Aristóteles, Mujica y una pseudodemocracia, Marcelo Marchese

Aristóteles, Mujica y una pseudodemocracia

Marcelo Marchese

mujica

La oposición a pleno, y los competidores internos de Mujica en el FA, acusaron al presidente de generar, exprofeso, la salida de Bauzá en connivencia con Casal. ¿Las pruebas? Intentar poner un freno a la creciente violencia en los espectáculos deportivos; el uso que de la medida hizo la Mutual para dejar en falta a Bauzá; la renuncia de la directiva de la AUF; cierto vínculo de algunos mujiquistas (el mayor batiburrillo de la historia política nacional) con algunos casalistas; el correspondiente anuncio de una nueva lista política; una reunión del Presidente con el Tano Gutiérrez; y un Pato Celeste que anida en la Torre Ejecutiva.
Que Casal y amigos aprovecharon la medida nadie lo pone en duda, pero de ahí a afirmar que Mujica apuntaba a desestabilizar al ejecutivo de la AUF media un abismo. Cuando uno dice que ni Mujica, ni nadie, podía prever todas las consecuencias de su acto, le contestan que un presidente debe preverlo todo. Si los presidentes, o los reyes y emperadores, por no hablar de los magnates de la industria, previeran todo, nunca perderían mercados ni elecciones, nunca harían papelones inenarrables y nunca serían removidos por medio de revoluciones que no sólo los tiran por la borda, sino que por añadidura, en el envión, barren al basurero de la historia una buena cantidad de instituciones, amén de algunas cabezas regias.
Sin embargo, ante esta objeción, ante la fragilidad del razonamiento que une los diferentes hechos, se nos recuerda cómo Mujica le perdonó la deuda a Casal. Ahí la cosa, aparentemente, empieza a cerrar, sin embargo, si hay algo que distingue a la verdad, es su carácter contrario a las apariencias. Jamás de los jamases y nunca y de ninguna manera, y ni siquiera en una posibilidad en mil billones de trillones, podría el Estado ganarle el juicio a Casal. ¿Por qué? Porque en tanto operó en el exterior, con empresas radicadas en el exterior, el impuesto que le querían aplicar no afectaba dichos movimientos. Es triste que haya un impuesto a la riqueza que uno pueda evadir con empresas afuera, pero así son las reglas en nuestro Estado de Derecho. Hay impuestos, hay leyes, y hay mil formas de eludirlos. Para instruirnos en estas triquiñuelas están los profesionales. Los profesionales consultados por Casal, nada menos que doce estudios, de forma unánime afirmaron que no tenía el Estado posibilidades de ganar, y si Casal contragolpeaba, habida cuenta que había sido embargado, no sólo no pagaría, sino que recibiría dólares a paladas que pagaríamos con nuestros sacrosantos impuestos. No conforme con esta opinión, el Estado consultó a otros profesionales, que confirmaron que los colegas contratados por Casal estaban en lo cierto, amén de que había, al menos, 2.000 vicios formales en el proceder de la DGI. Agregando la frutilla a la torta Casal informó que poseía una grabación comprometedora para los funcionarios del Estado. En síntesis, a pesar de que pagaría cierto costo político el presidente decidió tranzar antes que la otra parte nos hiciera pedazos. Acusado de inoperante, actuó prudentemente resguardando nuestro dinero. No tenemos nada que decir sobre esto, salvo que puestos en su lugar hubiéramos hecho lo mismo. Le preguntamos al lector qué hubiera hecho.
Mas ¿qué hubiera pasado si Mujica apretara el acelerador y termináramos pagando 300 millones de dólares? Lo hubiéramos tratado de inepto, de obviar la unanimidad de informes que lo alentaban a quedarse quietecito y lo hubiéramos insultado por despilfarrar el dinero público que debería ser utilizado para bla bla bla. Ya decía el viejo Aristóteles que los proverbios son restos de filosofías primitivas. El que cuadra a esta rara psicología política es “Palos porque bogas y palos porque no bogas”. Si muere un hincha en un partido, palos al gobierno por no hacer nada; si toma una medida para presionar a los clubes que alientan a peligrosos pseudo hinchas, palos por tomar la medida. Si va a hablar con Obama, palos; si no va, palos. No crea ni por un instante el lector que seamos oficialistas. Lo que criticamos al gobierno, a éste y al anterior y al anterior, es que no ha intentado modificar un ápice nuestro modelo productivo, nuestra economía basada en la producción de bienes primarios; no ha invertido en investigación y desarrollo; no ha evitado la ruina de los pequeños productores rurales; ha erosionado el encadenamiento productivo; ha favorecido la creciente concentración de la riqueza; no ha intentado cambiar un Estado considerablemente inepto ni ha transformado una educación en bancarrota. De ahí para adelante le criticamos de todo, pero en cuanto a una oposición, que lejos de criticar lo que debe, se agarra de las apariencias para llevar agua a su molino, tenemos algunas palabras que decir.
