Do To Evolution, de Pearl Jam: ¿Evolucionamos hacia el abismo?.

1) MUY BIEN SUBTITULADO Y EN CONCIERTO:

2) CON EL VIDEO ORIGINAL:

3)CON LA REMAKE GRÁFICA DE MICHAEL LIBBY Y EEUU COMO ACTOR PRINCIPAL:

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Red Globo se disculpa por mentir acerca de D.Rousseff y Lula Da Silva

El “error” de Red Globo: Acusar a Dilma Rousseff y Lula da Silva de poseer cuentas clandestinas en el extranjero frente a millones de televidentes.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/39301-un-error-de-la-globo

La cadena Globo presentó sus disculpas por una información errónea sobre cuentas en el extranjero de los ex presidentes Lula Da Silva y Dilma Rousseff. El conductor William Waak dijo en la TV Globo que debía ser corregido “un dato impreciso que hemos dado” en el Jornal Nacional, el noticiero con mayor audiencia desde hace medio siglo. Ese noticiero mantiene una guerra de baja intensidad informativa que fue denunciada por el propio Lula en su reciente audiencia ante el juez Sergio Moro.

En esta última pieza de desinformación, el canal intentó enlodar al expresidente con el escándalo protagonizado por el empresario Joesley Batista, dueño el frigorífico JBS y el presidente Michel Temer. “Dijimos que Joesley Batista había contado en la delación premiada que depositó coimas en dos cuentas corrientes en el exterior, a nombre de los ex presidentes Lula y Dilma. En verdad, Joesley Batista dijo que la cuenta está a su nombre, pero que el dinero iba a ser destinado a campañas de Lula y Dilma”, explicó el presentador Waak. La corrección no repara el daño causado a la imagen de Lula y Dilma, porque algunas agencias internacionales y varios diarios extranjeros se hicieron eco el viernes pasado de aquellos datos falsos, que posiblemente no corregirán.

La información fraudulenta propagada por Red Globo sigue presente en toda la web y se esparció por el mundo rapidamente. Mientras tanto esta disculpa apenas tendrá difusión. ¿Un síntoma más de la manipulación masiva de la opinión pública?

Ejemplos de la mentira propagada en la red:

Uruguay: http://www.teledoce.com/telemundo/internacionales/dilma-rousseff-y-lula-da-silva-implicados-en-lista-de-sobornos-junto-a-michel-temer/

Argentina: http://www.lanacion.com.ar/2025485-brasil-acusan-a-luiz-inacio-lula-da-silva-y-dilma-rousseff-de-recibir-150-millones-de-dolares-en-sobornos

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Los opositores queman vivo a un joven en Venezuela (22/5/17)

ADVERTENCIA: LAS IMÁGENES PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD.

Ocurrió el sábado 20 de Mayo de 2017. El joven Orlando José Figuera,de 21 años de edad, fue golpeado, apuñalado y prendido en fuego por manifestantes opositores en Altamira, municipio Chacao del estado Miranda.La excusa establecida para semejante acto de terror homicida ha sido el que los manifestantes, auto declarados enemigos del gobierno venezolano, sospecharon que se trataba de un ladrón o un infiltrado. Tratar de excusar semejante acto muestra una profunda falta de moral, de respeto a la vida humana, y enloda cualquier pretendido reclamo de justicia, paz o libertad. El momento de la agresión fue capturado en video, donde se ve a un gran grupo golpear al joven para luego rociarlo con gasolina y prenderlo en llamas. Se trata pues de un acto de linchamiento con una ferocidad que amenaza con convertirse en algo cotidiano. ¿Se está gestando en Venezuela la barbarie asesina?

Nota: Al 22 de mayo por fin empezamos a ver ecos en los medios masivos de esta noticia, aunque las grandes cadenas informativas lo siguen ignorando totalmente. Por ej: http://www.antena3.com/noticias/mundo/queman-vivo-a-un-joven-durante-las-protestas-en-caracas_20170522592278b10cf25e0177ed8e9f.html

ES NECESARIO DIFUNDIR LAS IMÁGENES DEL HORROR PARA QUE NO SE REPITA PERO ADVERTIMOS QUE ELLAS PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD.

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Foto: AFP

Guy Standing: La corrupción del capitalismo actual es sistémica.

El británico Guy Standing es economista, profesor de la londinense School of Oriental and African Studies (SOAS). Adquirió mucha notoriedad cuando publicó un ensayo sobre la economía moderna titulado El precariado. Una nueva clase social (ed. Pasado & Presente). En esta obra afirmaba que existía una nueva clase social sin perspectivas de mejora, totalmente incapaz de reaccionar y al límite del desastre, a la que llamaba “precariado” (en contraposición al proletariado). Ahora publica en castellano un ensayo que continúa con la línea de El precariado y que se titula La corrupción del capitalismo. Por qué prosperan los rentistas y el trabajo no sale a cuenta (editorial Pasado & Presente). Standing no se limita a analizar el sistema económico actual, sino que hace propuestas para combatir sus injusticias.

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Usted afirma que lo que han llevado a cabo los políticos que se presentan como neoliberales es, finalmente, lo contrario del liberalismo. ¿Cómo lo argumenta?

Los neoliberales, en los años 80, en tiempos de Reagan y Thatcher, llegaron a controlar algunos grandes Estados, lograron ser hegemónicos, y convirtieron el neoliberalismo en la tesis central de la economía de estos años, imponiéndolo en el Banco Mundial y en la UE. En aquel momento parecía que su teoría defendía el libre mercado. Liberalizaron los capitales y, de alguna manera, estos capitales fueron los que finalmente se comieron a la política neoliberal. A partir de este momento el sistema deja de defender el neoliberalismo y pasa a defender el capitalismo rentista, de los grandes propietarios y las grandes empresas. Ahora nos encontramos en el sistema menos de libre mercado que hemos tenido nunca. Los que dominan la economía mantienen la retórica neoliberal, basada en la división entre público y privado, pero en realidad están trabajando para un mercado que no es en absoluto libre.

¿Por qué este sistema no es realmente liberal?

Lo que tenemos ahora es un sistema de capitalismo rentista. Los que tienen el control del sistema sacan beneficios de sus posesiones, y en lugar de tener un mercado libre, tenemos un mercado de extracción de rentas. Es importante que los políticos progresistas sepan explicar que este sistema no sólo es inmoral sino que también es ineficiente. Estamos en un sistema que implica un aumento de la desigualdad y la ruptura definitiva del antiguo sistema de distribución de rentas.

¿Si el sistema fuera auténticamente liberal, iríamos mejor?

