Yo no vi niños comiendo pasto: recordando el pasado uruguayo.

Yo no vi niños comiendo pasto
23.08.2014 00:15

Andrés Núñez Leites

Fuente:
http://leites.webnode.es/news/yo-no-vi-ninos-comiendo-pasto/

bebecondesnutricionagudafallece

Aquella mañana de invierno, en la escuela de práctica, una niña de 9 años se había desmayado. La reanimamos y la llevamos a la cocina. Tenía los pómulos saltados, la piel reseca, los brazos finos y dolor de panza. Su padre trabajaba como peón en un local de ferias de ganado, y la epidemia de fiebre aftosa en los vacunos había llevado a que el gobierno paralizara el comercio de animales. Luego de una taza de leche y un pedazo de pan, se sintió mejor. Tenía hambre. No había comido el día anterior, ni desayunado aquella mañana.

Era 2001 y por lo menos diez niños, ese año, todos los días, tenían dolor de panza y se quejaban. El procedimiento era siempre el mismo: le preguntábamos si había comido algo anoche, o temprano en la mañana, y la respuesta era siempre la misma: “No”. Los niños tenían hambre. Entonces los llevábamos a la cocina y les dábamos una taza de leche y un pedazo de pan del día anterior (que pagaban los padres de la escuela a través de la Comisión de Fomento, porque el gobierno no). Revivían, literalmente, al menos por un rato.

Recuerdo a una directora del hospital de Bella Unión llorar ante cámaras de TV porque ya no tenía lugar para tantos niños con desnutrición aguda. Como en Artigas se descubrieron los primeros focos de aftosa en el ganado, el gobierno tuvo la lamentable y criminal idea de bloquear el departamento, para impedir el tránsito de alimentos producidos localmente hacia el resto del país. Como esa medida provocó el cierre inmediato de cientos de comercios, el gobierno prohibió el “contrabando hormiga”, en pequeñas cantidades, de alimentos brasileños. El resultado fue una catástrofe económica y humana para Artigas: desempleo y hambre en proporciones inéditas para los trabajadores, quiebra para los pequeños comercios y pequeñas propiedades rurales, concentración de la riqueza. Algún día alguien investigará este hecho histórico y le dará la relevancia que debería tener, para entender la sensibilidad de nuestros gobiernos y también la pasividad de nuestra población. Cuando el presidente Batlle quiso hacer lo mismo en Colonia, los productores rurales amenazaron con la resistencia civil y con enfrentar al ejército, impidiendo que allí también se aplicara la demencial medida, propia de los insensibles que tienen desprecio por las clases pobres.

Recuerdo a un diputado del partido de gobierno defendiendo en la TV la idea que un niño que había muerto de hambre en un hospital público en realidad había muerto por otra cosa, ignorando o queriendo hacer que la población ignorara que es obvio que difícilmente alguien muera de pura, lisa y llana desnutrición, sino que el debilitamiento del organismo siempre trae complicaciones asociadas que suelen ser las que terminan efectivamente con la vida de una persona. Hablaba de un niño internado con desnutrición aguda. Es decir, con hambre.

A comienzos de la década del 2000 había hambre en Uruguay, y muy extendida. Actualmente también hay problemas de desnutrición (que se manifiestan en los retrasos de talla de acuerdo a la edad, por ejemplo), pero no llegan a la misma extensión que entonces. Eso hay que reconocer a los gobiernos progresistas: sacaron de la línea del hambre a una franja numerosa de la población. No solucionaron su posición socialmente subordinada y vulnerable, y los volvieron funcionales al poder burocrático de la izquierda, pero los sacaron de la línea del hambre.

Cuando los sectores populares comenzaron a organizarse en torno a ollas populares y clubes de trueque, hubo dos movimientos desde el poder que intentaron y tuvieron un éxito rotundo en abortar lo que parecía un embrión de revuelta popular, que seguramente hubiera tirado abajo al gobierno de Batlle, pero a la vez hubiera condicionado al futuro gobierno de izquierda, radicalizándolo: por un lado la “casual” irrupción de la “pasta base”, una droga euforizante de altísimo potencial adictivo y bajo precio, ideal para la juventud desesperada por la pobreza y la falta de perspectivas, y al mismo tiempo muy eficiente en términos de oportunidad “empresarial” para algunas familias pobres que no tenían un perfil cultural asociativo (vinculado a las tradiciones de cooperativismo, sindicalismo, etc.); y también la legión de militantes de izquierda que salieron a los barrios a bajar el perfil de la indignación y evitar los saqueos a los comercios o la movilización contra las instituciones públicas, con el argumento de “no poner en riesgo el triunfo de la izquierda”, proponiendo por ejemplo la formación de huertas orgánicas -que rápidamente olvidaron una vez que triunfó la izquierda en las elecciones. Curiosamente, en uno de sus primeros discursos, el nuevo presidente progresista dijo a esos mismos militantes: “Pueden volver a casa”. Había que desmovilizar también a los movilizados apaciguadores.

