La muerte del joven Neomar Lander en Venezuela (7/6/17)

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SE ESTÁ DANDO UN USO POLÍTICO A LA MUERTE DE UN JOVEN EN VENEZUELA. POR ESO ES NECESARIO CONSIDERAR LOS HECHOS.

La horrorosa muerte de un joven opositor está siendo motivo de polémica en Venezuela en estos momentos (7/6/17). La oposición acusa al gobierno como responsable de su muerte, que sería producto del impacto de una bomba lacrimógena sobre su pecho, y el gobierno asevera que el joven estaba manipulando uno de esos morteros cuya aparición en manos de opositores ha sido mencionada por esta página anteriormente. Lamentando profundamente el suceso y denunciándolo con la esperanza de que no se repita queremos entregar a ustedes la información disponible en videos:

1) El siguiente video, al ser analizado muestra los siguientes datos:

Primero: Entre los segundos 20 y 24 podemos escuchar la voz de un testigo que rectificando a los demás presentes les dice…”No, no, que fue a lanzar un binladen y se le quedó pegado”. La frase alude al nombre “binladen” que se ha adoptado popularmente para los morteros caseros usados en las manifestaciones para atacar a las fuerzas represivas. El uso del término puede verse en este enlace: http://www.notitarde.com/mira-el-bin-laden-que-impacto-en-un-gnb-video/sucesos/2017/05/29/1061178/

Segundo: Entre los segundos 40 y 42 la voz de una testigo mujer se escucha más claramente, donde esta intenta rectificar nuevamente a los demás diciendo: “No, el si lo lanzó”. La frase, muy probablemente alude a que el joven efectivamente hizo un disparo fallido con su mortero casero.

Tercero: En los segundo 6 y 7 puede verse el humo de una detonación en las filas de los agentes represivos, que puede ser atribuible a la acción de un artefacto explosivo y es en el segundo 11 que podemos ver al joven tendido en el suelo con un objeto elongado junto a su cuerpo, a la izquierda de la pantalla.

2)Una segunda revisión muy acabada del video practicamente nos convence de que efectivamente el muchacho tenía en sus manos un mortero. De acuerdo al estudio aquí realizado de las imágenes la detonación fallida repelió cerca de diez metros hacia atrás el cuerpo del joven, mostrando su tremendo impacto mortal.


3) Este segundo video ha sido presentado como una supuesta prueba contundente de que el joven no portaba ninguna clase de mortero. Sin embargo podemos constatar lo siguiente:

Primero: Entre los segundos 5 y 11, que muestran una notoria edición del video para ralentizar la imagen se muestra al joven aparentemente sin nada en mano aunque portando una mochila en sus espaldas. Después del segundo 11 sin embargo el video ha sido CLARAMENTE CORTADO.

Segundo: En el segundo 22 de la grabación podemos ver en el piso junto al cuerpo del joven de nuevo el artefacto u objeto elongado que hemos visto en el primer video. Además, en los subsiguientes segundos ya no vemos la mochila que notoriamente llevaba el muchacho en los primeros segundos.

Jorge Luis Borges: La inexistencia del Yo.

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Jorge Luis Borges: La nadería de la personalidad

Intencionario.

Quiero abatir la excepcional preeminencia que hoy suele adjudicarse al yo: empeño a cuya realización me espolea una certidumbre firmísima, y no el capricho de ejecutar una zalagarda ideológica o atolondrada travesura del intelecto. Pienso probar que la personalidad es una trasoñación, consentida por el engreimiento y el hábito, mas sin estribaderos metafísicos ni realidad entrañal. Quiero aplicar, por ende, a la literatura las consecuencias dimanantes de esas premisas, y levantar sobre ellas una estética, hostil al psicologismo que nos dejó el siglo pasado, afecta a los clásicos y empero alentadora de las más díscolas tendencias de hoy.
Derrotero.

He advertido que en general la aquiescencia concedida por el hombre en situación de leyente a un riguroso eslabonamiento dialéctico, no es más que una holgazana incapacidad para tantear las pruebas que el escritor aduce y una borrosa confianza en la honradez del mismo. Pero una vez cerrado el volumen y dispersada la lectura, apenas queda en su memoria una síntesis más o menos arbitraria del conjunto leído. Para evitar desventaja tan señalada, desecharé en los párrafos que siguen toda severa urdimbre lógica y hacina­ré los ejemplos.

No hay tal yo de conjunto. Cualquier actualidad de la vida es enteriza y suficiente. ¿Eres tú acaso al sopesar estas inquietudes algo más que una indiferencia resbalante sobre la argumentación que señalo, o un juicio acerca de las opiniones que muestro?

