Los malditos refugiados

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Pacho O’Donnell 31 de Diciembre de 2015 | 12:00

Los millones de seres humanos que huyen de las guerras de Medio Oriente, norte de África y otras zonas ensangrentadas han creado en Europa problemas de muy difícil solución: crece la preocupación por la seguridad, genera disputas internas, fortalece movimientos de extrema derecha y ahonda las dudas sobre la capacidad de la UE de dar respuesta eficaz a las crisis que se le presentan.
Las soluciones no pueden demorar, entre otros motivos por la llegada del invierno y las bajas temperaturas ante las que es ineficaz el escaso abrigo de los refugiados y las tiendas de campaña de los campos de acogida, lo que está provocando la aparición de hipotermias, fiebre, infecciones respiratorias, ampollas en los pies, embarazadas exhaustas. También perturbaciones psicológicas por la angustia por la tragedia que han dejado atrás, por el inhóspito presente que no los ampara y por el infortunio que les aguarda por delante.
A pesar de los llamamientos a la unidad de la UE y a la solidaridad en el reparto de los 160 mil inmigrantes que la Comisión Europea iba a destinar a diversos Estados miembro, de acuerdo con un plan de cuotas obligatorias que hasta el momento sólo se ha realojado a una mínima proporción. La resistencia de algunos países al reasentamiento ha sido vigoroso, entre ellos los de Europa del Este. Insisten en que no se les consultó para tomar la decisión inicial y en que, de todas formas, ya tienen suficientes dificultades sociales y económicas sin necesidad de añadir otra más.
Pero el desquicio económico, social y político que produciría esta invasión de desplazados no es la única razón para la resistencia. Está también el tema de la seguridad. Los inmigrantes no llegan en un proceso ordenado sino caótico, lo que hace imposible cribar a quienes desean infiltrarse con propósitos beligerantes. Por ejemplo, un porcentaje de los que afirman ser sirios no lo son en realidad, porque hay países, sobre todo en la ruta de los Balcanes, que sólo permiten el tránsito de sirios, pakistaníes y afganos, considerando que los de otras nacionalidades son migrantes “económicos” y por lo tanto no les corresponden las reglas internacionales de acogida. Tener en cuenta que los que siguen dicha vía de escape deben sortear nueve fronteras hostiles, algunas de las cuales se han ido cerrando, como la de Hungría, o permitiendo el paso con cuentagotas como la de Croacia con Eslovenia.
Como es de comprender, las aprensiones se han multiplicado después de los atentados del 13 de noviembre en París; dos de sus ejecutores llegaron a Europa mezclados con los grupos de inmigrantes que ingresan a través de Grecia. Está también la preocupación por si la desilusión se abre paso entre los recién llegados, a quienes no les resulta fácil conseguir trabajo y alojamiento, las células yihadistas traten de captarlos. Aunque ha habido buenos ejemplos de integración, también ha habido fracasos notables. Molenbeek en Bélgica, Malmoe en Suecia y varias banlieues de París ilustran el fenómeno de las comunidades marginadas y abandonadas que con demasiada frecuencia acaban siendo sociedades paralelas, ciclos de altas tasas de abandono escolar, desempleo y violencia, y el florecimiento de grupos religiosos extremistas.
Además, los nuevos inmigrantes proceden de sociedades que en su mayoría no son democráticas: Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Eritrea, entre otras. No suelen tener mucha experiencia de las normas de los países occidentales en aspectos como la igualdad de género, la fe como opción privada, la separación entre la religión y el Estado y el pluralismo cargado de respeto, y quizá no les resulta fácil hacer la transición.
Graves consecuencias son el crecimiento de los partidos y movimientos de derecha que encabezan la reacción ante la “invasión extranjera”, al mismo tiempo que los partidos liberales se han mostrado hasta hoy impotentes ante el fenómeno. Los judíos europeos, a su vez, temen que el odio a Israel en los países de origen de los migrantes se trasladará con el desplazamiento y contribuirá a aumentar el antisemitismo latente en varios países de la UE.
