Cuatro mitos sobre los jóvenes e Internet.

Cuatro mitos sobre los jóvenes e Internet.

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Mito 1. Todos los jóvenes usan internet de la misma manera

Este mito deriva de uno más amplio: que la juventud se vive de manera homogénea; por lo tanto, su participación en las diversas actividades que realizan, es igual. Esta concepción de la juventud, hace a un lado las condiciones sociales y culturales en que se desenvuelven, así como la edad, género y desarrollo personal. De hecho, no es posible hablar de una “juventud”, sino de la existencia de diversas formas de juventud, ya que los jóvenes viven distintas trayectorias y manifiestan discrepancias en sus actitudes, gustos, sentimientos, formas de ser y concebir la realidad.
En los estudios sobre la juventud, destacan conceptos como tribus, culturas y micro-sociedades juveniles, que hacen referencia a identidades que se construyen y manifiestan en tiempos y lugares diferentes (Arce, 2008). Por lo tanto, si los jóvenes son distintos, el uso que dan a internet también lo es; si en la sociedad se identifican emos, hipsters, skatos, rastas, fresas, góticos, graffiteros y punks entre otros, en internet se pueden encontrar youtubers, flickers, twitteros, facebookeros, blogers, streamers, gamers y tumblers, por mencionar algunos grupos. Las diferencias en el uso de la red se vinculan tanto a los contextos sociales donde se desarrollan, como a las condiciones, intereses y necesidades individuales.
Dentro de los jóvenes urbanos, los estudiantes emplean la red con mayor frecuencia e interés. En las investigaciones realizadas con jóvenes de la UAN, se pudo observar la existencia de un imaginario que vincula a la educación superior con las tecnologías, sobre todo la computadora e internet; de manera que, la imagen de los universitarios de hoy incluye la portación de recursos tecnológicos de información y comunicación. Para muchos estudiantes, estar privados de acceso a internet implica estar des-armados o carecer de los elementos básicos para desempeñarse en su entorno diario; la red es una especie de llave que les asegura un lugar en el mundo juvenil, urbano y académico de este siglo. […]

Mito 2. Los jóvenes emplean internet sólo para entretenerse

El segundo mito está relacionado con la visión adultocéntrica de la juventud. Para la mayoría de los adultos, las largas horas que pasan los jóvenes en la red tiene como finalidad el entretenimiento, y por lo tanto, son una pérdida de tiempo. Sin embargo, el acercamiento a la vida de los jóvenes muestra otras dimensiones. […]
Internet es un espacio de unión social, ante la amenaza de la fragmentación de los vínculos sociales. Los jóvenes viven situaciones que limitan su convivencia social, como horarios académicos extendidos, tareas, actividades laborales, compromisos familiares o distancias geográficas. No se trata de un simple intercambio de mensajes, sino del soporte que los mantiene unidos a sus grupos de convivencia. Para muchos jóvenes, esto permite cubrir la necesidad emocional de sentirse integrados a un grupo y genera la ilusión de ser parte de un ente mayor, una comunidad formada por múltiples personas que se encuentran enlazadas entre sí a través de una cadena de “amigos”, como es el caso de las redes sociales: un amigo conoce a otro y así sucesivamente.
Por otra parte, internet es un espacio de libertad, de ejercicio de poder y afirmación de su autonomía, gracias a las posibilidades que ofrece para tomar decisiones y manipular los recursos disponibles. En comparación con otros medios, aquí los jóvenes disponen de mayores recursos y formatos, navegan por sitios donde pueden acceder a múltiples temas y puntos de vista e interactúan con diferentes personas y en los horarios que más les convengan. Ello implica tomar decisiones de lo que ven, escuchan y hacen, lo cual traducen como posibilidades de libertad de acción.
Además, la red les permite pasar con facilidad de espectadores a emisores. Los blogs y las redes sociales constituyen espacios desregularizados donde los jóvenes se insertan como emisores que gozan de autonomía y libertad sobre los contenidos y formatos de los mensajes. La creación de blogs y sitios web, responde a los gustos e intereses personales; pueden ser una especie de albergue donde vierten sus pensamientos y experiencias, controlan el acceso de sus visitantes y permiten o no la réplica. Estas posibilidades, se traducen en oportunidades de manipulación, ejercicio de poder y afirmación de la autonomía de los jóvenes aunque, como indica Winocur (2006), sean cuotas de poder limitadas.
La información recabada en las investigaciones, demostró que más allá de ser un simple instrumento de diversión, entretenimiento o pérdida de tiempo, las prácticas que los jóvenes realizan en internet les permiten configurar su identidad y generar nuevas formas de integración y socialización.

Mito 3. Internet aísla a los jóvenes

Esta idea surge por considerar a la computadora y las tecnologías de acceso a internet, como artefactos que propician la vida en solitario. Sin embargo, la red cambió la manera de actuar y pensar respecto a la comunicación interpersonal, debido a que amplía las vías para establecer relaciones sociales, tanto con personas conocidas como desconocidas en la vida real.
Las investigaciones de Winocur (2006 y 2009), muestran que los recursos de internet han hecho posible la eliminación de las distancias físicas, través del intercambio de imágenes, sonidos y palabras, lo cual influye de manera decisiva en las relaciones personales. Gracias a ello, los jóvenes han generado nuevas formas de integración social y, lejos de aislarlos, la red es el soporte de su nueva sociabilidad. […]
No obstante la frecuencia de la comunicación virtual, los jóvenes prefieren ante todo, la comunicación y convivencia directa. El contacto a través de la red, es una oportunidad frente al escenario actual de rutinas agitadas, inconexas y fragmentadas.

Mito 4. Los jóvenes son sujetos pasivos

Para muchos adultos, las actividades que realizan los jóvenes en la red, poco tiene que ver con los problemas sociales y políticos que se viven en el país o con el ejercicio de la ciudadanía. Esta postura se vincula a una opinión extendida de manera general en la sociedad, que considera a los jóvenes actuales como apáticos o desinteresados, lo cual en cierta forma es real. De acuerdo la Encuesta Nacional de la Juventud (IMJUVE, 2010), la presencia de los jóvenes en los espacios públicos de participación es baja: cerca del 70%, nunca han participado en alguna asociación u organización, y tienen poco interés por los asuntos de carácter político. Sin embargo, habría que hacer algunas acotaciones al respecto.
Por una parte, estas cifras responden al desencanto que los jóvenes tienen hacia las instituciones políticas tradicionales como los partidos y sindicatos, y a las carencias económicas que los obligan a tener como meta la incorporación al mercado laboral, relegando su participación en otros ámbitos, como la política. Por otra, la acción política de la juventud actual se presenta en formas diferentes a las de décadas pasadas, debido a que tienen nuevas demandas y otros recursos tecnológicos para expresarse. A diferencia de los movimientos sociales clásicos que pugnaban por la redistribución del poder y por un nuevo orden socioeconómico y político, las manifestaciones de las últimos años están asociadas en mayor medida a colectivos culturales y acciones orientadas a atender la estética, los sentimientos, los valores, lo cotidiano y cercano. En muchos casos, son temas considerados anteriormente de interés privado que ahora se trasladan al ámbito público.
En mayor o menor grado, los movimientos sociales actuales utilizan las tecnologías de comunicación como parte de sus instrumentos de lucha. Carles Fexia, Inês Pereira y Jeffrey Juris (2006), identifican la existencia de nuevas formas de participación política de los jóvenes a las cuales denominan como novísimos movimientos sociales (“New, New” social movements), que están vinculados a la aparición de nuevas formas de activismo colectivo en una era de redes globales y ciberculturas juveniles, dando lugar a nuevos actores sociales. El empleo de la red, permite la formación y desarrollo de movilizaciones que se caracterizan por su heterogeneidad, descentralización y estructura no jerárquica, y que permiten la conexión redes sociales reales y virtuales. Las indagaciones realizadas con jóvenes de la UAN, mostraron que el empleo de internet les permite la difusión de contenidos audiovisuales que responden a múltiples propósitos y diferentes alcances: videos artísticos, documentales sobre problemáticas sociales, imágenes para promover actividades culturales y ecológicas, audios con pro-puestas musicales alternativas, e incluso, participan en nuevos tipos de expresiones como los memes. Por ello, internet representa una herramienta sustancial para convertirse en prosumidores (acrónimo de productor y consumidor), expresarse públicamente y hacerse visibles en la sociedad. […]

Comentarios finales

La juventud es una imagen construida de manera social de acuerdo a los contextos de tiempo y lugar; dicha imagen, define las características de los jóvenes, de los límites y posibilidades de sus prácticas y de su deber ser como miembros de comunidades específicas.
Las prácticas culturales de la juventud, se van configurando a partir de los elementos que la sociedad privilegia; el empleo de la tecnología, especialmente de internet, tiende a considerarse como prioritaria para el desarrollo de este grupo social y se ha establecido como una práctica hegemónica.
En las ciencias sociales, habría que considerar estas condiciones a manera de escenarios y de puntos de partida para la reflexión e investigación: es conveniente analizar el papel que juega el uso de internet en el contexto social de los jóvenes y en la construcción de sus subjetividades. Y a la vez, observar desde qué posturas se realizan dichas indagaciones. No se puede dejar de lado que la juventud también es resultado de un conjunto de teorías que crea y delimita a la propia juventud.

