Uruguay: Cómo destruir la educación en nombre del derecho a la educación

Cómo destruir la educación en nombre del derecho a la educación
Proyectos con participación público-privada en ANEP.
por Julio Moreira. (Profesor de filosofía. Integrante del comité ejecutivo de la Federación Uruguaya de Profesores de Enseñanza Secundaria.)

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El 1 de junio de 2014, tras imponerse en las elecciones internas del Frente Amplio, Tabaré Vázquez anunció una serie de objetivos que orientarían su accionar si ganaba las elecciones de octubre de ese año. Entre ellos se encontraban algunos para el área de la educación: todos los jóvenes de hasta 17 años serían incluidos en el sistema educativo, y se alcanzaría un 100 por ciento de promoción en el ciclo básico y un 75 por ciento de egreso global en la enseñanza media.

En principio, determinar las metas del sistema educativo público como si se tratase de una empresa de servicios que busca aumentar su número de socios desplaza otras posibilidades, como la ilustración de niños y jóvenes a través de los conocimientos fundantes de nuestra cultura, sin los cuales no es posible sostener la responsabilidad democrática, la solidaridad, el respeto por la naturaleza, la sensibilidad artística, el cuidado de la salud, la capacidad de análisis, el sentido crítico y la autonomía.

Pero, de acuerdo a los anuncios de Vázquez, la educación pública tiene, en este momento, un fin difícil de compatibilizar con los antedichos: la universalización de la cobertura, la retención y la promoción. Sin dudas es compartible la meta de que todos los jóvenes de Uruguay se integren al sistema educativo. Pero no debería cumplirse a cualquier costo, al menos para los que creemos en los principios antes expuestos.

El camino elegido para dar cumplimiento a las promesas electorales tiene, a mi entender, dos grandes problemas. Uno, se centra en un cambio sustantivo en las formas de acreditar la culminación de ciclos. Los planes de estudio son multiplicados con el objetivo de ofrecer opciones flexibles que faciliten la promoción. Así, los que dispongan de las condiciones materiales para afrontar una educación integral podrán hacerlo; para ello existen los planes de estudio más exigentes. Los que no, pueden optar por alguna de las formas alternativas y académicamente pobres de acreditar la culminación de ciclos educativos.

El otro problema –y es lo central de este artículo– es que, avanzada la reforma, el gobierno debe invertir en infraestructura, pues la cantidad de centros es insuficiente para mejorar la cobertura y la retención. En la actualidad hay más de 2.300 escuelas para 250 mil niños, y apenas 297 liceos y 127 escuelas técnicas para 300 mil jóvenes.1 A esta insuficiencia de locales en la educación media se le suman las promesas de universalizar la cobertura de los y las niñas de 3 años, y de expandir el tiempo completo en primaria común.

Sucede que la opción gubernamental para ampliar la infraestructura educativa trasciende ampliamente los asuntos de la infraestructura como rubro: poner en funcionamiento más de 180 centros educativos mediante la modalidad de participación público-privada (Ppp).

PPP: UNA PÉSIMA OPCIÓN. La Ppp no es sólo una forma de encomendar a un privado la construcción de un edificio, sino que además supone que ese edificio sea administrado por hasta 35 años por el privado, que asume la responsabilidad de repararlo, amueblarlo, limpiarlo y protegerlo, además de tener el derecho a usarlo con fines propios.

En el marco del plan quinquenal de infraestructura 2015-2020 del gobierno nacional, la Anep ha realizado ya dos llamados a licitación pública internacional para el diseño, financiamiento, construcción y mantenimiento de centros educativos públicos, bajo el régimen de Ppp, por un plazo de 22 años.

El primer llamado se realizó el 24 de noviembre de 2016 y comprendió 15 centros Caif (Inau) y 44 jardines para educación inicial (Anep). El segundo llamado se realizó el 20 de abril de 2017; comprendió 23 escuelas, diez polideportivos y nueve polos tecnológicos (Anep). A la fecha están previstos dos nuevos llamados: el tercero incluirá 25 Caif y ocho escuelas; el cuarto sumará 51 liceos (Anep).

Son muchas las razones por las que la Ppp es una pésima opción para la educación pública. Algunas son de índole económica, entre ellas: se profundiza la política de otorgar exoneraciones tributarias y beneficios fiscales al gran capital, se reduce el potencial de generación de empleo que los nuevos centros podrían tener en el sector de la construcción, el costo de los edificios es más alto que con una licitación tradicional, se dejan en manos de privados terrenos que son públicos, la Anep puede tener que indemnizar al privado en caso de paros y huelgas, el Estado debe pagar cifras millonarias al privado en caso de terminar anticipadamente el contrato, etcétera. En esta instancia me centraré en las razones de índole educativa.

