Las valkirias de Hitler: crueldad femenina durante el nazismo.

Las valkirias de Hitler

por Luciano Álvarez

Original en: http://www.elpais.com.uy/opinion/valkirias-hitler-columna-luciano-alvarez.html

religion

Según la “Edda menor” (S. XIII), Las valkirias, deidades femeninas menores de la mitología nórdica, sirven a Odín, quien las envía “a todas las batallas. Asignan la muerte a los hombres y gobiernan la victoria”.

Mis dos crónicas anteriores han tratado sobre las filmaciones realizadas en abril de 1945 en la Baja Sajonia y particularmente en el campo de concentración de Berger Belsen. Más allá de las imágenes del horror, confieso que fui hipnotizado por los planos cercanos de varias mujeres SS, guardianas de los campos. El cine nos ha proporcionado abundante material sobre los sádicos verdugos masculinos de los campos pero casi nunca de las mujeres, salvo la indulgente versión de El lector (2008) y la inconclusa La pasajera (Andrzej Munk, 1963). De las imágenes filmadas pasé a buscar sus fotos y sus historias. “me campaneé”, diría el tango, largo rato en sus ojos y en sus rostros impávidos. Recordé el monólogo de Lady Macbeth: “Arrancadme mi sexo y llenadme del todo, de pies a la cabeza, con la más espantosa crueldad! […] ¡Venid hasta mis pechos de mujer y transfor-mad mi leche en hiel, espíritus de muerte que por doquier estáis.”

Luego, estudiando el juicio de Bergen Belsen, al que fue sometido todo el personal del campo, me sorprendí al ver que de los 46 encausados, 22 eran mujeres. Me sumergí en las actas del juicio: tres fueron sentenciadas a la horca -ejecutadas el 13 de diciembre de 1945-, once a penas de entre 10 y 15 años de prisión, tres a penas menores y cinco liberadas. Estás últimas, al igual que las que recibieron penas menores solían ser cocineras o encargadas de la ropa, que al menor intento de robo de una papa, un nabo, un par de medias, golpeaban duramente a los prisioneros. De las actas del juicio se desprende que la pena dependía menos de la hipotética indulgencia que de los instrumentos que usaban: palos, látigos o cinturones (la alegación más habitual).

La investigación me llevó hasta la reseña de un libro de Kathrin Kompisch: Perpetradoras. Mujeres en el nacionalsocialismo (Böhlau Verlag, Köln, 2008), que solo se encuentra en alemán. La autora dice: “La participación de las mujeres en los crímenes de los nazis se ha colocado fuera de la conciencia colectiva de los alemanes durante mucho tiempo”. Se ha preferido guardar la imagen oficial de la mujer del Tercer Reich: rubias de rostro fresco y puro, retratadas en tonos suaves, prolíficas amas de casa, secretarias y asistentes, devotas del Führer. Sin embargo, la verdad es que “las mujeres participaron en todos los niveles de la mayoría de los crímenes infames y brutales del Tercer Reich”.

En primer lugar estaba la aristocracia femenina cuya representante más significativa fue la implacable Magda Goebbels, pero al mismo tiempo, unas 3.200 mujeres sirvieron con la mayor crueldad en los campos de concentración. Las guardianas mujeres eran generalmente de clase media baja, mayormente inadaptadas sociales.

Fueron ellas quienes cargaron con la indeseada celebridad y la coartada de la excepcionalidad: casos como el de Hermine Braunsteiner, apodada ‘La Yegua’, porque asesinaba a los prisioneros dándoles patadas con botas reforzadas con hierro, cruel asesina de niños y mujeres que infamemente la sacó barata por dos veces. Dorothea Binz, que, con menos suerte, fue ahorcada en Hamelín el 2 de mayo de 1947.

Entre las juzgadas en Bergen Belsen, destacan Irma Grese, Elisabeth Volkenrath y Johanna Bormann, ahorcadas el 13 de diciembre de 1945. Grese era una belleza germánica de 22 años que elegía para torturar y enviar a la muerte a aquellas mujeres que a pesar de sus penalidades mantenían aún algo de belleza física. Su carrera nazi había comenzado denunciando a su padre. “Irma Grese es la mujer más depravada, cruel y pervertida que he conocido”, escribió la Dra. Olga Lengyel, una de las sobrevivientes. Elisabeth Volkenrath tenía 26 años y una larga carrera criminal en los campos. Johanna Bormann justificó que se había unido a las SS en 1938 “para ganar un buen dinero”, la llamaban “la mujer de los perros”. Antes de ser ejecutada dijo “Yo tengo mis sentimientos”. También cuenta el personal médico que hacía los terribles experimentos con seres humanos. Karin Magnussen era una bióloga brillante. Trabajó con Josef Mengele en Auschwitz, usando los globos oculares de prisioneros todavía vivos para estudiar la pigmentación del iris humano.

Increíblemente se salvó de los juicios. En 1949 publicó “Sobre la relación entre la distribución histológica de pigmento, el color del iris y la pigmentación del globo ocular del ojo humano”. Por entonces trabajaba en un liceo para niñas en Bremen. Le seguían interesando las pupilas, pero a falta de prisioneros vivos, experimentaba con conejos. Murió, relativamente tranquila, en 1997. La Dra. Ruth Kellermann, otra de las asistentes en los experimentos, pasó desapercibida hasta 1986 cuando fue juzgada, aunque salió libre y sin disculparse por su pasado, si es que a alguien le importaba.

Herta Oberheuser era dermatóloga. Sus experimentos fueron de los más perversos y dolorosos. Infligía heridas a los prisioneros y las infectaba para simular las heridas de los soldados alemanes que combatían en el frente. También experimentó con niños. Fue sentenciada a 20 años de cárcel, aunque consiguió la libertad a los diez años por buena conducta. Volvió a ejercer la medicina como médico de familia en Stocksee, Alemania hasta 1958, cuando una superviviente de Ravensbrück la denunció.

Por otro lado, los ejemplos de la banalidad del mal. Había centenares de secretarias que trabajaban para todo el aparato nazi. Gertraud “Traudl” Humps, retratada en la película La Caída (2004) es un buen caso, seguramente menos inocente que la imagen cinematográfica. Pero tampoco deben olvidarse las amas de casa que aguardaban al marido y tenían los bebés que el régimen ansiaba. Después de todo, eran ellas quienes hacían cola en los almacenes del gobierno para comprar los muebles, joyas, electrodomésticos y ropa de sus vecinos judíos que habían desaparecido en la noche sin una palabra. También eran ellas valkirias de Hitler.

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Los cerebros de hombres y mujeres son diferentes.

“Los cerebros de hombres y mujeres son diferentes, igual que las mamas”

Entrevista a Oscar Marín, neurocientífico español.

religion

Original en:
http://elpais.com/elpais/2017/02/13/ciencia/1486989502_604525.html

Uno de los grandes pensadores de la Antigüedad, el científico y filósofo griego Aristóteles, estaba convencido de que el corazón llevaba las riendas de las sensaciones y los movimientos del cuerpo humano. El cerebro, defendía el sabio, era poco más que un órgano frío que refrigeraba la sangre. Más de dos milenios después de su muerte, el órgano de kilo y medio que todos llevamos dentro del cráneo sigue siendo un gran desconocido. Óscar Marín, nacido en Madrid en 1971, lucha contra esta ignorancia en primera línea de fuego. Desde hace tres meses, dirige el nuevo Centro de Trastornos del Neurodesarrollo en el King’s College de Londres, con 150 personas a su cargo. Su equipo estudia cerebros de ratón, pero también crea neuronas humanas a partir de células madre embrionarias y genera una especie de minicerebros en el laboratorio. Hace unos días, pasó por Madrid para participar como jurado en los premios Fronteras de la Fundación BBVA.

Pregunta. El neurólogo británico Oliver Sacks contaba en su libro Musicofilia el caso de un cirujano al que le cae un rayo y a partir de ese momento se convierte en un gran pianista. Otro caso célebre es el de Nadia Chomyn, una niña inglesa con autismo del tipo savant que, desde los tres años, dibujaba caballos como una artista adulta. ¿Estos fenómenos tienen una explicación científica?
Dibujo de la niña autista Nadia Chomyn, a los cinco años.
Dibujo de la niña autista Nadia Chomyn, a los cinco años.

Respuesta. No sé si realmente tenemos una explicación científica para ellos, pero ilustran un poco lo complejo que es nuestro cerebro y, quizá, las capacidades que tiene, a veces mal explotadas. El segundo caso es más sencillo, encaja un poco mejor en la idea de que el 80% de nosotros construimos nuestro cerebro más o menos de una manera parecida, pero hay extremos en esa normalidad que se escapan un poco. Estas configuraciones son a veces patológicas y a veces geniales. A mí me gusta esa idea que enlaza la genialidad con la locura. Es un poco simplista, pero creo que a las personas que tienen ciertas capacidades un poco especiales lo que les ha ocurrido es que su cerebro se ha desarrollado de una forma ligeramente diferente, lo que les ofrece más oportunidades para desarrollar ciertas habilidades respecto a otras.

P. En la web de su laboratorio usted dice que, entendiendo el desarrollo de la corteza cerebral, incluso se podrán prevenir trastornos psiquiátricos. ¿Prevenir?