Extraído de: Becerra Romero, América Tonantzin. Jóvenes e internet. Realidad Y mitos. Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 24, diciembre, 2015, pp. 65-75
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=85939869005

Por qué Hillary Clinton es mucho peor que Donald Trump

Por qué Hillary Clinton es mucho peor que Donald Trump.
Entrevista a la periodista y analista política estadounidense Diana Johnstone.

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Diana Johnstone es quizá una de las comentaristas de la política europea y estadounidense más reputadas en la izquierda. Colaboradora, entre otros, de Counterpunch, Johnstone, que se hizo conocida en Europa por sus críticas a la política occidental durante las guerras en los Balcanes, acaba de sacar un libro sobre Hillary Clinton titulado La reina del caos. La entrevistó para lamarea.com Àngel Ferrero.

-Los medios estadounidenses han centrado su atención estas primarias en Donald Trump. Pero en su opinión, Hillary Clinton también debería ser motivo de preocupación. La ha descrito como ‘la reina del caos’. ¿Por qué?

-Trump consigue titulares porque es una novedad, un showman que dice cosas chocantes. Es visto como un intruso en un espectáculo electoral diseñado para transformar a Clinton en la “primera mujer presidenta de América”. ¿Por qué la llamo reina del caos? En primer lugar, por Libia. Hillary Cinton fue en gran medida responsable de la guerra que hundió a Libia en el caos, un caos que se extiende hacia el resto de África e incluso Europa. Ha defendido más guerra al Oriente Medio.
Mi opinión no es que Hillary Clinton “también debería” ser motivo de preocupación. Ella es el principal motivo de preocupación. Clinton promete apoyar más a Israel contra los palestinos. Está totalmente comprometida con la alianza de facto entre Arabia Saudí e Israel que tiene como objetivo derrocar a Assad, fragmentar Siria y destruir la alianza chií entre Irán, Assad y Hezbolá. Esto aumenta el riesgo de confrontación militar con Rusia y Oriente Medio. Al mismo tiempo, Hillary Clinton defiende una política beligerante hacia Rusia en su frontera con Ucrania. Los medios de comunicación de masas en Occidente se niegan a darse que cuenta que muchos observadores serios, como por ejemplo John Pilger y Ralph Nader, temen que Hillary Clinton nos conduzca, sin advertirlo, a la Tercera Guerra Mundial.
Trump no se ajusta a ese molde. Con sus comentarios groseros, Trump se desvía radicalmente del patrón de lugares comunes que oímos de los políticos estadounidenses. Pero los medios de comunicación establecidos han sido lentos en reconocer que el pueblo estadounidense está completamente cansado de políticos que se ajustan al patrón. Ese patrón está personificado por Hillary Clinton. Los medios de comunicación europeos han presentado en su mayoría a Hillary Clinton como la alternativa sensata y moderada al bárbaro de Trump. Sin embargo, Trump, el “bárbaro”, está a favor de reconstruir la infraestructura del país en vez de gastar el dinero en guerras en el extranjero. Es un empresario, no un ideólogo.
Trump ha afirmado claramente su intención de poner fin a la peligrosa demonización de Putin para desarrollar relaciones comerciales con Rusia, lo que sería positivo para Estados Unidos, para Europa y para la paz mundial. Extrañamente, antes de decidir presentarse como republicano, para consternación de los líderes del Partido Republicano, Trump era conocido como demócrata, y estaba a favor de políticas sociales relativamente progresistas, a la izquierda de los actuales republicanos o incluso Hillary Clinton.
Trump es impredecible. Su reciente discurso en AIPAC, el principal lobby pro-israelí, fue excesivamente hostil hacia Irán, y en 2011 cayó en la propaganda que condujo a la guerra contra Libia, incluso si ahora, retrospectivamente, la critica. Es un lobo solitario y nadie sabe quiénes son sus asesores políticos, pero hay esperanza de que arroje fuera de la política a los neoconservadores e intervencionistas liberales que han dominado la política exterior estadounidense los últimos quince años.

-Los asesores de Clinton destacan su experiencia, en particular como secretaria de Estado. Muchos se ha escrito sobre esta experiencia y no siempre de manera positiva. ¿Cuál fue su papel en Libia, Siria o Honduras?

-Hay dos cosas que decir sobre la famosa experiencia de Hillary Clinton. La primera es observar que su experiencia no es el motivo de su candidatura, sino, más bien, la candidatura es el motivo de su experiencia. En otras palabras, Hillary no es candidata debido a que su maravillosa experiencia haya inspirado a la gente a escogerla como aspirante a la presidencia. Es más correcto decir que ha acumulado ese currículo justamente para cualificarse como presidente.
Durante unos veinte años, la máquina clintonista que domina el Partido Demócrata ha planeado que Hillary se convierta en “la primera mujer presidenta de EEUU” y su carrera se ha diseñado con ese fin: primero senadora de Nueva York, después secretaria de Estado.
Lo segundo concierne al contenido y la calidad de esa famosa experiencia. Se ha empecinado en demostrar que es dura, que tiene potencial para ser presidenta. En el Senado votó a favor de la guerra de Irak. Desarrolló una relación muy cercana con el intervencionista más agresivo de sus colegas, el senador republicano por Arizona John McCain. Se unió a los chovinistas religiosos republicanos para apoyar medidas como hacer que quemar la bandera estadounidense fuese un crimen federal. Como secretaria de Estado, trabajó con “neoconservadores” y esencialmente adoptó una política neoconservadora utilizando el poder de Estados Unidos para rediseñar el mundo.
Respecto a Honduras, su primera importante tarea como secretaria de Estado fue proporcionar cobertura diplomática para el golpe militar de derechas que derrocó al presidente Manuel Zelaya. Desde entonces Honduras se ha convertido en la capital con más asesinatos del mundo. En cuanto a Libia, persuadió al presidente Obama para derrocar el régimen de Gaddafi utilizando la doctrina de “responsabilidad para proteger” (R2P) como pretexto, basándose en falsas informaciones. Bloqueó activamente los esfuerzos de gobiernos latinoamericanos y africanos para mediar, e incluso previno los esfuerzos de la inteligencia militar estadounidense para negociar un compromiso que permitiese a Gaddafi ceder el poder pacíficamente.
Continuó esa misma línea agresiva con Siria, presionando al presidente Obama para que incrementase el apoyo a los rebeldes anti-Assad e incluso para imponer una “zona de exclusión aérea” basada en el modelo libio, arriesgándose a una guerra con Rusia. Si se examina atentamente, su “experiencia” más que cualificarla para el puesto de presidente, la descalifica.

-Como secretaria de Estado, Clinton anunció en 2012 un “pivote” a Asia oriental en la política exterior estadounidense. ¿Qué tipo de política podríamos esperar de Clinton hacia China?

-Básicamente este “pivote” significa un desplazamiento del poder militar estadounidense, en particular naval, desde Europa y Oriente medio al Pacífico occidental. Supuestamente, porque debido a su creciente poder económico China ha de ser una “amenaza” potencial en términos militares. El “pivote” implica la creación de alianzas antichinas entre otros Estados de la región, lo que con toda probablidad incrementará las tensiones, y rodeando a China con una política militar agresiva se la empuja efectivamente a una carrera armamentística. Hillary Clinton apuesta por esta política y si llegase a la presidencia la intensificaría.

-Clinton dijo en 2008 que Vladímir Putin no “tiene alma”. Robert Kagan y otros “intervencionistas liberales” que jugaron un papel destacado en la crisis en Ucrania la apoyan. ¿Su política hacia Rusia sería de una mayor confrontación que la del resto de candidatos?

-Su política sería claramente de una mayor confrontación hacia Rusia que las de Donald Trump. El contrincante republicano de Trump, Ted Cruz, es un fanático evangélico de extrema derecha que sería tan malo como Clinton, o quizá peor. Comparte la misma creencia semirreligiosa de Clinton en el rol “excepcional” de Estados Unidos para modelar el mundo a su imagen. Por otra parte, Bernie Sanders se opuso a la guerra de Iraq. No ha hablado demasiado de política internacional, pero su carácter razonable sugiere que sería más juicioso que cualquiera de los demás.

-Los asesores de Clinton tratan de destacar su intento de reformar el sistema sanitario estadounidense. ¿Fue ese intento de reforma realmente un avance y tan importante como dicen que fue?

-En enero de 1993, pocos días después de asumir la presidencia, Bill Clinton mostró su intención de promocionar la carrera política de su esposa nombrándola presidenta de una comisión especial para la reforma del sistema nacional de sanidad. El objetivo era llevar a cabo un plan de cobertura sanitaria basado en lo que se denominó “competitividad gestionada” entre compañías privadas. El director de esa comisión, Ira Magaziner, un asesor muy próximo a Clinton, fue quien diseñó el plan. El papel de Hillary era vender políticamente el plan, especialmente al Congreso. Y en eso fracasó por completo. El “plan Clinton”, de unas 1.342 páginas, fue considerado demasiado complicado de entender y a mediados de 1994 perdió prácticamente todo el apoyo político. Finalmente se extinguió en el Congreso.
Respondiendo a la pregunta, el plan básicamente no era suyo, sino de Ira Magaziner. Como había de depender de las aseguradoras privadas, orientadas al beneficio, como ocurre con el Obama Care, ciertamente no era un avance, como sí que lo es el sistema universal que defiende Bernie Sanders.