No. Yo no digo, en absoluto, que si el mercado fuera totalmente libre la economía sería más justa o mejor. En La corrupción del capitalismo lo que trato de demostrar es que dicen mentiras. Cuando afirman que defienden un mercado libre mienten. En realidad, traicionan su propia ideología.

Usted defiende que la corrupción que se vive en muchos países no es coyuntural, sino sistémica. ¿Por qué?

La corrupción de la política parte del capitalismo financiero global, que se ha apoderado de la economía. La corrupción política está vinculada a la corrupción económica. Para entender la corrupción que impera en todas partes, incluido en España, hay que tener en cuenta cómo funciona el conjunto del sistema. Ha habido un cambio en la correlación entre las fuerzas políticas y los estamentos de población que representan. Antes los conservadores representaban a las clases altas y los socialdemócratas a los pobres, pero ahora los conservadores, como el PP, representan el capitalismo financiero.

¿El capitalismo financiero corrompe la política?

En el capítulo 7 de La corrupción del capitalismo hablo de goldmansachismo, explicando cómo funcionan las puertas giratorias de Goldman Sachs, cómo funcionan en todo el mundo, incluso en España. Trump criticaba a Clinton porque recibía dinero de Sachs, pero después Trump ha colaborado con ellos. Muchos políticos entran en política para pasar después a ganar dinero en Goldman Sachs, pero también hay ejecutivos que se pasan de Goldman Sachs a la política. Eso es la corrupción absoluta. Las puertas giratorias son la pérdida absoluta de la decencia.

En La corrupción del capitalismo predice que las rentas del trabajo no harán más que reducirse, mientras las rentas del capital irán creciendo…

Yo lo que digo es que el sistema de reparto de beneficios ya se ha roto. Había una ley no escrita que decía que había un equilibrio entre las rentas del capital y las del trabajo, y durante mucho tiempo, ciertamente, hubo un equilibrio. Pero desde que los rentistas se han apoderado del sistema económico mundial, los beneficios que van al capital, y especialmente los beneficios que se sacan de las rentas, ha crecido mucho. En cambio, por lo que respecta a los beneficios que vienen del trabajo, algunos trabajadores de la parte alta de este grupo han visto crecer sus beneficios, pero para los sectores más bajos del mercado laboral, lo que yo denomino el precariado, la tendencia ha sido la contraria: sus ingresos han ido bajando. Hay dos tipos de desigualdades. La primera entre capitalistas y trabajadores, y la segunda dentro del grupo de los trabajadores, entre los asalariados y el precariado.

¿Eso provoca alteraciones del sistema político?

Con esta diferencia de reparto de rentas, se ha generado una presión extraordinaria sobre los políticos y los gobiernos. Y en los últimos años los gobiernos se han encargado de velar por los beneficios de los rentistas. Y hay otro problema: la parte más privilegiada de los asalariados también obtiene algunos beneficios de rentas y está dividida entre un proyecto conservador y uno progresista. Los políticos de los partidos de izquierda no han entendido el problema del precariado. Tienen que centrarse en él, en aquellos que no tienen una defensa política, más que centrarse en los asalariados, que cada vez tienen más intereses en común con los extractores de renta.

¿Eso debe tener consecuencias también en las elecciones, no?

Es importante que los nuevos movimientos políticos que han ido surgiendo últimamente en Europa puedan articular un mensaje que refleje los intereses del precariado, porque si no, nos encontraremos con movimientos políticos ultraconservadores que recogerán las presiones del precariado, que es lo que ya está pasando en algunas partes. Si estos grupos consiguen captar la atención del precariado, nos esperan tiempos muy oscuros.

Usted reclama un sistema que asegure a la renta de los ciudadanos. ¿Lo ve viable económicamente? ¿Y políticamente?

En un capítulo de La corrupción del capitalismo hablo de la renta básica, un tema que también he desarrollado en otras publicaciones. Creo que tiene que ser un punto esencial de las políticas progresistas. No es una utopía, sino una visión de futuro. Podemos y los nuevos partidos políticos que se están desarrollando no tienen que lanzar la toalla ante lo que es la posibilidad de crear una nueva economía y una nueva sociedad.

¿Con qué argumentos defiende la renta básica?

Creo que la renta básica es esencial para un futuro mejor, y tengo tres grandes argumentos para defenderla. En primer lugar hay un motivo de justicia social: El capital no procede tanto de lo que hacemos ahora sino de lo que han hecho nuestros antepasados, todos, durante generaciones, y por lo tanto se tiene que repartir entre todos. No es cuestión de caridad, es cuestión de justicia. También hay que conseguir una renta básica por una cuestión de libertad, de libertad republicana. Si la gente no es libre, no puede haber democracia. Porque si no tienes recursos, no puedes decir que no a nada. Sin recursos estás sometido, estás dominado. No puedes tomar tus decisiones, y eso afecta a la base de la democracia. En tercer lugar, la renta básica ofrecería seguridad a la gente; no sólo económica, sino también psicológica, vital. Y eso es importante, porque la gente que no tiene estabilidad pierde racionalidad, se vuelve menos inteligente, le cuesta más tomar decisiones…

¿Pero la renta básica no sería como regalar dinero?

Los conservadores dicen que no se puede dar alguna cosa a cambio de nada. Este es su argumento clásico. Pero ellos mismos promueven estos “regalos” cuando permiten las herencias sin cobrar nada. Si fueran coherentes con su discurso, tendrían que prohibir las herencias. Además, muchos de los beneficios del capitalismo se extraen de patrimonio común, de propiedades que corresponden a todos. Lo peor es que este argumento de que no se puede dar alguna cosa a cambio de nada, más emocional que lógico, no sólo lo defienden los partidos de derechas sino también los sindicatos de trabajadores…

¿La solución a los problemas social, pues, tendría que pasar por la renta básica?

La renta básica no se tiene que entender como la panacea. Pero es una parte esencial del proyecto para llegar a una sociedad más justa. Sin ella no puede haber una sociedad mejor.

Hay quien argumenta que la globalización ha sido buena para desarrollar a los países subdesarrollados. ¿Es así?

Yo no creo que este sistema sea bueno en ningún sitio. En India y en África, donde yo he trabajado durante muchos años, el Estado es muy débil. Y si las grandes compañías han corrompido el Estado en Europa, mucho más fácil todavía les resultará corromperlo en lugares donde las instituciones son más débiles y más pobres. Al capitalismo le sale muy barato comprar a políticos y banqueros en los países poco desarrollados. El capitalismo rentista, que extrae rentas de estos países, es un freno para el desarrollo. No colabora con que África y Asia se desarrollen, sino más bien con lo contrario. Es imprescindible una agenda política progresista para estos países.