Yo, al escribirlas, sólo soy una certidumbre que inquiere las palabras más aptas para persuadir tu atención. Ese propósito y algunas sensaciones musculares y la visión de límpida enramada que ponen frente a mi ventana los árboles, construyen mi yo actual.

Fuera vanidad suponet:. que ese agregado psíquico ha menester asirse a un yo para gozar de validez absoluta, a ese conjetural Jorge Luis Borges en cuya lengua cupo tanto sofisma yen cuyos solitarios paseos los tardeceres del suburbio son gratos.

No hay tal yo de conjunto. Equivócase quien define la identidad personal como la posesión privativa de algún erario de recuerdos. Quien tal afirma, abusa del símbolo que plasma la memoria en figura de duradera y palpable troj o almacén, cuando no es sino el nombre mediante el cual indicamos que entre la innumerabilidad de todos los estados de conciencia, muchos acontecen de nuevo en forma borrosa. Además, si arraiga la personalidad en el recuerdo, ¿a qué tenencia pretender sobre los instantes cumplidos que, por cotidianos o añejos, no estamparon en nosotros una grabazón perdurable? Apilados en años, yacen inaccesibles a nuestra anhelante codicia. Y esa decantada memoria a cuyo fallo hacéis apelación, ¿evidencia alguna vez toda su plenitud de pasado? ¿ Vive acaso en verdad? Engáñanse también quienes como los sensualistas, conciben tu personalidad como adición de tus estados de ánimo enfilados. Bien examinada, su fórmula no es más que un vergonzante rodeo que socava el propio basamento que construye; ácido apurador de sí mismo; palabrero embeleco y contradicción trabajosa.

Nadie pretenderá que en el vistazo con el cual abarcamos toda una noche límpida, esté prefigurado el número exacto de las estrellas que hay en ella.

Nadie, meditándolo, aceptará que en la conjetural y nunca realizada ni realizable suma de diferentes situaciones de ánimo, pueda estribar el yo. Lo que no se lleva a cabo no existe, yel eslabonamiento de los hechos en sucesión temporal no los refiere a un orden absoluto. Yerran también quienes suponen que la negación de la personalidad que con ahínco tan pertinaz voy urgiendo, desmiente esa certeza de ser una cosa aislada, individualizada y distinta que cada cual siente en las honduras de su alma. Yo no niego esa conciencia de ser, ni esa seguridad inmediata del aquí estoy yo que alienta en nosotros. Lo que sí niego es que las demás convicciones deban ajustarse a la consabida antítesis entre el yo yel no yo, y que ésta sea constante. La sensación de frío y de espaciada y grata soltura que está en mí al atravesar el zaguán y adelantarme por la casi oscuridad callejera, no es una añadidura a un yo preexistente ni un suceso que trae apareado el otro suceso de un yo continuo y riguroso.

Además, aunque anduviesen desacertadas las anteriores rawnes, no daría yo mi brazo a torcer, ya que tu convencimiento de ser una individualidad es en un todo idéntico al mío yal de cualquier espéci­men humano, y no hay manera de apartarlos.
No hay tal yo de conjunto. Basta caminar algún trecho por la implacable rigidez que los espejos del pasado nos abren, para sentimos forasteros y azoramos cándidamente de nuestras jornadas antiguas. No hay en ellas comunidad de intencio­nes, ni un mismo viento las empuja. Lo han de­clarado así aquellos hombres que escudriñaron con verdad los calendarios de que fue descartán­dolos el tiempo. Unos, botarates como cohetes, se vanaglorian de tan entreverada confusión y di­cen que la disparidad es riqueza; otros, lejos de encaramar el desorden, deploran lo desigual de sus días y anhelan la popular lisura. Copiaré dos ejemplos. El primero lleva por fecha el año 1531 y es el epígrafe del libro De Incertitudine et Vanitate Scientiarum que en las desengañadas postrime­rías de su vida compuso el cabalista y astrólogo Agrippa de Nettesheim. Dice de esta manera:

“Entre los dioses, sacuden a todos las befas de Momo.
Entre los héroes, Hércules da caza a todos los mons­truos.
Entre los demonios, el Rey del Infierno, Plutón, oprime todas las sombras.
Mientras Heráclito ante todo llora.
Nada sabe de nada Pirrón.
Y de saberlo todo se glorifica Aristóteles.
Despreciador de lo mundanal es Diógenes.
A nada de esto, yo Agrippa, soy ajeno.
Desprecio, sé, no sé, persigo, río, tiranizo, me quejo.
Soy filósofo, dios, héroe, demonio y el universo en­tero.”