R. Yo creo que sí, si conociéramos bien la genética. Con suficiente información, yo creo que seríamos capaces de predecir esas trayectorias [del desarrollo cerebral]. Ahora mismo la información genética está empezando a ser muy fácilmente accesible. En los próximos años se podrá saber de manera inmediata cuáles de las 200 o 300 mutaciones que todos llevamos encima —diferentes de las de nuestros padres— son potencialmente patológicas. Una vez que tienes esa información, si entiendes bien cómo se desarrolla el cerebro y sabes cómo cada una de esas mutaciones va a afectar a tu trayectoria desde muy temprano, podríamos predecir hacia dónde se va a dirigir tu cerebro. Y podríamos tomar una decisión muy temprano respecto a si eso te va a conducir a una patología psiquiátrica o no. Si eso es así, llegados a ese punto, con toda esa información, seríamos capaces de poder modificarlo.

P. La neurocientífica israelí Illana Gozes resalta el enfoque de género: que hay más mujeres con alzhéimer y más hombres con autismo. ¿Esto a qué se debe?

R. Conozco menos el tema de las degenerativas, pero respecto a las enfermedades del desarrollo creo que empezamos a entender un poco qué es lo que ocurre. Yo creo que existen facetas del desarrollo del cerebro que son dimórficas. Hay células que durante el desarrollo del cerebro responden de manera diferencial, por ejemplo a hormonas u a otro tipo de influencias externas. Es muy probable que no sea simplemente porque respondemos de manera diferente, sino porque a lo mejor el momento en el que ocurren esas respuestas es diferente. A lo mejor eso, en el caso del desarrollo del cerebro, abre una ventana de vulnerabilidad más grande para los chicos que para las chicas, en función de esas diferencias.

P. ¿Cómo?

R. En una etapa en la que el cerebro es muy sensible, quizás las mujeres están protegidas por alguna de las hormonas o moléculas que se expresan solo en su cerebro y no en el de los hombres. Yo creo que tienen que ser cambios relacionados con eso: vulnerabilidad en torno a periodos que son especialmente críticos en el desarrollo del cerebro, que hacen que de alguna manera el cerebro de los chicos esté expuesto a más influencias. Y seguramente esas ventanas de vulnerabilidad ocurren también en el caso de las mujeres, pero a lo mejor suceden en épocas en las que su efecto sobre el desarrollo del cerebro es menor y quizás por eso hay una menor incidencia de casos. Está claro que no es porque tengamos diferente composición genética. Las mutaciones, salvo casos muy especiales que están ligados al sexo, ocurren por igual en hombres y en mujeres, pero seguramente afectan a un periodo del desarrollo del cerebro en el que en el caso de los chicos a lo mejor es más vulnerable durante esa etapa. Seguramente seremos capaces de modificarlo, si lo entendemos bien.

P. ¿Los cerebros de hombres y mujeres son diferentes?

R. Sin duda. Hay ciertas estructuras que son más grandes en el cerebro de una mujer que en el de un hombre. En el hipotálamo, por ejemplo, hay núcleos que controlan algunos de nuestros comportamientos primarios que son diferentes. En las amígdalas cerebrales también hay ciertas diferencias. Hay muchos ejemplos de circuitos dimórficos en muchas especies de mamíferos, lo cual no es ni mejor ni peor. Es simplemente como es, igual que hombres y mujeres tenemos mamas, pero las desarrollamos de manera diferente. A nuestro cerebro le pasa un poco lo mismo. Yo creo que no tiene nada que ver con nuestras capacidades, sino con cómo se desarrolla la estructura de nuestro cerebro. En modelos animales, en Drosophila [las moscas del vinagre], por ejemplo, sabemos que existen circuitos neuronales que están presentes solo en uno de los dos géneros. Es solo cuestión de tiempo que encontremos lo mismo en mamíferos. Ya tenemos algunas buenas pistas.

P. ¿Tener un hipotálamo más grande no confiere, digamos, superpoderes respecto a un hombre?

R. No creo que sea una cuestión de superpoderes. Yo creo que explica, en cierta medida, por qué nos comportamos de una manera o de otra.

P. ¿Que los cerebros de mujeres y hombres sean diferentes puede explicar, por ejemplo, por qué los presidiarios son casi todos hombres?

R. Las diferencias que existen entre hombres y mujeres no son exclusivamente culturales. Hay una base biológica que subyace a algunas de nuestras diferencias. Todavía no entendemos en profundidad cómo se manifiestan, pero las diferencias que existen entre géneros no son única y exclusivamente culturales.

P. ¿A qué diferencias se refiere?

R. Por ejemplo, la capacidad para reaccionar de manera diferente a la violencia: la agresividad innata de los machos, que no solo ocurre en nuestra especie. Esto no quiere decir, obviamente, que las mujeres no puedan ser agresivas. Una parte muy importante de nuestro comportamiento tiene sus raíces en nuestra cultura, nuestra educación, etcétera. Somos una especie social. Pero todo lo que hacemos lo hacemos porque tenemos un cerebro dentro de nuestra cabeza que determina de alguna manera cómo nos comportamos.

P. En el nuevo Centro de Trastornos del Neurodesarrollo que usted dirige en Londres van a priorizar autismo, esquizofrenia y epilepsia. ¿Por qué?

R. No hemos escogido las enfermedades al azar. Cada vez hay más evidencias que sugieren que casi todas estas enfermedades surgen como producto de una desviación del desarrollo típico del cerebro, desde el punto de vista absolutamente biológico. Los cerebros se terminan construyendo de una manera o de otra. En el 90% de los casos se construyen de acuerdo a un patrón que denominamos normal. En los extremos hay formas ligeramente alternativas de construir nuestro cerebro, que están relacionadas con variaciones genéticas, etcétera. Y algunas de estas formas terminan produciendo una patología que reconocemos. Pero la sensación que tenemos es que esta desviación del neurodesarrollo es más bien un continuo y no tanto entidades clínicas muy diferentes. Digamos que el cerebro se puede desarrollar en un número relativamente finito de configuraciones. En la configuración que llamamos normal pues, más o menos, nos apañamos. Y en otras configuraciones hay tareas con las que nuestro cerebro se las apaña peor.

P. ¿Un continuo?

R. Seguramente todas estas enfermedades tengan una base relativamente similar. A lo mejor son casos más o menos extremos. O quizás esa desviación del plan ocurre antes o después en el desarrollo. Si ocurre muy temprano, pues a lo mejor termina siendo autismo. Si ocurre un poquitín más tarde y tiene más influencia en la adolescencia, cuando tu cerebro todavía se está desarrollando, a lo mejor eso está más relacionado con la esquizofrenia. En cualquier caso, lo que pensamos es que tenemos que ir al principio de todo esto. Cuanto antes seamos capaces de identificar esa desviación del plan y antes actuemos, con mayor facilidad podremos corregir esa trayectoria, muy probablemente.

P. ¿Y qué pasará con los pacientes que ya son adultos?

R. Yo creo que a esas edades es más complicado actuar. No creo que vayamos a tener un fármaco mágico que de repente te haga comportarte de otra forma, porque el hardware en ese momento ya está condicionado para que hagas una serie de cosas. Si no has hecho deporte en toda tu vida, a lo mejor si empiezas a los 60 años puedes conseguir algo, pero hay ciertas cosas a las que ya no vas a poder llegar. Yo creo que a nuestro cerebro le pasa un poco lo mismo. Por eso el énfasis tiene que estar en encontrar cuanto antes esas desviaciones y, quizá, si actuamos muy temprano podamos evitar que los pacientes lleguen a ese estado.

P. Hay muy pocos fármacos y los que hay no siempre funcionan.

R. Creo que no hay ningún fármaco para trastornos del cerebro en el mercado que haya sido originado de una forma totalmente racional. Casi todos han sido identificados por casualidad y se les ha encontrado una aplicación. Y, en la mayor parte de los casos, ni siquiera funcionan para la mayor parte de los pacientes. Además, los que funcionan son puramente sintomáticos. Tratas los síntomas, pero en realidad no estás corrigiendo el problema de origen. Esos tratamientos son necesarios en personas que ya son adultas, en las que tienes que tratar los síntomas de alguna manera. Aun así, seguimos sin tratar la esquizofrenia, por ejemplo. Tratamos más o menos la psicosis, con ciertos problemas. Los brotes psicóticos son esporádicos y normalmente, salvo los tres que salen en prensa al año, suelen ser controlados relativamente fácil. Pero no tenemos nada para el fondo de la enfermedad, que es un trastorno cognitivo muy importante por el que las personas son incapaces de tener una vida social más o menos normal. No tenemos ningún tratamiento que les ayude a mantener la cabeza un poco más en orden de lo que la tienen, simplemente porque todavía no sabemos muy bien qué es lo que les pasa.

P. Una vez que entiendan bien los problemas en el desarrollo del cerebro que conducen al autismo, la esquizofrenia y la epilepsia, ¿cómo se imagina usted un fármaco que pudiera cambiar ese desarrollo?

R. Parte de lo que pensamos que ocurre en el cerebro es que un conjunto de conexiones se sobredesarrolla o se infradesarrolla. Hay mucha homeostasis [autorregulación] en todo nuestro organismo, pero quizá el sitio donde es más espectacular es el cerebro. Durante el desarrollo, se las apaña no solo para ir construyéndose a sí mismo, sino para ir cubriendo huecos, por así decirlo. Cuando hay un fallo de algún tipo, el cerebro no deja un agujero, sino que intenta compensarlo de alguna manera. Por eso hablaba antes de trayectorias. No son tanto agujeros que van quedando en nuestro cerebro, sino desviaciones de cómo se van formando las cosas porque el propio cerebro intenta arreglarlo por el camino. Yo creo que podemos utilizar fármacos muy temprano, que nos permitan compensar un desacople inicial antes de que el cerebro se las intente apañar de otra forma y termine generando un circuito que a la larga no va a funcionar bien.