Usted, en el prefacio del libro, se pregunta si los ciudadanos tenemos que seguir respetando las reglas del juego, si tenemos en cuenta que el capitalismo rentista ha ido asociado a la corrupción de todo el sistema. ¿Cuál es su conclusión?

En el capítulo final de La corrupción del capitalismo yo argumento que en la situación a la que hemos llegado, en que el capitalismo rentista controla todo el sistema y los sectores dominantes de los partidos conservadores se han vendido a los rentistas, nos tenemos que preguntar dos cosas. La primera: ¿Tenemos una democracia? La segunda: ¿Tenemos que seguir las reglas que el capitalismo rentista ha establecido para la democracia? Si llegamos a la conclusión de que la respuesta a la primera cuestión es negativa, necesariamente la respuesta para la segunda también tiene que ser negativa.

¿Qué propone, entonces?

Yo no defiendo un modelo revolucionario clásico, leninista. Creo que los partidos progresistas tienen que trabajar conjuntamente para olvidar las diferencias y articular una acción colectiva. Hay que tener claro quién es el enemigo de la democracia. Si actuamos colectivamente en el espacio público, si nos movilizamos contra los capitales rentistas y ponemos presión, el sistema acabará por cambiar.

El NUNCA MÁS llegó para quedarse, por Juan Raúl Ferreira

EL NUNCA MÁS LLEGO PARA QUEDARSE
Juan Raúl Ferreira
14.05.2017

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(Aclaración previa: Agregamos el video que el autor de esta nota menciona, en el que aparece el cantautor argentino León Gieco cantando “La Memoria” en la playa de estacionamiento del Congreso en vista de que la impactante multitud no lo dejó llegar al estrado el día en que se protestaba contra el 2×1)

La historia de los pueblos la construyen los mismos, a través de los más variados procesos. No existe un camino único ni rectilíneo. Si lo sabremos nosotros, los uruguayos, que ni hay acuerdo entre historiadores sobre cuál fue el día de nuestra Independencia.
El grito de Lavalleja, el acuerdo Argentino – Brasileño – Británico del 1828, la Jura de una Constitución, que no escribimos, el 18 de julio??? No sé. Se que hoy somos Independientes y hemos construido una identidad propia, dentro de esta Gran Patria Grande de la que somos parte. Fue un proceso el que nos fue dando una identidad.

Hoy nuestra identidad está definida. Sí estamos, como le ocurre a otros pueblos, ante un embate que quiere cambiar nuestra identidad. Re escribir nuestra historia reciente como se re escribió en su momento la del nacimiento de la Nación, luego de la Patria y finalmente, la de la República. Nos pasó ya durante la dictadura civil militar (me niego a llamarle cívico a eso).

De chico me crié rodeado de aquel “eso en Uruguay nunca va a pasar”. Y todos esos mitos cayeron. Viví suficiente para constatar que todo lo que considerábamos que nunca iba a pasar, pasó. Pero salimos con algunas contradicciones de esos tropezones: Hay gente que aún hoy añora volver a la época pretérita: robo en la Facultad de Ciencias Sociales, amenaza de muerte contra ilustres compatriotas de un comando oculto en la cobardía del anonimato. Algunos actos violentos intimidatorios. Este 20 de mayo, no lo dudo, todos nos sorprenderemos. La gente tiene un olfato especial y sabe todo lo que está en juego. Será no lo dudo la más grande marcha del Silencio de la Historia. Más grande aún que la del año pasado, lo que es mucho decir.

Es que el NUNCA MÁS ya llegó a ser parte de nuestra identidad. La Justicia se impondrá el día que no quede un genocida suelto. Pero el NUNCA MÁS ya es parte de nuestra realidad que no nos va a robar ninguna moda mundial ni las charlatanerías del Sr. Trump.

Nos hizo bien perder esa vanidad del “acá no pasará.” Iba de la mano de una especie de mirar por arriba de los hombros a nuestros sufridos hermanos latinoamericanos. Nos sentíamos medio europeos como si eso fuera algo… “superior.” Miremos la dignidad de nuestro continente en lucha y lo que pasa en Europa a ver si era correcto el paradigma que gran parte de la sociedad uruguaya sentía que la identificaba.

Yo era muy joven, pero recuerdo como desde la Revolución del 55 en Argentina (yo tenía apenas dos años) ningún gobierno terminó su mandato. Ya en liceo, cae Frondizi, cae Illia (todos, digámoslo, electos con el peronismo proscrito.) Luego los militares se volteaban unos a otros. Onganía , Livingston, muy poquito tiempo… Lanusse…

Luego fue una Argentina democrática la que nos recibió en el exilio, una Argentina golpista la que mató a nuestros amigos, hecho del que escapamos por milagro. Volvimos a acercarnos a la Patria cuando cae la dictadura de Galtieri y Alfonsín asume la Presidencia. todo estaba más cerca que lo que creíamos. ¿Eran tan distantes nuestras historias ?

Por eso no quiero dejar de hacer esta reflexión: mientras que lo uruguayos nos preparamos para marchar el 20 de mayo, deberíamos mirar lo que pasó en Buenos Aires. Se intentó aplicar por el principio de Derecho Penal de la pena más benigna el 2 por por uno (es decir la mitad de la pena) a los presos por delitos de lesa humanidad. O sea la mitad de la pena.

No voy entrar en disquisiciones jurídicas. No soy jurista, ni soy ABOGADO… tampoco voy entrar a si fue más grande una marcha, que otra, o una donde una gritó una cosa u otra donde otros habrían gritado lo contrario. Discusiones de noticieros politizados de Argentina. Hasta se aprovechó la bolada para que Oppenheimer (argentino) y columnista de la CNN escribiera un artículo en el Miami Herald agraviando al Papa. (¿?) Toda esa discusión es vana, me es ajena y no toma nota de lo importante.

También ha sido motivo de debate de los embanderados canales noticieros argentinos si durante el gobierno anterior se aplicó la ley y no pasó nada. Más a mi favor. Están errando el tema de fondo: La gente dijo NO.

El Parlamento derogó la ley. Porque la gente salió a decir que no lo permitiría. Con ese voto Argentina cerró un ciclo en su proceso de identidad. Esta vez dijo, no es una mera consigna, es un hecho histórico, llegó la hora del NUNCA MÁS en Argentina.

A lo mejor ahora, el agraviado Papa va a su propia Patria. Cómo sería la manifestación que cuatro cuadras de multitud impidieron a León Giecco llegar al estrado donde iba a actuar. Grabó desde un estacionamiento de autos, un video que se viralizó rápidamente. Quisiera terminar con las palabras de la canción que no puedo cantar.

Los viejos amores que no están,
la ilusión de los que perdieron,
todas las promesas que se van,
y los que en cualquier guerra se cayeron.
Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

El engaño y la complicidad
de los genocidas que están sueltos,
el indulto y el punto final
a las bestias de aquel infierno.

Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento.

Los desaparecidos que se buscan
con el color de sus nacimientos,
el hambre y la abundancia que se juntan,
el mal trato con su mal recuerdo.

Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.

Dos mil comerían por un año
con lo que cuesta un minuto militar
Cuántos dejarían de ser esclavos
por el precio de una bomba al mar.

Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.

La memoria pincha hasta sangrar,
a los pueblos que la amarran
y no la dejan andar
libre como el viento.

Todos los muertos de la A.M.I.A.
y los de la Embajada de Israel,
el poder secreto de las armas,
la justicia que mira y no ve.

Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.

Fue cuando se callaron las iglesias,
fue cuando el fútbol se lo comió todo,
que los padres palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo.

Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.

La memoria estalla hasta vencer
a los pueblos que la aplastan
y que no la dejan ser
libre como el viento.

La bala a Chico Méndez en Brasil,
150.000 guatemaltecos,
los mineros que enfrentan al fusil,
represión estudiantil en México.

Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.

América con almas destruidas,
los chicos que mata el escuadrón,
suplicio de Mugica por las villas,
dignidad de Rodolfo Walsh.

Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.

La memoria apunta hasta matar
a los pueblos que la callan
y no la dejan volar
libre como el viento.

Dr. Juan Raúl Ferreira

Leonardo Boff: “La estrategia del imperio es: un mundo, un imperio.”

ENTREVISTA AL TEÓLOGO Y ESCRITOR LEONARDO BOFF

“El objetivo del imperio es eliminar liderazgos progresistas”

Con 78 años, el referente brasileño de la Teología de la Liberación continúa más que activo, entusiasmado por las ideas del papa Francisco. Su visión de la situación en Argentina y Brasil, donde se quiere llevar el proyecto neoliberal hasta sus últimas consecuencias.

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Por Washington Uranga

“La crisis es tan global que se nos hace difícil hacer análisis”, afirma este hombre de pelo canoso y barba blanca que habla pausadamente en español, sin poder disimular su acento portugués. Se lo puede caracterizar como un filósofo muy crítico y agudo de la sociedad actual. Se sigue considerando un teólogo porque esa fue su formación fundamental como religioso franciscano, a pesar de que desde 1992 se apartó del sacerdocio católico planteando discrepancias con la institución eclesiástica. Ha sido uno de los iniciadores latinoamericanos de la Teología de la Liberación. Hoy es uno de los mayores predicadores de la lucha ecológica y de la sustentabilidad. También un firme defensor del papa Francisco, a quien considera junto al Dalai Lama, uno de los más importantes líderes mundiales, “en un mundo en el que carecemos de liderazgos políticos y populares”.

Leonardo Boff, ese es su nombre. Estuvo en Buenos Aires para brindar una serie de conferencias en distintos ámbitos, pero también para escuchar, dialogar, encontrarse con sus amigos políticos, dirigentes sociales, religiosos. Hubo un tiempo para el diálogo con PáginaI12. A sus 78 años Boff conserva una enorme vitalidad, derrocha entusiasmo en cada afirmación, pero deja transparentar una enorme preocupación por el momento que vive la humanidad.

“Hay cuarenta puntos de guerra en el mundo, es una guerra mundial balcanizada”, dice. “No sabemos hacia dónde vamos, nadie sabe hacia dónde vamos. Tengo la impresión de que estamos en un vuelo ciego, de un avión sin piloto”, subraya.

Para Boff “estamos inmersos en una gran crisis sistémica, que pone en duda un modo de vivir”. Vuelve sobre lo que a su juicio es una cuestión central: la ecología. “La crisis ecológica es de tal gravedad que no podemos dimensionar el daño que está causando y tampoco alcanzar a ver la gravedad de la crisis que estamos enfrentando”, afirma. Y repite, de distintas maneras, lo que también escribió en su último libro publicado en Argentina (Sustentabilidad, Editorial Santa María, 2017): “La estrategia de los poderosos consiste en salvar el sistema financiero, no en salvar nuestra civilización y garantizar la vitalidad de la Tierra”.

Las referencias al papa y a su encíclica Laudato Si son constantes a lo largo de la conversación. La mención puede resultar sorprendente viniendo de un hombre que abandonó el ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica como consecuencia de la persecución a la que fue sometido por la institución que le impidió expresarse, enseñar, ejercer su condición de teólogo. Jozef Ratzinger, antes de ser Benedicto XVI y actuando como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) fue uno de sus implacables perseguidores. El libro titulado “Iglesia, carisma y poder” (1981) encierra una de las más duras críticas que se haya conocido a la Iglesia Católica como institución. En 1985 fue condenado a un año de silencio por Ratzinger. En 1991 se le impuso censura eclesiástica previa a sus escritos y ese mismo año Boff renunció a la dirección de la revista teológica Vozes (Petrópolis, Brasil) una tribuna de la teología de la liberación.

Hoy Leonardo Boff resalta la figura del Papa y de sus enseñanzas. Admite que tiene una relación fluida con Francisco a quien le envió, apenas fue electo, una serie de ideas sobre la ecología y el ambiente. Menciona también que en aquella oportunidad recibió respuestas de Bergoglio a través de un amigo común: el entonces embajador argentino ante la Santa Sede Eduardo Valdés. Boff no lo dice, pero quienes conocen sus escritos y han profundizado en el documento papal sobre la ecología saben que muchas de las ideas plasmadas por Francisco estaban ya en el pensamiento de este hombre formado en las ideas de Francisco de Asís. “La encíclica Laudato Si no está dirigida a los cristianos, sino a la humanidad y su pedido es salvar la tierra. Es una respuesta de ecología integral, que abarca todos los órdenes de la vida. No es una ecología boba, tonta. Con este documento el Papa se puso a la vanguardia”, sostiene.

No elude las respuestas políticas. “No es posible analizar Argentina o Brasil solo desde aquí. Tenemos que mirar nuestras realidades en el marco de la crisis de la globalización, de la planetarización”. Y refuerza la idea subrayando que “dependemos los unos de los otros y cada país no puede salvarse por sí mismo, encontrar su propia salida”.

Cuando se refiere a Brasil abona la idea del “golpe parlamentario” y, con desazón, sostiene que “no vemos ninguna salida” porque los actuales gobernantes “quieren llevar el proyecto neoliberal hasta sus últimas consecuencias”. La crisis, real o supuesta, de los llamados “gobiernos progresistas” de la región también se incorpora al diálogo. “El objetivo del imperio es eliminar los liderazgos progresistas y de izquierda de raíz popular”, sostiene. “La estrategia para hacerlo es usar la represión, por una parte, utilizar a la Justicia (Poder Judicial) con ese propósito y deslegitimar la movilización popular como lucha política”. Sintetiza: “No hay leyes, sino poderes en disputa”.