-La campaña de Clinton ha recibido notoriamente dinero de varios hedge funds. ¿Cómo cree que podría determinar su política económica si consigue llegar a la presidencia?

-Cuando los Clinton abandonaron la Casa Blanca en enero de 2001, Hillary Clinton lamentó estar “no sólo sin blanca, sino en deuda”. Eso cambió muy pronto. Hablando figuradamente, los Clintons se trasladaron de la Casa Blanca a Wall Street, de la presidencia al mundo de las finanzas. Los banqueros de Wall Street compraron una segunda mansión para los Clinton en el Estado de Nueva York (que se sumó a la que tienen en Washington DC) prestándoles primero el dinero y luego pagándoles millones de dólares por ofrecer conferencias.
Sus amistades en el sector bancario les permitieron crear una fundación familiar ahora valorada en dos mil millones de dólares. Los fondos de la campaña proceden de fondos de inversión amigos que colaboran de buen grado. Su hija, Chelsea, trabajó para un fondo de inversión antes de casarse con Marc Mezvinsky, quien creó su propio fondo de inversión después de trabajar para Goldman Sachs.
En pocas palabras, los Clinton se sumergieron por completo en el mundo de las finanzas, que se convirtió en parte de su familia. Es difícil imaginar que Hillary se mostrase tan desagradecida como para llevar a cabo políticas contrarias a los intereses de su familia adoptiva.

-Se dice que la política de identidad es otro de los pilares de su campaña. Quienes apoyan a Clinton afirman que votándola se romperá el techo de cristal y que por primera vez en la historia una mujer entrará en la Casa Blanca. Desde varios medios has protestado contra esta interpretación.

-Una razón fundamental para que se diese la alianza de Wall Street con los Clinton es que los autoproclamados “nuevos demócratas” encabezados por Bill Clinton lograron cambiar la ideología del Partido Demócrata de la igualdad social a la igualdad de oportunidades. En vez de luchar por las políticas tradicionales del New Deal que tenían como objetivo incrementar los estándares de vida de la mayoría, los Clinton luchan por los derechos de las mujeres y las minorías a “tener éxito” individualmente, a “romper techos de cristal”, avanzar en sus carreras y enriquecerse. Esta “política de la identidad” quebró la solidaridad de la clase trabajadora haciendo que la gente se centrase en la identidad étnica, racial o sexual. Es una forma de política del “divide y vencerás”.
Hillary Clinton busca persuadir a las mujeres de que su ambición es la de todas ellas, y que votándola están votando por ellas mismas y su éxito futuro. Este argumento parece funcionar mejor entre las mujeres de su generación, que se identificaron con Hillary y simpatizaron con el apoyo leal a su marido, a pesar de sus flirteos. Sin embargo, la mayoría de las jóvenes estadounidenses no se han dejado llevar por este argumento y buscan motivos más sólidos a la hora de votar. Las mujeres deberían trabajar juntas por las causas de las mujeres, como el mismo salario por el mismo trabajo, o la disponibilidad de centros infantiles para las mujeres trabajadoras. Pero Hillary es una persona, no una causa. No hay ninguna prueba de que las mujeres en general se hayan beneficiado en el pasado de tener a una reina o una presidenta. Es más, aunque la elección de Barack Obama hizo felices a los afroamericanos por motivos simbólicos, la situación de la población afroamericana ha ido empeorando.Mujeres jóvenes, como Tulsi Gabbard o Rosario Dawson, consideran que poner fin a un régimen de guerras y cambios de régimen y proporcionar a todo el mundo una buena educación y sanidad son criterios mucho más significativos a la hora de escoger un candidato.

-Actualmente vive en Francia. ¿Cómo ve la situación en el país? ¿Qué explica el ascenso del Frente Nacional, en paralelo a otras fuerzas de la nueva derecha (o nacional-conservadoras)?

-Los partidos establecidos siguen las mismas políticas impopulares en Europa y en EEUU y eso, naturalmente, lleva a la gente a buscar algo diferente. El control local de los servicios sociales se sacrifica a la necesidad de “atraer inversores”, en otras palabras, a dar al capital financiero la libertad de modelar sociedades dependiendo de sus opciones de inversión. La excusa es que, atrayendo inversores, se crearán empleos, pero esto no ocurre. Puesto que la clave de estas políticas es romper las barreras nacionales para permitir al capital financiero ganar acceso, es normal que la gente acuda a los llamados partidos “nacionalistas” que aseguran querer restaurar la soberanía nacional. Como en Europa sobreviven los fantasmas del nazismo, “soberanía nacional” se confunde con “nacionalismo”, y “nacionalismo” se equipara con guerra. Estas suposiciones hacen que el debate en la izquierda sea imposible y termine favoreciendo a los partidos de derecha, que no sufren de este odio al Estado nacional.
En vez de actuar con horror a la derecha, la izquierda necesita ver las cuestiones que afectan realmente a la gente con claridad.

-En el pasado ha criticado a la izquierda (o a una parte considerable de ella) por apoyar las llamadas “intervenciones humanitarias”. ¿Qué opina de la ‘nueva izquierda’ o ‘nueva nueva izquierda’ en países como Grecia o España?

-La propaganda neoliberal dominante justifica la intervención militar por motivos humanitarios, para “proteger” a la gente de “dictadores”. Esta propaganda ha tenido mucho éxito, especialmente en la izquierda, donde con frecuencia se acepta como una versión contemporánea del “internacionalismo” de la vieja izquierda, cuando en realidad es todo lo opuesto: no se trata de las Brigadas Internacionales y su idealismo, combatiendo por una causa progresista, sino del Ejército estadounidense bombardeando países en nombre de alguna minoría que puede acabar demostrándose como un grupo mafioso o terroristas islámicos.

Ángel Ferrero – La marea

Tantos calibres: una meditación sobre el suicidio en Uruguay

Tantos calibres

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Qué difícil sacarle el cuerpo a la realidad, a los datos como dagas, a lo que ya por consabido no queremos decir más, ese asunto irresoluble: la muerte dada por voluntad propia. Nos seguimos matando. Matando a cara de perro, porque sentimos que la vida ya no vale ni un minuto, por desesperación, por angustias de tantos calibres.

El asunto ahora no versa en la decisión absoluta sobre el destino de nuestros huesos y la conciencia cierta de que uno no quiere vivir más. Aunque también sobre eso podría decirse. El viejo tema del más radical y manifiesto acto de libertad (le pese a quien le pese y le duela a quien le duela) del que es capaz un individuo. Muerte por mano propia del propio cuerpo. Silencio, respeto.

¿Inevitabilidad de esa muerte? Pregunta que jamás podrá ser contestada.

A veces motivos sobran y a veces faltan. ¿Para quién? No sabemos, porque salvo extrema carta, el suicidado se lleva consigo todas las respuestas y nos deja limpiando su sangre, tramitando cajones y entierros, llorando lo que podríamos o no haber hecho, la duda más extensa, el sinsentido totalizante cuando suponemos que el que dejó de existir violó todo pedido de auxilio, toda convención sobre las posibilidades de la existencia, alguna salida, otro ambiente, una terapia radical, la espera de un día mejor, mañana, que lo insertara de pronto en las correntadas de la vida o lo situara en el manejo de su tristeza profunda, por más irremediable que pareciera.

Podemos especular ad infinitum (jamás voy a anotar que los amigos, que la familia, que los hijos, que el egoísmo ante el dolor de los que quedan: qué insensibilidad ante el suplicio ajeno) sobre todo aquello que en verdad no pudimos hacer. Podemos intentar paliar la ausencia de otro, y castigarnos, con una presencia que no supimos sostener, que no supimos mantener presente. Pero todo esto sigue siendo lo que pudo ser, no lo que es.

Yo creo que sí, y me meto en terreno de mil balas, que hay miles que simplemente no soportan la vida que llevan, la que heredaron, la que proyectan. Y que no todo es un asunto del adentro: no sólo se desea morir por melancolía extrema o por asuntos encarnados (presentes o pasados) en las profundidades de lo insondable, sino que también por todo el afuera, ese insoportable llamado mundo. Hay algunos que no pueden tolerarlo y son heridos baldosa tras baldosa, esos a los que las imágenes de este mundo los enferman hasta dejarse morir o matarse. Y también hay otros que nacieron heridos, de una herida tan inasible que no hay palabra ni psicoanálisis ni amor ni bienestar que los salve, que los retenga ante un universo que ven, piensan y sienten horriblemente inhabitable. Debe haber cientos o miles, seguro, que no fueron agarrados a tiempo, aunque tampoco nadie puede asegurarlo, porque en definitiva ya decidieron irse y no hay espectros de ellos que vengan a decirnos si era posible esa captura de sus vidas. Pero sí, uno intuye que algunos podrían haber sido agarrados a tiempo (y vuelvo: ¿o sujetados por un tiempo más?) por algo o alguien, otros vínculos, otra atmósfera, ¿medicamentos, internación?

◆ ◆ ◆

Nada sabemos pero seguimos acá, en este país, con esa pregunta y esa realidad que aumentan, esas cifras que crecen, esas vidas de todas las edades y las clases sociales que muestran a un país con una de las tasas más altas de suicidios del mundo. Un dato repetido. Ya lo sabemos.