P. Usted anticipa dilemas éticos.

R. El problema más importante que se va a plantear en el futuro es cómo de temprano vamos a ser capaces de identificar que un problema va a surgir y hasta qué punto, desde un punto de vista ético, vamos a estar capacitados para intervenir. Por ejemplo, ahora hay mucha investigación en lo que se denominan pacientes de alto riesgo en psicosis. Normalmente son chavales de entre 14 y 16 años que van al médico porque se sienten raros. Sienten que hay algo que no funciona bien, que en alguna situación se han comportado de una forma un poco extraña. Hay métodos de diagnóstico bastante buenos para caracterizar esta población de pacientes, de los que sabemos que un tercio terminará desarrollando una psicosis. Pero solo un tercio de ellos, mientras que los otros dos tercios o no desarrollan esquizofrenia o terminan teniendo un problema psiquiátrico menor. Incluso aunque supiéramos qué está ocurriendo mal en el cerebro de esos pacientes ahora mismo y tuviéramos un fármaco que nos permitiera retrasar o compensar o incluso parar esa trayectoria hacia una patología, ¿qué hacemos? ¿Se lo damos a todos sabiendo que a lo mejor solo un tercio va a necesitarlo? No tenemos ni idea de qué va a hacer esta droga a los otros dos tercios que no la necesitan. A lo mejor los llevas a una trayectoria patológica. Imagínate trasladar este problema a un chaval de cinco o seis años, que tiene síntomas iniciales de autismo. Yo creo que va a haber una época en la que, incluso teniendo cierto conocimiento de posibles actuaciones terapéuticas, seguramente tengamos que empezar por casos extremadamente claros de diagnóstico cristalino, en los que no haya ninguna duda para empezar a aplicar algunos de estos tratamientos que no tenemos hoy en día pero, yo creo, tendremos en diez años.

P. ¿Como por ejemplo?

R. Muy probablemente empezaremos con pacientes que son muy claros, de autismo sindrómico, en los que sabemos que cuando tienes una determinada mutación hay un 90% de posibilidades de que desarrolles una enfermedad. El progreso en el tratamiento tiene que ir en paralelo al progreso en la identificación prematura de la enfermedad. Es un poco lo que ha pasado con el cáncer: si tienes unos marcadores un poco elevados en sangre, las probabilidades de que eso signifique tener un tumor primario en algún sitio son muy elevadas. En el cerebro tenemos que llegar a ese punto.

P. El tratamiento del cáncer hace unos años era como lanzar una bomba atómica. Ahora es más como un francotirador de precisión. ¿Cree que eso va a pasar con el cerebro?

R. Sin duda. Ahora seguimos hablando de grandes grupos de enfermedades del cerebro, aunque estamos convencidos de que lo que metemos en ese saco son enfermedades muy diferentes. No hay un autismo, sino muchos autismos. Y no hay una esquizofrenia, sino muchas esquizofrenias, de la misma manera que hay muchos cánceres. Incluso hay cánceres primarios que afectan al mismo órgano que se originan por causas muy diferentes. Yo creo que el paralelismo con el cáncer es muy grande. Quizás la principal diferencia es la capacidad que tiene el cerebro de modificarse de forma más o menos continua, lo que hace que el problema sea dinámico, mucho más complicado, quizás. La misma enfermedad a lo largo de los años va cambiando, simplemente por el hecho de que nuestro cerebro va cambiando.

P. Parece que el concepto de la plasticidad cerebral no ha calado en el imaginario colectivo.

R. Sin duda. Una de mis charlas de divulgación empieza comparando el cerebro con un ordenador. Hablo a la gente 10 minutos con esta analogía y todo el mundo asiente, como que lo están entendiendo muy bien, pero llega un momento que les digo: “Bueno, pues todo esto que os he contado es mentira. Nuestro cerebro no funciona como un ordenador. De hecho, no se parece en nada a un ordenador”. Nuestros circuitos no son fijos. Yo creo que esta imagen errónea del cerebro, como una máquina en la que los cables están conectados y no hay nada que hacer, tiene consecuencias además en la educación. La importancia de la plasticidad del cerebro está subestimada.

P. Hace siete años, el mayor organismo de investigación de España, el CSIC, sacó una nota de prensa presumiendo de que dos de sus investigadores, el biólogo Jordi Bascompte y usted, entraban en el comité editorial de la revista Science. Los dos únicos españoles. Ninguno de los dos trabaja ya en el CSIC. Ni siquiera en España, porque Bascompte también se fue, a la Universidad de Zúrich. ¿Qué le ha pasado en estos siete años a la ciencia española?

R. Hay una mezcla de dos cosas. Ha habido una crisis económica muy importante en España, que ha afectado a todos los sectores, incluida la ciencia. A la ciencia, quizá, con especial dureza, porque la seguimos entendiendo como una especie de lujo en nuestra sociedad. Lo que ha cambiado también es que quizá hemos perdido un poco la ilusión de transformar el país, también desde el punto de vista de la ciencia. Yo creo que hubo unos años en los 80 en los que los cambios en la política científica pusieron a España en el mapa. Transformaron completamente cómo se hacía la ciencia en este país y la llevaron a la modernidad. Hubo una especie de nuevo impulso en los 90, con algunas ideas más o menos acertadas y cosas interesantes, fundamentalmente en Cataluña en torno al político y economista Andreu Mas-Colell y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA). Lo de siempre: copiar lo que funciona en otros países e intentar adaptarlo. Yo creo que ese segundo impulso se ha visto truncado con la crisis y quizá con un poco de falta de iniciativas para hacer cambios de calado.

Giordano Bruno, mártir en la hoguera de la Inquisición Católica

religion

Ser consistente ha sido siempre complejo. En medio de la vorágine del acelerado mundo actual, parece casi imposible. Sin embargo, hay grandes ejemplos históricos de consistencia que han permitido consolidar nuevos paradigmas científicos.

En el Valhalla de los héroes de la ciencia se encuentra en un lugar especial Giordano Bruno. A quien podemos llamar “mártir”, ya que pagó con su vida la osadía con la que interpretó la realidad, oponiéndose a una ortodoxia coercitiva y, finalmente, violenta. Entre sus frases más célebres se encuentran las siguiente afirmaciones, sobre la posibilidad de mundos fuera del Sistema Solar, dentro de la obra “De L’Infinito Universo E Mondi” de 1584:

“Y semejante espacio lo llamamos infinito, porque no hay razón, capacidad, posibilidad, sentido o naturaleza que deba limitarlo. En él existen infinitos mundos semejantes a éste y no diferentes de éste en su género, porque no hay razón ni defecto de capacidad natural (me refiero tanto a la potencia pasiva como a la activa) por la cual, así como en este espacio que nos rodea existen, no existan igualmente en todo el otro espacio que por su naturaleza no es diferente ni diverso de éste.”[1], Giordano Bruno, (diálogo quinto)

“Existen, pues, innumerables soles; existen infinitas tierras que giran igualmente en torno a dichos soles, del mismo modo que vemos a estos siete (planetas) girar en torno a este sol que está cerca de nosotros.”[2], Giordano Bruno (tercer diálogo).

Desde el descubrimiento de los primeros planetas fuera del Sistema Solar que orbitan alrededor de estrellas de tipo solar (Mayor y Queloz 1995) ha habido una verdadera eclosión de descubrimientos que han cambiado totalmente el paradigma existente, de reminiscencias antropocentristas. Aquí mismo hemos proporcionado una visión global y hemos dado cuenta de algún caso más detallado. Así, la ecología exoplanetaria se ha ido diversificando y se han encontrado muy diversos nichos: desde planetas gigantes gaseosos hasta otros de tamaño similar a la Luna, en órbitas muy próximas a las estrellas u orbitando alrededor de estrellas binarias. La búsqueda y caracterización, incluyendo las propiedades de sus atmósferas y evolución, continúa actualmente. En todos estos descubrimientos la voz de Giordano Bruno sigue resonando.
Quién fue Giordano Bruno

Bruno vivió durante la segunda parte del sigo XVI, de 1548 hasta 1600. Nació pues cinco años después de la publicación de “De revolutionibus”, obra en la que Nicolás Copérnico exponía su teoría heliocéntrica, y en la que por primera vez después de casi 2000 años se desplazaba a la Tierra de su posición central. Se conoce una experiencia que habría marcado a Bruno con una corta edad: una excursión al Vesubio, el imponente volcán que domina la bahía de Nápoles. Al ver cambiar el horizonte según ascendía, se percató de que los sentidos nos pueden engañar, tal vez facilitando que posteriormente adoptase posiciones neoplatónicas como marco filosófico para interpretar la realidad. En cualquier caso, por sus tratados y las problemáticas a las que se enfrentó, se le ha llamado el filósofo de la astronomía.

Perteneciente a la orden religiosa de los dominicos, sus referencias intelectuales fueron Raimundo Lulio o Ramon Llull y Tomás de Aquino, quien vivió en el mismo monasterio donde Bruno pasó su noviciado. En el convento probablemente nunca se sintiera cómodo, debido a la rutina y a la disciplina, y es incluso posible que se acercase o que se convirtiera al protestantismo en algún momento de su vida.

