Las neurociencias: un intento de colonizar la subjetividad

Colonización de la subjetividad: las neurociencias

El discurso apolítico de las neurociencias convierte intereses económicos y empresariales en conocimientos neutros instituidos como verdades. El Dr. Facundo Manes es uno de los representantes de esta corriente que sitúa a las neurociencias como el paradigma biopolítico funcional al neoliberalismo; un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos y las empresas farmacológicas.

Por Nora Merlin*

(para La Tecl@ Eñe)

El sistema capitalista en su variante neoliberal funciona imponiendo ideas a través de los medios de comunicación corporativos y el marketing, que se incorporan, se demandan y terminan naturalizándose. Se trata de un proyecto colonizador que necesita realizar una producción biopolítica de subjetividad, y con ese objetivo se apropia de sentidos y representaciones de la cultura.

La subjetividad neoliberal se configura siguiendo el modelo empresarial planteado como una serie uniformada, en la que lo humano se reduce a su mínima expresión: todo debe estar calculado, disciplinado y controlado. Las personas se someten a los mensajes comunicacionales, que terminan funcionando inconscientemente como órdenes. De esta forma, incorporan los imperativos de la época y sustentan la creencia de que eligen libremente mensajes comunicacionales, mientras que en verdad son impuestos a fuerza de repetición y técnicas de venta.

El neoliberalismo como régimen de colonización de la subjetividad, tapona con objetos tecnológicos y medicamentos el lugar de la falta estructural del sujeto y de lo social, rechazando lo que hace límite o funciona como imposibilidad. Esta operación inevitablemente conduce a la  angustia, principal afecto desarrollado en el neoliberalismo, la que se manifiesta en el cuerpo como taquicardia, sudoración, mareos, ahogos, etc. Otras veces produce culpa inconsciente y necesidad de castigo, porque el sujeto, transformado en consumidor, siempre está en falta, nunca se siente a la altura de los mandatos empresariales del éxito y el mérito. Se establece una dialéctica circular y compulsiva entre desarrollo de angustia o culpa y consumo de psicofármaco-tapón, cuya dosis nunca resulta suficiente.

Entre las tácticas que apuntan a la colonización de la subjetividad, se sitúa el apelar a la ciencia y convertir intereses económicos y políticos en conocimientos neutros que se instituyen como verdades indiscutibles. Se trata de  una manipulación mediática, repetitiva y supuestamente acrítica, que se hace en nombre del prestigio social de la ciencia y de una supuesta objetividad apolítica. Se pretende imponer saberes aparentemente neutrales, que con su insistencia se vuelven sentidos “consensuados” por la comunidad. ¿Quién se anima a contradecir a “La ciencia”? ¿Quién pone en tela de juicio lo que afirma un “doctor”?  La subjetividad indefensa se arrodilla y se somete ante un supuesto saber científico siempre triunfante que se erige como uno de los amos de la civilización.

En esta perspectiva debe considerarse que la investigación sobre el cerebro puede funcionar como una renovada oferta de espejitos de colores. Las neurociencias son un conjunto de disciplinas que estudian la estructura, la función,  y las patologías del sistema nervioso, pretendiendo establecer las bases biológicas que explican la conducta y el padecimiento mental.

Las neurociencias, funcionales al neoliberalismo, se proponen fabricar la construcción biopolítica de un sujeto adaptado al circuito neuronal, portador de amores calculados y angustias medicadas en nombre de una supuesta salud mental equilibrada que viene con receta y protocolo.  Por ejemplo, el Dr. Facundo Manes, uno de los referentes de esta corriente en la Argentina, afirmó que “El amor más que una emoción básica, es un proceso mental sofisticado y complejo”.  Manes determina un amor basado en un circuito neuronal, que se fundaría en el funcionamiento del cerebro cuando nos enamoramos, sosteniendo, por ejemplo, que el tamaño de la pupila influye en la atracción que podemos provocar en el otro.