Rocha y su pueblo Castillos. Ya lo sabemos. El Uruguay, su grisura, su tristeza congénita, su andar siempre a tientas, su no future. Uruguay y su pueblo laico, agnóstico o ateo. Ya lo sabemos. Nada, ni una puta mierda en que creer, aunque hace décadas había una fe ciega en las instituciones. Y todo lo ya sabido.

Hace unos días se dieron a conocer esas dos variables que todo el mundo -no sin razón- comenzó a asociar: altas tasas de suicidio en aumento junto a una sociedad sin creencias religiosas. Y ya se sabe, otra vez, que la fe alivia el malestar de espíritu, que da motivos (lo enajena, dirán los ateos, los agnósticos, los laicos). También los da para la muerte. Cuando reprime hasta la asfixia, por ejemplo; cuando Dios nos ha abandonado.

En estos días, también, el Ministerio de Salud Pública instrumentará una línea de auxilio o socorro las 24 horas. Algo es algo y ya se sabe (aunque hasta ahora parecía no saberse) que a veces el impulso de muerte puede ocurrir una vez o dos y que quizá una escucha a tiempo, una ambulancia, dos pastillas, un cable a tierra, algo que viene de afuera puede calmar el adentro, sosegarlo, ponerlo en otro sitio.

Sabemos de cifras, y nunca sabremos de los motivos de los suicidas (ya lo cantó el Darno: “No maldigas del alma que se ausenta / dejando la memoria del suicida. / ¿Quién sabe qué oleajes, / qué tormentas / lo alejaron de las playas de la vida?”).

¿Entonces renunciamos y aceptamos de una vez y para siempre que quizá seamos más sanos si fumamos menos, aunque nunca sepamos por qué se mató a los 89 años la madre de una amiga, a los 17 un adolescente supuestamente integrado (o perdido en sí mismo) de Castillos y el hombre de 30 años exitoso y triste de Montevideo? ¿Nos entregamos a que ya no es sólo un pueblo de borrachos sino también uno de suicidas, y ya no más, nada que hacerle?

Es que cuando muere una víctima de cáncer, más o menos tenemos la certeza de la causa (aunque habría que indagar tantas causas sin certezas, tantos cánceres de angustia), pero cuando se mata uno más, casi que sólo tenemos la cifra en aumento, la estadística, este matadero.

Allí no hubo almas sufrientes, frustraciones cósmicas, mundo delirio, violencia soterrada, pueblos de mierda (quiero decirlo y repetirlo: pueblos de mierda) que nada ofrecen, ni a los jóvenes ni a los viejos. Y Montevideo, que mal que nos pese y por más ochentoso que suene, sigue agonizando, aunque tenga esos ataques de ciudad en la que se hace la festiva y campante, la bella del Plata, la desentendida de todo.

No puedo ser deshonesto. No puedo mentir. Estoy vivo, es claro, no es un espectro ni un holograma el que escribe. Pero muchas veces en mi vida me ha acompañado el deseo de muerte (los lectores que digan “a mí nunca”, por favor, dejen de leerme); ese demonio en el pecho que no deja de respirar furioso o abúlico; todas esas imágenes del mundo que traen el convencimiento absoluto de que nos rodea la Parca; esta tensión de decenas de años entre entregarse o vivir. La tristeza de niño y adolescente heridos; la de hombre de lucidez insoportable. No por luminaria. La lucidez (la insoportable) es otra cosa: sentir dolor y no poder remediarlo. Hacerlo palabra, inteligencia, acto anverso, creativo, y no poder remediarlo. Librar una batalla con la vida y haber descubierto que no hay sentido ni trayecto ni destino. Y a cada cual sus motivos y sus demonios. Pero eso, todo eso, saber de sí, podría traer alivio, olvido, aceptación. De ese animal interno que corroe y de esa animalidad que nos rodea. ¿Y qué? ¿Ahora voy a dar un consejo? No, sólo sé que tenemos que decir o hacer decir las ganas de morirse, los motivos. Y si es posible y antes de irnos para siempre, dejar cartas. Este país precisa escribirse. Aunque sea con la letra de sus muertos.

Apegé

Brasil de oferta: la campaña de privatizaciones del gobierno de Temer

Brasil de oferta

Por Alfredo Serrano Mancilla *

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Detrás de cada golpe a la democracia, suele existir una alfombra roja para que caminen poderosos grupos económicos. En Brasil, el ritmo de las privatizaciones es tan veloz que debería ser objeto del Guinness. Han transcurrido apenas dos meses, y el Presidente interino Temer ha demostrado ser muy eficaz en expropiar al Estado de todo lo que sea considerado altamente rentable. La excusa, la de siempre: reducir el déficit fiscal. La verdad: cumplir con el cometido por el cual se dio el golpe de Estado contra Dilma, esto es, el control económico del país por unos pocos.

El equipo económico de Temer va a por todas. Puso el cartel de oferta desde el primer día. Todo a precio de ganga para todo empresario con buena voluntad golpista. No hay sector que se escape. En el eléctrico, se están privatizando unas 230 pequeñas empresas -dedicadas a la generación, transporte y distribución- altamente rentables y necesarias para dar cobertura sin discriminación a la mayoría del país. Hidroeléctricas y parques eólicos también son puestas en venta. En el sector transporte, la empresa aeroportuaria Infraero y la portuaria Docas ya están entregadas. En el sector asegurador, la unidad de Seguro de Caixa Económica Federal (gran prestamista público) ha vendido buena parte de sus participaciones a favor de unas pocas empresas; lo mismo ha sucedido con el instituto de reaseguros de Brasil.

Dos emblemas públicos, en lo simbólico y en lo económico, Correos y la Casa de la Moneda, son otros botines que el gobierno de Temer está dispuesto a subastar al mejor postor. No importa la oferta; lo importante es tener buenos amigos. En el caso de Correos, el escollo es mayor porque se necesita la aprobación en el Congreso. Pero se hará sin problemas porque este es el mismo Congreso que diera el golpe de Estado.

En el caso de las aerolíneas locales, Temer ha cambiado un decreto presidencial de Dilma para viabilizar el incremento de la participación de empresas foráneas. Privatización y extranjerización para que ningún gran capital quede afuera de este enorme mercado. Los aeropuertos también se venden. Temer ha abierto la posibilidad de privatizar el de Santos Dumont (Río de Janeiro) y el de Congonhas (Sao Paulo).

Se prepara, además, una nueva ronda de licitaciones para el sector petrolero y gasífero que incluirá áreas del Pre-sal, la importante reserva en aguas profundas del Atlántico que hasta ahora sólo Petrobrás explotaba. Así, se permite que aparezcan nuevas empresas privadas diferentes a Petrobras para operar en esta zona estratégica con reservas estimadas en 80.000 millones de barriles de petróleo.

A pesar de las ofertas, la agenda privada de calificación de riesgo, Moody’s, quiere más. Y critica que el ajuste fiscal en Brasil “avanza a un ritmo muy lento” con el gobierno de Temer. Se obedecerá. Y así, seguramente, el déficit fiscal actual se reducirá a costa de una masiva descapitalización del Estado que impedirá generar ingresos públicos sosteniblemente. Los programas sociales tienen fecha de caducidad.

El golpe a la democracia es coherente consigo mismo: la economía, cuanto más concentrada y menos democratizada, mejor. Pero no es únicamente una cuestión de injusticia, sino también de ineficacia. Los datos ya comienzan a cantar por sí solos: la economía de Brasil se contrae. Las ventas del comercio minorista cayeron un nueve por ciento en comparación con mayo del año pasado. La actividad productiva también se redujo un 0,51 por ciento en ese mismo mes.

Sin embargo, el riesgo país continúa cayendo, feliz con los golpistas. La democracia molesta.

* Doctor en Economía, Director Celag; @alfreserramanci

Jean Ziegler: El orden mundial es caníbal, absurdo y mortífero

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‘Vivimos bajo la tiranía mundial del capital globalizado’, sostiene Ziegler, ‘de una oligarquía formada por sociedades transcontinentales, cuyo único principio es la maximalización del beneficio, que concentran en sus manos el poder político y económico, imponiendo un ‘orden caníbal’ en el mundo, un orden absurdo y mortífero.’

-¿Se puede identificar claramente a quienes forman esa oligarquía?

-Sí, con nombres propios y con marcas comerciales. Porque se trata de las 500 sociedades transcontinentales privadas que, según datos del Banco Mundial, controlan el 52,8 por ciento del producto mundial bruto, es decir más de la mitad de toda la riqueza producida en el planeta. Su valor patrimonial es igual al producto interior bruto de 130 estados, aunque emplean menos del 1,8% de la fuerza de trabajo del mundo. Son, esencialmente, grupos financieros que detentan un poder mayor del que jamás haya tenido un emperador o un Papa. Esas 500 sociedades presentan al mercado como nuevo sujeto de la Historia, lo que no es más que una falsedad ideológica que utilizan como máscara.

-¿Supera el poder de esas sociedades a los mecanismos control de los estados más avanzados?

-Esa oligarquía financiera se ha hecho incontrolable para la justicia de los estados, y que escapa a todo control social. Hoy, el capital es totalmente móvil y viaja alrededor del planeta a la velocidad de la luz, cambiando de rostro y de nombre de forma instantánea a través de sociedades pantalla. Todas las grandes corporaciones multinacionales utilizan sociedades off shore, domiciliadas en paraísos fiscales. Todo ello vuelve sus movimientos absolutamente opacos. Y sirve para que prácticamente no paguen impuestos, facilitándoles la evasión fiscal de miles de millones de euros.

