Respuesta y reflexiones al Artículo “Razonando sin ira (crítica a la doctrina del buenismo)” de Samuel Schkolnik

Respuesta y reflexiones al Artículo “Razonando sin ira (crítica a la doctrina del buenismo)” de Samuel Schkolnik

Yanina Cariboni

SamuelShkolnikEnSuJuventud

Este artículo es una respuesta en tono de diálogo presente al siguiente artículo del filósofo argentino, fallecido en 2010: https://redfilosoficadeluruguay.wordpress.com/2014/03/15/razonando-sin-ira-critica-a-la-doctrina-del-buenismo/

He leído su artículo, y sumando o contrarrestando algunas cosas que ya venía hilvanando, considero de valor algunas de sus proposiciones. Esto que denomina la doctrina del “Buenismo” pervive en el ámbito del discurso, muchas proclamaciones pueden ser dichas sin que se actúe en concordancia en los ámbitos cotidianos de la vida y en definitiva no provoca ni cambios ni la reflexión profunda de determinados conflictos sociales. Conflictos constantes y circulares que vistos en perspectiva, son productos también de una construcción de “Sociedad” y quizá no exactamente colaterales, residuales.
Podríamos, porqué no, pensar como posible “necesidad” de la mismísima sociedad, para permanecerse como está, constituida en sus entramados y estructuras, de la “doctrina del Buenismo”. Efectivamente éste no se sale del binomio víctima y victimario -al igual que su ensayo y muchísimos otros postulados- más que en un juego de inversión de las valoraciones, de reveses y espejo contra espejo, y que entrarían en esa lógica opositora que usted ejemplifica, que no es tal, y se anulan resultándose en cero.