Al contrario que Copérnico, que retrasó la publicación de su teoría casi 40 años, tal vez temiendo la reacción de la intelectualidad o de la Inquisición, Giordano Bruno llegó con su imaginación donde el polaco nunca soñó alcanzar. Nunca cómodo, se convirtió en un peregrino que vagaría por numerosos países europeos divulgando sus ideas.

Así, abandonó su Nápoles natal para pasar a Roma, aunque no permanecería mucho tiempo allí. En los países protestantes se percató de que podía ser un personaje incómodo, reconociendo así que la intolerancia era la señal de los tiempos (Ginebra, dominada por Calvino, por donde pasó, fue un claro ejemplo). Intolerancia presente incluso en las tierras en las que la reforma religiosa había facilitado, hasta cierto punto, la especulación y la extensión de la educación a capas más amplias más allá de la élite. Tras pasar por Francia, Bruno llevaría a Inglaterra el heliocentrismo copernicano, llegando a realizar una célebre justa verbal en la universidad de Oxford en 1584, donde no consiguió ningún converso hacia sus posiciones teológicas o intelectuales.

Giordano Bruno volvió a la península italiana después de fracasar en su búsqueda de una posición permanente en los estados germánicos y la protección de alguno de sus príncipes. Y lo que iba a ser una estancia temporal para imprimir sus obras, terminaría con nueve años de cárcel, un juicio y la hoguera.

Heterodoxo siempre, terminaría entrando en conflicto con la Signoria veneciana, a la que sería denunciado por un seguidor celoso, Giovanni Mocenigo. A pesar de sus interpretaciones de las escrituras cristianas, en la acusación apenas hubo cabida para la teología y entre las numerosas acusaciones destaca su teoría de universo ilimitado y la infinitud de mundos.

Bruno, como Galileo Galilei, abjuró ante la presión del proceso. Sin embargo, volvería a defender sus posiciones iniciales incluso ante la posibilidad de tortura. Como en el caso de Galileo en 1616, detrás del juicio y como examinador de sus creencias, se encontraba Roberto Belarmino. Este cardenal jesuita sería el responsable de que se condenase la teoría de la movilidad de la Tierra alrededor del Sol y se prohibiese a Galileo difundirla, salvo como hipótesis matemática.

Trasladado a Roma, sería condenado y “relajado” a la autoridad civil (esto es, cedida su custodia para proceder a su ejecución). Ardió en la pira el 17 de febrero del último año del siglo XV.

La confirmación final: Galileo y James Bradley

Aunque no fue un científico propiamente dicho, su visión fue realmente inspiradora y su fama tuvo un reconocimiento pan-europeo. A pesar de la ejecución pública de Giordano Bruno, Galileo, que nunca fue un héroe y dudó al comienzo de su carrera de exponerse públicamente (y así se lo comunicaría a Johannes Kepler en una de las escasas misivas que le envió), terminó por impulsar la teoría heliocéntrica después de realizar descubrimientos extraordinarios al usar por primera vez el telescopio para fines astronómicos a partir de 1609. Afortunadamente para él, aunque sería condenado por sus posiciones intelectuales y por la reinterpretación teológica basada en la ciencia en un juicio plagado de fraudes, esquivó la pena máxima y quedó confinado bajo arresto domiciliario en 1633. En cualquier caso, la caja de Pandora ya estaba abierta: la revolución científica se había iniciado.

El movimiento de la Tierra sería demostrado por James Bradley en 1729, mediante un fenómeno conocido como aberración de la luz, debido a la combinación de la velocidad de la Tierra con la velocidad finita de la luz.

De hecho, no sería Giordano Bruno el primero en especular sobre esta posibilidad. Desde Anaximandro de Mileto, un erudito presocrático que vivió aproximadamente entre los años 610 y 547 antes de la era común, han sido bastantes intelectuales los que han sabido escaparse del la convención aceptada, del antropocentrismo explícito en la interpretación del cosmos y de nuestra posición en él.

Sea como sea, Giordano Bruno ha quedado en la memoria colectiva como un intelectual que fue capaz de defender sus creencias incluso pagando la pena máxima por ellas. Sin ser necesario llegar hasta ese punto, no deja de ser un ejemplo de consistencia. Y, como en tantos ámbitos, prueba palpable de que los descubrimientos actuales son herederos directos de la ciencia humanista característica de los siglos XV y XVI, una actitud ante la realidad que debería ser recuperada.

David Barrado Navascués

CAB, INTA-CSIC
Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC, Madrid)

Notas

1- En el original en italiano: “Cotal spacio lo diciamo infinito, perché non è raggione, convenienza, possibilità, senso o natura che debba finirlo:in esso sono infiniti mondi simili a questo, e non differenti in geno da questo; perché non è raggione né difetto di facultà naturale, dico tanto potenza passiva quanto attiva, per la quale, come in questo spacio circa noi ne sono, medesimamente non ne sieno in tutto l’altro spacio che di natura non è differente ed altro da questo”.
2- En el original en italiano: “Sono dunque soli innumerabili, sono terre infinite, che similmente circuiscono queisoli; come veggiamo questi sette circuire questo sole a noi vicino.”
3- Giordano Bruno, “Dialoghi italiani I, Dialoghi metafisici Nuovamente ristampati con le note di Giovanni Gentile”, Terza edizione a cura di Giovanni Aquilecchia, Sansoni – Firenze, Seconda ristampa 1985. Edición electronica del 31 de octubre de 2006.
4-http://www.liberliber.it/mediateca/libri/b/bruno/de_l_infinito_universo_e_mondi/pdf/de_l_i_p.pdf
5- 31 de octubre de 2006. Una version en castellano fue publicada en 1972 por la editorial Aguilar: Giordano Bruno, “Sobre el infinito universo y los mundos”, traducción del italiano, prólogo y notas de Ángel J. Cappelletti.

Obligados al goce, por Oscar Larroca

Obligados al goce

Por Oscar Larroca*

religion

Los pueblos siempre dejaron espacio para Dioniso, el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis. Quizá por eso también fue conocido por los romanos como Baco. Así, una fiesta en la cual se den cita el vino y el desenfreno es una bacanal.

La fiesta es una sana costumbre social, un ritual guiado por la memoria para fijar un recuerdo grato: un cumpleaños, una boda o una conmemoración religiosa. Sin embargo, a las “fiestas sorpresa”, despedidas de soltero, de egresados, de disfraces (carnaval, Halloween), fiestas nacionales, etc., cabe agregar las fiestas electrónicas, la Walk Zombie, la fiesta de colores, las “previas de las fiestas navideñas” y las “previas de las previas de las fiestas navideñas”.
“ Mientras se concurre cada vez más tarde a una discoteca, las festividades de diciembre en los shoppings se organizan cada vez más temprano, los cuales se adornan con papanoeles desde principios de noviembre ”

Cada año se van sumando celebraciones nuevas, como la “guerra de almohadas” o las “bodas falsas”. Y mientras se concurre cada vez más tarde a una discoteca, las festividades de diciembre en los shoppings se organizan cada vez más temprano, los cuales se adornan con papanoeles desde principios de noviembre, dando empuje a la ansiedad y el consumo.

Las escapadas de fin de semana, el día sándwich, los feriados y las fiestas patrióticas (el “día del Patrimonio”), las fiestas temáticas (“Semana de la cerveza”), las fiestas de la Diversidad sexual (anteriormente, “Día del orgullo gay”), o las efemérides bailables (“La noche de la nostalgia”), concitan a un público cada vez más dispuesto al desenchufe y el goce. Más playa y menos adoquines…

“Sous les pavés, la plage” (“Bajo los adoquines, la playa”), reclamaron hace casi medio siglo los estudiantes del Mayo francés, quienes objetaban los principios de la moral burguesa: el ahorro, la utilidad y la finalidad. Frente a la sexualidad trazada por los católicos propugnaron el apuro orgasmático (“el volcado del excedente de semen” para Baudrillard), mientras que el ahorro fue asimilado a la represión sexual (la castidad de la mujer hasta la boda). Así, frente al ascetismo burgués propusieron la promiscuidad, el hedonismo… y más fiesta. Frente a la renuncia formularon el goce sin espera, lo que equivale a decir que ante el futuro rescataron el presente.

A pesar de ese reclamo emancipador, la síntesis de estos elementos (gasto, goce, inmediatez) configura la cultura de consumo. Tanto el ahorro económico como la aprehensión profunda ante una obra de arte, o la distensión con un grupo de amigos, requieren de una construcción prudente; tiempo y profundidad reflexiva que no son rentables a los intereses del capitalismo. Por esa razón, el eslogan publicitario de una tarjeta de crédito (“porque la vida es para vivirla hoy”) y los efectos de la cocaína (“para estimularse al toque en una fiesta”), apuntan a proscribir la espera y satisfacer la inmediatez: el gozo ahora. “¡Llame ya!”.
“ El gozo ahora. ¡Llame ya! ”

Según Slavoj Zizek: “El problema hoy es que la gente no se siente culpable de transgredir prohibiciones sino de no transgredir, de ser incapaz de gozar.

Paradójicamente, sólo el psicoanálisis te permite no gozar. Ése es el problema de hoy: no está permitido no gozar. Lacan lo dice de modo muy preciso: desde el momento en que te permiten gozar, la permisión se vuelve un deber, “tenés que…”. El problema es tener el permiso de no gozar, porque realmente sólo podés gozar si está permitido también no gozar. Hoy tenemos este terrible deber del superyó en todos los niveles, desde lo más brutal tipo “tenga sexo, disfrute, etc.” hasta el más espiritual “realícese, pase un buen momento”. Hoy el goce está permitido, e incluso es obligatorio”.