“La estrategia del imperio es: un mundo, un imperio; cubrir todos los espacios y desestabilizar todos los gobiernos de base popular, ya no a través de la fuerza militar, sino utilizando a los parlamentos. Es lo que han hecho en América Latina”. Y sigue su argumentación: “El Atlántico Sur estaba abierto. Es una zona de muchos recursos en la que gobernaban las democracias de base popular. Había que intervenir para ocupar los espacios y, además, para ponerle límite a la presencia de China en la región, dado que China está entrando cada día más en América del Sur. Estados Unidos tiene que frenar a China. Es un juego geopolítico”.

“Por eso digo que el problema de Argentina y de Brasil y del resto de los países sudamericanos no se resuelve solo desde aquí”. Como dato agrega que “los recursos de agua y petróleo de Brasil están entre los más grandes del mundo y los están privatizando a precio vil”. A esta altura del diálogo, Boff pone más y más énfasis en cada afirmación. “Todo eso hace muy difícil una historia con solidaridad… y tenemos democracias de muy baja intensidad”. Vuelve otra vez sobre la política: “Se pretende el desprestigio de la política presentándola como el mundo de los sucios, donde todos son corruptos”. ¿Cuál es la alternativa? “Los gestores, los gerentes que actúan por fuera de la política. Y esto es muy peligroso, porque, yo creo, no se resuelve nada sin pasar por el mundo de la política”.

“Nadie sabe hacia dónde vamos” reitera. Y, a modo de anécdota refiere conversaciones que ha mantenido con militares brasileños. “Algunos quieren que vuelvan los militares pero ellos mismos no quieren afrontar la situación porque perciben la gravedad de la crisis”, dice mientras sonríe con picardía.

Pone su esperanza en los movimientos populares y en su capacidad de movilización. “Los movimientos sociales están despertando y ocupando las calles”, señala. Pero vuelve a advertir que “no hay líderes y eso hace difícil la construcción de alternativas. Quizás la crisis facilite la emergencia de nuevas personas que asuman esos lugares de liderazgos”.

¿Puede crearse una mente artificial similar a la humana?

¿Puede la conciencia humana ser calculada y, por tanto, podremos programarla en una máquina?

Fuente: XATAKA
SANTIAGO SÁNCHEZ-MIGALLÓN

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“La fórmula gödeliana es el talón de Aquiles de la máquina cibernética, y por ello no cabe esperar que podamos construir una máquina capaz de hacer todo lo que hace la mente: nunca podremos, ni siquiera en principio, conseguir un modelo mecánico de la mente”.
J. R. Lucas, Mentes, máquinas y Gödel

Si me preguntarán mi opinión sobre las diez o veinte personas más inteligentes de la historia de la humanidad, sin dudarlo demasiado metería entre ellas a Gottfried Leibniz (1646-1716), uno de estos genios universales que se dedicó a casi todo y en casi todo lo que se dedicó aportó algo importante (aunque también tuvo algunos divertidos fracasos). En el campo de las ciencias de la computación también tuvo su aporte, aunque se quedó más como un objetivo a lograr que como una realización concreta.

Razonar es un juego con unas reglas. No vale contradecirse, una afirmación no puede ser verdad y mentira a la vez, o es hombre o es mujer pero no puede ser ambos a la vez… si decimos que o llueve o nieva y se da que no nieva, entonces necesariamente llueve… Leibniz comprendió que si el razonamiento humano estaba sujeto a reglas y podemos conocerlas, podríamos transformar nuestro lenguaje en un nuevo lenguaje matemático que automatizara la tarea de razonar. Leibniz pone el ejemplo de la celebración de un juicio.

Podríamos inventar una máquina en la que introdujésemos todas las pruebas y razones a favor y en contra del acusado. Después de realizar los correspondientes cálculos, la máquina resolvería, sin posibilidad de error, la inocencia o culpabilidad del reo. Al lenguaje que utilizaría la máquina para calcular, Leibniz lo llamó characteristica universalis, un lenguaje universal (como lo son las matemáticas) válido para cualquier tipo de razonamiento.

Dos siglos antes de que se inventasen los ordenadores modernos, Leibniz estaba hablando ya de lenguajes de programación y de la profunda idea de transformar el razonamiento humano en cálculo, de matematizar la mente humana ¿Es este sueño posible?

La ciencia de tener siempre razón

Los griegos se habían dado cuenta de todo mucho antes que Leibniz y crearon la lógica: toda una disciplina científica encargada de saber cuáles son las reglas de razonamiento de la mente humana. Aristóteles (el padre de la criatura) ya se encargó de hacer una teoría del silogismo (razonamiento con dos premisas y una conclusión que se deduce de ellas) que perfeccionaron los estoicos (con Crisipo a la cabeza), siguieron manejando los medievales (sobre todo en el siglo XIV), hasta llegar a la madurez de esta disciplina en los siglos XIX y XX, con aportaciones tan trascendentales como el álgebra de George Boole, la Conceptografía de Gottlob Frege (personaje éste bastante poco simpático) y, quizá la obra cumbre de la historia de las matemáticas después de los Elementos de Euclides, los Principia Mathematica de Russell y Whitehead.

La razón de ser de tan complejos trabajos (invito al lector, incluso si es matemático o está familiarizado con la notación matemática, a que eche un vistazo a la obra, por ejemplo, de Frege e intente sacar algo claro de allí) fue siempre la de encontrar un proceso mecánico (algorítmico) que permitiera razonar sin cometer ningún error. Curiosas las tareas a las que se dedica el ser humano: una ciencia hecha exclusivamente para llevar siempre la razón.

El Wiener Kreis

La Filosofía lleva en pie más de dos mil quinientos años y en todo este tiempo no ha sido capaz de dar una respuesta concluyente a ninguno de los interrogantes por ella planteados. Para muchos intelectuales esto es un escándalo: ¿qué demonios les pasa a esos filósofos que están todo el día discutiendo sin llegar a conclusión alguna? ¿Es que jamás llegaremos a solucionar las grandes cuestiones del ser humano?

Este hartazgo se hizo patente en una de las corrientes más influyentes del siglo XX: el Círculo de Viena. Un grupo de pensadores de diversos campos (físicos, matemáticos, economistas…) en torno a las figuras de Moritz Schlick, Rudolf Carnap u Otto Neurath entre otros, pensaron que la filosofía no había conseguido nada porque su herramienta, el lenguaje vulgar, no era adecuada para razonar con suficiente precisión, lo cual terminaba por llevar a errores de diversa índole (a crear pseudoproblemas, problemas donde no los hay).