Creo que sus postulados tienen ciertas reflexiones de interés, pero sus proposiciones para resolverlas son inconsistentes. En primer término critican sin proponer, y si algo proponen, es que se haga marcha atrás en lo que, mucho antes de que conceptos tales como sociedad represora, constructos sociales de equidad, o doctrinas humanistas viene mostrando su falacia, sin entrar en sus argumentos, sino más bien en la realidad. Sumándome a lo que expone, comparto que muchas veces, por no decir la mayoría, usted le llama obligación, y comparto, yo le llamo beneficio personal de cómoda posición en proposiciones políticamente correctas y una cierta ceguera a la hora de constituirse como sujeto reflexivo y agente de eso que se proclama, que en definitiva es lo mismo. La complejidad social queda en su salsa, intacta en sus conflictos, anulándose en el juego de las “fuerzas” como usted mismo induce a pensar, justamente con las posiciones opositoras, cada cual en su parcela del decir, que si bien una parece no obtener beneficio en proclamar lo que ya no está dentro del “deber decir”, si lo tiene en tanto son voceros de derechos humanos inalienables en boga también como la protección a la integridad de la vida. Entonces: Estado que es instado a cumplir a raja tabla presuponiendo que la falla es la flexibilidad en las penalidades o aumentarlas, para dignificar a los danificados, sin proponer más que lo ya establecido, protección que en su modelo vigente o arcaico careció y carece de esa facultad de la que se la inviste, en vistas a una larga data histórica, en sus diversos modelos desde los más severos hasta los menos, ya que no han podido evitar que se sigan consumando actos violentos y abusivos en detrimento de otros. El otro insta a la sociedad en la comprensión de fenómenos sociales producidos por injusticias de mecanismos de Estado a exigir al Mismo compensación dignificando a los damnificados de éste, sin proponer también nuevas formas de sociedad o soluciones eficientes, donde todas esas comprensiones, sin justificar, marquen un camino, para resolver una violencia viva, activa y en engorde. Salirse de justificaciones y castigos, otro binomio alimenticio como punto de partida o de llegada, puede trazar otra forma de pensar las circunstancias actuales.
En el ámbito del discurso también, y aquí estamos en el inter-juego del suyo por un lado y el mío por este otro, no bastaría con mostrar contradicciones para negar, reducir, o suprimir una contraposición como falaces o engañadores. Creo que hace falta, no sólo mostrar éstas, sino que es menester sostener en sí misma la posición que se defiende incluyendo lo propositivo fundadamente.
Creo que no hace falta una comprensión de cada caso particular que se transforme casi en una justificación de la acción a cambio de comprar mezquinamente la imagen y título de “Buenista” y las cosas y cada quien en el lugar que ya estaba, pero si es una necesidad una comprensión profunda de los conflictos y las pugnas que atraviesan a la sociedad, cuanto más, muchos no tiene nada de novedoso, aunque las corrientes ideológicas que imperen tengan pretensiones de progreso.
Jugando un poco, se me ocurre a modo de ridiculizar por adelantado algunos argumentos contrarios a las soluciones penalistas para después proponer alguna plataforma de reflexión: Volver a la vida en comunidades donde todo el mundo haciendo uso de la naturaleza, se proporciona su medio de mantención, repartiendo ovejas y vacas equitativamente entre cada uno de los habitantes no sería el camino obviamente, o así yo no lo creo. Pero quizá esto ayude a preguntarnos si el origen es efectivamente la inequidad en su sentido amplio. Antes también por motivos culturales, religiosos, demostración de la propia fuerza, hasta por incidentes banales, la gente se violentaba entre sí. Los motivos de la violencia, o mejor el objeto de la violencia no han sido sólo los bienes materiales, están los “objetos” emocionales, afectivos y posicionales, la pugna en el saber ha producido violencia y otros tantos “objetos”. ¿Cuál es el origen de la violencia? Es una buena pregunta.
Creo seriamente que nadie esta afuera de la sociedad, yo pagaría por estarlo si eso fuera posible haciéndome cargo de la ironía. En todo sitio se esta adentro aunque se esté en sus periféricos o en asilos naturales, por eso no me he emigrado a las distintas comunidades aisladas de este “feroz mundo capitalista y globalizado”, sino más bien que hay diferentes formas de vivir en esta y diversos grados o niveles de acceder en esta, y sobre todo y lo más importante, diferentes modos de pensarse y pensar a lo Otro en esta..
El binomio víctima y victimario, violento delincuente demente psicopático opuesto al sano, adaptado, laborioso, productivo y buen ciudadano, son conceptos parcializantes, abstractos y cómodos; y por ende someros siempre. Como tan abstracto y cómodo es pretender soluciones a conflictos inherentes a la sociedad en la cual todos estamos insertos, como la cárcel e incluso me animaría a decir ya a estas alturas la educación laica y gratuita. Ambas instituciones, no recientes ni locales y en variedad de modelos, ya han dado prueba de que no llegan a cumplir sus cometidos para menguar estos dilemas, es más, son ámbitos donde se acontecen violencias, porque no hay ámbito donde no se acontezca. Si pregunta, creo que habría que ver los otros factores que están actuando al unísono en nuestras sociedades, menos visibles pero no por ello menos violentos o activos, como las formas de conformación y auto conformación de cada sujeto como tal y como él, su proceso de individuación, inserto en sociedad.