La atestiguación segunda la saco del tercer tro­zo de la Vida e historia de Torres Villarroel. Este sistematizador de Quevedo, docto en estrellería, dueño y señor de todas las palabras, avezado al manejo de las más gritonas figuras, quiso tam­bién definirse, y palpó su fundamental incon­gruencia; vio que era semejante a los otros, vale decir, que no era nadie, o que era apenas una al­garada confusa, persistiendo en el tiempo y fati­gándose en el espacio. Escribió así:

“Yo tengo ira, miedo, piedad, alegría, tristeza, codicia, largueza, furia, mansedumbre y todos los buenos y malos afectos y loables y reprehensibles ejercicios que se puedan encontrar en todos los hombres juntos o se­parados. Yo he probado todos los vicios y todas las virtudes, y en un mismo día me siento con inclinación a llorar ya reír, a dar ya retener, a holgar ya padecer, y siempre ignoro la causa y el impulso destas contra­riedades. A esta alternativa de movimientos contraríos, he oído llamar locura; y sí lo es, todos somos locos, grado más o menos, porque en todos he advertido esta impensada y repetida alteración.”

No hay tal yo de conjunto. Allende toda posibilidad de sentenciosa tahurería, he tocado con mi emoción ese desengaño en trance de separarme de un compañero. Retornaba yo a Buenos Aires y dejábale a él en Mallorca. Entrambos comprendimos que salvo en esa cercanía mentirosa o distinta que hay en las cartas, no nos encontraríamos más. Aconteció lo que acontece en tales momentos. Sabíamos que aquel adiós iba a sobresalir en la memoria, y hasta hubo etapa en que intentamos adobado, con vehemente despliegue de opiniones para las añoranzas venideras. Lo actual iba alcanzando así todo el prestigio y toda la indeterminación del pasado…

Pero encima de cualquier alarde egoísta, voceaba en mi pecho la voluntad de mostrar por entero mi alma al amigo. Hubiera querido desnudarme de ella y dejada allí palpitante. Seguimos conversando y discutiendo, al borde del adiós, hasta que de golpe, con una insospechada firmeza de certidumbre, entendí ser nada esa personalidad que solemos tasar con tan incompatible exorbitancia. Ocurrióseme que nunca justificaría mi vida un instante pleno, absoluto, contenedor de los demás, que todos ellos serían etapas provisorias, aniquiladoras del pasado y encaradas al porvenir, y que fuera de lo episódico, de lo presente, de lo circunstancial, no éramos nadie. Y abominé de todo misteriosismo.

*

El siglo pasado, en sus manifestaciones estéticas, fue raigalmente subjetivo. Sus escritores antes propendieron a patentizar su personalidad que a levantar una obra; sentencia que también es aplicable a quienes hoy, en turba caudalosa y aplaudida, aprovechan los fáciles rescoldos de sus hogueras. Pero mi empeño no está en fus.tigar a unos ni a otros, sino en considerar la Viacrucis por donde se encaminan fatalmente los idólatras de su yo. Ya hemos visto que cualquier estado de ánimo, por advenedizo que sea, puede colmar nuestra atención; vale decir, puede formar, en su breve plazo absoluto, nuestra esencialidad. Lo cual, vertido al lenguaje de la literatura, significa que procurar expresarse, y querer expresar la vida entera, son una sola cosa y la misma. Afanosa y jadeante correría entre el envión del tiempo y el hombre, quien a semejanza de Aquiles en la preclara adivinanza que formuló Zenón de Elea, siempre se verá rezagado. ..

Whitman fue el primer Atlante que intentó realizar esa porfía y se echó el mundo a cuestas. Creía que bastaba enumerar los nombres de las cosas, para que enseguida se tantease lo únicas y sorprendentes que son. Por eso, en sus poemas, junto a mucha bella retórica, se enristran gárrulas series de palabras, a veces calcos de textos de Geografía o de Historia, que inflaman enhiestos signos de admiración, y remedan altísimos entusiasmos.