Lo cierto es que hay poco personal para ejercer labores de vigilancia las 24 horas del día, un intercambio insuficiente de informaciones entre los países miembros de la UE, debates interminables y nada concluyentes entre los defensores del derecho a la privacidad y la protección de datos y quienes proponen medidas de seguridad más invasivas; fuera de la UE, la financiación, a veces tolerada (por parte de Arabia Saudí, por ejemplo) de los salafistas y otros extremistas religiosos; y escasa cooperación con los servicios de inteligencia de Turquía, la ruta que más utilizan los combatientes por la libertad que van y vienen de Europa a Irak y Siria.Añadir nuevas prioridades de seguridad significará una carga inmensa para unos servicios europeos ya abrumados.
Alemania, el destino preferido de los refugiados que recalan en Europa, sabiendo que Turquía tiene la llave de acceso al continente, ofrece al gobierno de Erdogan garantías de acogida de una parte de los 2,2 millones de sirios ahora residentes en Turquía. La canciller alemana, AngelaMerkel, ha impulsado una coalición que cuenta ya con once Estados y que se compromete a reasentar a refugiados, siempre que Turquía coopere para frenarlos.
Merkel dejó claras las claves de la negociación con Turquía: “Vamos a hablar de cómo reducir la inmigración ilegal de manera sustancial y, por otro lado, cómo acoger a personas [desde Turquía] por medio de contingentes voluntarios.” Parar ser claros: Turquía debe ser el freno de los migrantes, ya no podrán embarcarse hacia Grecia y seguir el camino de los Balcanes hasta el centro de Europa. Como firmante del acuerdo debe también dar asilo a los expatriados que ya no podrán ir más allá. La Comisión tiene ya casi listo el instrumento que lanzará a partir de enero para ir financiando proyectos turcos de atención a los demandantes de asilo. Por este servicio se le brindarán 3000 millones de euros, la CE pondrá un tercio de esa suma y los Estados aportarán el resto. Además, y esto es lo más tentador para los turcos, se levantarían todas las trabas que hasta ahora impedían su plena integración a la Comunidad Europea.
Erdogan , susceptible, ha informado que Turquía acepta eldinero de Bruselas a cambio de frenar el flujo de migrantes a Europa, pero también advierte que no se convertirá en un gigantesco “campo de concentración” para refugiados. “No vamos a aceptar la idea de ‘como hemos dado esto a Turquía, y Turquía está satisfecha, todos los migrantes deben quedarse allí”. Sabiendo que tiene buenas cartas en la mano señaló que la oferta inicial de 3000 millones de euros ha sido desestimada, y que Ankara pretende más ayuda económica revisable anualmente.
Un daño colateral que preocupa a organizaciones humanitarias es que cada vez más miembros de la UE están optando por destinar un porcentaje de su ayuda oficial al desarrollo (AOD) a cubrir los costes de la migración hacia Europa.
Y esta alarma no es infundada. En 2014, según los datos de AidWatch, los principales donantes de la UE destinaron en media alrededor del 10% de su AOD a cubrir los gastos de los refugiados. Entre ellos, casos más extremos como los Países Bajos cuyo porcentaje alcanzó el 16 por ciento. Pero si se analiza la tendencia estas cifras no hacen más que enmascarar una corriente alcista. Con respecto a 2013, muchos miembros han incrementado significativamente el peso de dichos costes respecto al total de la ayuda tan necesaria para los países pobres y sus poblaciones sumergidas en la miseria. Concretamente los Países Bajos un 145%, Italia un 107%, Chipre un 65% o Portugal un 38%. Es muy previsible que estas cifras sigan aumentando en 2015 . Suecia anunció hace pocas semanas que destinaría más de la mitad de su ayuda a cubrir los costes derivados de acoger refugiados. «

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Un pensamiento en “Los malditos refugiados

  1. ¡Cuanto debe la OTAN al mundo! Este drama tiene nombre: OTAN…(con USA al frente). Responsables directos de las masacres y olas de refugiados. Hace tiempo que se sabe que los “Combatientes por la libertad” son mercenarios…y que los mercenarios son terroristas… ¡Cuanto cinismo en “la preocupación de los líderes europeos por los refugiados”!

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