Si dispusiéramos de un nuevo lenguaje libre de tales ambigüedades e imprecisiones, podríamos solucionar de una vez por todas todos los grandes problemas filosóficos. El candidato claro era un lenguaje lógico ideal y crearlo sería el último gran proyecto filosófico. Se había resucitado el characteristica universalis de Leibniz.

Así continuó la larga, y siempre inconclusa, tarea de transformar nuestros lenguajes cotidianos (naturales) en precisos lenguajes formales (tarea de formalización). Se fueron diseñando lógicas que, cada vez, abarcaban más aspectos de nuestra compleja forma de razonar. Primero teníamos lo que se llamaba lógica de enunciados, la cual solo atiende a unas pocas reglas y solo puede formalizar una parte muy pequeña del razonamiento humano (es la que se explica, o explicaba antes, en los institutos cuando en éstos se enseñaba algo).

Después se amplió a la lógica de predicados (que atendía a los cuantificadores: “todo”, “alguno” o “ninguno”), de clases, modal (introduciendo elementos temporales, deontológicos, epistemológicos, etc.) o la contemporánea lógica difusa (que juega con varios valores de verdad: todo no es blanco o negro, hay escalas de grises. Recomiendo leer a Bart Kosko. Sus libros de divulgación sobre este tipo de lógica son muy asequibles y entretenidos).

Sin embargo, hablando en términos absolutos, este gran proyecto fue un rotundo fracaso (recomiendo encarecidamente leer el libro de Richard Rorty El giro lingüístico para comprender bien el asunto y divertirse al hacerlo). No se ha conseguido formalizar plenamente el razonamiento humano. Hay muchísimos elementos en nuestro lenguaje que no atienden a reglas claras y precisas, sino que obedecen a aspectos contextuales, culturales, históricos, sociales, etc. (para estudiarlos se creó la lógica informal). Por eso aún no hemos podido pasar claramente el Test de Turing ni, a fortiori, podemos mantener una conversación convincente con cualquier chatbot que encontremos por la red. El sueño de Leibniz quizá terminará solamente como otra de tantas quimeras de la razón.

¿Renunciamos entonces al proyecto de crear inteligencias artificiales capaces de pensar como nosotros? Todavía no, sigamos viendo más aportaciones.

De números computables

Empecemos de nuevo y por el principio. Si pretendemos reducir la mente a cálculo habrá que comenzar por definir cálculo o, dicho de otra manera, definir computabilidad ¿Qué quiere decir que un número cualquiera se puede calcular? Aunque el hombre lleva haciendo cuentas desde tiempos inmemoriales, no fue hasta el pasado siglo cuando se consiguió una definición precisa de lo que significa número computable.

La respuesta se dio a la vez y con diferentes métodos, allá por los años 30 del siglo XX. Por un lado está el cálculo lambda de Alonzo Church, por otro las máquinas de Emil Leon Post y, por último, las máquinas de Alan Turing. Vamos a centrarnos en éste último, porque su definición ha sido la más famosa y divulgada.

Una máquina de Turing (MT) es algo bastante sencillo. Es una cinta de papel dividida en celdas sobre la que una especie de brazo mecánico puede leer, escribir y borrar. También puede mover la cinta hacia la derecha o hacia la izquierda. La máquina dispone de un listado de instrucciones en el que le indicamos lo que tiene que hacer (un programa. Turing lo llamaba configuración-m). Aquí lo explico más detalladamente. Pues bien, un “cacharrito” tan sencillo es capaz de calcular todo lo calculable, de tal modo que podemos definir un número computable como aquel que puede ser calculado por una MT (es Turing-computable).

Dando un paso más podemos construir una Máquina Universal de Turing (MU). Lo habitual es que una MT esté diseñada exclusivamente para una tarea concreta: sumar, restar, elevar a una potencia, resolver un tipo de ecuaciones, etc. pero podemos diseñar una que sirva para hacer todo lo que las demás hacen ¿cómo?

A Turing se le ocurrió la idea de codificar las instrucciones que le podemos dar a una de sus máquinas. Por ejemplo, podríamos ir numerando cada instrucción con un número natural: 1 significa “borrar”, 2 “mover la cinta a la derecha”, 3 “mover la cinta a la izquierda”, etc. de tal modo que cada máquina tuviese un número que la identificara (algo así como un DNI en el mundo de los robots).

Pues bien, una MU sería aquella que recibe por la cinta el DNI de cualquier MT concreta y devuelve por la misma cinta los resultados que esa misma MT concreta daría. Sería la máquina polivalente por excelencia, capaz de hacer todo lo que las demás máquinas hacen. Y, ¿cuál sería a su vez el DNI de esa portentosa máquina? Roger Penrose, en La Nueva Mente del Emperador, nos ofrece un posible número de identificación:

72448553353393175771983950396157112379523606725565596311081447966065050594042410903 10483613632359365644443458382226883278767626556144692814117715017842551707554085657 68975334635694247848859704693472573998858228382779529468346052106116983594593879188 55463264409255255058205559894518907165374148960330967530204315536250349845298323206 51583047664142130708819329717234150569802627346864299218381721573334828230734537134 21475059740345184372359593090640024321077342178851492760079759763441512307958639635 44922691594796546147113457001450481673375621725734464522731054482980784965126988788 96456976090663420447798902191443793283001949357096392170390483327088259620130177372 72027186259199144282754374223513556751340842222998893744105343054710443686958764051 78128011943753081387063994277282315642528923751456544389905278079324114482614235728 61931183326106561227555318102075110853376338060310823616750456358521642148654234718 74264375444287900624858270912404220765387542644541334517485662915742999095026230097 33738137724162172747723610206786854002893566085696822620141982486216989026091309402 98570600174300670086896759034473417412787425581201549366393899690581773859165405535 67040928133222163141097871081459978669599704509681841906299443656015145490488092208 44800348224920773040304318842989939313552668823496621019471619107014619685231928474 82034495897709553561107027581748733327296678998798473284098190764851272631001740166 78736347760585724503696443489799203448999745566240293748766883975140445166570775006 05138839916688140725455446652220507242623923792115253181625125363050931728631422004 064571305275802307665183351995689139748137504926429605010013651980186945639498

Tiene 1.654 dígitos y, maravilla de las maravillas, es capaz de realizar todo lo que el ordenador desde el que estás leyendo este artículo es capaz. Es más, tu ordenador no es más que una refinada (y varios órdenes de magnitud más rápida) máquina universal de Turing. El ordenador desde el que lees esto es la materialización física de la definición de número computable. Dicho de otro modo: ¿Qué es calcular? Lo que mi ordenador puede hacer.