Resulta penoso que en estos días en que la derecha neoliberal parece que tiene grandes posibilidades de retornar al gobierno, se intente borrar de la memoria colectiva la situación de hambre y depresión que vivimos en Uruguay a comienzos de la década del 2000. De todos modos, quisiera hacer una acotación sobre los peligros de la memoria: la memoria siempre es narcisista, se enfoca en el sufrimiento y en la heroicidad propias y en los valores antagónicos percibidos en los adversarios del momento; sin pretender que realmente exista la posibilidad de una historiografía “objetiva”, sería sumamente beneficioso para quienes vivimos esa época y para las generaciones futuras, que se investigara desde la historia y otras ciencias sociales, con una metodología adecuada, basada en evidencias, la situación de la población, sus estrategias de organización y supervivencia, sus problemas y su relación con las medidas del gobierno. De lo contrario, corremos el riesgo de perder la oportunidad de aprender de ese doloroso trance colectivo, sobre todo si el oportunismo político hace que algunos operadores políticos comiencen a intentar resignificar la memoria de la época, minimizando o directamente negando lo que ocurrió.

Yo no vi niños comiendo pasto, pero vi una niña desmayarse de hambre, una mañana de invierno, allá por 2001, en Tacuarembó.

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Un pensamiento en “Yo no vi niños comiendo pasto: recordando el pasado uruguayo.

  1. Y ahora los ve comer en contenedores de basura del consumismo macdonalero?

    O me quiere decir que dejamos pasar la entrega de soberanía que resulto de las condiciones favorables para la inversión del extranjero?

    así como las contaminaciones que trajeron sus producciones de monocultivo?..dejamos pasar que se echaron mas de 5000 familias rurales ? o que esta en manos de extranjeros mas del 50 % de la tierra?
    latifundios de proporciones inimaginables para el programa del 71 y las luchas de los años siguientes.

    Donde vamos como pais?
    3 pasteras mas?
    aratri?
    FRACKING ahora?

    ahora los niños los ve en los contenedores?

    Planchas del progreso, mercantileros de mercantles mas gruesos y de mas lejos……eso son ellos…

    Y al aceptarlo, eso nosotros somos, Y empezamos a poner la importancia de nuestros triunfos y sucesos en cosas que estan perdidas en el plastico del ser exterior, mundo superfluo, tanto como aquel que realiza la compra sin necesidad donde solo lo embadurna de alegrias contaminantes a la naturaleza, que le cubren sus heridas profundas……….y ahi es cuando esmpezamos a fallar el test, y pasas a ser no bueno por lo que tenes o no tenes.
    Si no preguntale a un nacido abajo del puente……..y te dira, que nadie te va a querer y que para el otro, no seras lo suficiente mente bueno, o limpio, o confiable para ni sabe quien……esa duda del quien es quien…..tan distante como el mismo poder.
    Deciles a esos pitucos que traspasan con sus mosquitos fumigadores poder en poder, izquierdistas de papel, duenios de las enfermedades y mercantes de las medicinas. Pediles que se descalsen y caminen por un cante a mirar el por que de mi indesencia, el por que de mi violencia

    Y diferentes pasos, te ponen cerca del abismo del delincuente, aquel que por seguir al que tiene mas championes brillantes, se mete en en ese mundo de dinero facil , lo que si, pensando que es normal, y lo es. Por que esta en todos lados, ilegal si, pero bien arraigado en nuesta miseria.

    La vida es una eleccion de caminos, en el que lo mas dificil es saber quien uno mismo es…….y lo peor de la realidad es que los caminos desonestos y destructivos estan mas accesibles.

    Y al menos pudiente, menos educado, pero buena gente, le pesa mas la mochila de pichi, mas que al propio malandro, o al propio politicucho

    Pero que pintura y de que artista ellos ven?Planchas corporaticvos
    Ladrones en BMW.
    Saben de los pocos colores que un pobre ve?
    O solo le encasillan para seguir en su mundo de alrevez?…..mundo creador de su mismo odio a clases no tan distantes ni tan pensantes.

    Distancias creadoras del suicidio y el asesinato de muchos inocentes, en manos de muchos inocentes de adentro, pero culpables de la debilidad mental y moral que el presente les dio.

    Y los pitucos ya se van, se arreglo como se vendera la confianza perdida……La reunion fue fructifera, nadie tarde, pocos se quejan, nadie les hace caso y nadie que se subleva.
    Total la vida sigue y ellos solo se descalsan en la ducha, cuando lavan la mierda que en su consiencia llevan.

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