Sufrimiento y coraje en el este de Ucrania

Sufrimiento y coraje en el este de Ucrania

Fernando Gutiérrez Almeira

Hay algo que hace de menor importancia el hecho de que el gobierno de Kiev, en Ucrania, es hoy un gobierno títere de los intereses de EEUU y la Unión Europea, que procuran sostener una esfera de influencia lo más extensa posible en contra de la alianza de las potencias emergentes, Rusia-China-India-Brasil. Incluso hace irrelevante el hecho de que la bazofia neonazi se encuentre amparada y financiada por este gobierno criminal y secuaz de intereses extranjeros. Se trata del notable hecho de que, independientemente del apoyo que estén recibiendo desde Rusia, los milicianos del este de Ucrania, y la gente que habita en esa zona está dando una demostración de coraje, de entereza, de humanidad contenida y reforzada frente al embate de las bestias que bombardean indiscriminadamente, que confiados en su superioridad numérica y logística pretenden convertir esa región en tierra arrasada, ensangrentada y humillada.

Hoy, 25 de agosto de 2014, mientras en mi país, Uruguay, practicamente toda la ciudadanía ignora el drama que está aconteciendo, ya hemos visto con claridad que la ambición de las potencias occidentales se ha encontrado con la voluntad de hierro de una organizada y decidida resistencia de un pueblo que, lejos de la humillación levanta la cabeza y opta por la única salida que le es posible: la lucha sin tregua, la autodefensa hasta el final.

Justamente ayer en Donetsk los milicianos y el pueblo se manifestaron contra los intereses de Kiev exhibiendo con repudio a los asesinos que están destruyendo familias mediante bombardeos indiscriminados, en un gesto que recuerda precisamente el que una vez se realizó contra tropas nazis, lavando simbólicamente al término del acto las calles y trasladando a la prisión nuevamente a los criminales después de no más de media hora de caminata, sin causar a estos mayor daño que el de herir su autoestima y su ceguera frente a sus propios actos, algo muy distinto de la cruel indiferencia con que ellos han estimado la vida ajena. Símbolo claro de este hecho es esta foto que nos recuerda que también una mujer y una madre tiene la fuerza y la entereza para demostrar dignidad y voluntad y hacer frente a la brutalidad asesina.

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Lo cual no quita que también sea una mujer, en representación de Alemania, la que llega a Ucrania para abrazarse amorosamente con el líder de un gobierno sin conciencia y sin escrúpulos…

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Pero mi intención en este artículo no es polemizar sobre la guerra, o sobre su imperante desarrollo, o sobre los deseos de paz que están en mi y seguramente están en el corazón de todos los habitantes de Ucrania que están sufriendo en su propia carne y la de sus familiares sus horrendas consecuencias. Mi intención al escribir este artículo es acompañarlo con un pequeño conjunto de videos que para mi han sido tremendamente reveladores de la fuerza espiritual que sostiene a los resistentes…

En el primero de ellos tenemos el testimonio de un joven que ha decidido unirse a la resistencia al ver el sufrimiento que poco a poco se acumulaba a su alrededor y que visiblemente conmovido se manifiesta deseoso de luchar hasta el final por la tierra de sus padres y de sus abuelos…

En el segundo se revela la voluntad de luchar moderada por sus mayores de un jovencito de 15 años, que ha querido entrar en la milicia porque ha querido seguir a su padre y no defraudarlo y ha obtenido de este el permiso para participar en entrenamientos y funciones de apoyo a las tropas. Notable conciencia del valor de la vida se demuestra a su alrededor cuando se estima que no debe involucrarse en combate directo hasta ser mayor de edad.

En el tercero podemos escuchar las palabras de un niño que está por el momento destinado a vivir bajo tierra junto a su familia, pero que se nos muestra a pesar de ello con una gran voluntad de seguir adelante con su infancia…

Por último, en el cuarto, verán a una madre herida por uno de esos bombardeos criminales contra civiles, que penando en una cama de hospital solo piensa en su hija que ha recibido la peor parte al perder una pierna. Dice pensativa y angustiada que no sabe que le dirá luego a su hija, a la que tanto le gusta saltar y bailar, a su hija de 7 años, cuando tenga que afrontar el hecho de que ya nada será igual. Sin embargo, al otro día de esta entrevista, su hija finalmente murió…

Nada más que decir excepto que los duros corazones que alientan estas guerras fratricidas jamás sabrán del valor y de la dignidad que vive en estas almas.

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