El problema de la parada

Supongamos que somos programadores informáticos y que nos encargan diseñar un programa para que haga una tarea determinada. Es un programa realmente complejo, con miles de líneas de código que tardamos meses en escribir. Finalmente, parece que está terminado. Damos al run y esperamos a ver si nuestra creación funciona correctamente o no. Pasan los minutos y el programa sigue y sigue trabajando… Pasan horas, días… ¿el programa se habrá bloqueado? ¿Habrá quedado encerrado en un bucle o, sencillamente, es que el problema a resolver es muy complejo y la máquina necesita tiempo?

Una simpática parodia de este asunto lo tenemos en la Guía del autoestopista galáctico…

El caso es que no hay manera de saber si una máquina seguirá trabajando eternamente o se parará con el resultado en el segundo siguiente. Turing demostró esto y su demostración tendrá grandísimas implicaciones.

Vamos a diseñar una nueva máquina a la que Turing llamará máquina D (MD). Esta máquina recibiría por la cinta todos los códigos identificativos de todas las MT posibles. La inmensa mayoría de esos códigos serían de máquinas que no sirven para nada, que no funcionan o que su funcionamiento es circular (son, propiamente, las MT que no se paran nunca). La MD sería capaz de ir catalogando las MT que va recibiendo en MT que funcionan y en MT circulares, es decir, en MT que se paran y en MT que no se paran. Evidentemente, estamos ante una máquina pensada para solucionar el problema de la parada.

Ahora vamos a diseñar una máquina híbrida, mezclando una MD con una MU. Esta máquina (DU) va recibiendo números de identificación de diferentes MT y sigue dos fases: primero la MD verifica si la MT recibida es válida o circular, y segundo, si la MT recibida es válida, la MU replica su funcionamiento y devuelve lo que la MT haría por sí misma. Hasta aquí todo correcto pero, ¿qué pasaría si a esta máquina híbrida le pasásemos el número de identificación de sí misma? Primero la MD verifica que DU no es circular y segundo la MU replica el funcionamiento de DU.

Pero aquí llega el problema: replicar el funcionamiento de DU consiste en, de nuevo, introducirse a sí misma en MD para verificar su no circularidad y ser replicada nuevamente por MU… y replicarse por MU consiste en hacer de nuevo todo el proceso… ¡y así hasta el infinito!

Entonces nos encontramos con una insondable paradoja. La MD había verificado que DU no era circular pero, al final, comprobamos que DU se repite hasta el infinito, es decir, es circular… Por el otro lado si DU se cataloga a sí misma como circular y no emprende el proceso de activar MU para replicarse hasta el infinito, se parará, luego no será circular… Entonces: ¿Es DU circular o no lo es? No hay solución, por lo que el problema de la parada es resoluble por definición.

Bien, ¿y para qué nos vale demostrar que el problema de la parada es irresoluble? Para mucho. En 1931 Kurt Gödel había hecho temblar los fundamentos de las matemáticas (golpeando duramente el programa de Hilbert) publicando sus famosos teoremas de incompletitud. Éstos, grosso modo, decían que en todo sistema axiomático (un sistema que parte de unas proposiciones iniciales o axiomas a partir de las que se deduce todo lo demás. La geometría de Euclides es un ejemplo claro de sistema axiomático) lo suficientemente complejo para describir la aritmética de números naturales y coherente (sin contradicciones), contendrá teoremas (sentencias que se deducen de los axiomas) que no serán decidibles desde el mismo sistema (sentencias que, con los instrumentos del mismo sistema, no podremos probar si pertenecen al mismo sistema o no). Resumiendo: las matemáticas no son perfectas, son incompletas.

¿Y qué tiene que ver esto con el problema de la parada abordado por Turing? Muchísimo, porque el hecho de que no sea resoluble es otra forma de decir exactamente lo mismo que Gödel. Esas MT que la DU no sabría definir como válidas o circulares, serían precisamente las sentencias indecidibles de las que habla el Teorema de Incompletitud.

Vale, ¿y qué tiene que ver todo esto con el problema de poder programar la mente humana en una máquina? Mucho, sigamos.

Penrose aplica Gödel a la mente

Roger Penrose se basa directamente en Gödel y Turing para criticar la idea de que la mente sea un ordenador. Tanto en La Nueva Mente del Emperador como en Las sombras de la mente (libros interesantes pero, en demasiadas ocasiones, de muy difícil lectura) Penrose ofrece un montón de argumentos diferentes de distinta magnitud y calado. Solo nos centraremos aquí en uno que, en cierto sentido, resume todos los demás. Discúlpeme el lector (y el mismo Penrose) si simplifico demasiado. En cualquier caso, el argumento no es suyo: J.R. Lucas ya lo expuso en su artículo Mentes, máquinas y Gödel de 1961.

Supongamos que, al fin, construimos un programa de ordenador que puede considerarse equivalente a la mente humana. Como es un programa, ha de ser un ejemplo concreto de sistema formal y, entendemos, que será un sistema coherente y capaz de efectuar operaciones aritméticas simples como la suma y la multiplicación. Como según el teorema de Gödel, contendrá fórmulas o teoremas que serán indecidibles para él, cualquier modelo matemático de la mente ha de ser, por principio, incompleto.

Nuestra mente mecánica se encontraría con teoremas con los que, por definición, no sabría qué hacer. Sin embargo, y aquí radica el quid del argumento, los seres humanos sí sabemos qué hacer cuando nos encontramos con un teorema indecidible. Como mínimo, nos damos cuenta de que algo va mal, de que hay un elemento que no encaja bien. Por ejemplo, si cualquier de nosotros se encuentra ante la clásica paradoja de Epiménides. La frase: “Todos los cretenses son unos mentirosos” la dijo Epiménides, que era cretense. ¿Es esta frase verdadera o falsa? No hay solución: si es verdadera es falsa y si es falsa es verdadera. Un computador encargado de clasificar las oraciones en verdaderas o falsas se atascaría aquí, convirtiéndose en circular. Por el contrario, nosotros no nos atascamos, detectamos sin problemas que estamos ante una paradoja y no nos pasa nada.

Podríamos intentar solucionar el problema diseñando una nueva máquina que se encargara de “desatascar la máquina inicial”, advirtiéndole de algún modo que está ante una paradoja sin solución. Vale, pero a su vez, esa nueva máquina tendría también sus propios teoremas indecidibles, por lo que haría falta una tercera máquina y así sucesivamente ad infinitum.

Es decir, si las mentes humanas son capaces de darse cuenta, de comprender algo que la computadora no puede por principio (ya no es cuestión de que en un futuro puedan construirse computadoras que sí puedan, sino que nunca puede hacerse), es que los computadores no son modelos completos de una mente humana o, dicho de otro modo, la mente humana no es del todo un ordenador.

