonamiento? ¿Es que las instituciones culpables (estado, policía, familia, educación) son independientes de la gente? ¿es que los menores son idiotas que corren atrás del delito? ¿es que la “gente a pie” es idiota y no se puede responsabilizar de sus propias desiciones q necesitamos culpar siempre al sistema? Con ese razonamiento de que los adolescentes son idiotas y la culpa es sola del sistema es justo entonces que los adolescentes sean visto como idiotas. Yo espero creer que no es así, que un adolescente es capaz de tomar desiciones individuales, de hacerse responsable de sus actos. Y se que es así que una gran parte de los adolescentes se hacen responsables de sus actos y desiciones. Sí, nuestra familia, las instituciones que nos rodean inciden en nuestra conducta, pero no somos idiotas, el primer culpable es uno mismo. La gente “de a pie” no somos idiotas y si te pones gorrita blanca y pensás solamente en la guita para comprar los nikes y el chaski, podrá algo de culpa tener el sistema, pero el primer responsable es uno mismo. No traten mas a la gente, y en particular a los adolescentes como idiotas!!! Aun existimos algunos que nos hacemos responsables, que nos planteamos ciertas dudas y problemas y si una gran parte de la gente parece ser idiota, por favor no la victimicen culpando de todo al sistema porque al final entonces me lavo las manos porque la culpa es del sistema, y yo soy una víctima entonces no me responsabilizo. Esa es la cabeza que queremos?

  2. caramba, ¿como pasas de una cosa a otra? qué tiene que ver la población rural con lo demas??? es por eso que hay un deterioro de los valores? no me parece. creo que el razonamiento lleva un hilo de causas y efectos que no es razonable. el entramado social de las ciudades está roto, pero no por los terratenientes, sino por un proceso de la propia ciudad, que está sufriendo hace muchos años un proceso de segregación socioterritorial, que es un fenómeno bastante mas complejo y que no necesariamente se vincula con los terratenientes.
    comparto tu preocupación por los temas, pero NO la forma que los vinculas.
    creo que la polarización de la sociedad, es un fenómeno altamente complejo -vinculado seguramente al liberalismo económico – pero qeu tiene que ver con las ciudades que expulsan a los pobres hacia afuera, más que los habitantes rurales que atrae.

  3. Alicia: te doy dos elementos de cómo vinculo una cosa a otra. El primero es la expulsión de la gente del campo. Algunos venden sus tierras y acaso se posicionen en buenos lugares de pueblos del interior o en ciudades, pero otros no eran propietarios y pasarán a formar los cinturones de las ciudades o las afueras de los pueblos. Los cinturones de las ciudades crecieron, precisamente, al ritmo de la expulsión de la gente en el campo. Luego, las economías agrarias florecientes (la nuestra es una economía netamente agraria) tienen otra estructura de la propiedad de la tierra. No importa el país que mires, esto es así. Una reforma agraria no sólo permite más productores, ergo, más consumidores, por lo tanto mayor y más rico mercado interno, mayor encadenamiento productivo (uno cría vacas lecheras, el otro hace queso, etc), y se convierte en el principio de un desarrollo industrial si se busca hacerlo. Luego que esta estructura se genera y pervive dos siglos se generan conductas sociales variadas. ¿En un lugar con una razonable división de riquezas habría robo de ovejas? La solución no es por lo tanto únicamente una Reforma Agraria, pero ninguna solución servirá para nada si no involucra una Reforma Agraria.

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