Parafraseando a Zizek, este es el mandato reciente de la marihuana desregulada o las drogas de diseño, que prometen restaurar la capacidad para gozar de un modo biomecánico, dejando de lado los conflictos presentes en el estado de vigilia. Ahora que las prótesis se hacen cargo del goce y de que tenemos una publicidad oficial que exhorta a que ingieras agua entre tus ingestas estivales de alcohol, ya no hay pretextos: debes estar en “estado fiesta” cada vez que puedas.

*Oscar Larroca es artista plástico, profesor y ensayista uruguayo.

Verdad y mentira en la cultura china

Original en:
http://www.revistaanfibia.com/ensayo/los-chinos-no-tienen-honor/

Fragmento de Shanzhai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China”, de Byung-Chul Han

religion

El concepto de originalidad en las sociedades orientales y occidentales es muy distinto. Las rupturas son ajenas a la conciencia china. Para ellos, la creación no parte de un principio absoluto sino de un proceso continuo sin comienzo ni final. ¿Cómo entender las copias como algo no degradado? Adelanto de “Shanzai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China”, de Byung-Chul Han, editado por Caja negra.

Hegel, nada más y nada menos, constata en los chinos una tendencia a la mentira. Los acusa de una “gran inmoralidad”. En China, por lo visto, no existiría el honor. Los chinos “son conocidos por mentir allí más que nadie” (1). A Hegel le sorprende que nadie se tome a mal la mentira una vez que se descubre. Los chinos se comportan, añade Hegel, “de manera astuta y taimada”, de modo que los europeos deberían cuidarse en su trato con ellos. Por lo visto, Hegel no encuentra ninguna justificación concluyente de “la conciencia de la vileza moral”. De ahí que remita al budismo, que tiene a “la nada, como lo supremo y absoluto, como Dios” y “exige el menosprecio del individuo como máxima perfección”. Hegel entiende que tras la negatividad del vacío budista se esconde una nada nihilista. Por eso la hace responsable de la “gran inmoralidad” de los chinos. La nada nihilista, plantea Hegel sin reparo alguno, no admite ningún compromiso, conclusión ni constancia. La nada nihilista se opone a cualquier Dios que represente la verdad y la autenticidad.

En realidad, el vacío del budismo chino se refiere a la negatividad de la descreación (Ent-Schöpfung) y la ausencia. Vacía y deja sin sustancia al ser. El ser (ousia) es la permanencia (2), que está en la base de todo cambio y transformación como lo mismo (3). La creencia en la inmutabilidad y permanencia de la sustancia responde a la idea de la subjetividad moral y la objetividad normativa occidentales. En cambio, el pensamiento chino, desde sus comienzos, es deconstructivo, ya que rompe radicalmente con el ser (Sein) y la esencia (Wesen). También el Tao (que significa “camino”) presenta una contrafigura frente al ser o la esencia. Se ajusta a los cambios, mientras que la esencia se opone a la transformación. La negatividad de la descreación y de la ausencia vacía al ser desde el comienzo del proceso o del camino infinito.
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El proceso, con sus transformaciones incesantes, también domina la conciencia china del tiempo y la historia. De ahí que la transformación no esté plagada de acontecimientos ni se desarrolle de un modo eruptivo, sino discreto, imperceptible y continuo. Una creación que remitiera a un punto absoluto y único sería impensable. Una temporalidad llena de acontecimientos se caracteriza por la discontinuidad. El acontecimiento marca una ruptura, abre una brecha en la transformación continua. Las rupturas o revoluciones son, pues, ajenas a la conciencia china. De ahí que el pensamiento chino no tenga acceso a las ruinas. No conoce identidad alguna que remita a un acontecimiento único (4). En este sentido, no existe la idea del original, puesto que la originalidad presupone un comienzo en sentido estricto. El pensamiento chino no se caracteriza por concebir la creación a partir de un principio absoluto, sino por el proceso continuo sin comienzo ni final, sin nacimiento ni muerte. Por este mismo motivo, el pensamiento del Lejano Oriente no pone énfasis en la muerte, como Heidegger; o en el nacimiento, como Hannah Arendt (5).

El ser se des-sustancializa haciéndose camino. También Heidegger se vale a menudo de la figura del camino. Pero el suyo es un camino que se distingue claramente del camino taoísta, puesto que no transcurre, sino que se profundiza. Los conocidos “Caminos de bosque” de Heidegger son “caminos [Wege], por lo general medio ocultos por la maleza, que cesan bruscamente en lo no hollado”. En cambio, el camino chino se extiende en la planicie, cambia de recorrido constantemente, sin cesar “bruscamente”, sin sumergirse “en lo no hollado”, sin acercarse a lo “oculto”. Ni la brusquedad ni la profundidad son características del pensamiento chino.

Ádyton, en griego antiguo, significa “inaccesible” o “intransitable”. Se refiere al espacio interior del templo de la Grecia Antigua, completamente apartado del exterior, donde se celebraban cultos religiosos. El aislamiento, la cesura radical, define lo sagrado. El pensamiento del Lejano Oriente es ajeno al encierro sin ventanas, a la profundidad intransitable o a la interioridad. El templo budista se caracteriza por la permeabilidad o la apertura completa. Algunos templos tienen puertas y ventanas que no cierran nada. En el pensamiento chino no hay ádyton. Nada se separa, nada se clausura. No hay nada que sea absoluto, es decir, que esté apartado y dividido. El original sería una variante del aislamiento o la conclusión. Podría decirse que el ádyton constituye la originalidad y el origen.
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El pensamiento chino resulta pragmático en un sentido singular. No rastrea al ser o al origen, sino las constelaciones cambiantes de las cosas (pragmata). Se trata de reconocer el transcurrir mutable de las cosas, para acceder a él en función de la situación y sacar provecho. El pensamiento chino desconfía profundamente de las esencias inmutables o principios. Esta flexibilidad o adaptabilidad, que remite a la falta de esencia, al vacío, es para Hegel una muestra de astucia, hipocresía o inmoralidad.

En chino, “derechos humanos” se traduce ren quan (人權). El símbolo quan apunta a un espectro de significación que designa la particular naturaleza de la concepción china del derecho. Carece de todo carácter conclusivo, absoluto o inmutable. En un principio, quan se refería al peso que desplaza una balanza de un lado a otro. Por lo tanto, quan significa mover y pesar. No tiene una posición fija y definitiva. Más bien es movedizo, desplazable y provisorio, como el pilón de la balanza. Varía de posición para encontrar el equilibrio en función del peso del lado opuesto. El derecho es compensatorio, ni excluyente ni discriminatorio. La exclusividad le resulta ajena. El pensamiento chino, sin embargo, admite la regularidad de las normas convencionales (jing, 經) (6), pero a su vez está caracterizado por la conciencia del cambio constante. Así lo muestra la siguiente sentencia de Zhuxi: “Normalmente uno se atiene a la regla de la convención, pero para los cambios uno se sirve del quan” (7). (Chang ze shou jing, bian ze yong quan, 常則守經, 變則用權).

Quan designa la capacidad de adaptarse a situaciones variables y beneficiarse de ellas. Quan yi zhi ji (權宜之計) define un proceder táctico, conveniente. Quan remite tanto al potencial inherente a una situación como a un código que permanece igual independientemente de la situación o coyuntura. En el contexto de quan nada es definitivo. Estos niveles de significación de quan inscriben necesariamente, tanto en la concepción china del derecho como de los derechos humanos, la relatividad y la situación. El poder (quan li,權力) también se distingue de la fuerza (li,力) en este mismo sentido, puesto que, a diferencia de esta última, no presenta una dimensión estática, sino constelativa. Aquel que es capaz de valerse y aprovechar el potencial de constelación de la situación alcanza el poder. El poder no responde a una subjetividad, sino a una situación. Depende, de hecho, de la coyuntura.
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Es más, el símbolo quan se emplea tanto para la propiedad intelectual (zhi shi chan quan, 知識產權) como para el copyright (zhu zuo quan, 著作權). De este modo, también en estos conceptos quedan inscriptas, al menos en su dimensión semántica más profunda, una constante relatividad o provisionalidad. Zhi (智) es el símbolo chino que denomina la sabiduría. Este símbolo, que está relacionado con el del conocimiento (知) empleado en el concepto de propiedad intelectual, además de conocimiento significa astucia, destreza táctica o proceder estratégico (8). De este modo, la concepción china del conocimiento se distingue por completo de la idea occidental de verdad o veracidad, que remite a la inmutabilidad y la duración. La relatividad y la situación del quan la deconstruye. El pensamiento chino sustituye el peso del ser por el pilón del quan, es decir, por la gravitación de la situación.

1) G.W.F. Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Madrid, Alianza Editorial, 2001, pág. 261.

2) También Kant define la sustancia de la permanencia: “Todos los fenómenos contienen lo permanente (sustancia) como el objeto mismo y lo mudable como mera determinación suya, es decir, como un modo según el cual existe el objeto” (I. Kant, Crítica de la razón pura, Madrid, Alfaguara, 1997, pág. 215).

3) El verbo substare (literalmente “estar por debajo”), del que procede el concepto de “sustancia”, también significa conservar. Stare se usa asimismo en el sentido de sostenerse, afirmarse, resistir. La sustancia es lo idéntico, que se distingue de lo demás manteniéndose igual a sí mismo. La sustancialidad no es otra cosa que estabilidad y permanencia. Hypostasis también significa, además de fundamento o ser, firmeza y constancia, que resiste heroicamente a todos los cambios.