Irreductibles qualia

Lucas o Penrose exageran el alcance del Teorema de Gödel (como se ha hecho tantas veces con la Teoría de la Relatividad o con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg). No veo que el hecho de que sistemas axiomáticos complejos sean incompletos interfiera en el diseño de una mente computacional. Pensemos en cualquiera de los programas que funcionan en nuestro ordenador personal… ¿alguno se ve afectado por el Teorema de Gödel? ¿Se encuentran con teoremas indecidibles? No, y en el caso en que un programa se encierre en un bucle infinito, el programador rápidamente lo desecha.

Igualmente creo que la mente, aceptando que fuera un programa de ordenador, no sería más que una serie de programas para resolver una amplia gama de problemas que, con total seguridad, poco se verían afectados por incompletudes o indecibilidades. La selección natural castigaría contundentemente a cualquier programa que tardara demasiado tiempo en solucionar cualquier urgencia del presente, con tanta razón más si se atasca en una iteración eterna.

Parece que todo el problema parte de una confusión esencial: no es lo mismo un modelo matemático de la realidad que la realidad misma (por mucho que tipos raros como Max Tegmark digan lo contrario). No es lo mismo un modelo matemático que describa el funcionamiento de nuestra mente que nuestra mente misma, igualmente que no es lo mismo una serie de fórmulas que explican y predicen el vuelo de un Boeing 747 que un Boeing 747 real. El Teorema de Gödel subraya una deficiencia de las matemáticas, no de la realidad misma.

Que mediante computadores podamos simular ciertos aspectos de la mente tales como una parte del razonamiento lógico o nuestra capacidad de cálculo matemático, no quiere decir que la mente humana sea un computador. Además habría que comprobar si realmente esos aspectos que parece que hemos conseguido simular, los simulamos correctamente. Un programa que juega al ajedrez, realmente, no juega al ajedrez igual que lo hace un humano por mucho que, externamente, parezca que así lo haga.

Los procesos computacionales internos del programa no tienen nada que ver con lo que ocurre en un cerebro humano cuando juega al ajedrez. Un humano no calcula miles de jugadas por segundo ni tiene un archivo con millones de partidas al que consultar. Del mismo modo, cuando yo realizo una multiplicación, mi forma de hacerlo dista mucho de como lo hace una calculadora de bolsillo.

Y luego están, por supuesto, los aspectos de nuestra mente que están lejos de ser replicados computacionalmente: los qualia, las emociones conscientes. Una máquina no es capaz de desear, sentir dolor o placer, ni ser consciente de absolutamente nada de lo que hace. Por ejemplo, pensemos en el deseo de conseguir un objetivo. Si diseñamos un programa para resolver ecuaciones de segundo grado, el programa no desea resolver ecuación alguna. Pone todo su esfuerzo, todo su ser en conseguirlo, no se cansará nunca de intentarlo; el programa está siempre perfectamente motivado pero, realmente, no le importa un pimiento resolver o no la ecuación.

Las computadoras funcionan de un modo muy diferente al de las mentes humanas y los parecidos no justifican, de ningún modo, el optimismo de los últimos tiempos hacia la posibilidad de crear, en unos pocos años, inteligencias artificiales similares a los seres humanos. La gravedad del tema estriba en la dificultad de programar un quale: ¿alguien tiene la más remota idea de cómo sería posible programar un ordenador para que se sienta, realmente, triste o contento? Ya os digo yo que no.

En el muy recomendable Conversaciones sobre la consciencia la psicóloga Susan Blackmore realiza una serie de entrevistas a los intelectuales más relevantes en este campo (Dennett, Searle, Ramachandran, Chalmers, Block, Stoerig, Varela o Daniel Wegner entre otros) y para frustración del lector, todos confiesan de una o de otra manera que no tienen ni idea.

A pesar de los notables avances de las neurociencias, sobre todo en el campo de la neuroimagen, no se ha conseguido todavía explicar, ni de modo aproximado, como ese entramado de redes neuronales altamente interconectadas, que constituye nuestro cerebro, consigue generar cualquier tipo de estado mental, ya sea una emoción o un simple recuerdo.

Tenemos una neurona que se sobreexcitada a través de sus dendritas, cambia la permeabilidad de su membrana plasmática mediante un sistema de bombas iónicas, creando una diferencia de potencial que termina por lanzar un impulso eléctrico por su axón. Al final de éste se encuentran una serie de vesículas que se abren expulsando a la hendidura sináptica gran cantidad de moléculas, por ejemplo, de dopamina. Estas moléculas van encajando en los receptores sinápticos que están al otro lado de la hendidura y mantienen su actividad allí durante un tiempo hasta que una serie de enzimas las descomponen.

Durante ese tiempo, el ser humano dueño de ese circuito neuronal, se siente bien, adquiere un estado mental determinado directamente causado por esta actividad en el cerebro. Sabemos todo esto muy bien, de modo que podemos establecer una correlación prácticamente inequívoca entre un tipo muy concreto de actividad bioquímica y un estado mental. No obstante, aquí termina todo: ¿cómo causa la presencia masiva de moléculas de dopamina que yo me sienta bien?

Las computadoras funcionan de un modo muy diferente al de las mentes humanas y los parecidos no justifican, el optimismo de los últimos tiempos hacia la posibilidad de crear inteligencias artificiales similares a los seres humanos
Deben de existir, con total seguridad, muchos más pasos en este proceso que desconocemos completamente y que han de ser necesariamente cruciales para una explicación satisfactoria de la mente humana. Los que afirman lo contrario se equivocan groseramente. He leído a muchos que parece que no ven demasiado problema en pensar que un pensamiento es un flujo de electrones en el axón de una neurona o la interacción de neurotransmisores en las sinapsis.

No parecen darse cuenta de que un estado mental no tiene las mismas propiedades que tal flujo o interacción para que podamos señalarlos como idénticos. Un flujo de electrones que se desplaza por un canal conductor, que yo sepa, no puede generar la imagen mental de mi abuela en mi mente cuando la recuerdo. Ni tampoco encuentro nada en un grupo de moléculas de serotonina que tenga que ver con una sensación placentera.

Esto no quiere decir que tengamos que recurrir a elementos sobrenaturales. No hay que lanzarse ya a hablar de espíritus inmateriales y almas inmortales. Tengo total confianza en una explicación natural y plenamente científica de la mente humana, solamente que falta demasiado por comprender para poder lanzarse a afirmar nada. No recuerdo quién la dijo o dónde la leí pero creo que esta frase ilustrativa muy bien la magnitud de nuestro desconocimiento: “Estamos aún a cinco darwins de llegar a conocer significativamente el funcionamiento de la mente”.