La Ppp incidirá en la definición de las políticas educativas. Preguntado acerca de si la Ppp supone privatizar la educación, el presidente de la Anep, Wilson Netto, respondió: “Las expresiones respecto a privatizar desde el punto de vista pedagógico la dirección educativa están totalmente fuera de lo que establecen las normas, y del espíritu y la vocación con los cuales se trabaja”.2 Pero la respuesta de Netto es falsa porque, de manera colateral, se da al privado la posibilidad de incidir sobre las propuestas educativas. La mayoría de las escuelas y liceos que buscan crearse a través de la Ppp son de tiempo extendido o completo. En función de ello, se fijan por contrato, a 22 años, los días y horarios de trabajo de la Anep en los centros. ¿Qué sucede si mañana deciden modificarse estas políticas, generándose la necesidad de disponer de los locales en días y horarios diferentes a los acordados? Nada obliga al privado a acceder: puede bloquear una política educativa. Y si aprueba un cambio será a costa de más dinero.
La Ppp incidirá sobre el uso que docentes y estudiantes hagan de sus centros educativos. La vida de los centros educativos trasciende las actividades previstas por la administración. De hecho, muchas actividades se desarrollan fuera del horario de clases: emergentes educativos, actividades de integración, salidas didácticas, paseos, convocatoria a padres, actividades de formación, organización y realización de eventos solidarios, proyecciones cinematográficas, bailes, ceremonias de egreso, muestras artísticas, etcétera. Dado que la Anep fijará por contrato con un privado los días y horarios de trabajo, existirán fuertes limitaciones a cualquiera de las actividades antedichas. Así se restringe toda iniciativa extracurricular de la comunidad educativa.
Se promueve una lógica de competitividad. La gran mayoría de las escuelas y los liceos del país llevan décadas denunciando la de-satención presupuestal de sus necesidades, especialmente la falta de cargos docentes y de gestión y servicios, y los problemas de infraestructura. En medio de esa realidad se pretende crear una minoría de centros educativos con rubros para mantenimiento, equipamiento, limpieza y seguridad. ¿A qué centro querrán los padres enviar a sus hijos? ¿Al que tiene goteras y en el que nadie cuida el ingreso, o al que es nuevo, limpio y seguro? ¿Qué niños y jóvenes son los que tendrán más posibilidades de acceder a los nuevos centros: los que disponen de un entorno adulto que los acompaña, o los que provienen de un contexto social adverso? ¿Qué niños y jóvenes quedarán en los liceos que carecen de las condiciones mínimas necesarias por omisión presupuestal?
Los criterios lucrativos de la empresa prevalecerán sobre los criterios pedagógicos. En el contrato a celebrar entre la administración pública y el privado se dejará en manos de este último la dirección, logística y organización del personal, insumos, equipos y todo otro ítem necesario para el diseño, la construcción y la operación de los centros educativos. Y si bien se establecen ciertos parámetros básicos para la aceptabilidad de los servicios, ¿qué sucede si una comunidad evalúa que, aunque se ajusten a los parámetros acordados con la Anep, los servicios son inadecuados? Nada impide, por ejemplo, que se exponga a los estudiantes al contacto con funcionarios no preparados para el trato con niños o jóvenes, funcionarios que, además, pueden rotar cada poco tiempo. En estas y otras posibles situaciones se despoja de su inherente función educativa a las tareas no docentes que se realizan en un centro educativo.
Los formatos constructivos no serán negociados con las comunidades. Desde hace algunos años el trabajo sindical en el área de la infraestructura permitió, al amparo de ciertas leyes, la instalación de ámbitos en los que se presenta a la comunidad el diseño de la obra a ejecutarse, para que aquélla pueda modificarlo a partir de su conocimiento de las necesidades locales y de valoraciones pedagógicas. De esta forma fue posible corregir a tiempo la insuficiencia de aulas proyectadas para el número de grupos existentes, la no previsión de bibliotecas y laboratorios, o la ausencia de baños en toda una planta. Sin embargo, las obras por Ppp tienen un formato predeterminado en los pliegos, que no fue negociado, y que sólo puede modificarse encareciendo los costos de la obra (si la empresa adjudicataria acepta, pues no tiene obligación de hacerlo). De esta forma se retrocede en materia de acuerdos, se desconoce el convenio 155 de la Oit (que dispone la obligatoriedad de negociar las condiciones de salud e higiene con los trabajadores) y se limita la negociación colectiva entre la Anep y los sindicatos de la educación.
Las instalaciones pueden ser usadas por el privado con fines no educativos. A pesar de que los centros se construyen en terrenos públicos, están privatizados en su uso. De hecho, el canon que la administración pública paga al privado es por concepto de “pago por disponibilidad”. Si cumple los “servicios” acordados, la empresa puede desarrollar actividades propias, fuera del horario de clases o en coincidencia con éste, y, de esa manera, generar ganancias adicionales. Si las asociaciones privadas y las ONG ingresan ya a los centros de educación pública con diferentes propuestas, imaginemos qué sucederá en edificios directamente administrados por privados. De esta forma se da ingreso a una lógica innegablemente mercantilizadora de los edificios educativos.
Se pierden cargos públicos en escuelas y liceos. En los centros educativos que queden comprendidos bajo el régimen de Ppp, los servicios de mantenimiento, equipamiento, limpieza y seguridad serán brindados por un privado. Eso significa que, al menos por dos décadas, el Estado renuncia a generar cargos públicos para esas funciones. Parece claro que la Ppp implica un recorte del Estado y, consecuentemente, un cercenamiento a la actividad sindical en el área de la educación pública (se limitan los ingresos). En el mismo sentido, la modalidad Ppp materializa una reforma del Estado en materia laboral, pues se violenta el mecanismo de concursos públicos como herramienta para contratar funcionarios. Y se limita el derecho laboral que existe en la administración pública de pedir traslado a otra dependencia: hay establecimientos en los que no habrá vacantes, en principio, por 20 años. Cierro este punto con una pregunta: ¿cuál será el destino de los funcionarios de limpieza y portería que se desempeñan en centros educativos cuyos edificios pasarán al régimen de Ppp?
Se estimula la pauperización salarial de los funcionarios de servicios del área educativa. Lamentablemente, miles de trabajadores uruguayos perciben el salario mínimo, por lo que están sometidos a una lógica de súper explotación a través de extensas jornadas laborales. Entre ellos se encuentran los trabajadores de los servicios. Con la modalidad Ppp se abren por 20 años las puertas de escuelas y liceos a empresas privadas de limpieza y seguridad. Se trata de una definición que se traducirá en una depresión salarial y una pauperización de las condiciones laborales de los funcionarios de servicios. Deplorable sea cual fuere la rama de actividad donde suceda algo así. Pero particularmente en el área de la educación, pues las condiciones de trabajo de los adultos en escuelas y liceos son parte sustancial de los procesos de formación de las futuras generaciones.
Se desvían cada vez mayores porcentajes del presupuesto educativo a manos privadas. Con una asignación presupuestal de aproximadamente 4,5 por ciento del Pbi a la educación (3 por ciento para Anep, 1 por ciento para la Udelar y 0,5 por ciento para actividades educativas ejecutadas en otros incisos) no han podido ser atendidas muchas de las necesidades que tienen los centros educativos. ¿Por qué sucede esto, si en los últimos 12 años (especialmente de 2005 a 2010) ha habido un incremento del presupuesto de la educación? Porque tal incremento se explica en parte por su orientación a organismos y políticas externos a la Anep y la Udelar: el Latu y el Plan Ceibal, el Mides y los Caif, el Inau y los centros adolescentes, etcétera. Y, al examinar el destino final de los recursos, constatamos que son desviados al área privada: Plan Ceibal –Negroponte, Caif–, Ong, Anep y sus tercerizaciones, etcétera. La modalidad Ppp refuerza ese camino de privatización del presupuesto educativo que ha recorrido el progresismo. De esta forma es probable que en unos años se alcance el 6 por ciento del Pbi para la educación, pero al precio de desviar gran parte a empresarios que lucran con la educación.
Se profundiza el proceso de mercantilización de la educación pública. El instrumento Ppp busca maquillar el déficit fiscal, garantizando el lucro empresarial. Se instala así el predominio de una lógica “eficientista” en el sector público, y en un sector tan sensible como la educación. Con la Ppp, el cumplimiento de una obligación pública (lógica del bien común) pasa a depender de intereses económicos privados (lógica del lucro).

LA INCLUSIÓN GENERA EXCLUSIÓN. En nombre del derecho a la educación, y a cuenta de transformar el sistema educativo para que sea “inclusivo y de excelencia”, el gobierno que preside Tabaré Vázquez, valiéndose del Codicen de la Anep, está promoviendo la creación de diferentes estructuras educativas paralelas a las del Estado, depositando en ellas una tarea a la que está obligado constitucionalmente.

De esta forma, cualquiera puede educar: un magnate dedicado a la tecnología informática, un banco, una iglesia, un centro comercial, una fundación, una Ong, un empresario que elude el fisco mediante cuentas off shore, o un grupo de vecinos que gestionan un comedor. Ahora se sumarán las Ppp, en su mayoría empresas dedicadas a la construcción que, gracias al Estado uruguayo, consiguen un préstamo barato con líneas del Banco Mundial o los fondos de las Afap, y una renta elevada y segura por al menos 21 años (y hasta 35 años). Ellas gestionarán centros educativos de los niveles inicial, primario y secundario.

Se continúa profundizando así un proceso de dependencia de las instituciones educativas respecto de las demandas y los requerimientos del mercado. Los currículos han perdido centralidad y su lugar lo ocupa la acreditación formal. Y el presupuesto público se desvía al sector privado. En definitiva, en nombre del derecho a la educación se está provocando una profunda degradación de la educación pública.

* Profesor de filosofía. Integrante del comité ejecutivo de Fenapes.

http://www.ceip.edu.uy/datos-estadisticos-depto-estadistica
http://www.enperspectiva.net/enperspectiva-net/entrevista-central-jueves-15-de-setiembre-wilson-netto-2/?fullpage

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El dia que se hizo una yerra humana en una estancia uruguaya.

