Para EEUU tres millones de muertos no fueron suficientes

Para EEUU tres millones de muertos no fueron suficientes

religion

El ataque de Trump contra Siria viola el derecho internacional

Curtis FJ Doebbler

El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra el estado soberano de Siria es, prima facie, una violación del derecho internacional. Es un acto de agresión contra un Estado miembro de la ONU en violación de la Carta de las Naciones Unidas. Por lo tanto, ello da a Siria el derecho a reaccionar en defensa propia o justificación legal para el uso de la fuerza. También otorga a cualquier otro Estado miembro de la ONU el derecho a actuar en legítima defensa colectiva y para apoyar la acción siria contra los EE.UU.. Estas son las implicaciones básicas de las consecuencias jurídicas internacionales del uso de la fuerza de Estados Unidos contra Siria.

Un análisis de la utilización de la fuerza de Estados Unidos debe revisar los hechos conocidos y el derecho internacional aplicable. La posición del derecho estadounidense, aunque relevante para los estadounidenses, tiene poco que ver con la evaluación de la legislación internacional. La legislación nacional no puede ser nunca una justificación para una violación de la ley internacional. Del mismo modo, las emociones nacionales, incluso las preocupaciones emocionales de un presidente de Estados Unidos, no pueden justificar acciones del gobierno de Estados Unidos que son incompatibles con el derecho internacional.

Los hechos

Estados Unidos lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk contra el campo de aviación de Al-Shayrat en Siria desde buques de guerra basados en el Mar Mediterráneo a partir de las 03:42 am, hora local de Siria, en la madrugada del viernes 7 de abril de 2017. Cada misil de crucero Tomahawk lleva más de 1000 libras de explosivos convencionales. El canal de televisión CNN no sólo informó de los ataques aéreos, sino que también difundió videos de los misiles que se lanzaron desde los buques de guerra norteamericanos que afirmaban que se trataba de los misiles utilizados en el ataque. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió que su gobierno lanzó este ataque armado contra Siria y se jactó de ello de una manera que indica que puede lanzar más ataques. Dijo que el ataque es consecuencia de un “interés vital de seguridad nacional” de los EE.UU. y pidió a “todas las naciones civilizadas a unirse a nosotros [los EE.UU.] para tratar de poner fin a la masacre y el derramamiento de sangre en Siria. Y también para acabar con el terrorismo de cualquier tipo o clase”. “Pido sabiduría a Dios para afrontar al reto de nuestro mundo con muchos problemas … [y] oramos por la vida de los heridos y por las almas de los que han muerto y esperamos que, mientras Estados Unidos defienda la justicia, prevalezca la paz y la armonía”. Irónicamente, la base siria que fue bombardeada era esencial en las operaciones contra los actores no estatales que el gobierno de Estados Unidos ha calificado como organizaciones terroristas.

Aproximadamente a las 6:45 am, hora de Washington, DC, el secretario de Estado Rex Tillerson también reconoció que los EE.UU. habían utilizado la fuerza contra Siria. Afirmó que era una represalia por un ataque con armas químicas. La misma justificación fue dada por la Representante Permanente de Estados Unidos en NN UU, Nikki Haley, quien afirmó que el ataque armado en Siria, otro Estado miembro soberano de la ONU, estaba justificado por un ataque con armas químicas que tuvo lugar en Siria. También afirmó al Consejo de Seguridad de la ONU que los EE.UU. están “preparados para hacer más”. Y aseguró que Rusia e Irán ha sido cómplice en el ataque con armas químicas.

Siria también reconoció públicamente que ha sido atacada y que ha sufrido daños materiales en su infraestructura y recursos militares, así como pérdidas de vidas humanas. Siria informó que ocho civiles murieron, entre ellos cuatro niños. Además, cinco soldados sirios murieron. En el momento del ataque, Siria se encuentra envuelta en un conflicto armado con los agentes no estatales que utilizan la fuerza contra el gobierno soberano de Siria. Tanto el gobierno de Siria como los actores no-estatales han sido acusados de cometer violaciones del derecho internacional en el desarrollo del conflicto armado. El conflicto armado también implica a otros Estados como Irán y Rusia, que actúan a solicitud del gobierno de Siria para restaurar el control del país.

Derecho internacional

Incluso antes del ataque del 7 de abril, los EE.UU. y sus aliados de Europa y Arabia Saudí, entre otros, han estado ayudando a los agentes no estatales en su uso de la fuerza contra el gobierno de Siria, proporcionando además soldados que han sido combatientes en el conflicto armado. Tal participación en un conflicto armado por estados no invitados, que apoyan el uso de la fuerza contra un Estado soberano miembro de la ONU es una violación del derecho internacional que prohíbe la interferencia en los asuntos internos de los Estados. Tal interferencia fue fuertemente condenada por Tribunal Internacional de Justicia en 1986 en el caso relativo a las actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua entre Nicaragua y Estados Unidos. El TIJ declaró dicha acción ilegal. Por lo tanto, los EE.UU. y sus aliados están participando en una acción ilegal contra Siria, incluso antes de los EE.UU. llevasen a cabo el ataque armado del 7 de abril.