-¿Impone esa oligarquía financiera su voluntad sobre las políticas de los gobiernos democráticos?

–Cada vez con más fuerza y descaro. Ahora mismo el Parlamento Europeo tiene pendiente de cerrar un acuerdo entre la Comunidad Europea y los Estados Unidos sobre la libre circulación de capitales. Y está prevista la creación de un tribunal arbitral que decida en caso de conflictos entre estados y corporaciones económicas. Pero no se trata de tribunales de justicia nacionales, ni siquiera de un tribunal internacional de Naciones Unidas, sino de un organismo creado por contrato, ante el que las sociedades multinacionales, si se consideran perjudicadas por alguna decisión política de un gobierno, puedan exigir reparaciones. Por ejemplo, si un gobierno europeo decidiera limitar la exportación de beneficios o impusiera un salario mínimo que las compañías transnacionales considerasen ‘excesivo’, estas podrán dirigirse a ese tribunal arbitral y pedir que se condene a ese gobierno que actúe contra sus intereses.

-¿Por qué califica de ‘orden caníbal’ el desarrollo de un capitalismo global?

-Porque responde a una dinámica ‘caníbal’: los ricos se hacen rápidamente mucho más ricos, mientras la creciente desigualdad hace que no paren de subir las cifras de víctimas de ese reparto injusto. Basta observar que en 2005 el número de milmillonarios era de 487, que sumaban un patrimonio de 1.650 miles de millones de euros. Y ocho años más tarde ese número casi se había triplicado, pese a una crisis internacional que multiplicaba el número de desempleados en Europa. Los últimos datos disponibles hablan de unos 1.250 milmillonarios, con un patrimonio de unos 4.500 miles de millones de euros. Es decir, que aumenta vertiginosamente el enriquecimiento de esa oligarquía financiera transnacional, al mismo tiempo que se incrementa su poder político, su control sobre las elites parlamentarias y gubernamentales, su dominio sobre las viejas estructuras estatales. Paralelamente, se agravan la desigualdad, la precariedad, el empobrecimiento, el sufrimiento de millones de seres humanos, lo que llamamos ‘la pirámide de las víctimas’. Tres cuartas partes de los habitantes del planeta viven en los 122 países del hemisferio sur, que es donde las sociedades multinacionales obtienen sus beneficios más extremos. Porque en Europa todavía hay sindicatos y legislaciones que limitan los mecanismos de explotación y devastación social. En cambio muchos países del Tercer Mundo constituyen un paraíso para las grandes corporaciones transnacionales porque tienen estados corruptos que aceptan salarios de hambre y condiciones laborales cercanas a la esclavitud. Pero es que la destrucción de esos estados mediante la corrupción está organizada por las propias corporaciones multinacionales, para facilitar la explotación de recursos naturales y mano de obra. ¿Por qué califico de ‘caníbal’ este orden del mundo? Porque las víctimas que causa son perfectamente evitables. Basta con un solo ejemplo: el hambre crónica, la desnutrición que causa una enorme mortandad en el mundo, sería fácilmente evitable. Bastaría con que hubiera voluntad internacional de darle fin.

-Llegó usted a calificar el hambre como ‘una forma de crimen organizado’.

-Sí. Cada niño que muere de hambre en el mundo es asesinado. La masacre del hambre responde a un mecanismo criminal, empezando por la libre especulación en Bolsa con los alimentos de base (maíz, trigo y arroz), que suponen el 75 por 100 del consumo mundial. Porque cuando los precios aumentan, mueren niños en las zonas del mundo donde mil doscientos millones de personas están sumidos en la pobreza. Entonces las tierras cultivables adquiere un valor extraordinario. Y los fondos de inversión se lanzan sobre ellas, las adquieren, las alquilan o se las apropian mediante corrupción. Y plantan soja para exportación, destruyendo los cultivos campesinos que alimentaban a la población autóctona. Además el sobreendeudamiento de los países pobres hace que no puedan invertir en el desarrollo de su agricultura, ni en irrigación ni en semillas, aunque se trata de naciones de base agraria.

-¿Las últimas modificaciones de legislación suiza no han limitado esas prácticas?

-Bajo la presión de la Unión Europea, la legislación ha cambiado un poco en lo que concierne a la evasión fiscal de los países industrializados. Pero no sobre el Tercer Mundo. Por ejemplo, los dirigentes del Congo, mantienen 4,2 mil millones de euros en tres bancos en Zurich. Y el dinero de la mafia también continúa tan impune como antes.

-Sus análisis parecen ofrecer una visión pesimista del futuro.

-No, de ningún modo. El futuro depende de nosotros, de que sepamos actuar y resolver los problemas. Sartre decía “conocer al enemigo, combatir al enemigo.” Conocer al enemigo significa identificar al mecanismo que mata, que determina este ‘orden caníbal’ del mundo, para superar la ideología absurda del neoliberalismo, creada al servicio del gran capital. Combatir al enemigo supone provocar una insurrección de conciencias y organizarse. Este orden del mundo es verdaderamente intolerable. Pero nosotros podemos cambiarlo en función de la esperanza, de la justicia, de la solidaridad, de la libertad que cada uno lleva en sí. Disponemos de los mecanismos democráticos para lograrlo. Y si no lo hacemos ya, si no somos capaces de quebrar el ‘orden caníbal’ mundial, si no conseguimos someterlo a normas éticas internacionales y restablecer la soberanía de los estados, mañana el mundo será una jungla.

Fuente: http://www.elmundo.es/solidaridad/2014/07/22/53cdda7122601dfc3b8b456c.html

Jürgen Habermas: Hay un vaciamiento tecnocrático de la democracia.

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En este breve diálogo con Thomas Assheuer, para Die Zeit, Habbermas dispara contra el gobierno Alemán, resalta la disyuntiva actual entre la UE y los Estados-Nación y expresa sus impresiones sobre el Brexit.

Por: Thomas Assheuer / Die Zeit

Señor Habermas, ¿pensó alguna vez que el Brexit sería posible? ¿Qué sintió cuando se enteró de que la ‘salida’ había logrado la victoria?

Nunca habría imaginado que el populismo ganaría al capitalismo en su país de origen. Dada la importancia vital del sector bancario para el Reino Unido, el poder de los medios y el peso político de la City (ciudad financiera de Londres), era poco probable que las cuestiones de identidad prevalecieran sobre los intereses.

Mucha gente está ahora pidiendo referendos en otros países. ¿Produciría un referéndum en Alemania un resultado distinto del que tuvo en Reino Unido?

Bueno, eso supongo. La integración europea estaba –y todavía permanece– entre los intereses de la República Federal de Alemania. En las primeras décadas de la posguerra fuimos capaces de restaurar, paso a paso, una reputación nacional completamente devastada actuando cautelosamente como ‘buenos europeos’. Con el tiempo, pudimos contar con el apoyo de la UE para la reunificación. Retrospectivamente, Alemania ha sido el gran beneficiario de la unión monetaria en Europa –incluso durante la crisis del euro–. Y debido a que, desde 2010, Alemania ha sido capaz de imponer en el Consejo Europeo su visión ordoliberal contra Francia y los europeos del sur, Angela Merkel y Wolfgang Schäuble han tenido fácil adoptar en casa el papel de grandes defensores de la idea europea. Por supuesto, esto es una forma muy nacionalista de mirar las cosas. Pero este gobierno necesitaba no tener dudas de que la prensa iba a adoptar un enfoque diferente e informar a la población sobre las buenas razones de otros países para ver las cosas de forma completamente opuesta.

¿Está usted acusando a la prensa de doblegarse abúlicamente ante el gobierno?

De hecho, Merkel difícilmente puede quejarse del número de sus críticos. Al menos en lo que respecta a su política de refugiados.

De hecho no estamos hablando de eso. Aunque no tengo reparo en decirlo. La política sobre refugiados también ha dividido a la opinión pública alemana y a la prensa. Esto puso fin a larga etapa de parálisis sin precedentes en el debate político público. Yo me refería al período anterior, el de la crisis del euro, tan cargado políticamente, y en el que se podría esperar una polémica igual de agitada acerca de la política del gobierno federal ante la crisis.

Toda Europa ha considerado contraproducente el enfoque tecnocrático que aplaza indefinidamente las decisiones. Pero no ha sido así en las dos grandes cabeceras diarias y las dos semanales que leo habitualmente. Si esta observación es correcta, entonces, como sociólogo, uno puede buscar explicaciones. Pero mi punto de vista es el de un lector de periódicos comprometido, y me pregunto si la política del avestruz de Merkel, destinada a adormecer a todo el mundo, podría haber barrido el país sin una cierta complicidad por parte de la prensa. Los horizontes imaginables se reducen cuando no hay puntos de vista alternativos en la oferta. Ahora mismo estamos asistiendo a otra ronda de somníferos.

Como en el informe que acabo de leer sobre la última conferencia política del SPD, donde se reduce –-en lo que Hegel habría llamado una perspectiva de mayordomo– la posición de un partido de gobierno ante el enorme evento del Brexit, que debería ser objetivamente de interés para todo el mundo, a las próximas elecciones generales y a las relaciones personales entre el Sr. Gabriel y el Sr. Schulz.