“EL EPISODIO DE LA YERRA HUMANA”….

…..”Víctor Cristino Larrosa/ de esta vida es lo que queda/ el nombre, que es como un símbolo,/ una roja herida abierta./ Víctor Cristino Larrosa/ es un mártir de esta tierra/ más mártir que el Nazareno/ de la lejana Leyenda……”Víctor Cristino Larrosa/ es hijo de mujer negra / y su piel es del color/ oscuro como la tierra/siendo su madre la piona/ anduvo como una jerga/ aplastó entre los galpones/ el fardo de su cansera/ tiritó en las noches largas/ con la perrada pulguienta/ que lamían fraternales/ las interminables grietas/ de sus pies acribillados/ por la escarcha cuchillera”…….Víctor Cristino Larrosa/ tan solo once años cuenta/ y llena sus grandes ojos/ el agua de su tristeza”…..” Ay, el pioncito de Leoncho/ negros peligros le acechan……”Y al patrón se le ha ocurrido/ hacer distinta la fiesta/ marcando una res humana/ que eso sí, sería una yerra”….”Ay! que nueve hombres fornidos/ tu pequeño cuerpo aprietan/ y que una marca candente/ se hunde en tu espalda morena”….”Ay! que aun sigue tu martirio/ que allá en la vieja manguera/ te van a atar sobre un potro/ de una salvaje imponencia/ y reatarán tu pequeño/ sexo que está en florescencia. / Ay! que castraron tu vida/ Ay! que cegaron tu estrella”.. …..Fragmento del romance “Yerra Humana”, escrito por el payador uruguayo Carlos Molina Coitiño, (“El Gaucho Viajero” o “El Bardo del Tacuarí”) oriundo de la ciudad de Melo, Departamento de Cerro Largo.-

Este moreno que aparece en la foto, fue uno de los tantos personajes que caminó su decencia y su pobreza, sobre las calles de tierra de Vergara. Bueno y querido por todo el mundo. A veces se le nublaban los pensamientos y la vista producto del alcohol…Pero nada más. No se metía con nadie y hasta se sentaba en un rincón, para tratar de pasar desapercibido….

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Imagen: Víctor Cristino Larrosa (primero de la izquierda), en el Bar del
“Nono” Lucas en Vergara, año 1979

Los de mi generación le llamábamos “El Negro Cristino” o “El Tío Cristino” (por su característica de decirle “Tío” a todo el mundo). Y él nos correspondía, acompañándonos hasta la puerta del Liceo, diciéndonos bromas, conversando cosas banales del pueblo o estirando su profusa “jeta” para hacernos reír…
Sin embargo, sobre su lomo pesó durante toda la vida el estigma doliente de la “Yerra Humana”, que Carlos Molina, gran conocedor del tema, sin temor y en tono desafiante (como era su forma de ser), fue el único que se animó a denunciar esta terrible tragedia humana. Incluso la hizo aparecer en una revista “Al Rojo Vivo” que se editaba en Uruguay, durante la década de 1960.-
Más allá de que la historia se pierde en el silencio, de los muchos que se llevaron el secreto a la tumba. De que no hubo conocimiento ni intervención policial ni judicial y de que el mismo Cristino, siempre se mostró renuente a contar lo que le había pasado….

Lo poquito que se conoce es de acuerdo a los “díceres” de la época. Y lógicamente, los nombres trataron de “preservarse” y la historia una y otra vez se entrecruza, al extremo de que muchos han dicho que hasta mentira fue….
En los inicios de 1940, en una yerra que se llevó a cabo en un plantío de eucaliptos, cercana a una estancia del Leoncho (Novena Sección de Treinta y Tres) hacendados, “comedidos” y supuestamente, un médico, que se encontraban presentes, no encontraron mejor diversión que “castrar” y “marcar” a este negrito, que tenía once años de edad. Y que preparados por si moría en la detestable acción, habían cavado un pozo para enterrarlo….
Y fue Francisco Cardozo (hermano de Gil y de Laureano), conjuntamente con un viejo Guerrero de apellido, que eran contrabandistas con cargueros, quienes arribaron providencialmente a la estancia a “pedir carne”, en momentos que procedían a “jugar al blanco” con Cristino, luego de la detestable y cobarde “judiería” propinada. Y el mismo “Pancho” Cardozo, al tomar conocimiento de lo ocurrido, desenfundó el revólver y desparramó a los tiros y a los gritos a los asistentes a la yerra….

Pero todo se tapó con dinero…. Ésa y no otra, es la pura verdad.-
Y al parecer mientras Cristino era recluido en otra estancia distante para que se mejorara de las heridas inflingidas, se dice que a su señora madre, le compraron casa, le dieron terrenos en Treinta y Tres y en Vergara y dinero en efectivo para que también callara lo que sabía….
……”pero es que Pancho Cardozo/ es hombre de sangre entera/ y salva su niño mártir/ que hoy anda solo en la tierra/ como un clamor de justicia/ como una viva protesta/ frente a la cobardía humana/ que paraliza su lengua/ pues las leyes no castigan/ a la canalla opulenta”….

En el año 1975, Carlos Molina llegó a Vergara y estuvo parando en casa del “Nono” Lucas (con quien eran grandes amigos), durante un par de días.-
Actuó en el viejo cine DAZER, adonde pidió que llevaran a Cristino y recuerdo que al recitar “Yerra Humana” entre la condena directa y tajante al hecho, dijo entre otras cosas: “Varios platudos me han tirado anónimos por debajo de la puerta de mi casa en el Cerrito de la Victoria, amenazándome con la muerte para hacerme callar….Pero no lo lograron….Ni lo lograrán jamás “……
Es de acotar que también Molina comentó en ese acto, que años atrás había buscado el concurso de un Fiscal amigo para darle trámite al asunto y que se hiciera justicia con el acto cometido y que aquel le contestó: “Amigo, han pasado varios años. No se actuó en tiempo y forma. Lamentablemente, nada puedo hacer ante una causa que ya está prescripta”.-

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 22 de noviembre del 2016.-

¿Mitos de los agroquímicos?: Peligros y responsabilidades de un uso cuestionable.

¿Mito de los agroquímicos?
25.Sep.2017
Eduardo Gudynas

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Así como cada día hay más información sobre los impactos negativos de los agroquímicos también se conocen los enormes esfuerzos que deben hacer las empresas para defenderlos.

El caso más conocido involucra al herbicida glifosato, que “quema” las plantas. Su aplicación más común está atada a una variedad de soja modificada genéticamente que es resistente a ese químico. Entonces se aplica en los campos, y mata todas las malezas y plantas competidoras, y solo quedan esas sojas transgénicas en pie. Parece un instrumento maravilloso.

Sin embargo es un químico que fue indicado como “probablemente cancerígeno” en 2015 por un comité especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus hallazgos se sumaron a otros que alertan sobre los riesgos con la aplicación masiva de ese químico en los campos (1).

Los ejecutivos de la principal empresa manufacturera de ese químico, Monsanto, sabían con anticipación que la OMS emitiría esa evaluación, y estaban actuando para enfrentar la tormenta (2). Esto ahora se sabe gracias a una demanda en Estados Unidos que ha obligado la liberación de correos electrónicos y documentos de la compañía. Según los que siguen de cerca esas informaciones, quedaría en evidencia que la empresa apuntó a enfrentar aquel dictamen y a generar suficiente controversia pública para dejarlo en sospecha.

