Sendic, García y la republiqueta uruguaya, por Leonardo Haberkorn

Sendic, García y el título de republiqueta
Publicado: 21/11/2016 10:55
Leonardo Haberkorn

religion

Sendic se presentaba como licenciado. Licenciado en genética humana. Un día le dijo a la periodista Patricia Madrid que en realidad nunca había hecho una verdadera licenciatura. Luego, inmediatamente, dio marcha atrás. Sí, era licenciado.

Nunca pudo, sin embargo, mostrar su título. Desde Cuba se confirmó que la supuesta carrera en la que nuestro vicepresidente pretende haberse licenciado, nunca existió como tal. El episodio, patético por donde se lo mire, recién comenzaba.

La mentira de Sendic fue respaldada por muchos. El plenario del Frente Amplio lo adjudicó a una campaña de la derecha para derribar la democracia. La senadora Lucía Topolansky dijo que ella vio el título. El diario oficialista La República tituló en primera plana que Sendic no tenía una licenciatura pero sí una licencia. La senadora Constanza Moreira dijo: hay que defenderlo porque es de los nuestros.

Nuestra categoría de republiqueta queda patente al comparar el caso con otros en el mundo.

El secretario de Turismo y Desarrollo Económico del gobierno estatal de Oaxaca, México, renunció en 2010 luego de que se descubrió no era licenciado como decía. En 2012 el presidente del Banco Central de Ecuador renunció cuando se supo que su título de economista era falso. El mismo año renunció el presidente de Hungría luego que le fue retirado su título universitario al comprobarse que había plagiado su tesis. En 2015, en Puebla, México, renunció el presidente del Instituto Electoral del Estado tras una investigación periodística que reveló que había falsificado su título de abogado. En 2016 una diputada del Partido Socialdemócrata de Alemania dimitió después de confesar que había inventado su currículum académico como jurista.

Acá el presidente Tabaré Vázquez le dio un fuerte abrazo a Sendic.

La defensa cerrada del oficialismo no impidió que Sendic se convirtiera en el político con la imagen más negativa. Duplica y triplica a los que otros que están muy mal pero no tanto. Los políticos orientales todavía no aprendieron que el sol no se tapa con la mano. Siguen intentando.

La oposición, por supuesto, se ensañó con Sendic.

Uno de los más duros fue el senador del Partido Nacional Javier García, quien en la cámara de Senadores lo definió como “un vicepresidente que ha perdido la credibilidad y el respeto de los uruguayos”.

García le dijo a Sendic: “Usted hoy no puede mirar a los ojos a los uruguayos”.

Hace unos días nos desayunamos con una serie de tuits del presidente del Sindicato Médico, Julio Trostchansky, anunciado que el senador García no es pediatra como habitualmente es presentado en la prensa.

Para estupor generalizado, la denuncia era cierta. García se apresuró a admitir que no es pediatra recibido, porque perdió el último examen de la especialización.

Porque la realidad supera a la ficción, García pasó al ataque. Recordó que es médico. Mostró la foto de su título. Cursó toda la especialización en pediatría. Menos esa última materia, salvó todo. Nunca se presentó como pediatra, solo como médico. Trabajó como pediatra porque en Uruguay falta gente con la especialidad terminada. Puso el grito en el cielo. Todo esto está motivado por intereses oscuros. Él no es ningún mentiroso.

Muy bien. Concedamos que todo eso es cierto o puede serlo. También que García es un senador trabajador, que ha presentado muchos proyectos de ley, que militó contra la dictadura, que estuvo desde los primeros días en Asceep y una cantidad de méritos que nadie le discute.

Pero pediatra recibido no es. Y tuvo muchas oportunidades de aclararlo antes. Y no lo hizo. Hay un video subido a YouTube el 4 de agosto. Es García entrevistado en el programa Perspectiva Real del canal VTV. El periodista Guillermo Enríquez le habla de su condición de médico y se genera el siguiente diálogo:

-Usted decía recién que trabajó en su profesión: médico pediatra.

-Yo trabajé muchos años en la profesión, pero también muy vinculado a la militancia, son dos actividades que las fui llevando en paralelo. En la época de la militancia estudiantil, yo tenía un método… era una militancia muy intensa en la salida de la dictadura, yo entré a la facultad en el 83, soy generación 83, una linda generación… Y a medida que se iban acercando los exámenes, cada vez que estaban más cerca, yo disminuía la militancia, hasta que faltando 15 días le decía a los compañeros que desaparecía para estudiar. Así fui llevando toda la carrera. Pero siempre esa doble calle de militancia gremial y el estudio de la carrera.

-Y se dedicó a la pediatría, finalmente.

-Sí. Hice un posgrado en pediatría.

Dos oportunidades tuvo en la misma entrevista el senador García para corregir a su entrevistado. No lo hizo.

Le tengo una noticia al senador: debió haberlo hecho. Permitir que circule información equivocada o falsa quizás no sea tan grave como mentir, pero tampoco es lo que se espera de un legislador o un gobernante.

Lo que ha seguido luego de que García por fin aclaró que no es pediatra desnudó una vez más el sainete patrio.

Vimos como García comenzó a ser criticado por gente que defiende a Sendic.

Vimos como los políticos y militantes opositores, implacables con Sendic, guardaron silencio absoluto respecto a García. Algunos incluso se apresuraron a defenderlo. No hubo ni un tibio rezongo.

Es Constanza Moreira la que ha definido la línea rectora de la política uruguaya: hay que defenderlo porque es de los nuestros.

La política reducida a lo tribal, a lo corporativo, a lo mafioso.

La deshonestidad intelectual como moneda de cambio.

El Uruguay es hoy un Sahara donde lo que falta no es agua, sino verdad, aunque sea en gotas. Podría decirse que somos una republiqueta pero ni siquiera: seguro que hasta para eso también nos falta una materia.

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Un pensamiento en “Sendic, García y la republiqueta uruguaya, por Leonardo Haberkorn

  1. Sr. Leonardo, coincido con usted en líneas generales, y especialmente cuando se refiere a Sendic y a Javier García, pero creo que se excede cuando se refiere al país como una “republiqueta” porque adopta la postura de los generalistas, de quienes introducen a todos en el mismo baúl. Los uruguayos tenemos mucho que mejorar, entre otras cosas construir un sistema político donde no haya lugar ni para Sendic ni para Javier García, y de repente en ese momento lo obligamos, incluso a Ud, a buscar mejores ejemplos en las comparaciones, porque sinceramente de México conoce Ud. muy poco.

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