Uno puede creer que Mujica tiene un contubernio con Casal. Puede estar en lo cierto o no, nadie está libre de equivocarse. La adjudicación del canal digital fue una operación viscosa. Acaso viniera, como sospechamos, a modo de exigencia de Casal a cambio de no demandarnos por los 300 millones, o acaso sea resultado de la presión de ciertos mujiquistas que sí tienen contubernios con Casal. Si fuera este último caso, concluiríamos que un presidente alcanza su cargo por intermedio de innumerables aliados a los que inevitablemente debe permitir vivir. En el pasado se han creado ministerios para mantener estos inevitables equilibrios.
La oposición de la derecha se circunscribe a agarrarse de lo que sea con tal de darle a la izquierda. Pulsó que la inseguridad e ineficacia del gobierno son los temas sensibles y le da a la matraca con la colaboración de los informativos que controla. Por su parte, el FA ya no esconde una lucha interior sangrienta que nada tiene que ver con el hombre nuevo. Opera, en todo sentido, como un partido tradicional más. En el caso de marras, el astorismo se desmarcó inmediatamente intentando dejar pagando al mujiquismo. ¿Astori pretendía que pagáramos los 300 US$? Da la impresión que se busca, habida cuenta del caso Pluna (1) y de los casos de corrupción que atañen a la derecha, tirar la pelota a la otra cancha.
La gran y obviada conclusión sobre todo este asunto es que a nuestra democracia le queda grande el nombre. Tenemos una cantidad de dudas, de sospechas sobre cosas bastante sucias, por ejemplo todas las relativas a quiénes financian las campañas políticas y a cambio de qué. Nos gustaría saber más y hemos oído de todo. Pruebas no tenemos ninguna, pero sospechamos que aquel que invierte en alguien lo hace para lograr algo, y si en el juego electoral es necesario apelar a estos interesados inversores, quiere decir que el juego electoral de la democracia es una cosa muy dudosa, lo suficiente para poner en tela de juicio el carácter democrático de nuestra democracia. Pero una cosa son las sospechas y otra cosa es asegurar que desde la jefatura del Estado se obró con deliberada mala fe, denunciando que al enemigo le financia la campaña Satanás, haciéndonos creer que a nosotros nos la financia el Arcángel San Gabriel.
¿Qué se logra acusando al gobierno por todo aquello que convenga a las apariencias? Se conquistan, imprudentemente, votos firmes como veletas. La actividad política basada en este tipo de proselitismo, sólo apunta a cambiar los personajes que se apoderen de la maquinaria del Estado sin que cambie nada en absoluto, mas por el camino algunas gentes empiezan a fastidiarse de que la traten de idiota y como consecuencia peligrosa la “política” comienza a ser considerada una actividad sucia. Cada acción tiene infinitas consecuencias: atacando sin fundamento y a favor del viento podemos ganar votos, pero manteniendo al país en la ignorancia y ensuciando la PALABRA, una eficaz manera de cavarnos la tumba.
Es muy grave que se desautorice a un ejecutivo de la AUF que le había puesto freno a un monopolio que sólo perjudica a nuestro fútbol. Es más grave aún que la sociedad no tenga ninguna manera de plantarse frente a este despropósito. No tenemos recursos ni herramientas para oponernos a algo que todos repudiamos, con la salvedad de una empresa que mantiene a unos pocos bajo su poder. Nos alerta acerca de la fragilidad de nuestro sistema, pero si todavía buscamos un chivo expiatorio, lo cargamos de culpas y lo tiramos al desierto para de esa manera limpiarnos y quedarnos con los cargos, no sólo no habremos avanzado, habremos retrocedido.
Casal gana fortunas pero apenas si paga impuestos. La ley debe cambiar eso, pues tenemos unos cuantos casales en nuestro país y la idea era que pagaran más los que tenían más, no que pagarán más los que tenían más o menos. La cruda verdad es que el poder monopólico ejercerá su poder y la sociedad, hasta que no descubra los mecanismos, estará obligada a mirar desde la tribuna. En el terreno del negocio del fútbol tenemos una linda muestra de cómo funciona nuestra economía. Estamos inermes, pero no avanzaremos hacia una democracia tirando palabras como fuegos de artificio, que hacen un estrépito fenomenal y pueblan de luces morales nuestro cielo celeste. El único camino, como siempre, es adoptar una vieja, sabia y olvidada consigna que decía que La verdad es siempre revolucionaria.

(1) Caso y procesamiento que involucra a astoristas, aunque acaso por eventual responsabilidad anterior de Mujica.

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