No deja de sorprender que se presente a las neurociencias como lo más moderno cuando en realidad se trata de un reduccionismo  pre-freudiano, que homologaba lo psíquico a lo biológico y que afirmaba que los procesos mentales eran cerebrales. (“Un servidor de pasado en copa nueva”, como dice Silvio Rodríguez). Reducir el sujeto, la relación con el prójimo, lo social, a la actividad espontánea de la corteza cerebral o a la conectividad neuronal implica un anacronismo. El descubrimiento de la neurona, a fines del siglo XIX, realizado por Santiago Ramón y Cajal fue un aporte fundamental a la neurología. Pero ya en 1895 siendo neurólogo, Sigmund Freud sostuvo que esa disciplina era estéril para investigar lo psíquico.  Abandonó ese camino y se orientó hacia lo que sería el psicoanálisis: descubrió la importancia de la palabra y la escucha en la afectación del cuerpo y la producción de síntomas, planteando que  es vía la palabra y la escucha de cada sujeto que advendrá la curación. En 1.900 descubrió el inconsciente e inventó el psicoanálisis como práctica, construyendo una teoría que traería muchas novedades, entre ellas un nuevo cuerpo que no sólo es orgánico ni determinado por conectividades neuronales, sino que está marcado, traumatizado y sintomatizado por las palabras del Otro. El psicoanálisis propuso un corte epistemológico radical: vino a cuestionar la universalidad de la norma, otorgando, como nunca antes había sucedido en la historia de la cultura, dignidad a la diferencia absoluta: cada sufrimiento es singular, cada caso es una excepción, cada amor es único, la sexualidad no es biológica, uniformada ni coincide con la genitalidad y el cuerpo hablado se constituye como erógeno. Más tarde Jacques Lacan continuó desarrollando  el psicoanálisis: lo articuló a la lingüística, la lógica, la topología, etc., y ese cuerpo teórico constituye la herramienta fundamental para tramitar el sufrimiento del hablante-ser.

Hoy la palabra neurociencia está de moda en consonancia con el desarrollo  neoliberal; en éstos tiempos y en nuestro país tiene entre sus representantes a un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos, el Dr. Facundo Manes. Dicho neurólogo no resulta un actor social neutral sino una figura ligada al  gobierno, probablemente candidato de Cambiemos en las próximas elecciones. Asimismo, se quiere crear un polo de “neurociencias aplicadas” en beneficio de empresas privadas, negocios inmobiliarios y laboratorios.”

Las neurociencias intentan avanzar hacia la medicalización a partir de situaciones comunes de la vida, por ejemplo un duelo, una ruptura de pareja, un conflicto, apuntando a narcotizar la angustia, la culpa y lo que consideran anomalías sintomáticas. Otro aspecto a considerar es que parten de un supuesto que en sentido estricto constituye una estafa, que es la adaptación o la homeostasis y la armonía como horizontes posibles de la existencia humana sexuada y mortal. Para graficarlo, sería la metáfora del amor como media naranja, o la acomodación de los sujetos al orden instituido, generando la ilusión de una completud sin restos, diferencias ni perturbaciones.

Los psicoanalistas nos oponemos a regresar a la caverna paleontológica que proponen las neurociencias. Nuestro punto de vista es que el padecimiento subjetivo singular no está causado por la neurona, que el inconsciente no es biológico y que los tratamientos que proponen las neurociencias no son modernos ni serios. La medicación que proponen opera como una mordaza para adormecer a los sujetos y silenciar el sufrimiento, lo que termina agravándolo, en tanto que desde una posición psicoanalítica de lo que se trata es de que exprese y se aloje en una escucha especializada: el analista.

El proyecto de las neurociencias no es inocente, apunta a la medicalización de la sociedad, pretendiendo engrosar el mercado de consumo de medicamentos acorde con las corporaciones de los laboratorios, así como disciplinar y adaptar los sujetos a la moral y la norma del dispositivo capitalista.

Hoy la palabra neurociencia está de moda en consonancia con el desarrollo  neoliberal; en estos tiempos y en nuestro país tiene entre sus representantes a un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos, el Dr. Facundo Manes. Dicho neurólogo no resulta un actor social neutral sino una figura ligada al  gobierno, probablemente candidato de Cambiemos en las próximas elecciones. Asimismo, se quiere crear un polo de “neurociencias aplicadas” en beneficio de empresas privadas, negocios inmobiliarios y laboratorios. Ese centro se constituiría a través de la reconversión y refuncionalización de los hospitales neuropsiquiátricos José T. Borda y Braulio Moyano, que a su vez pasarán a ser “centros de atención, experimentación e investigación relacionados con las neurociencias aplicadas”. Una decisión tan fundamental de política sanitaria no se puede tomar de forma unilateral, sino que debe ser el resultado de un debate que incluya a todos los agentes involucrados en la salud mental.