4) El acontecimiento se puede entender como un constructo imaginario, que suprime lo previo a partir de lo cual surge y se impone como comienzo absoluto.

5) “El milagro que salva al mundo […] es en último término el hecho de la natalidad […] El nacimiento de nuevos hombres y un nuevo comienzo es la acción que son capaces de emprender los humanos por el hecho de haber nacido. […] Esta fe y esperanza en el mundo encontró tal vez su más gloriosa y sucinta expresión en las pocas palabras que en los evangelios anuncian la gran alegría: ‘Nos ha nacido hoy un Salvador’.” (Hannah Arendt, La condición humana, Barcelona, Paidós, 1996, pág. 266.) El ser para la muerte de Heidegger logra para sí mismo el aislamiento heroico y la resolución.

6) François Jullien queda muy impresionado por la dimensión del jing del pensamiento chino. La idea de la descreación también caracteriza al jing. Es muy interesante que Confucio, en algún punto, renuncie a la autoría de su enseñanza. No es un creador, sino un medium. Transmite aquello que ya fue: “Yo únicamente transmito; no puedo crear cosas nuevas. Creo en los antiguos, y por lo tanto, los amo” (Confucio, Lun Yu, Barcelona, Kairós, 1997).

7) Harro von Senger, “Strategemische Weisheit. Chinesische Wörter im Sinnbezirk der List” [Sabiduría estretégica. Palabras chinas en el campo semántico de la astucia], en Archiv für Begriffsgeschichte, vol. 39, Bonn, Felix Meiner Verlag, 1996, pág. 52.

8) Harro von Senger indica que este nivel de significación del zhi no se nombra en los diccionarios de lengua china occidentales. Este hecho insólito explica por qué el conocimiento no tiene que ver con la astucia para la comprensión occidental (Harro von Senger, “Strategemische Weisheit”, op. cit.).
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El genocidio de indígenas en Chile que la historia oficial intentó ocultar

El genocidio de indígenas en el sur de Chile que la historia oficial intentó ocultar

por Héctor Cossio y Tatiana Oliveros

religion

Después de varios años de investigación en La Patagonia chilena y argentina, el historiador español José Luis Alonso Marchante publicó el libro “Menéndez. Rey de la Patagonia”, el texto definitivo –según expertos en el tema– sobre la verdad de la extinción de los selk’nam en la Tierra del Fuego, que en rigor se trató de un exterminio ordenado por José Menéndez, el gran latifundista del sur de Chile, sobre cuya familia existen sendos museos en Punta Arenas, y a quien se le atribuye el desarrollo económico de la región.

En 2013 el historiador español José Luis Alonso Marchante encontró en la Biblioteca Nacional de España el texto original de Treinta años en Tierra del Fuego, del misionero salesiano, gran naturalista y expedicionario Alberto de Agostini. Con este libro en sus manos, el historiador comprobó que en las actuales reediciones del texto, incluida la realizada el 2013, faltaban párrafos y no cualquiera. En los textos censurados, el misionero era implacable: la extinción del pueblo selk’nam en la Patagonia chilena y argentina no fue obra de su “ignorante glotonería”, “guerra entre tribus” o producto de su “miserable contextura física”, como dictó durante muchos años la historia oficial, sino que producto del exterminio y la cacería, ordenada por un solo hombre: José Menéndez, el gran latifundista del extremo sur de Chile.

“Exploradores, estancieros y soldados no tuvieron escrúpulos en descargar sus mauser contra los infelices indios, como si se tratase de fieras o piezas de caza”, reza uno de los párrafos censurados (De Agostini, 1929: 244).

Este hallazgo junto a otros importantes testimonios se encuentran contenidos en el libro Menéndez. Rey de la Patagonia (Editorial Catalonia), recientemente lanzado en Chile y que, según historiadores expertos en La Patagonia, como Osvaldo Bayer, vendría siendo “el libro definitivo sobre la verdad ocurrida en el sur chileno y argentino”.

“Hubo dos cosas que me impactaron en la investigación: el genocidio de todo un pueblo (los selk’nam) en pleno Siglo XX y la trágica suerte de los obreros (también masacrados) que trabajan en esas estancias”, dice Alonso Marchante, casi al comienzo de la conversación con Cultura + Ciudad, en la que explica sin eufemismos la naturaleza de la responsabilidad criminal de quien fuera también el abuelo de Enrique Campos Menéndez, el escritor favorito de Pinochet y redactor de los bandos militares del Golpe.

La censura

La censura en el texto de De Agostini, explica Alonso Marchante, fue más bien una autocensura que el religioso aplicó a sus libros luego que la Congregación fuera presionada por el poder de Menéndez para cambiar la historia y exculpar de la masacre al más grande latifundista del sur de Chile, quien acumulara una de las más grandes fortunas de América Latina con el comercio lanero.

“Los primeros salesianos no negaban las matanzas, los primeros, como Faganno y De Agostini, fueron gente que estuvieron en el terreno, que levantaron las misiones de la nada, y en sus diarios publicaban cómo se estaban exterminando a los indígenas. Ocurre que después hubo un cambio en la historiografía de los salesianos. Los que vienen después ya están sometidos al poder económico de los Menéndez, entonces ahí se reescribe la historia de la colonización, y ahí sostienen que los indios simplemente desaparecen sin que mediaran los estancieros”, explica Alonso.

La motivación por investigar el papel de Menéndez y de sus descendientes en Chile nació casi por casualidad. Un día –cuenta– paseando por el Museo Asturiano en Buenos Aires, encontró un busto de José Ménendez. Nunca había escuchado una palabra de él, pese a que el historiador también es asturiano. En su región natal, Alonso no encontró calle que llevara su nombre, pero sí una escuela –fundada a comienzos del siglo pasado–, que era la forma que tenían los “indianos” (como se conoce a los colonos europeos que viajaron a América) de retribuir a su patria la fortuna alcanzada en sus aventuras.

“Se construyeron más de 350 escuelas en Asturias, en las primeras décadas del siglo XX, y entre ellas está la de José Menéndez en Miranda y que lleva su nombre”, cuenta Alonso, remarcando así el punto de partida de una historia marcada por la fortuna, la crueldad y la mentira.

El imperio Menéndez

En la Región de Magallanes, específicamente en Punta Arenas, las mansiones de la familia Menéndez se conservan en forma de museos, dando cuenta –a través de su fastuosidad– de la época dorada de la región magallánica.

En el libro se explica que Menéndez, tras una breve estancia en Cuba, llega a nuestro país en 1868. Al poco tiempo recibe miles de hectáreas como beneficio del gobierno chileno por la colonización en el sur. La idea era traer el desarrollo económico a la zona y establecer reservas indígenas. En esos años Mauricio Braun, otro inmigrante, también había recibido miles de hectáreas, lo mismo que Julius Popper en Argentina.

Alonso Marchante cuenta que, como parte de una gran inversión, las familias Menéndez y Braun se unen a través del matrimonio de sus hijos, y las tierras de Popper, tras una extraña muerte por presunto envenenamiento, son cedidas a Menéndez, convirtiéndose este último en el dueño y señor de toda la Patagonia chilena y argentina a través de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego.

El imperio económico, que llegó a sumar bancos y navieras, tuvo su origen el comercio de lana de oveja, que vendían a Inglaterra a cambio de libras esterlinas. En la inserción de la ovejas en la zona y consecuente desplazamiento del guanaco, animal que poblaba esas zonas, se encuentra –según el libro– el origen de una de las matanzas más grandes de indígenas y que contó con todo el poder editorial de esos años para tapar el genocidio.

El exterminio de los selk’nam

“A medida que comenzó a avanzar la frontera ovina, porque toda la riqueza de las dinastías económicas se sustentaba en el ganado de lana”, cuenta el historiador, “comenzaron a requerirse cada vez más tierras para terminar instalándose en el territorio selk’nam”.

Al instalarse en la zona, se divide el terreno mediante alambradas, y el guanaco –principal sustento alimenticio y de abrigo de los onas– se ve arrinconado hacia tierras más altas.

“Una vez que el guanaco desaparece los Selk’nam empiezan a pasar hambre. Cuando se dan cuenta de la aparición de las ovejas empiezan a alimentarse de este animal y lo entienden como algo absolutamente natural, no saben muy bien cómo han aparecido esas ovejas ahí, ni conocían el concepto de propiedad”, explica el historiador.

“Cuando los Selk’nam empiezan a atacar a las ovejas, José Menéndez da la orden de acabar con ellos. Lo hacen primero disparándoles directamente para exterminarlos, y con las mujeres y niños se produce una cacería. Los van cazando para después ofrecerlos en plazas públicas”, cuenta Alonso, quien precisa que todo esto es muy posterior a la exhibición de indígenas como piezas de circo, en lo que se llamó “zoológicos humanos”.

La familia Menéndez, especialmente José Menéndez –remarca el historiador–, fueron los instigadores de la matanza. “José Menéndez puso como capataz y como administrador de su estancia a un escocés de nombre Alexander Mc Lennan (El chancho colorado), quien fue el mayor matador de indígenas y reconocido por él mismo. Él recibía órdenes directas de José Menéndez, era su empleado”.