La banalización o tergiversaciones de doctrinas o conocimientos, así como el atravesamiento e invasión en todos los aspectos de la vida del sujeto de las mismas, no ya de la psicología, sino del sicologismo, no ya del capitalismo, sino del culto a los objetos; y como opera esto en las distintos modos de subjetivación y relacionamiento. Eso creo que es un asunto para pensar, así como que doctrina esta en alza, cual fue censurada al punto de que sea policíaco no solo decirlo sino pensarlo, como el Nazismo y llegar luego al Buenismo, que en realidad, no opera cambios en la realidad más que en las formas del deber pensar y de la convención del lícito decir. Pensar los repliegues de estas en sus encadenamientos, los vestigios de una moral “vigente en enunciados” pero obsoleta en la acción dentro de los juegos relacionales, las morales colindantes y coexistentes y sus validaciones por medio del uso sofisticado de la banalización antes mencionada y sus retóricas, en los discursos y contra discursos según vengan al caso, en sus conceptos flotantes. Entre otros puntos de partida de análisis claro, pienso mientras le escribo y habrá que seguir pensando.
Para concluir me llama la atención algunas cosas de su ensayo, Entre su título y algunos de sus enunciados menos fundamentados y hasta más de paso si se quiere, esta la alusión al libro Vigilar y Castigar, al que llama literatura como precursor del “Buenismo”. Sabido es y también de larga data, que muchas veces se toma prestado un recorte de idea para fundamentar algo que nada hay de más ajeno, y aparencialmente se lo sustrae cual pilar y arengador. No he leído este que menciona, si otros del autor, y en algunos de sus fundamentos que es lo que importa, se distancia claramente de la postura ideológica de sociedad represora para dar plataforma a sus análisis, y muy lejano estaba de identificarse, a mi entender, con la doctrina que ha dado a llamarse Humanista, ésta que quizá muy involuntariamente pudo ser progenitora de tal deformación deviniendo en el Buenismo cual residuo. Razona sin ira pero no sin desprecio.
No es de mi interés defender al autor, ni siquiera disponer como sus postulados no defienden ni arengan lo que usted critica, que dicho sea de paso me han dejado no certezas sino preguntas. A lo que apunto es que justamente ahí mismo, donde usted dice “literatura” siendo filosofía, yo veo clara muestra de un devenir histórico de fornicación, trasfiguración a uso y demanda de las ideas. Un ejemplo para esclarecer lo que digo; la tragedia de Edipo Rey para el psicoanálisis, que nada hay que fundamente, más que la propia introducción del inconciente, o sea se fundamenta en su propia tesis, que enclave la obra en la temática del deseo y la represión bajo un velo místico, nada más y nada menos que en la civilización Griega. Se dirá, como analogía, simbología, siempre hay un motivo para hacer una atadura de una idea o una obra a otra totalmente distinta, y sin entrar en discusión sobre la importancia o su validez como constructo teórico, lo que digo es que lo importante, no es eso, sino lo siguiente: Cuando una teoría atraviesa a la humanidad, no sólo se produce la banalización de la misma, como es el psicologismo, y que las “ataduras” contribuyen a eso, generan un significado independiente de ambas, indisoluble, de relleno y de vaciamiento a la vez. En este caso, entre el psicoanálisis y la tragedia griega procreando luego conceptos flotantes vagos y poliformes. Así con otros casos.
Nietszche o el Eugenismo como supuestos precursores en sus recortes parciales para la Ideología Nazi, que como estrategia entre otras utilizaron guetos con trabajos forzados (otro modelo de prisión) y en suma no cambió en nada la historia tampoco que se utilizara la prisión al finalizar la guerra como condena para los verdugos operadores de tal sistema ideológico . La hoguera para las brujas, el cadalso para el traidor o violador, la ley del Talyon, y tampoco el escarnio o el escrache público, ni las lindas huertas y talleres en las cárceles modernas han evitado la violencia, más bien han sido impotentes en suprimir lo que condenan y eficaces en su reactualización. La violencia se reactualiza con violencia, pero también se sofistica cada vez más, para decirlo de otro modo hay una producción de tecnologías de violencias múltiples y no sólo tecnologías en productos. La amenaza mayor en estos días, es justamente lo invisible que puede claro que sí, eclosionar luego en algo ya más materializado, ya sea, individual, dual, grupal, o masivo y por ende punible o censurable. La no definible, la más sofisticada, que no pasa solo por yo veo que vos tenes una auto cero kilómetro, para colmo las publicidades me las morfo y yo no tengo “nada”. Pasa por los nuevos modelos relacionales y que mucho tiene que ver con las formas de estructuras de pensamiento. Comencemos a mi entender por pensar como pensamos y de donde viene ese pensar, con que se relaciona. Propongo algo que no resuelve que hoy mismo alguien sea asesinado por otro? Claro. Pero creo, no hay caminos rápidos, es más, no sé siquiera si hay caminos, pero lo que sí sé, es que no sólo le venimos errando a las soluciones, quizá también a la identificación de los problemas.
Un gusto leer su artículo como todo lo que invite a repensar lo pensado.

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