Las neurociencias implican el triunfo de la medicalización, del paradigma positivista y de la investigación técnica desligada de los efectos políticos y subjetivos  de vivir con otros y otras. Supone el negocio de los laboratorios y el triunfo de la colonización neoliberal que produce psicología de masas,  donde el sujeto se reduce a ser un objeto de experimentación manipulado, cuantificado y disciplinado.

El sujeto no se calcula por expertos ni viene con protocolo de “normalización civilizada”, no cedamos la cultura.

Buenos Aires, 15 de marzo de 2017

*Psicoanalista, docente e investigadora de la UBA- Magister en Ciencias Políticas- Autora de Populismo y psicoanálisis

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32 pensamientos en “Las neurociencias: un intento de colonizar la subjetividad

  1. Siempre vi al psicoanálisis como una practica filosófica que se acerca más a las antiguas escuelas helenistas que a una disciplina inductiva y empírica moderna.

    El articulo no toma en cuenta que no solo la neurociencia, sino básicamente toda disciplina científica se basa justamente en este reduccionismo y en el determinismo. La cultura que el articulo quiere evocar como un sistema complejo que es quien determina nuestro comportamiento está dentro de los fenómenos por los cuales varias disciplinas biológicas describen como consecuencia de nuestro determinismo biológico.

    Este articulo demuestra que el psicoanálisis no difiere tanto de las posturas filosóficas de las religiones, de que somos los dueños de nuestro propio destino, el libre albedrio, cuando en realidad nuestro comportamiento se describe mejor a partir de nuestros componentes biológicos. Todo está interconectado en un sistema complejo que necesita varias disciplinas y ramas científicas que basen su epistemología en el estudio empírico. La cultura en cambio necesita otro tipo de metodología deductiva que difiera del tecnicismo de las disciplinas científicas, como la metodología historiografica de la parsimonia.

    Pero para comprender el comportamiento humano en sí necesitamos ese reduccionismo que el articulo parece no comprender y acusa de cómplice de un sistema neoliberal que busca empastillar a toda la población mundial.

    • El determinismo biologico no puede explicar lo psiquico tan y como explica lo fisico. Lo mental se deriva de lo fisico pero no es necesario reducirlo a eso. Si el reduccionismo fuera aplicable a lo psicologico, se podria decir que una persona padeceria las mismas patologias independientemente de su pais de nacimiento. Segun el reduccionismo una persona en Sudan no seria diferente de haber nacido en Suecia ya que la consitucion cerebral seria la misma en ambos casos. No se puede negar el determinismo biologico, pero tal vez se pueda manipular el ‘determinismo’ psicologico. El psicoanalsis no es una disciplina puramente basada en lo mental sino que esta necesariamente entrelazada con elementos del ambito biologico. Es decir, cuando Freud habla de instintos o la libido, el reconoce que la biologia rige gran parte de nuestras vidas y esta presente detras de muchas de nuestras acciones y elecciones, mucho mas de lo que pensamos. El psicoanalisis no separa lo biologico de lo psicolgico. Al contario. Al ser animales sociales existen disonancias cognitivas entre actitudes sociales/emocionales como la moralidad (por mucho que esta tambien se haya originado por selecion natural) y los impulsos biologicos, y esta disonancia es lo que engendra patologias.

      • Hola esto de cuestionar la base biologica del comportamiento y sus patologias pretender ejemplificar con las diferencias por nacer o vivir en diferentes paises IGNORA la base adaptacionista del conocimiento biologico y del proceso evolutivo. El medio seleccioba y regula la expresion del genoma …

      • Freud jamás habló de instintos sino de “pulsiones”; solo las pésimas traducciones al castellano lograron esta confusión y si, en el psicoanálisis se da lo que pudiéramos llamar una descentracion biológica del sujeto. Comparto, pues, mucho de lo planteado en el artículo con la salvedad de que está referido, en cierta medida, al uso particular que hace de las neurociencias el señor Facundo Manes. Por cierto, hace años que la supuesta, porque no es real, neutralidad de la ciencia ha sido superada.

  2. Sinceramente, luce hasta absurda, esta comprensión del lenguaje humano más universal como es el amor, como es que yo puedo escribir a partir de la tragedia y el dolor por la perdida de mi hija? como me puede doler tanto la perdida del amor de mi hija? eso también me lo metieron en la cabeza los colonizadores neoliberales? Perdieron su tiempo los psicoanalistas, con el perdon de sus estudios, magister y todo sus estudios profesionales.