En el libro se sostiene que por cada indígena muerto, Menéndez pagaba una libra esterlina, de modo que en la fortuna que alcanzó a tener este escocés podría incluso calcularse la cantidad de indígenas asesinados y que, de acuerdo a las versiones de otros historiadores, podría estimarse en varios cientos, si no miles.

“Cuando se retiró Mc Lennan, José Menéndez le regaló un carísimo reloj en agradecimiento por todos esos servicios”, relata.
La historia oficial

“Logré contactarme con un bisnieto de Alexander Mc Lennan, quien me decía que no se puede decir que esté bien matar indios, pero que, gracias a lo que hizo su abuelo y José Menéndez, hoy no hay indígenas en la Tierra del Fuego, así que no hay problemas. Y eso me lo dicen en pleno 2014”, recuerda con asombro el historiador.

Durante muchos años, la historia oficial que se contó tuvo como propósito ocultar los crímenes, que fueron incluso celebrados como deporte.

En 1971, el historiador y descendiente del clan, Armando Braun Menéndez, portavoz de los estancieros, señala que como causa de muerte de los indígenas estaban sus hábitos alimenticios. “Era frecuente observar al lado de los restos de una ballena, los cadáveres de los indígenas que, llegados tarde al festín, habían sido víctimas de su ignorante glotonería” (Braun 1971: 135). Insiste a tal punto en el tema que escribe que “era tan miserable su contextura física que no pudieron soportar ni su propio clima”.

Esta absurda conjetura –explica Alonso en su libro– chocó con la respuesta contundente del etnólogo suizo Jean-Christian Spahni, quien señala: “Mis investigaciones alrededor de los habitantes me han demostrado que los genocidios habían existido realmente y que fueron causados justamente por los propietarios de las estancias a los que Armando Braun intenta defender”.

Otro de los herederos de los hacendados, el escritor favorito de Pinochet, Enrique Campos Ménendez, llega incluso a exponer sus dudas sobre un posible canibalismo de los Selk’nam, cuestión que, al momento de sus dichos, ya nadie se atrevía siquiera a mencionar.

La historia oficial de negación del genocidio intenta a tal punto instalarse, que otro de los herederos, Eduardo Braun Menéndez, llega a obligar –se narra en el libro– “al científico Alexander Lipschutz (Premio Nacional de Ciencias 1969) a la eliminación de cualquier referencia a la caza de indígenas, como paso previo para publicar sus ensayos en la revista Ciencia e investigación, que dirigía el nieto de José Menéndez”.
La Patagonia trágica

Además del exterminio de los onas, el libro de Alonso toca otro de los temas sensibles en La Patagonia, y que tiene que ver con las matanzas de más de 1.400 obreros chilenos en 1921.

Estos crímenes fueron recogidos en un libro llamado La Patagonia Trágica, publicado en Argentina en 1928 por José María Borrero. En este libro, escrito sin rigurosidad científica, había una denuncia en cada página y al poco tiempo se convirtió en un mito al desaparecer de las librerías. Un segundo texto, presuntamente llamado Orgías de sangre y que, según el mito, narraba los asesinatos de 1921, se convirtió en leyenda tras asegurarse que el manuscrito había sido robado y quemado.

Parte de esa historia fue recogida con seriedad científica por Osvaldo Bayer, quien publicó La Patagonia rebelde, en 1972, un libro testimonial de no ficción que trataba sobre la lucha protagonizada por los trabajadores anarcosindicalistas en rebelión de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, entre 1920 y 1921. Esta historia comenzó como una huelga contra la explotación de los obreros por parte de sus patrones, luego reprimida por el Ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela, enviado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen.

“Se fusilaron a centenares de peones de las estancias, la mayoría de ellos chilenos, pero también asturianos, argentinos, alemanes, italianos. Esas son las dos grandes tragedias de esta historia, creo que esta historia no la podemos ver con una sonrisa porque es una historia trágica, porque desaparecen de manera brutal los pueblos que habitaron por milenios esas tierras y además hay una represión salvaje sobre los peones que trabajaron en las estancias”, sostiene Alonso Marchante, de cuyo libro el propio Bayer reconoce que “después de este acopio de pruebas nadie podrá señalar que las versiones críticas que surgieron a medida que se producían los hechos eran exageradas o de pura imaginación”.

–¿Como historiador crees que hay responsabilidad del Estado chileno en estas masacres?

–Los peones fueron fusilados por el Ejército argentino, pero la mayoría eran chilenos, y las autoridades chilenas no solamente no levantaron la voz sino que colaboraron con las autoridades argentinas en el silencio. Esto lo demostró Osvaldo Bayer hace ya mucho tiempo, cuando descubrió cómo los propios carabineros chilenos llevaban a los peones a Argentina, en donde el Ejército de ese país los fusiló. Es verdad que estos hechos ocurrieron hace casi un siglo, pero los Estados deben hacer un reconocimiento. En Argentina, en la zona en que ocurrieron los fusilamientos, en cada cuartel en donde hubo un centro de detención hay unas placas que identifican que en ese lugar y en ese cuartel se mató gente. Yo no se qué homenajes han hecho las autoridades chilenas a esos peones.

El mundo según Trump

El mundo según Trump
El nuevo gobierno norteamericano, los mercados y América Latina
Jorge Argüello
Buenos Aires 13 FEB 2017

religion

En los primeros días de su gobierno, Donald Trump ratificó sus promesas de campaña. La reformulación de los acuerdos comerciales, la presión sobre las compañías multinacionales y el anuncio de una probable reforma impositiva son las principales novedades.

Las nuevas iniciativas pretenden fomentar la producción nacional y la radicación de empresas en territorio norteamericano sin afectar las ganancias de las grandes corporaciones.

Los primeros días de gestión de Donald Trump fueron deliberadamente intensos y agresivos. Se privilegiaron los gestos, destemplados y ajenos a los tradicionales códigos de Washington, para evidenciar un cambio de estilo en la Casa Blanca y una ruptura palpable con el discurso del establishment político.

Es cierto que muchas de las certezas que imperaron en los últimos años en la política internacional están siendo cuestionadas y que el escenario que se avizora se torna menos predecible. Pero una lectura más afinada de las acciones encaradas por Trump habilita una primera conclusión: el nuevo mandatario prefiere dar un fuerte golpe de efecto como paso previo a la negociación o renegociación de un tema al que le asigna prioridad. Las amenazas a las empresas automotrices y de otros rubros constituyen el ejemplo más acabado: le entregaron a Trump anuncios de inversiones en territorio norteamericano después de que el presidente las vapuleara públicamente. El destrato al presidente de México supone una lógica similar: mostrar fortaleza, donde la desmesura es parte del plan, para encarar una amplia y ventajosa renegociación del NAFTA.

Naturalmente, la reformulación de los acuerdos comerciales considerados “dañinos” será un eje de su gestión, más allá de las bravatas y las amenazas. La estrategia de Trump apunta a poner en valor la importancia del mercado estadounidense para las grandes empresas globales. Estados Unidos es el principal comprador mundial, con alrededor del 18% de las importaciones que se realizan a lo largo y ancho del globo. En esa dirección, el objetivo de Trump es recuperar la fortaleza productiva de su país, a la que considera deteriorada por las últimas administraciones y por los efectos de la globalización. Ese sería el centro de sus decisiones de política económica, más allá de la prédica por la creación de empleos, habida cuenta de que los datos sobre el mercado laboral son cada vez más alentadores y ya se encuentran en línea con los registrados en el período previo a la última gran crisis global.

En el plano internacional, la atención estará depositada en los grandes eventos electorales previstos para los próximos meses en Europa. Holanda, Francia y Alemania encadenan elecciones vitales para la configuración del orden mundial y la ola “Brexit-Trump” puede deparar sorpresas en esas naciones e impactar de modo definitivo en el futuro del proyecto europeo. Nada está dicho, porque tanto en Alemania como en Francia, las fuerzas tradicionales aún tienen capacidad de respuesta frente a la creciente ola antisistema.

La reformulación del horizonte global para los distintos bloques mundiales obliga a repensar estrategias para América Latina. Dos elementos claves pueden sumarse al debate y a la reflexión en el latinoamericano:

1. Es necesario rediscutir si la apertura y la desregulación acelerada en distintos ámbitos de la producción y las finanzas son los instrumentos idóneos para insertarse en un mundo cambiante y que evolucionará con una alta dosis de volatilidad.

2. Parece ser el momento de volver a trabajar seriamente en el fortalecimiento de los bloques regionales, especialmente del Mercosur. Cabe preguntarse si la cumbre entre los presidentes Macri y Temer, más allá de los diferentes contratiempos domésticos que enfrentan, podrá resucitar un bloque que se halla en estado de alta pasividad. Y desde allí evaluar caminos para su relación con otros conglomerados globales y aún con México, que está siendo empujado por Trump a cumplir su destino latinoamericano. En este caso, deberán extremarse los parámetros de la negociación. Los sectores productivos de Argentina y Brasil, las otras dos grandes economías regionales, ya advierten el riesgo eventual que puede suponer una ofensiva mexicana por la relocalización de las exportaciones que ya no podrán destinarse al mercado norteamericano. La Argentina reaccionó con velocidad a través de un contacto telefónico entre Mauricio Macri y el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, y del posterior viaje a ese país de la canciller Susana Malcorra.

Argentina, Brasil y México son, por otra parte, los tres países latinoamericanos que tienen sillas en el influyente Grupo de los 20 y que aún se deben la discusión de una agenda común ante los próximos encuentros de este selecto club, que en 2018 sesionará en la Argentina.