Una buena parte de la batalla se libró en la prensa. Un ejemplo fue un informe de la agencia de noticias Reuters que acusaba a un científico de EE.UU. que participó de aquel panel de no haber considerado datos que mostraban que el químico sería inocuo (3). Pero enseguida se supo que ese reporte de prensa tenía varios problemas, incluyendo referencias parciales a los dichos del científico y que la fuente pretendidamente independiente en realidad era un consultor de la propia Monsanto (4).

Según se informa desde varios frentes que han accedido a esos documentos internos, el plan de la corporación incluiría estrategias como “orquestar respuestas al grito”, esto es, promover debates de gran intensidad en los medios de manera de poner en duda la información científica y el papel de las agencias evaluadoras. También apuntaba a identificar y pedir a otras personas e instituciones que escribieran artículos, notas en blogs, mensajes en las redes sociales, etc. La propia empresa al menos en un caso proveía con textos básicos para que esas personas los re-escribieran y los mandaran a medios de prensa (5). Cuanto más barullo, más dudas.

No es mi intención aquí, ni es posible, dirimir quién es inocente y quién es culpable, y ese proceso judicial está en marcha en Estados Unidos. En cambio mi punto es que una dimensión clave alrededor de los efectos de los agroquímicos sobre la salud y el ambiente transita por el debate público. Los fabricantes de ese tipo de sustancias dicen que son maravillas e inocuas, pero a medida que se acumula información en contra, mucha de ella a partir de la cotidianidad de los productores y comunidades rurales, las rechazan por no ser científicas, rigurosas o serias.

Toda vez que un vecino denuncie que una de esas sustancias afectó su salud, enseguida aparecerá alguien que afirme que tiene información científica que muestra que eso no sería posible. Toda vez que un productor rural muestre que le quemaron su campo, responderá algún técnico que ese químico es magnífico y aquello fue un “accidente” por mal uso. Toda vez que un médico diga que sospecha que los cánceres aumentaron, otros científicos le reprocharán que no tiene información estadísticamente válida.

El ruido y la confusión se han vuelto parte de las herramientas para imponer a los agroquímicos. Algunos medios de prensa tienen responsabilidad en ello, especialmente en el sector agropecuario. Hay revistas que en lugar de alertar sobre los pro y los contra de los agroquímicos, parecen un catálogo de ventas.

Además, Uruguay es un “consumidor” de las decisiones de regulación y evaluación de otros países. El país tiene limitaciones para hacer sus propios estudios, y por ello, si los evaluadores en Estados Unidos, la Unión Europea, o las agencias de Naciones Unidas, dicen que no es malo, nuestro país seguramente copiará esos permisos.

Sin embargo es urgente actuar con cautela. En uno de las más recientes evaluaciones sobre esta situación, que se acaba de publicar en la revista Science, y que incluye a uno de los mayores expertos en este tema para el gobierno del Reino Unido, apunta en sentido contrario. Allí se concluye que asumir que los pesticidas que pasan por una batería de tests de laboratorio y ensayos de campo, sean ambientalmente benignos, incluso cuando se los usa a una escala industrial, es falso (6). Una aseveración muy fuerte que aquí, en Uruguay, debería llevar a la reflexión.

Y por razones como esa, ahora hay muchos que consideran que el uso de los agroquímicos para promover alimentos para una población creciente, es un mito. Esto se dice el reporte en los derechos a la alimentación presentado por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Traducido esto a Uruguay, se queda sin sustento el discursito gubernamental de que tenemos que aceptar los impactos de los agroquímicos por nuestra tarea de alimentar al resto del planeta. Es que tanto nosotros, como el resto de la población mundial, podríamos comer muy bien sin químicos.

Notas e informaciones adicionales

1. El estudio del comité de análisis de la OMC (en inglés): http://monographs.iarc.fr/ENG/Monographs/vol112/mono112-10.pdf

2. La empresa Monsanto rechaza esa calificación del glifosato; su posición en https://monsanto.com/company/media/statements/glyphosate-report-response/
Otro estudio científico señala que es improbable que sea cancerígeno: A review of the carcinogenic potential of glyphosate by four independent expert panels and comparison to the IARC assessment, G.M. Williams y colaboradores, Critical Review Toxicology, 2016, en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27677666

3. La nota de Reuters: Cancer agency left in the dark over glyphosate evidence, 14 junio 2017, https://www.reuters.com/investigates/special-report/glyphosate-cancer-data/

4. La evaluación sobre la nota de Reuters en Monsanto Spin Doctors Target Cancer Scientist In Flawed Reuters Story, Huffington Post, 18 junio 2017, http://www.huffingtonpost.com/entry/monsanto-spin-doctors-target-cancer-scientist-in-flawed_us_594449eae4b0940f84fe2e57

5. Un resumen de toda la situación en How Monsanto Manufactured Outrage At Chemical Cancer Classification It Expected, Huffington Post, 19 setiembre 2017, http://www.huffingtonpost.com/entry/how-monsanto-manufactured-outrage-at-chemical-cancer_us_59c17c88e4b0f96732cbc9f3

6. Toward pesticide vigilance, por A.M. Milner e I.L. Boyd, Science 357: 1232-1234, http://science.sciencemag.org/content/357/6357/1232.full
Recomiendo leer en detalle la excelente publicación Cultivos transgénicos en Uruguay, Aportes para una comprensión de un tema complejo, descargable en: http://colectivoogm.blogspot.com.uy

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7. Report of the Special Rapporteur on the right to food, Human Rights Council, 24 enero 2017, https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G17/017/85/PDF/G1701785.pdf?OpenElement

World Trade Center 7: la tercera torre, que colapsó SIN SER GOLPEADA POR NINGÚN AVIÓN.

World Trade Center 7: el caso de la columna 79

Alejandro Nadal 16/09/2017

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En una ceremonia para recordar los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, Donald Trump declaró que Estados Unidos no se dobla. Quizás quiso decir que su país no se doblega, pero utilizó el verbo doblar. Lo que sí se dobló ese día fatídico fue el acero de la columna 79 del edificio World Trade Center 7 y según la versión oficial, eso provocó el derrumbe de todo el edificio.

Pero, ¿qué es eso del WTC 7? Esta construcción de 47 pisos estaba ubicada a unos cien metros de la torre norte (WTC 1). El edificio no fue impactado por ningún avión, pero a las 5:20 de la tarde ese 11 de septiembre se colapsó sobre su propia huella en forma simétrica y a una velocidad muy cercana a la de una caída libre.

El análisis del Instituto nacional de normalización y tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) es la única investigación realizada por el gobierno estadunidense sobre el colapso del WTC 7. El estudio se publicó en 2011 (se puede consultar en nist.gov). Las principales conclusiones, así como la metodología empleada, revelan grandes deficiencias y simplemente no concuerdan con los hechos.

Ese estudio acaba de ser refutado de manera definitiva por una investigación independiente conducida en la Universidad de Alaska en Fairbanks (UAF) y patrocinada por la organización Architects and Engineers for 911 Truth, que agrupa más de mil 500 ingenieros y arquitectos que discrepan de la versión oficial sobre el colapso de las torres gemelas y del edificio WTC 7. Esta nueva investigación utilizó los planos originales usados por los constructores y estuvo dirigida por el Dr. Leroy Hulsey, director del Departamento de ingeniería civil de dicha universidad. La presentación detallada está disponible en media.uaf.edu.