De Whitman acá, muchos se han enredado en esa misma falacia. Han dicho de esta suerte:

“No he mortificado el idioma en busca de agudezas imprevistas o de maravillas verbales. No he urdido ni una leve paradoja capaz de alborotar vuestra charla o de chisporrotear por vuestro laborioso silencio. Tampoco inventé un cuento al derredor del cual se apiñarán las largas atenciones como en la recordación se apiñan muchas horas inútiles al derredor de una hora en que hubo amor. Nada de eso hice ni determino hacer y sin embargo quiero perdurar en la fama. Mi justificación es la que sigue: Yo soy un hombre atónito de la abundancia del mundo: yo atestiguo la unicidad de las cosas. Al igual de los más preclaros varones, mi vida está ubicada en el espacio, y las campanadas de los relojes unánimes jalonan mi duración por el tiempo. Las palabras que empleo no son resabios de aventadas lecturas, sino señales que signan lo que he sentido o contemplado. Si alguna vez menté la aurora, no fue por seguir la corriente fácil de uso. Os puedo asegurar que sé lo que es la Aurora: he visto, con alborozo premeditado, esa explosión, que ahueca el fondo de las calles, amotina los arrabales del mundo, humilla las estrellas y ensancha en muchas leguas el cielo. Sé también lo que son un jacarandá, una estatua, un prado, una cornisa…. Soy semejante a todos los demás. Ésa es mi jactancia y mi gloria. Poco importa que la haya proclamado en versos ruines o en prosa mazorral.”

Lo mismo, con más habilidad y mayor maestría, afirman los pintores. ¿Qué es la pintura de hoy -la de Picasso y sus alumnos-, sino la verificación absorta de la preciosa unicidad de un rey de espadas, de un quicial, o de un tablero de ajedrez? La egolatría romántica y el vocinglero individualismo van así desbaratando las artes. Gracias a Dios que el prolijo examen de minucias espirituales que éstos imponen al artista, le hacen volver a esa eterna derechura clásica que esla creación. En un libro como Greguerías ambas tendencias entremezclan sus aguas e ignoramos alleedo si lo que imanta nuestro interés con fuerza tan única es una realidad copiada o es pura forja intelectual.

El yo no existe. Schopenhauer, que parece arrimarse muchas veces a esa opinión la desmiente tácitamente, otras tantas, no sé si adrede o si forzado a ello por esa basta y zafia metafísica -o más bien ametafísica-, que acecha en los principios mismos del lenguaje. Empero, y pese a tal disparidad, hay un lugar en su obra que a semejanza de una brusca y eficaz lumbrerada, ilumina la alternativa. Traslado el tal lugar que, castellanizado, dice así:

“Un tiempo infinito ha precedido a mi nacimiento; ¿qué fui yo mientras tanto? Metafísicamente podría quizá contestarme: Yo siempre fui yo; es decir, todos aquellos que dijeron yo durante ese tiempo, fueron yo en hecho de verdad.”

La realidad no ha menester que la apuntalen otras realidades. No hay en los árboles divinidades ocultas, ni una inagarrable cosa en sí detrás de las apariencias, ni un yo mitológico que ordena nuestras acciones. La vida es apariencia verdadera. No engañan los sentidos, engaña el entendimiento, que dijo Goethe: sentencia que podemos comparar con este verso de Macedonia Fernández:

“La realidad trabaja en abierto misterio.”

No hay tal yo de conjunto. Grimm, en una excelente declaración del budismo (Die Lehre des Buddba, München, 1917), narra el procedimiento eliminador mediante el cual los indios alcanzaron esa certeza. He aquí su canon milenariamente eficaz: Aquellas cosas de las cuales puedo advertir los principios y la postrimería, no son mi yo. Esa norma es verídica y basta ejemplificarla para persuadimos de su virtud. Yo, por ejemplo, no soy la realidad visual que mis ojos abarcan, pues de serlo me mataría toda oscuridad y no quedaría nada en mí para desear el espectáculo del mundo ni siquiera para olvidarlo. Tampoco soy las audiciones que escucho pues en tal caso debería borrarme el silencio y pasaría de sonido en sonido, sin memoria del anterior. Idéntica argumentación se endereza después a lo olfativo, lo gustable y lo táctil y se prueba con ello, no solamente que no soy el mundo aparencial -cosa notoria y sin disputa- sino que las apercepciones que lo señalan tampoco son mi yo. Esto es, no soy mi actividad de ver, de oír, de oler, de gustar, de palpar. Tampoco soy mi cuerpo, que es fenómeno entre los otros. Hasta ese punto el argumento es baladí, siendo lo insigne su aplicación a lo espiritual. ¿Son el deseo, el pensamiento, la dicha y la congoja mi verdadero yo? La respuesta, de acuerdo con el canon, es claramente negativa, ya que estas afecciones caducan sin anonadarme con ellas. La conciencia -último escondrijo posible para el emplazamiento del yo- se manifiesta inhábil. Ya descartados los afectos, las percepciones forasteras y hasta el cambiadizo pensar, la conciencia es cosa baldía, sin apariencia alguna que la exista reflejándose en ella.