Una nueva era: domesticando la globalización

Lejos de las especulaciones que auguraban una posible moderación, el nuevo presidente de los Estados Unidos inició su gestión ratificando la tónica y orientación que lo encumbró en la presidencia. Con Trump en el poder, la principal superpotencia del mundo se ha diagnosticado un proceso de decadencia que se propone revertir.

El llamado a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés), el abandono del Acuerdo Trans-Pacífico, las negociaciones y el enfrentamiento con empresas multinacionales y una todavía incierta reforma impositiva, encarnan lo que parece ser la base de una nueva política económica norteamericana orientada a domesticar el proceso de globalización.

Dos reglas simples: comprar y contratar americano

“America First” (“Estados Unidos primero”) es el lema con el que Trump buscó captar durante su campaña el creciente desencanto de la sociedad norteamericana respecto del proceso de globalización. En su discurso inaugural, el nuevo presidente ratificó su orientación al señalar que “dos reglas simples” guiarán su gestión: comprar productos estadounidenses y contratar trabajadores norteamericanos.

La cruzada en favor de la producción y el empleo estadounidense ha tenido hasta el momento tres expresiones principales. Por un lado, la decisión de avanzar en la reformulación de los acuerdos comerciales internacionales. Por otro, las negociaciones puntuales con un grupo de empresas multinacionales (principalmente aquellos con planes de deslocalización hacia México). Finalmente, los proyectos respecto de una posible reforma impositiva que encarecería los productos importados y reduciría la carga tributaria sobre las ganancias de las grandes corporaciones.

La renegociación del NAFTA y el abandono del TPP

La globalización implicó un proceso de fragmentación de la producción que favoreció la reducción de costos a partir del aprovechamiento de las ventajas ofrecidas por cada país para la localización de las distintas etapas del proceso productivo.

La nueva administración de los Estados Unidos identifica en China (a partir de sus estrategias de manipulación cambiaria) y México (a través del aprovechamiento de las ventajas otorgadas por el NAFTA) a los principales beneficiarios de un proceso que habría traído consigo la decadencia productiva estadounidense.

El libre acceso al mercado estadounidense con el que cuentan los productos mexicanos tras la puesta en vigor del Tratado de Libre Comercios de América del Norte en 1994, sería para la nueva administración una de las piezas claves para explicar la creciente radicación de actividades al sur del río Bravo. México presentó en 2015 un superávit comercial bilateral de casi 122 mil millones de dólares en sus intercambios con los Estados Unidos.

A pocos días de iniciar su gestión, y en medio de una aguda polémica con su par mexicano, Trump instó a la renegociación del NAFTA. Poco se sabe todavía sobre los términos de una renegociación que deberá incorporar también al tercer socio del acuerdo: Canadá.

El nuevo presidente señaló en varias oportunidades que no se opone a los tratados comerciales, pero que las condiciones de negociación en los últimos años han sido sumamente desventajosas para los Estados Unidos. En tanto los reclamos se han concentrado en el papel de México, las especulaciones apuntan a un posible remplazo del NAFTA por dos acuerdos de tipo bilateral. A su vez, algunos trascendidos refieren a una posible imposición de mayores barreras a los productos mexicanos a partir del incremento de los requisitos de la regla de orígen; esto es, la norma que establece las condiciones que un producto debe satisfacer para ser considerado originario del mercado común y por lo tanto poder beneficiarse del libre acceso.

En simultáneo, Estados Unidos adoptó la decisión de abandonar el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP por sus siglas en inglés) e incrementó la incertidumbre no sólo respecto de su estrategia comercial, sino también respecto del futuro de su relación con China. El acuerdo transpacífico era la principal herramienta establecida por la administración Obama para incrementar la incidencia de los Estados Unidos en Asia Pacífico y limitar la influencia económica China.

Tensiones con empresas multinacionales

El nuevo presidente mantuvo además tensos intercambios con un grupo de empresas multinacionales que presentaban planes de inversión en México. A través de su cuenta de Twitter, Trump hizo públicas sus amenazas al señalar que en caso de trasladar operaciones a México las empresas serían castigadas por medio de la imposición de nuevos impuestos y aranceles.

En algunos casos, las disputas condujeron a nuevos acuerdos para la radicación de inversiones en los Estados Unidos y la suspensión de inversiones en México. Tal es el caso de Carrier y Ford que permitieron a Trump anunciar la recuperación de 1000 puestos de trabajo en Indiana y 700 en Michigan, respectivamente.

Boeing, Apple y General Motors fueron también foco de las declaraciones del presidente. Aunque no en todos los casos se alcanzaron acuerdos posteriores, las discusiones ilustran el nuevo posicionamiento del gobierno norteamericano. No se trata tanto de combatir el proceso de globalización, como de garantizar que Estados Unidos resulte uno de los ganadores del mismo.

La estrategia del presidente Trump busca poner en valor la importancia del mercado nacional para las grandes empresas globales. Estados Unidos es el principal comprador mundial con alrededor del 18% de las importaciones que se realizan a lo largo y ancho del globo.

Las presiones ejercidas por Trump ponen de manifiesto un rasgo ya demostrado por China: contar con un mercado amplio y dinámico es mucho más importante para fomentar inversiones que cualquier tipo de traba o condicionante. La nueva política obliga por lo tanto a repensar la cándida visión respecto de que la apertura y la desregulación son condiciones suficientes de una política de inversiones.

La reforma impositiva y el impuesto transfronterizo

La tercera pieza del programa económico de Trump insinuada en sus amenazas a empresas multinacionales es la puesta en marcha de una reforma impositiva. La misma se orientaría a eliminar los incentivos de las grandes corporaciones para deslocalizarse hacia otros territorios.

Hasta el momento, las especulaciones se basan en el proyecto de ley presentado por los republicanos Paul Ryan y Kevin Brady. El texto propone la modificación y reducción de la carga del impuesto a las ganancias a las grandes corporaciones y una compensación de los ingresos tributarios a través de la creación de un impuesto interno al consumo de productos con componente importado.

El denominado “impuesto transfronterizo” grabaría el consumo en distintas proporciones según sea el contenido importado de la producción.

Al aplicarse sobre los productos importados, pero no sobre los exportados el impuesto transfronterizo se transforma en una herramienta de fomento exportador que ratifica la idea de que la nueva estrategia política consiste en fortalecer las capacidades de producción de los Estados Unidos.

La reforma se plantea como un importante estímulo a la radicación de empresas y permitiría además atender otra de las grandes preocupaciones de los Estados Unidos en los últimos años: la evasión impositiva a partir de la radicación de empresas en paraísos fiscales.

En términos generales, y sólo por ahora, las nuevas iniciativas de política parecen enfocarse en lograr que los Estados Unidos sea uno de los ganadores del proceso de globalización, más que en combatirlo.

Estados Unidos y América Latina después del triunfo de Trump

Aunque todavía es demasiado pronto para saber si el nuevo gobierno de los Estados Unidos logrará cambiar el rumbo de la principal potencia mundial o si la trayectoria elegida es la adecuada, la única y principal certeza es que la nueva estrategia traerá consecuencias sobre el orden económico global.

En primer lugar, las tensiones con Estados Unidos parecen acercar a México a su destino latinoamericano. Este proceso no estará exento de conflictos dada la tradicional reticencia de Brasil a incorporar a sus proyectos a un socio que por sus dimensiones es capaz de disputar su liderazgo regional.

Más allá de los resquemores políticos, el nuevo contexto podría forzar a México a intentar volcar sus excedentes productivos hacia la región. Se trata de una amenaza adicional para la Argentina y Brasil, las otras economías industriales de la región, que atraviesan en la actualidad coyunturas por demás complejas.

La nueva política norteamericana ha desencadenado además un mayor optimismo respecto de las perspectivas de crecimiento global. Mejores resultados en Europa y Estados Unidos podrían también mejorar las perspectivas para los precios de los commodities. El resultado final será sin embargo en extremo susceptible a las decisiones de política monetaria y tasa de interés de los Estados Unidos.

En términos regionales, la decisión de Estados Unidos de abandonar el TPP e intensificar sus disputas con México se ha transformado en un importante golpe al proyecto de la Alianza del Pacífico (AP). El cambio de políticas en la principal potencia mundial significó para la AP un fuerte golpe a su estrategia de integración sobre la base de una mayor apertura.

Poco a poco comienza a desdibujarse la idea de que existe en América Latina la opción de una estrategia de apertura unilateral.

En oposición, el escenario plantea una oportunidad para el MERCOSUR. La política norteamericana tiende a poner en valor la relevancia de un mercado regional amplio, integrado y con capacidad para negociar condiciones.

La capacidad del bloque de aprovechar las nuevas circunstancias dependerá de la habilidad de sus líderes. Lidiar con un escenario internacional cambiante, en el que los dogmas económicos comienzan a ser discutidos a izquierda y derecha, y en el que por si fuera poco las tensiones entre Estados Unidos y China parecen destinadas a incrementarse, no resulta una tarea sencilla. Hasta el momento los gobiernos de Argentina y Brasil parecen todavía aferrados a las reglas de un mundo que comienza a desaparecer. La decisión de profundizar la apertura de capitales en la Argentina y las restricciones impuestas por Brasil en su nueva reforma fiscal se ubican claramente a contramano de las tendencias globales.

Jorge Argüello, político y diplomático argentino. Fue embajador en Estados Unidos, en Portugal y ante las Naciones Unidas. Actualmente, preside la Fundación Embajada Abierta.