Los principales resultados del estudio del NIST son los siguientes. Primero, el derrumbe de la torre norte (WTC 1) lanzó escombros hasta el WTC 7 y eso provocó incendios en varios pisos. Los sistemas de extintores no funcionaron apropiadamente y algunos de esos incendios se propagaron hasta el costado noreste del edificio. Segundo, esos incendios provocaron la expansión térmica de las vigas horizontales en los pisos inferiores hasta que una de ellas en el piso 13 (y con el número A2001 en los planos originales) se desprendió de la columna número 79 que proporcionaba apoyo a una sección importante de todo el piso. Ese desplazamiento de la viga A2001 provocó el colapso del piso 13 y eso causó el derrumbe en cascada de los pisos 13 a 5, dejando sin apoyo a la columna 79 para resistir fuerzas laterales, provocando que dicha columna se doblara. Esa distorsión de la columna 79 activó la falla estructural de todas las demás columnas hasta llegar a los pisos superiores y el penthouse del edificio. De acuerdo con el informe del NIST, eso explica el colapso de todo el edificio.

Por su parte, la investigación de la UAF identificó varias carencias fundamentales en el estudio del NIST. En primer lugar, el diseño de los componentes estructurales de la columna 79 y de las vigas A2001 y A2015 no habrían permitido el desplazamiento de las vigas y trabes tal y como concluyó el NIST. Aún suponiendo una expansión térmica exagerada, no se pudo haber presentado la pérdida de contacto entre esas vigas y la columna 79. Cabe señalar que el modelo matemático utilizado en el estudio de la UAF permite simular incluso condiciones más extremas de las que consideró el informe NIST. Esas corridas del modelo no permiten concluir que el colapso del edificio se hubiera llevado a cabo tal y como sucedió en los hechos.

Todo lo anterior conduce a una sencilla conclusión. El edificio WTC 7 no se colapsó debido a los incendios que se desataron en varios de sus pisos el 11 de septiembre. El modelo utilizado por el NIST no permite simular el derrumbe que, como lo muestran múltiples videos, se llevó a cabo en casi perfecta simetría y a la velocidad de una caída libre (al igual que el colapso de las torres gemelas WTC 1 y WTC 2).

El estudio de la UAF también concluye que la falla estructural de una sola columna no pudo haber generado el desplome en cascada de todas y cada una de las demás columnas y vigas en el edificio. Cabe señalar que el WTC 7 tenía unas 40 mil toneladas de acero estructural y que el material combustible que alimentó los incendios era simple inmobiliario de oficina, incapaz de alcanzar la temperatura necesaria para fundir acero. Por eso el estudio NIST buscó explicar el colapso a través de fallas estructurales. Pero la investigación de la UAF anula las conclusiones de lo que se ha convertido en la versión oficial.

Las mentiras que rodean el colapso del WTC 7 permiten correr el velo de lo que realmente sucedió con las torres gemelas. Hoy quizás a muy pocos les importan estos hechos. Pero la realidad es que los pueblos de Afganistán e Irak siguen sufriendo las consecuencias y en Estados Unidos cualquier persona puede ser arrestada y confinada (incluso torturada) sin derecho a un juicio por la simple sospecha de tener vínculos con terroristas. Son razones suficientes para no olvidar.

Fuente:
https://www.jornada.com.mx/2017/09/13/opinion/026a1eco

La vergonzosa y extrema desigualdad en Brasil

En Brasil, un trabajador que cobra salario mínimo tiene que trabajar hasta 19 años para recibir los mismos ingresos mensuales de un súper rico en el país

Publicado: 24 septiembre 2017

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São Paulo 25/09/2017 – El debate público sobre la reducción de las desigualdades en Brasil es urgente y necesario. Hoy, una persona que recibe un salario mínimo, tendría que trabajar hasta 19 años para ganar lo que obtiene en 1 mes un brasileño del privilegiado grupo del 0,1% más rico del país. Es más: sólo seis personas acumulan la misma riqueza que los 100 millones de brasileños más pobres, es decir, la mitad de toda la población del país. El 5% más rico de Brasil se queda con la misma proporción de ingresos que el 95% de la población.

Es una situación injusta e insostenible. Pero también reversible. Es lo que revela el informe La distancia que nos une lanzado hoy por Oxfam Brasil. El documento presenta una serie de datos sobre la desigualdad socioeconómica del gigante latinoamericano y posibles caminos para llevar al país a una situación más justa y libre de tantos desequilibrios sociales.

“Tenemos que hablar sobre nuestras desigualdades y los caminos que existen para reducirlas”, afirma Katia Maia, directora de Oxfam Brasil. “Si en el mundo la desigualdad ya es algo aterrador, en Brasil la situación es todavía más dramática. Este informe es nuestra contribución al importante debate sobre la reducción de las distancias en nuestra sociedad”, explica.

En las últimas décadas, Brasil ha reducido las desigualdades sacando a millones de personas de la pobreza y con ello elevando la base de la pirámide social. “Pese a los avances, nuestro país no ha logrado dejar la lista de los países más desiguales del mundo. El ritmo es lento y más de 16 millones de brasileños y brasileñas viven por debajo de la línea de pobreza”, explica Katia Maia. Y las previsiones para los próximos años no son nada alentadoras. Según el Banco Mundial, sólo en 2017 hasta 3,6 millones de personas pueden caer otra vez en la pobreza.

Para la directora de Oxfam Brasil, esa situación es inadmisible y necesita un frente común de toda la sociedad trabajando para solucionarla. “Existe una distancia absurda entre la mayor parte de la población brasileña y el 1% más rico, no sólo en relación a la renta y riqueza, sino también en relación al acceso a servicios básicos como salud y educación. Atacar esta cuestión es responsabilidad de todos y todas. Hay muchas ideas y propuestas circulando, algunas incluso forman consenso en la sociedad. Lo único que no se puede hacer es ignorar el problema y dejarlo de lado. Estamos en el mismo barco”.

El debate propuesto por el informe La distancia que nos une de Oxfam Brasil es urgente no sólo por la situación de desigualdad extrema, sino también por el reciente y preocupante retroceso en derechos que el país vive, algo inédito desde la reapertura democrática del país. La desigualdad es uno de los mayores obstáculos para continuar reduciendo la pobreza en Brasil.

“Toda la trayectoria de reducción de desigualdades que se venía cumpliendo desde la proclamación de la Constitución de 1988 ha sido interrumpida, y estamos dando muchos pasos atrás en la garantía de derechos a la población. Mientras tanto, la concentración de renta y patrimonio sigue intacta.”, afirma Rafael Georges, Coordinador de Campañas de Oxfam Brasil.

Con el informe La Distancia que nos une, Oxfam Brasil pretende contribuir y presentar soluciones al debate sobre las desigualdades en Brasil, destacando que todas las personas, independientemente de su clase social, sufren las consecuencias. La desigualdad extrema genera conflicto social, aumenta la violencia y crea inestabilidad política. “Brasil sólo podrá decir que es realmente un Estado de derecho si ofrece mejores condiciones para su población. Y eso no es exactamente lo que viene sucediendo”, define Oded Grajew, presidente del Consejo Deliberativo de Oxfam Brasil. “Las desigualdades entre pobres y ricos, negros y blancos, mujeres y hombres no son un problema de pocos, sino un problema de todos y todas. Esta es la distancia que nos une”, concluye Oded Grajew.