  3. Pingback: Las neurociencias: un intento de colonizar la subjetividad | joaquinmoscosoteran

    • Excelente articulo. Gennaro, me parece que interpretaste mal el artículo, y por otro lado, Facundo Mannes es Neurologo, al igual que lo era Freud. Al margen viene su orientación política que uno puede respetar, pero lamentablemente en este caso esta tiñendo en cierta forma una carrera bastante prestigiosa que había realizado previamente.

  4. Ellos? Neoliberalismo? Medicación? Este mundo necesita un cambio, se logra con educación, apertura mental y mucho amor… la neurociencia debe ser considerada y estudiada como una herramienta sin personlizarla en representantes de turno.

  5. Es un oportunista mediático. Por eso esta ideologicamente con Cambiemos. Adora la cultura anglosajona. Viene a iluminarnos. Nada nuevo bajo el Sol. Excelente Artículo.

  6. Bastante errada la publicación,denota claramente el desconocimiento de la neurociencia. Le atribuye una perversion politica (hoy en dia parece el principal ataque a la neurociencia) y habla de una medicalización de la neurociencia, Quien leyó sobre ellas sabe que eso es erroneo. Volver al “paleolítico” seria seguir pensando que lo propuesto en el 1910 o en los 60s en europea es aplicable en el 2017 en el rio de la plata, cosa que hace el psicoanálisis y no las neurociencias que respetan el tiempo y las culturas. Creo que el problema radica en diferencias epistemicas que tiene el psicoanálisis; como régimen reinante en el rio de la plata, se siente tocado en su situación de poder y ataca a una ciencia pujante que le quitó su posición en todo el mundo y que en Sudamérica lo está haciendo tambien

    • el problema es justamente hacer recortes como el tuyo, ni una cosa ni la otra, es necesario aprovechar las herramientas que proporcionan las neurociencias sin descuidar la singularidad del sujeto.. no solo medicar, sino ver que hay detrás de la angustia, por ejemplo.

      • Ni yo ni las neurociencias hablan solo de medicalizar, por ende tu argumento es errado. Con respecto a saber de atrás de la angustia u otras “otras singularidades del sujeto”, de eso lo único que puede decir las neurociencias es sobre las propiedades fisiológicas, cuando hace afirmaciones sobre la cognición (obviamente incluye emoción) ya es campo de las ciencias cognitivas o las neurociencias cognitivas(aquí vemos como las barreras disciplinares se difuminan, por suerte en mi opinión) eso si se quiere hacer afirmaciones basadas en ciencia, si no se puede recurrir a otras corrientes psicológicas no basadas en evidencia

  7. Contexto político uruguayo aparte, mi primera impresión es que se trata de tesis muy poco argumentadas y con un muy bajo nivel de conocimiento del desarrollo de las neurociencias del siglo XXI, y conste que estoy de acuerdo con las premisas de algunas de ellas, pero no va a ser desde las conclusiones de Freud sobre las neurología de su época que vamos a resolver el reto de las actuales neurociencias a la Psicología, en mi caso a la Psicología social, y menos desde las presunciones apriorísticas lacanianas, que al menos requieren de un profundo debate no fundamentalista.

    • Y no se diga las Neurociencias en la educación. Se habla en este artículo más inclinado al poder de países en el dominio del ser humano. Ya habrá cientificos que debaten esta afirmación y que pongan atención al buen uso de la Neurociencia. Creo que hay más cosas positivas para el ser humano, venga científicos a darle!!!! Que hay mucho por hacer, por investigar y por conquistar! !!!

  8. Me parece que negar el papel del cerebro, los neurotrasmisores, etc. en el comportamiento humano es tan reduccionista como creer a esto último lo único necesario para entender y atender el comportamiento y el sufrimiento humano.
    La complejidad humana nos exige visiones integrales, multi e interdisicplinarias. No sigamos compitiendo sobre la ciencia rectora de cualquier campo de estudio, aprendamos a trabajar como comunidad cientifica.
    Un caso como el Dr. Manes no avala sobregeneralizar. Tal vez él esté dispuesto a ajustar sus creencias y evidencias al beneficio politico y económico de otros, pero eso no determina al resto del gremio.