¿Pero no se basa el deseo británico de abandonar la UE en razones domésticas? ¿O es el síntoma de una crisis en la UE?

Ambas cosas. Los británicos tienen detrás una historia diferente a la del continente. La conciencia política de ser una gran potencia, dos veces victoriosa en el siglo XX, pero en declive a nivel global, vacila a la hora de adaptarse a esa situación cambiante. Con ese sentido nacional de sí misma, Gran Bretaña se colocó en una situación incómoda después de unirse a la CEE por motivos puramente económicos en 1973. Las élites políticas, de Thatcher a Cameron pasando por Blair, nunca tuvieron intención de abandonar su mirada distante hacia la Europa continental. Esa fue la perspectiva de Churchill cuando, en su famoso discurso de Zurich de 1946, dibujó al imperio (británico) en el papel de padrino benévolo de una Europa unida –pero sin ser realmente parte de ella. La política británica en Bruselas ha sido siempre un enfrentamiento inspirado en la máxima: “Queremos nuestra parte del pastel, y además nos lo comemos”.

¿Se refiere a su economía política?

Los británicos tenían una visión decididamente liberal de la UE como una zona de libre comercio, y esto se expresó en una política de ampliación de la UE sin ningún tipo de profundización simultánea en la cooperación. Ni Schengen, ni euro. La actitud exclusivamente instrumental de las élites políticas hacia la UE se ha reflejado en la campaña por el Remain. Los defensores (a medias) de permanecer en la UE se inclinaron de forma estricta por una campaña basada en el miedo y armada con argumentos económicos. ¿Cómo podía ganar la actitud proeuropea frente a una mayoría más amplia si los líderes políticos se han comportado durante décadas como si la búsqueda estratégica y sin piedad de los intereses nacionales fuera suficiente para mantenerse dentro de una comunidad supranacional de Estados? Visto desde lejos, este fracaso de las élites se materializa, de forma diferente y llena de matices (tal como son), en dos tipos de políticos egocéntricos, conocidos como Cameron y Johnson.

En la votación, no solo hubo una sorprendente brecha de edad, sino también una fuerte brecha urbana-rural. La ciudad multicultural perdió. ¿Por qué esta repentina ruptura entre la identidad nacional y la integración europea? ¿Han subestimado los políticos europeos el poder persistente y real de la voluntad nacional y cultural?

Está usted en lo cierto, el voto británico también refleja una parte de la situación general de crisis de la Unión Europea y sus Estados miembros. El análisis del voto apunta a la misma clase de patrón que vimos en las elecciones presidenciales de Austria y en nuestras recientes elecciones regionales en Alemania. La elevada participación sugiere que el campo populista tuvo éxito en la movilización del sector de los abstencionistas previos. Estos votantes dominan de forma abrumadora en los grupos marginados que se sienten abandonados. Esto se une a la evidencia de que los estratos más pobres, más desfavorecidos socialmente y menos instruidos votaron más por salir que por quedarse.

Por lo tanto, no sólo existen patrones de voto contrario en las zonas rurales y en las ciudades, sino que la distribución geográfica de los votos por la salida se acumulan en la región central y en partes de Gales –incluyendo las antiguas zonas industriales abandonadas, que no han podido recuperar sus bases económicas–, y esto apunta a las razones sociales y económicas para el Brexit. La percepción del drástico aumento de la desigualdad social y la sensación de impotencia que produce ver que tus propios intereses ya no están representados en el plano político, todo eso está en el contexto de la movilización contra los extranjeros, en el dejar Europa atrás, en el odio a Bruselas. En una vida diaria insegura, ‘un sentido nacional y cultural de pertenencia’ es, de hecho, un elemento de estabilización.

¿Pero son esas solo cuestiones sociales? Hay una tendencia histórica bien conocida hacia la auto-ayuda nacional y de renuncia a la cooperación. La supranacionalidad significa, para la gente común, la pérdida de control. Muchos piensan: sólo la nación ofrece la roca sobre la que aún se puede construir. ¿No demuestra esto que la transición de lo nacional a la democracia transnacional ha fracasado?

No se puede decir que se ha venido abajo un esfuerzo que apenas ha comenzado. Por supuesto, la llamada a “recuperar el control”, que ha jugado un papel en la campaña británica, es un síntoma que se debe tomar en serio. En lo que realmente los observadores dieron en el blanco es en la irracionalidad evidente, no sólo del resultado, sino de toda la campaña. Las campañas de odio también están creciendo en el continente. Los rasgos socio-patológicos de esta desinhibida agresividad política apuntan al hecho de que las compulsiones sistémicas omnipresentes en una sociedad global coalescente, económicamente no administrada y digital, simplemente sobre-representan las formas de integración social que se obtienen democráticamente en el Estado-nación.

Esto desencadena comportamientos reaccionarios. Un ejemplo son las fantasías wilhelmianas de, por ejemplo, Jaroslav Kaczynski, mentor del actual gobierno polaco. Después del referéndum británico propuso la desintegración de la UE en una asociación informal de estados nacionales soberanos, de manera que éstos se fundan rápidamente en una gran potencia militar entre ruido de sables.

También se podría decir, simplemente: Kaczynski se limita a reaccionar ante la pérdida de control del Estado-nación.

Como todos los síntomas, este sentimiento de pérdida de control tiene un núcleo real –el vaciamiento de las democracias nacionales que, hasta ahora, habían dado a los ciudadanos el derecho a participar en las decisiones importantes que condicionan su vida social. El referéndum de Reino Unido proporciona una prueba viva de la palabra clave: “post-democracia”. Obviamente, se ha derrumbado la infraestructura sin la cual no puede haber una esfera pública sólida y competencia entre los partidos. Después de los análisis iniciales, los medios de comunicación y los partidos políticos de la oposición fallaron a la hora de informar a la población sobre cuestiones relevantes y hechos elementales, y mucho más a la hora de discernir los argumentos, a favor o en contra, de los puntos de vista políticos opuestos. La muy baja participación de las personas entre 18 y 24 años de edad, supuestamente perjudicados por los ancianos, es otro dato revelador.

Parece que la prensa es culpable, otra vez…

No, pero el comportamiento de este grupo de edad ilustra la manera en que los jóvenes usan los medios en la era digital y cómo cambia la actitud hacia la política. En la ideología de Silicon Valley, el mercado y la tecnología salvarán a la sociedad y por tanto harán que algo tan antiguo como la democracia sea superflua. Un factor que hay que considerar seriamente en este asunto es la tendencia general hacia la integración cada vez más estrecha de los partidos políticos en el complejo organizativo del Estado. Y, por supuesto, no es una coincidencia que las políticas europeas no estén enraizadas en la sociedad civil. La Unión Europea se ha constituido de manera que las decisiones económicas básicas que afectan a la sociedad en su conjunto no figuran entre las decisiones democráticas. Este vaciamiento tecnocrático de la agenda diaria a la que se enfrentan los ciudadanos no es un destino de la naturaleza sino la consecuencia del diseño de los tratados. En este contexto, la intencionada separación política de la división de poder entre el nivel nacional y el europeo también juega un papel: el poder de la Unión se concentra allá donde los intereses del estado-nación se bloquean entre ellos. La transnacionalización de la democracia sería la respuesta correcta. En una sociedad global tan interdependiente, no hay otra manera de compensar la pérdida de control que los ciudadanos sienten y de la que se quejan; en realidad, esto es lo que ha pasado.

Pero casi nadie cree ya en esa transnacionalización de la democracia. El sociólogo Wolfgang Streeck dice que la UE es una máquina desreguladora que fue incapaz de proteger a las naciones del capitalismo salvaje, es más, que las abandonó a su suerte. Ahora bien, las naciones-estado deberían tomar el asunto en sus propias manos otra vez. ¿Por qué no debería haber una vuelta al antiguo capitalismo del Estado de bienestar?

El análisis de Streeck sobre la crisis se basa en datos empíricos convincentes. Comparto también su diagnóstico sobre el estado apergaminado de la sustancia democrática, que hasta ahora ha tomado forma institucional casi únicamente en el Estado-nación. También comparto muchos diagnósticos parecidos de politólogos y abogados que se refieren a las consecuencias des-democratizantes de la “gobernanza” –las nuevas formas políticas y legales de “gobernar más allá del Estado-nación”. Pero el argumento para volver al formato de pequeños Estados-nación no me convence tanto. Porque estos deberían funcionar en los mercados globalizados en la misma línea que los conglomerados globales. Y esto significaría la total abdicación de la política frente a los imperativos de los mercados desregulados.

Hay un campo interesante en formación… Por un lado están los que piensan que la UE ha superado su propósito de ser un proyecto político y que el Brexit es una clara señal para eliminar Europa. La otra parte, la de Martin Schulz, por ejemplo, dice: “No podemos seguir así. La crisis de la UE se debe a la falta de profundización: existe el euro, pero no hay ni un gobierno europeo ni una política económica y social”. ¿Quién tiene razón?

Cuando, en la mañana después del Brexit, Frank-Walter Steinmeier aprovechó el momento para invitar a los primeros ministros de los seis estados fundadores de la UE, Ángela Merkel sintió el peligro enseguida. Esa reunión podría haber sugerido a algunos que el deseo real era reconstruir Europa después de una serie de temblores. Al contrario, ella insistió en buscar un acuerdo entre los otros 27 Estados miembros. Sabiendo que en este círculo, y con líderes nacionalistas como Orban o Kaszinski, un acuerdo constructivo es imposible, Ángela Merkel quiso cortar de raíz cualquier pensamiento sobre una futura integración. En Bruselas exigió al Consejo que se mantuviese firme. Tal vez tiene la esperanza de poder neutralizar exhaustivamente las consecuencias económicas y comerciales del Brexit, o incluso de que se reviertan del todo.