Siria y Estados Unidos son Estados miembros de las Naciones Unidas y, por tanto, ambos Estados están obligados por ley a respetar las obligaciones establecidas en la Carta de las Naciones Unidas, que en virtud de su artículo 103 tiene prioridad sobre todas las demás obligaciones legales que puedan tener. El Artículo 2, párrafo 4, de la Carta prohíbe de forma pertinente, el “uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”. Las únicas justificaciones para el uso de la fuerza son la defensa propia o cuando el uso de la fuerza ha sido autorizado por el Consejo de Seguridad de la ONU.

La legítima defensa sólo puede ser utilizada como una justificación para el uso de la fuerza cuando un Estado ha sido objeto de un ataque armado. La necesidad de satisfacer la condición de haber sido objeto de un ataque armado fue subrayada por el Tribunal Internacional de Justicia en el caso Nicaragua ya mencionado. Esta interpretación también es compatible con el objeto y propósito de la Carta de las Naciones Unidas, que es evitar el uso de la fuerza y garantizar la coexistencia pacífica de los Estados. El requisito de que el uso de la fuerza en defensa propia sea proporcionado sólo es irrelevante en el caso del requisito de un ataque armado. En este caso, los EE.UU. no alegan que Siria haya atacado a los EE.UU. o que amenace hacerlo. En este caso, no ha habido ninguna autorización previa por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

El Gobierno de Estados Unidos ha afirmado públicamente que su uso de la fuerza contra Siria es en respuesta al uso de Siria de armas químicas prohibidas en un ataque en la provincia siria de Idlib, cerca de la localidad de Khan Sheikhoun. Siria ha negado que utilizase armas químicas. La zona en la que se produjo el ataque está bajo el control del actor no estatal, el Frente Al-Nusra, que los EE.UU. y la ONU han calificado de organización terrorista. La afirmación del gobierno de Estados Unidos de que Siria utilizó armas químicas esta siendo investigada por una delegación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que se encontraba sobre el terreno en el momento del ataque estadounidense contra Siria. El hecho de la Misión de OPAQ haya declarado que su investigación estaba en curso y que aún no era capaz de atribuir la responsabilidad de, o incluso confirmar que, las armas químicas fueran las responsables de las lesiones que el gobierno de Estados Unidos afirma que tuvieron lugar cerca del pueblo de Khan Sheikhoun.

El gobierno ruso, que coopera estrechamente con el gobierno de Siria, ha declarado que no cree que el gobierno de Siria utilizase armas químicas. El gobierno de Rusia emitió un comunicado indicando que las lesiones causadas por productos químicos parecen haber sido sufridas por personas bajo la jurisdicción de los agentes no estatales que están utilizando la fuerza contra el gobierno de Siria como consecuencia de un ataque sirio contra un depósito de armas químicas introducidas de contrabando en el país por el Frente al-Nusra. Si esto es correcto, los agentes no estatales que tenían las armas químicas, y los Estados que les apoyan, pueden ser responsables de los daños causados por la liberación de sustancias químicas tóxicas de las armas químicas. Por otra parte, la inteligencia rusa, que ha sido consistentemente más fiable que la de los EE.UU. u otros estados occidentales, ha declarado que menos de la mitad de los 59 misiles de crucero lanzados por los EE.UU. han alcanzado la pista de aterrizaje que era su objetivo. Esto apoya la afirmación del gobierno sirio de que la mayoría de las víctimas eran civiles.

Legalmente, la afirmación del gobierno de Estados Unidos de que Siria utilizó armas químicas es irrelevante para la consideración del uso de la fuerza o su justificación legal para el uso de la fuerza. Incluso si es cierto, el uso de la fuerza por los EE.UU. es incompatible con el derecho internacional e implica la responsabilidad estatal de los EE.UU. por un hecho internacionalmente ilícito. Una represalia por un Estado contra otro Estado, que se alega que ha violado el derecho internacional, solo puede implicar el uso de la fuerza si es en respuesta a un ataque armado. En este caso, no se llevó a cabo un ataque armado contra los EE.UU., por lo tanto, no hay ninguna justificación para el uso de la fuerza por parte de los EE.UU.. Cuando no hay ninguna justificación para una violación del derecho internacional, el estado implicado es responsable de las consecuencias de un hecho internacionalmente ilícito.