Observa Grimm que este prolijo averiguamiento dialéctico nos deja un resultado que se acuerda con la opinión de Schopenhauer, según la cual el yo es un punto cuya inmovilidad es eficaz para determinar por contraste la cargada fuga del tiempo. Esta opinión traduce el yo en una mera urgencia lógica, sin cualidades propias ni distinciones de individuo a individuo.

Así ocultó la agencia EFE el trabajo esclavo de Zara en Brasil

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1) LA CORPORACIÓN INDITEX-ZARA CONDENADA A PAGAR MULTA MILLONARIA EN BRASIL POR TRABAJO EN CONDICIONES DE ESCLAVITUD:

“La multinacional española Zara deberá pagar 5 millones de reales (más de 1,3 millones de euros) en Brasil en el marco de un nuevo acuerdo firmado con la Fiscalía por un caso de trabajo esclavo registrado en 2011, informó hoy el Ministerio Público del Trabajo (MPT) de Sao Paulo.
Zara y la Fiscalía firmaron este mes un nuevo Término de Ajuste de Conducta (TAC) con el fin de ampliar la responsabilidad jurídica de la empresa tras constatar trabajo análogo a la esclavitud EN SU CADENA PRODUCTIVA hace seis años.En 2011 un total de 15 trabajadores que producían ropa para la firma “fueron rescatados en condiciones degradantes”, recordó el MPT de Sao Paulo en un comunicado. El caso fue destapado en mayo de 2015 por la ONG Reporter Brasil.
(Noticia propagada el 31/5/17. Fuente: el diario.es)

2) En la página del Ministério Publico se declara:
“São Paulo, 30 de maio de 2017 – Em 2011, após trabalhadores que PRODUZIAM ROPAS PARA A MARCA TEREM SIDO RESGATADOS DE condições DEGRADANTES, a Zara firmou TAC oferecido pelo MPT em São Paulo que na época representou um marco na erradicação ao trabalho em condições análogas à de escravo.”
(http://www.prt2.mpt.mp.br/453-termo-de-ajuste-de-condita-entre-mpt-e-zara-amplia-responsabilidade-em-cadeia-produtiva-da-marca)

3) LA AGENCIA EFE OFRECE UNA VERSIÓN DEFORMADA DE LA NOTICIA PARA EXCULPAR A LA EMPRESA DEL TRABAJO ESCLAVO. ESTA ES LA VERSIÓN DE DICHA AGENCIA:

“Zara RENUEVA Y AMPLIA ACUERDO DE RESPONSABILIDAD con Fiscalía de Trabajo Brasil
La multinacional española Zara renovó y amplió el acuerdo firmado con la Fiscalía de Brasil para combatir el trabajo esclavo, informó hoy el Ministerio Público del Trabajo (MPT) de Sao Paulo.”

En la entrega de la noticia el procedimiento para exculpar es evidente, pues decía el publicado de la agencia:

“En 2011, un total de quince trabajadores que producían ropa PARA UNA SUBCONTRATA de la firma “fueron rescatados en condiciones degradantes”, recordó el MPT de Sao Paulo en un comunicado.”

Al aclarar, supuestamente, que el trabajo esclavo se realizaba para una SUBCONTRATA se está exculpando a la firma. Pero si se lee el comunicado del Ministerio Público no hay mención alguna de tal SUBCONTRATA sino que se afirma claramente que los trabajadores esclavos PRODUZIAM ROPAS PARA A MARCA.

Aaí planteada la cuestión no solo se exculpaba a la corporación de su acto de deshumanización y neoesclavitud sino que además le fue posible a algunos medios publicar editoriales que convertían la sanción del acto criminal en algo inverso: ¡en un gesto de lucha contra la esclavitud laboral! CINISMO ABSOLUTO COMO MUESTRA LA IMAGEN:

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4)Tan sólo un medio de comunicación rectificó la noticia deformada: eldiario.es. En su publicación incluye un destacado en el que se afirma que la agencia EFE fue la responsable de cambiar la noticia para “EXCULPAR A LA MULTINACIONAL española y presentar el asunto como un mero acuerdo”.

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Véase la publicación donde se realiza la acusación contra la AGENCIA EFE, acusación que nos ayuda a comprender como existen medios de comunicación de alcance internacional que actúan corruptamente al servicio de intereses privados degradados y del crimen de la esclavitud en este caso, sin la menor vacilación y con total hipocresía: http://www.eldiario.es/economia/Zara-millones-dolares-Brasil-trabajo_0_649535047.html