Su crítica suena un poco antigua. Ha acusado mucho a la señora Merkel de acometer una política de agachar la cabeza y tirar hacia adelante. Al menos en la política europea.

Tengo miedo a que esa política de minimizar las cosas triunfe, aunque tal vez ya haya triunfado –aquí sin perspectiva, ¡por favor! El argumento es: “No te cabrees, la UE siempre ha cambiado”. De hecho, este ir saliendo del paso sin un final visible ante la actual, explosiva crisis europea, se traduce en que la UE nunca será capaz de caminar hacia delante “como antes”. Pero precipitarse y adaptarse a la normalidad de la “dinámica de estancamiento” se paga renunciando a cualquier intento de dar forma, políticamente, a los acontecimientos. Y es precisamente esta Ángela Merkel la que rechazó enfáticamente, en dos ocasiones, la extendida noción de los politólogos sobre la falta generalizada de espacio para acometer maniobras políticas –sobre el cambio climático y la acogida de refugiados–. Sigmar Gabriel y Martin Schulz son las únicas voces destacadas con alguna traza de temperamento político que se niegan a aceptar la tímida retirada de la clase política ante cualquier intento de pensar, siquiera, con tres o cuatro años de antelación. Que el liderazgo político simplemente deje que el férreo puño de la historia tome el control no es un signo de realismo. “En casos de peligro y extrema emergencia, decidirse por el término medio lleva a la muerte” –últimamente pienso mucho en la película de mi amigo Alexander Kluge. Por supuesto solo desde la retrospección se entiende que podría haber otra solución. Pero para descartar una alternativa antes de que se haya intentado poner en marcha uno debe tratar de imaginar nuestra situación actual igual que un historiador mira al pasado presente.

¿Cómo puede imaginarse la profundización de la Unión sin obligar a los ciudadanos a temer una mayor pérdida de control democrático? Hasta ahora toda profundización ha incrementado el euroescepticismo. Hace años Wolfgang Schäuble y Karl Lamers hablaron de la Europa de dos velocidades, de un corazón europeo –y usted estaba de acuerdo. ¿Cómo funcionaría? ¿No se deberían cambiar los tratados en este caso?

La convocatoria de una convención que conduciría a grandes cambios y referendos sólo sucedería si la UE hubiese hecho intentos más perceptibles y convincentes para abordar los problemas más urgentes. Los problemas urgentes son la todavía no resuelta crisis europea, el problema a largo plazo de los refugiados y los problemas de seguridad. Ni siquiera la mera descripción de estos factores están consensuados en el círculo cacofónico de los 27 miembros del Consejo Europeo. Solo se puede llegar a compromisos si los socios están dispuestos a comprometerse y esto significa que sus intereses no deberían ser demasiado divergentes. Una mínima convergencia de intereses es lo mejor que se puede esperar de los miembros de la Eurozona. La historia de la crisis de la moneda común, cuyos orígenes han analizado extensamente los expertos, une a estos países durante varios años –si bien de manera asimétrica. Por lo tanto la Eurozona delimitaría el tamaño natural del corazón de Europa. Si estos países tuviesen la voluntad política, el principio básico de “cooperación estrecha” prevista en los tratados permitiría los primeros pasos hacia la separación de ese corazón –y, con ello, la largamente esperada formación de una contraparte del Eurogrupo dentro del Parlamento Europeo.

Eso dividiría la UE.

Cierto, la argumentación contra este plan es la “división”. En cualquier caso, asumiendo que se quiera la integración europea, este argumento es infundado. Porque solo un corazón que funcionase correctamente podría convencer a las poblaciones polarizadas de todos los Estados-miembro de que el proyecto tiene sentido. Solo bajo estos fundamentos aquellas poblaciones que prefieren estar sujetas a su soberanía podrían convencerse gradualmente de unirse –una decisión que siempre estará abierta (!) para ellos: en esta perspectiva debe de haber, desde el principio, un intento de hacer esperar entre bastidores a los Gobiernos para tolerar ese proyecto. El primer paso hacia un compromiso en la Eurozona es bastante obvio: Alemania deberá renunciar a su resistencia a una coordinación más estrecha de las políticas fiscales, económicas y sociales, y Francia deberá estar preparada para renunciar a su soberanía en estas mismas áreas.

¿Quién bloqueó esto?

Mi impresión desde hace mucho tiempo era que la posible oposición sería mayor en el lado francés. Pero esto ya no es así. Cada acción de profundización colapsa por la obstinada resistencia de la CDU/CSU gubernamental, que durante años ha decidido evitarle a sus votantes un mínimo de solidaridad con los ciudadanos de otros países europeos. Cuando las siguientes elecciones están en el horizonte, juegan con los egoísmos de la economía nacional -y sistemáticamente subestiman la disponibilidad de la mayoría de los ciudadanos alemanes a hacer concesiones en sus intereses a largo plazo. Se debería ofrecer, enérgicamente, una alternativa razonable y de largo aliento a la abrumadora continuación de su actual línea de acción.

El Brexit refuerza la influencia alemana. Y Alemania ha sido vista como hegemónica. ¿Cómo nace esa percepción? La recuperación de la supuesta normalidad de los Estados-nación llevó a un cambio en la mentalidad de nuestro país, que se dasarrolló durante décadas en la antigua Alemania del Este. Esto coincidió con un estilo de creciente autoestima y una insistencia más franca sobre la orientación “realista” de las actitudes políticas en la nueva República de Berlín hacia el mundo exterior. Desde 2010 hemos visto cómo el Gobierno alemán trata su indeseado y creciente papel de liderazgo en Europa pensando menos en lo general y más en su interés nacional. Incluso un editorial de Frankfurter Allgemeine Zeitung admite el efecto contraproducente de las políticas alemanas, “porque confunde más y más el liderazgo europeo con la imposición de sus propias ideas sobre el orden político”.

Alemania es una potencia hegemónica reacia pero insensible e incapaz, que usa e ignora a la vez el alterado equilibrio de poder europeo. Esto provoca rencores, sobre todo en otros países de la Eurozona. ¿Cómo debería sentirse un español, portugués o griego que ha perdido su trabajo como resultado de la política de recortes decidida por el Consejo Europeo? No puede emplazar a los ministros alemanes que impusieron sus políticas en Bruselas: no puede votarlos ni echarlos de la administración. En lugar de esto, durante la crisis griega pudo leer cómo esos mismos políticos negaban enfadados cualquier tipo de responsabilidad en las desastrosas consecuencias sociales que habían causado, casualmente, sus programas de recortes. A menos que nos libremos de esta estructura antidemocrática y defectuosa, será difícil asombrarse por la campaña de desprestigio antieuropea. La única manera de que haya una democracia europea es intensificando la cooperación europea.

¿Lo que está diciendo es que los movimientos de derechas solo desaparecerán cuando haya más Europa y la UE sea mucho más democrática?

No, creo que perderán terreno durante el proceso. Considero correcto que todas las partes asuman que la Unión tiene que recuperar confianza para cortar la hierba bajo los pies de los populistas de derechas. Una parte quiere sacar provecho de su capacidad de impresionar a los simpatizantes de derechas mostrando músculo. El eslogan es “no más visiones elevadas, más soluciones prácticas”. Ese punto de vista está tras la renuncia pública de Wolfgang Schäuble a su propia idea sobre el corazón de Europa. Ahora cuenta completamente con el método intergubernamental, confía en que los jefes de Estado y de Gobierno resuelvan las cosas entre ellos. Sigue confiando en la apariencia exitosa de la cooperación entre Estados-nación. Pero los ejemplos que pone –la unión digital de Oettinger, la europeización de los presupuestos armamentísticos o la unión energética– difícilmente cumplirían el deseado objetivo de impresionar a la gente. Y, cuando se trata de problemas verdaderamente urgentes –él mismo habla de la política de refugiados y de la creación de un derecho de asilo europeo, aunque elude el dramático paro juvenil en los países del sur–, entonces los costes de la cooperación son tan altos como han sido siempre.

Por lo tanto, el bando opuesto recomienda la alternativa de una cooperación profunda y vinculante con un círculo más pequeño de Estados que estén dispuestos a converger. Esa Euro-Unión no necesita buscar problemas solo para demostrar su propia capacidad de actuación. Y, en el en el camino hacia eso, los ciudadanos se darán cuenta de que ese corazón de Europa se ocupará de los problemas sociales y económicos que están detrás de las inseguridades, del miedo al declive social y del sentimiento de pérdida de control. El Estado del bienestar y la democracia forman un nexo intrínseco que en la unión monetaria ya no puede ser asegurado por los Estados nación individuales.

La República, las gallinas y una nueva pastera en Uruguay.

La República y las gallinas
por Hoenir Sarthou

religion

1)GALLINAS.