  9. En concreto, para el tratamiento de esclerosis mùltiple, alzheimer, secuelas ACV, y otros trastornos neurológico, que ofrece el psicoanálisis…sin medicamentos y sin otras terapias de rehabilitación, para la inclusión de las personas a una vida màs digna?

  10. Pingback: Las neurociencias: un intento de colonizar la subjetividad | Valle de Uco Mendoza

  11. Me parece que para catalogar a Freud, antes hay que leerlo, releerlo, tratar de entenderlo, fuera del estilo de manual que tiene todas las respuestas. Muchas confusiones surgen por esta mala lectura que se hacen de los textos.. No es casualidad que la confusion de aquellos teoricos contemporáneos a freud haya sido precisamente quedarse en el proyecto de psicología para neurólogos..ahora, pienso que es mucho mas erróneo tomarse el atrevimiento de acusarlo de “reduccionista”, cuando en realidad todavia siguen muy vigentes sus postulados. Basta leer el malestar en la cultura para dar fé de ello.. pero parece ser que todavía hay quienes apuestan al ideal de la felicidad, hoy tan en boga en tanto imperativo..

  12. Interesante debate.felicitaciones muy buen artículo. soy medico psiquiatra y permítame disentir en esta ocasión ya q consideró necesario q se tenga en cuenta los aportes q realiza la neurociencia, q no está ni por serca reducida al conocimiento de Facundo.solo es una aguja perdida en un pajar.pero de echo es también una de las explicaciones más fascinantes de nuestra naturaleza que a sido estudiada por miles de trabajos ;algo q el psicoanálisis deja mucho q desear.;No obstante su aporte como conocimiento fue en esa época muy cuestionada en cambio hoy es muy valorado . No será esta postura de la neurociencia el inicio de una nueva era del conocimiento?

  13. Pingback: Las neurociencias: un intento de colonizar la subjetividad | Re creando ideas entre pares

  14. Coincido plenamente. Pero creo que asi como las neurociencias se expanden por el lado masculino del racionalismo y del neoliberalismo y encuentran su nicho dentro de paradigma bio-médico, las humanidades han hecho de partenaire , del lado femenido dentro de ese mismo orden ( cual damas de beneficencia) La función de manipuladora asi es más completa. http://www.marcelorizzo.com.ar

  15. No pretendo adentrarme en terrenos que no domino pero yo he leido afrmaciones de Manes como que los pobres tiene un tamaño de cerebro mas chico y que hay que desarrollarlo para que superen esa condicion. Me hace acordar al concepto qe manejaba la generacion del 1880 en Argentina que atribuia la herencia como factor fundamental del destino de una persona. (recuerdo una novela “En la sangre” donde se desarrollabra literariamente este concepto). Todo lo que se asocia al PRO lamentablemente es una mirada nostalgica del siglo XlX lo que no me hace extrañar que utilicen la ciencia para imponer metodos de disciplinamiento social a traves de la aceptacion que puedce derivar en la depresion del individuo coartando sus posibilidades de reaccion.

  16. Hola! hay algo en la nota que me parece es muy exagerado, en el sentido que habla de las neurociencias llevando a la medicalización de la sociedad. Ciertamente soy estudiante de neurociencias (PNL) y nada de lo que ésta nota expone es lo que he aprendido. Sino más bien todo lo opuesto, las neurociencias me hablan de la meditación como un medio de autocoonocimiento y autorregulación física, emocional y mental; me hablan que la sutileza de los pensamientos transforman las moléculas (de agua como el primer ejemplo pero en definitiva de la materia en sí); las neurociencias me hablan de construir mi propia realidad y me motivan a conocer mis percepciones para cambiar la realidad que no deseo experimentar. En fin, también la nota habla de los psicoanalistas como si ellos fueran los autores de lo escrito y en el pie de página solo aparece Nora Merlin con todos sus títulos y chapas. Facundo Manes no es el representante de las neurociencias y muchos pueden actuar diferente a él. Con esto lo que quiero decir es que simplemente son opiniones, puntos de vista y que todo depende con el cristal que se mire y que depende de nosotros a que opinión le damos autoridad para crear una creencia y con el tiempo convertirse en nuestra verdad. Abrazote!!

  17. Me parece un total disparate mal escrito y sin ninguna fundamentación. Además, Facundo Manes no es la neurociencia ni la neurociencia es lo que se dice en el texto. ¿Nunca leyó a Oliver Sacks? ¿Quién se anima a contradecir a la ciencia? La ciencia.

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