Sobre Oxfam Brasil – Organización brasileña que trabaja para combatir las desigualdades en sus más diversas formas. Oxfam Brasil es parte de la confederación internacional Oxfam, formada por 20 organizaciones que actúan en 94 países, con el propósito de construir un futuro libre de desigualdades y de la injusticia de la pobreza. http://www.oxfam.org.br

ALGUNOS DE LOS PRINCIPALES DATOS DEL INFORME:

En Brasil, una persona que cobra un salario mínimo mensual tendría que trabajar 19 años para ganar lo que recibe en un mes un brasileño del privilegiado grupo del 0,1% más rico de la población.
Manteniendo la tendencia de los últimos 20 años, las mujeres brasileñas solo tendrán equiparación salarial con hombres en 2047 y negros ganarán lo mismo que blancos solamente en 2089.
Siguiendo el ritmo actual de reducción de desigualdad – desde la transición democrática -, a Brasil le costará 35 años para alcanzar el actual nivel de igualdad de ingresos de Uruguay y 75 años para llegar a los estándares del Reino Unido.
Seis brasileños concentran la misma riqueza que toda la mitad más pobre de la población, más de 100 millones de personas.
Gastando R$ 1 millón al día (cerca de USD $320 mil), los seis mayores billonarios brasileños, juntos, llevarían 36 años para agotar todo su patrimonio.
Brasil podría recaudar cerca de R$ 60 mil millones más en impuestos cada año (USD $19 mil millones), que equivalen al doble del presupuesto para el Programa Bolsa Familia, o casi tres veces el presupuesto federal para la educación básica, solo con quitar la exención de impuestos sobre beneficios y dividendos de los grandes inversores.

Mapuches: Benetton robó tierras y el estado argentino las vendió “con indios adentro”

Mapuches: “Se venden tierras con los indios adentro”
por Leandro Lutzky

religion

El pueblo originario tiene una historia milenaria de resistencia, atravesada por la conquista española de América y la batalla contra las empresas y grandes terratenientes del siglo XXI. En la actualidad, argentinos y chilenos cuestionan incluso su identidad y no son reconocidos por casi nadie. ¿Cómo lograron sobrevivir? ¿Cuál es su presente? ¿Dónde habitan? ¿Cuántos son?

Desde el arribo del imperialismo español al continente americano hasta hoy, los mapuches y sus siguientes generaciones pudieron mantenerse con vida. Sin embargo, para comprender cómo lograron subsistir a través de los siglos ante los embates de la conquista europea y, posteriormente, la conformación de Argentina y Chile como Estados nacionales, es necesario entender la composición de estas comunidades indígenas.

A diferencia de otros colectivos sociales multitudinarios donde la dirección recae en una sola persona, como por ejemplo el catolicismo con el papa, o en un país democrático con su respectivo presidente, canciller o primer ministro, en el pueblo mapuche no existe una voz de mando superior, por eso resultó imposible su desarticulación. O, mejor dicho, su exterminio.

Haciendo patria, antes que Argentina y Chile

El periodista argentino Adrián Moyano, autor del libro ‘Crónicas de la resistencia mapuche’, se inclina por esta idea: “El argumento que explica esa resistencia es la falta de centralización política, distinto a otros pueblos que residieron en lo que hoy conocemos como América. Cuando llegaron los españoles al territorio mapuche, aproximadamente en 1540, no encontraron cabezas que cortar. Al contrario, se toparon con un ejercicio multitudinario de la soberanía en muchas agrupaciones que no reconocían un liderazgo único. Los españoles podían pactar con algún ‘Lonko’ —referente de alguna comunidad—, pero había muchos más dispuestos a sostener su independencia y libertad”.

Este vasto y diverso grupo social se compone de cientos de comunidades que respetan sus propios sistemas de organización y representatividad, dispersas en Argentina y Chile. A priori, podría pensarse que sobrevivieron a la invasión europea porque los visitantes focalizaban su poder en Perú, debido a su claro potencial extractivo vinculado a la minería —de ahí la famosa frase regional, cuando se compra algún producto costoso de ‘me cuesta un Perú’—. Es frecuente escuchar que el Cono Sur no era muy trascendental en el marco militar para los planes de España, a pesar de haber conformado el Virreinato del Río de la Plata en 1776.

Sin embargo, Moyano desestima esta hipótesis y sostiene que la supervivencia fue el resultado de una serie de sangrientos combates con los españoles y estrategias guerrilleras de los indígenas: “La Corona española se diseminó también en sectores donde no había riquezas materiales, desde la perspectiva de la minería en aquellos tiempos. Esto se debió a su intento por conquistar el territorio mapuche, de hecho, se fundaron siete ciudades al sur de Biobío, región de Chile. También hubo expediciones puntuales desde Buenos Aires hacia el corazón del territorio mapuche, al este de la cordillera. Estas ciudades florecieron de forma importante y hasta una generación española creció allí, pero hubo una gran insurrección aborigen hacia 1598 que los expulsó al norte de Biobío, a sangre y fuego”.

En las escuelas y centros de estudios de Argentina poco se enseña sobre los enfrentamientos previos a la gesta revolucionaria de José de San Martín y Simón Bolívar, que comenzaba a vislumbrar la posterior independencia continental. Sean conquistadores o rebeldes que se opusieron al imperio, lo cierto es que la historia fue escrita por hombres blancos. Sin embargo, según relata el experto, que dedicó gran parte de su vida interiorizándose en la cultura mapuche, los indígenas tuvieron sus propias batallas patrióticas mucho antes de 1810, año en que se desató la Revolución de Mayo en Buenos Aires.

“En 1553 tuvo lugar la primera victoria significativa mapuche. Incorporaron varias innovaciones tecnológicas, aprendidas del invasor porque uno de los referentes estuvo cautivo en buena parte de su niñez y adolescencia. En 1570, las propias crónicas españolas describen que el pueblo mapuche impuso un escuadrón de caballería y fueron cambiando las formas de combatir”, destaca Moyano. Además, agrega que “recién hacia 1620 los españoles, a casi un siglo de llegar, iniciaron una guerra donde estaban bien marcadas las fronteras indígenas”. “Más cerca en la historia, fueron valoradas por militares de Buenos Aires y de la nación las capacidades mapuches y su conocimiento del terreno”, añade.

Dos millones

El reportero explica que para mencionar a los mapuches “hay que hablar de pueblo, porque en el orden jurídico internacional los pueblos gozan de derechos distintos a las minorías y otros tipos de conformaciones societarias”. A su vez, opina que sufren “una situación de sujeción colonial que se plasmó sobre fines del siglo XIX” por parte de Argentina, “con la Campaña del Desierto”, y Chile, “con la Pacificación de la Auracanía”. Sobre estos procesos para extender los dominios estatales en territorios indígenas, considera: “Esto se perpetró a través de un genocidio aún no aceptado por el Estado, entonces no puede ser reparado”. Cualquier similitud con el Genocidio Armenio —donde se estima que murieron más de un millón de personas bajo el Imperio Otomano—, todavía sin ser reconocido por Turquía, es pura coincidencia.