Todos los días, después del almuerzo, mi abuela ponía los restos de sopa y de guiso en una olla vieja, en la que ya había cáscaras de queso y pedazos de pan del desayuno, y salía hacia el fondo, donde estaba el gallinero. Recuerdo las corridas, el revuelo de plumas y el cloqueo excitado de las gallinas apenas la veían aparecer. Se peleaban por quedar junto al tejido de alambre, sobre la parte en que estaba el comedero, donde caía la pasteta húmeda que picoteaban con fervor. Supongo que, para las gallinas, mi abuela sería algo así como la Providencia, aunque, de cuando en cuando, sobre todo en víspera de feriados, entraba al gallinero sin hacer caso de las corridas ni del revuelo de plumas, atrapaba a una gallina y se la llevaba. Las gallinas parecían no recordar que la elegida nunca volvía. Seguían celebrando cada aparición de mi abuela como la de una benefactora.

2)CELULOSA

El Presidente anunció alborozado que UPM instalará una segunda planta de celulosa en la cuenca del Río Negro. Producirá casi el doble de la celulosa que produce la controversial planta del Río Uruguay. Se supone que la empresa invertirá unos cuatro mil millones de dólares para instalar la planta. Pero el Estado deberá invertir mil millones de dólares para proporcionarle la infraestructura logística necesaria en la zona que la empresa elija. La inversión contará también con exoneraciones tributarias y con zona franca, o sea que pagará pocos impuestos. Generará muchos empleos mientras se construye la planta y muchos menos cuando esa etapa termine. Consumirá mucha agua, afectará más tierras y volcará al Río Negro enorme cantidad de residuos contaminantes. Sólo producirá celulosa, porque la pasta de papel y el papel se fabricarán en otros países. Los partidos de oposición también han celebrado la noticia.

3)TAPÓN

No nacimos como una república, sino como un tapón. Nadie, ni mucho menos Artigas, pensaba en la Banda Oriental como un Estado independiente. Según las malas lenguas, la Cruzada Libertadora, que dirigió Lavalleja, se planeó en un saladero del sobrino de Lord Ponsomby. Fuimos la estrategia de Inglaterra para terciar y debilitar a Argentina y a Brasil. Una estrategia exitosa.

4)REPÚBLICA

Sin embargo, fuimos una república. Al menos en la primera mitad del Siglo XX lo fuimos. Quizá porque el mundo estaba demasiado ocupado en sus guerras como para ocuparse de nosotros. Lo cierto es que una generación de figuras cultas y audaces, masones, cristianos, anarcos, espiritualistas, racionalistas, batllistas, nacionalistas, etc., tuvo el valor de pensarse y pensarnos como República. La reforma escolar vareliana se propuso formar ciudadanos. Se terminaron las guerras civiles y se creó un Estado. Con sufragio libre y ferrocarriles, con liceos departamentales y libertad de cultos, con sindicatos y pluralidad de partidos, con empresas públicas y libertad de expresión, con seguridad social y universitarios hijos de inmigrantes, con seguros estatizados e igualdad de derechos civiles de la mujer, con monopolio del juego y legislación obrera. Fuimos una de las sociedades más igualitarias de América. A algunos podría no convencerles el modelo y a muchos podrá no gustarnos en qué derivó, pero había un proyecto de país. Un proyecto que no era designio de Estados extranjeros ni de organismos o empresas multinacionales. ANCAP, UTE, AFE, el Banco de Seguros, el Hipotecario, el BPS, las jubilaciones, las asignaciones familiares y la universalización de la escuela pública no nos fueron “aconsejados” por el FMI, ni por el Banco Mundial, ni por la ONU, ni por la OCDE. Fueron instrumentos estratégicos de una sociedad republicana, que se regía por sí misma.

5)“¿CUÁNDO SE JODIÓ EL URUGUAY, ZAVALITA?”

En la segunda mitad del Siglo XX, terminadas las guerras “calientes” y empezada la “guerra fría”, empezaron a pasarnos cosas raras. Aparecieron las “cartas de intención”, la deuda externa, las exigencias de “modernizarnos”, “abrirnos al mundo” y adaptarnos al “libre comercio del mundo libre”. En 1973 se nos aplicó la receta continental: golpe militar para Chile, Argentina y Uruguay, que se sumaron al ya “golpeado” Brasil y a otras sempiternas dictaduras de la región. Los golpistas fueron formados en la “Escuela de las Américas” y hoy sabemos que el golpe fue asistido y monitoreado por el Departamento de Estado de los EEUU, en particular por el asombroso Henry Kissinger. Terminada la dictadura, siguieron pasándonos cosas raras. Por ejemplo, en 1987 (primer gobierno de Sanguinetti), se aprobó repentinamente una ley que promovía la forestación. No hubo explicación ni debate. Nadie explicó por qué había que forestar. Y nadie preguntó. Tampoco se explicó por qué el Banco Mundial subsidiaba la forestación. Después, en el gobierno de Lacalle, se permitió forestar más tierras y se intensificó la plantación de árboles. Durante veinte años se siguió plantando sin tener muy claro qué se haría con tanta madera. Entonces, sorprendentemente, aterrizaron en el Uruguay las empresas dedicadas a la celulosa. ¿Casualidad?

6)MÁS RAREZAS

Desde entonces siguieron pasando cosas “raras”. Hace un par de años, se votó la ley de bancarización. Sin que nadie lo pidiera, sin que hubiera ningún reclamo popular de servicios bancarios o de crédito, de pronto, el gobierno decidió promover la “ley de inclusión financiera”, nombre eufemístico de una ley que impone que todas las transacciones monetarias, incluso el pago de sueldos y jubilaciones, se hagan a través de instituciones financieras. La reforma trae dos efectos: el completo control de las operaciones por el sistema tributario, y, sobre todo, enormes ganancias para los bancos. Ganancias que, por supuesto, costean hasta los más modestos usuarios obligados de los “servicios” bancarios. ¿Nadie recordó que, en 2008, el capital financiero descontrolado hundió a los EEUU y a Europa? ¿Alguien duda de quién le “sugirió” al gobierno promover esa ley? Y conste que en el resto de América se votaron al mismo tiempo leyes de bancarización muy parecidas. Otro ejemplo: la ley que despenaliza y autoriza la producción de marihuana contó con el apoyo político y financiero del millonario George Soros, quien, curiosamente, ha estado vinculado a empresas de la agroindustria.

7)SIGNO DE LOS TIEMPOS

Dentro de algún tiempo, cuando los historiadores estudien esta época, probablemente señalen, como hecho político más significativo, el vaciamiento de poder de los viejos Estados, y, como hecho cultural, la desaparición de la ilusión democrática. Señalarán que las decisiones importantes dejaron de tomarlas los Estados y pasaron a manos de corporaciones financieras y extractivas globales que fueron controlando a los Estados y a los organismos internacionales. Constatarán que las leyes nacionales y los tres poderes estatales fueron perdiendo importancia y que el mundo pasó a regirse por tratados, protocolos de buenas prácticas, recomendaciones de organismos técnicos y fallos de tribunales arbitrales supranacionales. Quizá señalen que las personas, controladas por cámaras, satélites y sistemas informáticos, siguieron teniendo cierto campo de decisión: podían elegir entre una amplia oferta de presidentes, marcas de ropa y celulares, orientaciones sexuales, dioses a que rezarles y bancos a los que pagarles intereses.

8)CABEZAS

Desde luego, el advenimiento de ese mundo (que ya está llegando) sería imposible sin un relato ideológico que lo habilite. No es casualidad que la enseñanza, la cultura y la producción académica decaigan. Por un lado, se han convertido en nuevas mercaderías, y, si estuvieran al alcance de todos, no habría negocio. Por otro lado, si muchas personas insistiéramos en pensar con nuestros propios cerebros, en percibir la realidad detrás del mundo fantástico y atroz que nos presentan la publicidad y las cadenas periodísticas, si porfiáramos en defender nuestras opiniones y nuestros verdaderos intereses en contra de lo que se nos dice que es “moderno”, “actual”, o que “marca tendencia”, la instalación del nuevo mundo no sería tan fácil. Pero, claro, la libertad no es un relajado goce de derechos y placeres. Cuesta esfuerzo. Requiere estudio, trabajo, coraje, sacrificio y reflexión.

9)CIUDADANOS

La única valla que nos separa de ese mundo huxleyriano u orwelliano es la vieja noción republicana de ciudadanía. La tradición por la que cada persona tiene el derecho -y quizá la obligación- de conocer, tomar posición e intervenir en las decisiones de la sociedad que integra. Puede parecer una obviedad. Pero observen qué transmite el discurso ideológico y publicitario dominante: la impotencia, el deseo de derechos, diversión, seguridad y placer, el desgano de aprender y de pensar, la manipulación de la emoción y de la pasión, la construcción de falsos enemigos (la otra raza, la otra religión, el otro sexo, el otro partido político, el otro cuadro de fútbol). Todo aquello que no roce siquiera las bases del nuevo poder que está imponiéndose en el mundo.

10)REVOLUCIÓN

No sé si estamos a tiempo todavía, pero es claro que la única actitud de verdadera rebeldía, diría que la única realmente revolucionaria, es, paradójicamente, recrear una noción de ciudadanía acorde a la nueva realidad. Comienza por adquirir –y transmitir-, sin prejuicios, los elementos para entender esa realidad. Una tarea que es social pero también individual, de autoeducación. Quizá por eso valga la pena, incluso más allá de sus resultados prácticos. Al menos para no celebrar cada vez que alguien parece tirarnos comida.