Las consecuencias de un hecho internacionalmente ilícito implican que el Estado en cuestión debe poner fin inmediatamente a su violación del derecho internacional, ofrecer garantías de que no volverá a ocurrir, y proporcionar reparaciones al Estado víctima. Parece que los EE.UU. han puesto fin a su uso ilegal de la fuerza, por el momento, pero los EE.UU. no han dado garantías de que no va a actuar de forma ilegal en un futuro próximo. Al afirmar en el Consejo de Seguridad de la ONU que los EE.UU. están “preparados para hacer más”, la embajadora Nikki Haley hizo una manifestación en nombre de los EE.UU. que podría interpretarse como una amenaza del uso de la fuerza contra el pueblo de Siria en el futuro. Esto sería en sí misma una violación adicional del derecho internacional, porque las amenazas del uso de la fuerza también son violaciones del derecho internacional, de acuerdo con el artículo 2 (4) de la Carta de la ONU.

Además, el gobierno de Estados Unidos no ha ofrecido ningún tipo de reparación a las personas afectadas y al gobierno de Siria. En este caso, las reparaciones podrían llegar a los mil millones de dólares, dada la gravedad del uso ilegal de la fuerza contra el pueblo de Siria y la pérdida irreparable de vidas.

Dado que el uso de la fuerza es una violación muy grave del derecho internacional, otros Estados deben abstenerse de reconocer la situación creada por el uso ilegal de la fuerza. Los Estados que apoyan o reconocen la situación creada por el uso ilegal de la fuerza por parte del gobierno de Estados Unidos pueden a su vez estar violando el derecho internacional. En este sentido, deben tenerse en cuenta las declaraciones públicas de Turquía, Australia, el Reino Unido, Alemania, Arabia Saudí e Israel. También es importante señalar que los líderes de Bolivia, Venezuela, China, Irán y Rusia han condenado el uso de la fuerza por EE. UU. como ilegal.

Quizás lo más importante, al parecer, el uso ilegal de la fuerza por el gobierno de Estados Unidos constituye un ataque armado contra Siria que proporciona una justificación para el uso de la fuerza contra los EE.UU. en defensa propia. Por otra parte, otros Estados, si lo solicitan, pueden actuar en defensa propia colectiva para apoyar las acciones de Siria contra los EE.UU.. Por lo tanto, irónicamente, la agresión de Estados Unidos contra el pueblo de Siria puede servir como justificación de la utilización de fuerza ilícita contra los ciudadanos americanos y los activos militares de Estados Unidos. Esta escalada del uso de la fuerza y posible espiral de violencia son exactamente lo que la Carta de las Naciones Unidas pretende evitar.

Rusia ha pedido una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar el uso de la fuerza de Estados Unidos contra Siria porque considera que viola la Carta de la ONU. Esta acción rusa es consistente con la Carta de la ONU y el uso de sus mecanismos destinados a prevenir y combatir el uso ilegal de la fuerza. Uno podría pensar que tal iniciativa sería bien recibida por los demás Estados miembros de la ONU y se utilizará como una oportunidad para condenar un uso ilegal de la fuerza. Si esto no sucede, entonces el uso ilegal de la fuerza por parte del gobierno de Estados Unidos puede convertirse en otro caso vergonzoso para la ya dañada reputación de la ONU.

En 2001, el gobierno de Estados Unidos atacó Afganistán destruyendo el país y dejándolo en ruinas hasta la fecha. En 2003, el gobierno de Estados Unidos atacó Irak dejándolo devastado. Y en 2011 los EE.UU. condujo a sus aliados de la OTAN en una guerra contra el pueblo y el Estado soberano de Libia, que convirtió al país más rico de África, un país con educación y atención médica gratuitas- en un Estado fallido cuyos recursos están siendo saqueados por los vencedores. Unos 3 millones de personas, según estimaciones fiables, murieron en estos conflictos armados que fueron iniciados por el uso ilegal de la fuerza y la intromisión de Estados extranjeros en los asuntos internos de los países en cuestión. En estos casos, nada que sus líderes hubieran podido hacer décadas antes de los ataques de Estados Unidos puede compararse con la inhumanidad que ha sido consecuencia del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos. Tras estas tragedias, Siria es tal vez la refutación más significativa del dicho de que el poder hace el derecho. Como tal, Siria puede ser una de las últimas oportunidades para que la comunidad internacional actúe a partir del derecho internacional y no los meros caprichos de los hombres.

Curtis F.J. Doebbler is an international human rights lawyer who since 1988 has been representing individuals before international human rights bodies in Africa, Europe, the Americas and before United Nations bodies. He is also an American lawyer authorized to practice before the courts of the District of Columbia in Washington, DC, United States.