Según los cálculos del especialista, en Argentina hay unas 60 comunidades en la provincia de Neuquén, 120 en Río Negro, 80 en Chubut y otros grupos con cantidades menores en Santa Cruz, La Pampa y provincia de Buenos Aires, aunque destaca que “la mayoría de ellos está en las ciudades”. También suma un dato clave: “A grandes rasgos, a uno y otro lado de la Cordillera de Los Andes —frontera natural que divide a Chile y Argentina—, hay dos millones de personas que practican o se sienten parte de la cultura mapuche”.

Indígenas vs medios

Fernando Jones Huala, hermano de Facundo —referente mapuche encarcelado desde el 27 de junio tras un pedido de extradición desde Chile—, se reúne con periodistas en un bar de la Ciudad de Buenos Aires. Está acompañado por Daniel Loncon. Ambos vinieron a la capital de Argentina en una especie de misión diplomática indígena, en su carácter de voceros de la comunidad Pu Lof en Resistencia del departamento de Cushamen, provincia de Chubut, al sur del país.

Aquel recóndito escenario, alejado del ruido capitalino, se hizo popular tras la desaparición forzosa de Santiago Maldonado; se encontraba en ese lugar la última vez que lo vieron con vida hasta que un operativo de Gendarmería irrumpió en la zona y desde ese entonces se desconoce el paradero del joven artesano.

Ambos están vestidos de un modo occidental (al igual que otros miles) y pasan completamente desapercibidos por cualquier ciudadano porteño, más allá de sus rasgos ancestrales. Tranquilamente se los podría confundir con los típicos estudiantes u oficinistas que suelen transitar por la puerta del café. Antes de comenzar el reportaje, Fernando solicita unos minutos para ponerse la vincha mapuche en la cabeza, símbolo característico de su identidad. O, al menos, así se muestra frente a la prensa.

Se lo ve cansado, no expresa ideas con tanta fluidez, a diferencia de su compañero. En los últimos días, muchos medios locales lo ridiculizaron por su pasado ‘flogger’, una moda fugaz que predominó en adolescentes con peinados y ropas excéntricas, sumado a un baile característico, que tenían como patrón común el simple hecho de subir fotos al sitio Fotolog, que causó furor. De esta forma interpelan sus raíces y le restan legitimidad a un reclamo territorial histórico. Sin embargo, el estigma no es un invento porteño: “Acá nos dicen chilenos, pero del lado chileno también dicen que los mapuches son argentinos, y que se vuelvan. Lo que sucede allí es el espejo de lo que ocurre en Argentina”. La montaña divide el territorio entre ambos países, pero no su discriminación.

Jones Huala considera que “en Argentina hay más mapuches que en Chile, por la extensión territorial”, y agrega que en las tierras trasandinas “se los acorraló” porque “el terreno es más angosto y se les hizo más fácil”. En ambos lados de la cordillera, dentro del territorio ancestral, “prácticamente el 80% de la población es de origen mapuche”, grafica, “pero no todos se reconocen como tal”.

“El Gobierno busca un escenario que valide la represión”

Según Adrián Moyano, los grupos originarios “reclaman la recuperación de su libre determinación y el derecho a su autonomía”, y había detallado: “Así lo establece el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la ley 24.071 en Argentina y la declaración de derechos humanos de pueblos indígenas de Naciones Unidas, donde se habla claramente de varias cuestiones que están sobre el tapete en la Sudamérica de hoy”.

En esa misma línea, Jones Huala puntualiza: “Al Estado le pedimos que reconozcan el genocidio contra los pueblos originarios y la ilegalidad que perpetúan al no cumplir las leyes que protegen el derecho indígena. Exigimos el cese a la persecución política e ideológica para los referentes.Deben mostrar soluciones concretas a este conflicto histórico”. Por otro lado, arremete contra el Gobierno de Mauricio Macri: “Ellos buscan generar un escenario que les valide esta represión política e institucional”.

Muchas preguntas surgen a partir de los históricos reclamos indígenas. En caso de que sus reivindicaciones prosperen, ¿cómo se distribuirían las tierras? Fernando responde: “No podemos hablar de hectáreas si no están dadas las condiciones previas. En su momento se sacarán los cálculos de cuántas extensiones corresponderán de acuerdo a la ubicación geográfica y al número de familias que se establezcan en el lugar”.

Además, dice que “no es algo tan lejano ni complicado”, pero va más allá: “Ya existen comunidades que viven en sus propias tierras, principalmente cerca de la cordillera, cultivando su propia comida y manteniendo costumbres y su autonomía, hasta incluso medicinal. Todo en su justa medida, porque también hay que convivir con el entorno”. Y cierra su idea: “En las ciudades es difícil de imaginarlo porque no se trabaja para conseguir el alimento o el agua, se trabaja para conseguir la plata”.

“Sabemos cómo Benetton se apropió del territorio”

Si antes el principal enemigo de los mapuches era el imperialismo español y su sed de sometimiento indígena, ahora la lucha es contra los grandes terratenientes y los distintos gobiernos que supieron desoír todas sus demandas, y también enfrentarlas. Puntualmente, el pequeño distrito de Cushamen presenta el contexto más llamativo, que tomó mayor resonancia tras la desaparición de Maldonado.

“El grupo Benetton compró aproximadamente 900.000 hectáreas, pero tiene cerca de un millón y medio. O sea, esas más de 500.000, ¿son un plus que apareció mágicamente?”, bromea, pero el ‘werken’ (autoridad mapuche) sentencia: “Los que somos de la zona sabemos cómo se fue apropiando de las tierras: moviendo el alambre y modificando los planos. La mayoría de los espacios apropiados tienen un alto nivel de productividad”.

Daniel Loncon suma antecedentes de esta injusta repartición: “En el 1900, después de la Conquista del Desierto, el Estado argentino dio algunos terrenos a comunidades. Pero eran tenencias precarias, con títulos a 20 años, y una vez vencido ese plazo pasaban a ser tierras fiscales administradas por el Gobierno. El gran negocio inmobiliario de la Patagonia también lo hizo el Estado, vendiendo muchas tierras a bajos precios. Así comenzaba el despojo de esas comunidades por parte de empresas”.

Según explica, esta campaña militar se financió con capitales extranjeros, sobre todo ingleses, y “después llegó la repartija”. “Todo figura en el Archivo General de la Nación, no es ningún invento nuestro”, argumenta. Además, recuerda la vida de su padre: “Mi viejo empezó a trabajar en esos terrenos, que después en los ’90 se vendieron al grupo Benetton. Era peón de campo, arriaba miles de ovejas y vacas, pero nunca hablaba de sindicalismo o agremiarse. La UATRE —el gremio— iba y se comía un asado con los capataces y se volvían. Se trataba mejor a los animales que a los empleados”.

Bolivianos residentes en Argentina portal un cartel mientras bloquean una avenida en el barrio de Flores en Buenos Aires, Argentina, el 5 de abril de 2006.Argentina tiene trabajo esclavo en pleno siglo XXI
Este grupo empresario tiene cerca de la comunidad “una especie de museo que muestra cómo eran los indios antes, con flechas y todo”, señala, aunque ironiza: “A unos metros está a los tiros con los indígenas contemporáneos”.

Cabe mencionar que en 2006 se sancionó la ley 26.160, que evita los desalojos en territorios indígenas y plantea hacer un relevamiento de estas zonas y sus comunidades. En noviembre vencerá esta legislación y el Congreso aún no garantizó su prórroga. Por su parte, Loncon estuvo a cargo de la recopilación de datos y notó que “hubo muchos corrimientos de los límites establecidos”. Sobre ellos, ejemplifica: “Hubo varios alambrados en zonas donde no se sabía cómo estos nuevos dueños obtuvieron los terrenos”.

