Mujica, el diario EL PAÍS y la estrategia de los dueños del mundo

Mujica, el diario EL PAÍS y la estrategia de los dueños del mundo

Marcelo Marchese

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La visita de Mujica a UPM en Finlandia constituye un lindo ejemplo del tipo de relaciones que se establecen entre empresas y gobiernos. No viajaron ejecutivos de UPM a entrevistarse con el representante máximo de un país; es el representante de tres millones quien viaja a entrevistarse con los ejecutivos para rogarles que instalen otra planta de celulosa. Los ejecutivos expresaron que “Nos sentimos halagados porque el presidente Mujica viajara desde Uruguay para hablar con nosotros. ESTAMOS DISPUESTOS A DIALOGAR CON EL GOBIERNO URUGUAYO”. Afortunadamente ellos están dispuestos a hablar con el representante de tres millones que piden audiencia y acaso estarían dispuestos a brindarnos más trabajo, sin embargo, aparentemente, antes de que UPM vuelva a invertir en Uruguay “se deberían mejorar las infraestructuras para facilitar la logística, sobre todo la red de carreteras y las instalaciones portuarias”. De estas consideraciones de los ejecutivos de UPM, EL PAÍS (1), cuyo deliberado propósito es acusar a Mujica de mentiroso, infiere que UPM no quiere invertir más en Uruguay. La acusación indirecta deviene de informar que Mujica, al término de la audiencia concedida, expresara: “existe un notorio interés de Finlandia por instalar otra planta de celulosa en Uruguay”.
Conviene, no obstante, considerar que si una empresa afirma que en tanto no se cumpla con tal o cual cosa no se hará tal otra, sólo significa, y sólo eso y no otra cosa significa, que ya está negociando, que está imponiendo condiciones, que está estableciendo un programa máximo y que ya verá qué cosas logra. De pique están mejor posicionados: el representante de los 3 millones viaja para que le concedan audiencia, cosa que logra, pero le tironean las orejas diciéndole que las carreteras están todas estropeadas, que el puerto da lástima y que debemos mejorar nuestro nivel educativo: “El fundamento de la competitividad consiste en tener suficiente gente lo bastante preparada como para desarrollar esta actividad”.
La conclusión que debemos extraer de este viaje no es que Mujica sea un mentiroso. ¿El diario EL PAÍS considera como prueba excluyente toda declaración pública de un ejecutivo de una empresa e inclusive cree que son ciertas todas las declaraciones de impuestos que dibuja dicha empresa? De ninguna manera lo cree, pero no importa. Lo que importa es la campaña electoral y como mucha gente, según los cálculos del diario, debe ser ligeramente infradotada, ahí le tiran el anzuelo con una carnada muy dudosa.
Para aseverar que UPM no piensa instalar una tercera planta habría que estudiar si le conviene hacer ese negocio o si puede hacerlo de forma más conveniente en otro lado. Habría que ver cuántas hectáreas de las 230.000 hectáreas que gestiona UPM se encuentran dentro del radio de la futura planta (al este del Río Negro); cuánto ahorraría en transporte; qué posibilidades tienen los ambientalistas de acceder al gobierno, o de lograr algún tipo de presión; qué limitaciones tiene la forestación en Uruguay y si el gobierno sigue dispuesto a brindarle innumerables franquicias. En tanto eso no se analice sólo se estará haciendo alegremente propaganda electoral contra el oficialismo, basándose en las declaraciones de alguien que en rigor está tirando de la cuerda para ver cuánto cede.
Acaso el lector se haya preguntado ¿pero esa red de carreteras todas agujereadas no habrán sido destrozadas por el paso rumbante de miles y miles y miles de toneladas de eucaliptus que viajan hacia Fray Bentos? Absolutamente sí. También viajan miles y miles y miles de toneladas de soja, de carne y de arroz, pero para medir el impacto en la carretera de las miles y miles y miles de toneladas de eucaliptus consideremos que la celulosa representó en el 2013 el 6% de las exportaciones del país y el sector forestal en su conjunto representó un 10%. Ahora bien, el lector motorizado sabe que le cobran una patente y de esa manera la Intendencia arregla las calles que su auto y todos los autos deterioran. Así funcionan las cosas. El primero que inventó una patente en estas tierras fue el Virrey Olaguer Feliú, que cobraba a cada cual según la cantidad de carros que tuviese transitando por Buenos Aires. Como costaba lo suyo trasladar piedras desde Colonia hacia la capital, el Virrey le cobraba también a los cafés (a proporción de su clientela) e inclusive a las canchas de bochas, de bolos y a los billares. Todos pagaban para trasladar piedras y arrojarlas en aquel “lodazal hediondo”, según palabras del Virrey. Así funcionaba el régimen despótico de los reyes españoles. Ahora, progreso mediante, los exportadores del 6% de nuestros productos (6% rápidamente obsoleto habida cuenta que ya se instaló la pastera Montes del Plata) no ponen un peso para arreglar las carreteras que contribuyen a deteriorar, pues gozan de diversas exoneraciones impositivas al igual que el resto del sector forestal. A modo de ejemplo: no pagan impuestos a las exportaciones. Mas el eucaliptus que entra a UPM pagará algún impuesto, razonará el lector. Por lo que sabemos tampoco paga un peso. El que recibe la madera está en un enclave y el que la exporta lo hace a través de un exclave: dos lindas figuras jurídicas para que grandes empresas se instalen en débiles países y hagan pingues negocios pagando escasos impuestos (menos que el almacenero, el quiosquero y cualquier funcionario público). Así que estos empresarios que nos conceden audiencia y nos tironean de las orejas diciéndonos: “Arreglen vuestras carreteras” nos recuerdan a cierto marido que golpeaba a su mujer porque estaba harto de verla desarreglada.
Ahora ¿qué significará “El fundamento de la competitividad consiste en tener suficiente gente lo bastante preparada como para desarrollar esta actividad”? Suponemos que algún tipo de transformaciones deberemos encarar en nuestro sistema educativo, habida cuenta que aparentemente debería tener como ideal supremo preparar operarios para que estas empresas se establezcan en nuestros países. Ya veremos cómo nos adaptaremos a esa exigencia.
Si el lector es de aquellos que respiran ufanos cada vez que se instala una pastera y se plantan eucaliptus por doquier, alégrese con lo siguiente: sólo se ha forestado la cuarta parte de las tierras consideradas de prioridad forestal, que son a su vez la cuarta parte del total de tierras del país. En la proyección de cualquier negocio siempre deben contarse los imponderables, por ejemplo, que se derrumben los precios. Lo que si puede ponderar UPM es que todavía le queda para expandirse, como mínimo, un 75% de las tierras “de prioridad forestal”; que ya ha desarrollado un eucaliptus que sobrevive a las heladas y, certeza de las certezas, el futuro presidente, no importa quién sea, no constituirá un obstáculo para su futura inversión en el país.

(1) http://www.elpais.com.uy/informacion/upm-dijo-estar-interes.html

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