“Se vendieron las tierras con los indios adentro”

El entrevistado desconfía de las instituciones que deberían inspeccionar la posesión de tierras en el país sudamericano: “En Chubut el encargado de controlar es el Instituto Autárquico de Colonización y Fomento Rural, que administra toda la tierra pública en la provincia. No hace mucho tiempo tuvo a sus principales referentes procesados por venta ilegal de tierras”, se alarma, y lanza más responsabilidades a la administración pública: “Hay que entender que para que los actores privados entren en este negocio, tuvieron que haber generado las condiciones burocráticas y administrativas para que suceda. Ellos sostienen que hacen todo en buena ley, porque el Estado los avaló”.

Y suma: “En la Patagonia es muy común decir que ‘se vendieron las tierras con los indios adentro’, pero es literal. Lo vimos en muchas comunidades, donde siguen desarrollando su vida pero no saben que están dentro de un predio mucho mayor que está en venta en alguna inmobiliaria de la capital u otra parte del mundo”. En este entramado inmobiliario, hay muchos artilugios denunciados por cientos de activistas del sur argentino. El más conocido es la quema de bosques nativos protegidos por ley, que una vez cometido el atentado, pierden su amparo legal: “El gobernador Mario Das Neves había denunciado públicamente a Facundo Jones Huala por eso, pero después no hizo ninguna presentación judicial. Se lo criminalizó y condenó socialmente como el desalmado y responsable de esos incendios, pero nadie le consultó al gobernador quién fue el culpable. Fueron intencionales, con el fin de que en cinco o diez años esas tierras se puedan lotear y vender”.

¿Cómo se producen tantos ilícitos en torno a un mismo problema? ¿Acaso los mapuches no tienen acceso a la Justicia? “Hay antecedentes de reclamos judiciales hechos por las comunidades, pero todos se pierden en vencimientos de plazos, trabas burocráticas o por el simple hecho de que casi no hay abogados abocados a esta clase de conflictos”, resume Daniel.

El vocero de Cushamen piensa que este es “un problema político y el Gobierno responde con represión”, y explaya: “Hoy el emergente es la desaparición forzosa de Santiago Maldonado, pero la causa de fondo es la lucha mapuche por las tierras, contra el latifundio”. Mientras la entrevista se extiende del tiempo estipulado, y Daniel nota que ya no podrá atender a otros periodistas, vocifera: “Si la disputa por la tierra no se resuelve, tememos que haya muchos más Santiagos.Nuestro pueblo está consciente y va a seguir luchando por estos espacios. A medida que más gente lo va comprendiendo, más se van solidarizando. Muchísimas personas se están sumando”.

“Somos terroristas de ideas”

El representante mapuche sigue reflexionando: “Tenemos muchos muertos y desaparecidos con el trasfondo de las tierras. Si Santiago hubiese sido mapuche, esto hay que decirlo, no hubiésemos tenido a 250.000 personas reclamando en Plaza de Mayo”. Y también justifica el motivo de su visita a la ciudad, para difundir su mensaje: “Los medios, con su deformación de la realidad, dijeron que queremos un Estado aparte, independiente, separatista. En 2009 algunos periodistas nos preguntaban si queríamos una balcanización de la Patagonia. El reclamo territorial tiene que ver con la lucha contra el latifundio, extractivismo y la apropiación de las tierras por grandes corporaciones. Nosotros decimos que somos terroristas de ideas”.

Por otro lado, interpela a los lectores: “¿Qué pensaría la población argentina si dijéramos que nos olvidemos de la Guerra de las Malvinas o los 30.000 desaparecidos por la dictadura?”. Y profundiza: “Así como se habla del Holocausto judío o del Genocidio Armenio, la sociedad debe preguntarse por el genocidio originario. Esto no empieza con la dictadura, antes hubo campos de concentración, hasta en la Isla Martín García, allí se inauguraron crematorios. Hubo deportaciones masivas de nuestra gente a los ingenios azucareros de la provincia de Tucumán, incluyendo la separación de hombres y mujeres en un claro atentado étnico. Un ‘etnocidio’. Hubo una serie de atrocidades cometidas hacia nuestro pueblo, pero parece que el Estado hoy no lo ve”.

Mientras bebe un vaso con agua, recibe un mensaje con información alarmante: “Hay gendarmes en el gimnasio del Maitén —una localidad sureña—, la zona sigue militarizada. Se movieron unos kilómetros, pero siguen ahí”. También añade un dato de color: “Un fiscal ya dijo que hay más seguridad privada en esta clase de estancias que para el resto de la población”.

Mapuches reprimiendo mapuches

Los altercados entre los activistas y las fuerzas de seguridad son frecuentes, pero algunas prácticas reflejan absoluta crueldad: “Cuando hay tensión y acciones de protesta, la jefatura de Policía manda a sus efectivos mapuches en la primera fila y se generan momentos de insultos. ‘Vos sos tan indio como yo’, les gritan a los uniformados”. También relata que en la comunidad de Nahuel Pan —otra pequeña localidad— es famoso el reclutamiento que hace el ejército para el servicio militar. “El tema es que después los mandan a desalojar a sus propias familias. Eran sobrinos desalojando a tíos y nietos desalojando abuelos, en algunos casos hermanos también. Esa grieta todavía no se puedo zanjar”, describe.

En el marco educativo también se desarrollaron maltratos de todo tipo: “Para el Estado, el indígena siempre fue como un menor de edad que no puede decidir, entonces decide sobre nosotros. La cuestión del padrinazgo, que te obligan en cuarto grado a jurarle a la bandera, y otras cuestiones que niegan tus orígenes y te hacen perder la identidad, es muy perverso. A mi vieja, cuando la castigaban en la escuela, la llevaban a la esquina con una bolsa de maíz en las rodillas. Era muy común que cuando alguien hablaba en idioma mapuche, lo azotaban con un puntero. ‘Poné la mano. ¡No hables como indio!’, le decían. Eran torturas en el ámbito escolar”.

¿Qué se puede esperar?

Para planificar una nueva distribución territorial hacia los pueblos que habitan la zona desde mucho antes que el hombre blanco, o mejor dicho, que el Estado devuelva algunas de las tierras arrebatadas, es necesario saber cuántos terrenos serán considerados, sus extensiones y la cantidad de familias que los pretenden. A 11 años de haberse sancionado la legislación que promueve este análisis previo, fundamental para conocer el posterior campo de acción, solo “se llevó a cabo alrededor del 50% del Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas”.

El dato es confirmado por la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Jimena Psathakis, quien acaba de tomar el cargo, aunque aún no asumió de forma oficial. “El cambio de dirección se debió a un movimiento interno del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”, dijo un vocero de su equipo de prensa. No es un puesto fácil de ocupar, la tensión aumentará, a menos que se atiendan las demandas.

Consultada para este artículo, la funcionaria informa que “de las 1.600 comunidades identificadas en todo el país, existen 824 que tienen concluido o iniciado el proceso del relevamiento”, y detalla que “423 casos” finalizaron el informe mientras que “401” todavía se están desarrollando. Además, explica que “durante el 2016 y el primer semestre de 2017 se llevaron a cabo 114 relevamientos territoriales en distintos lugares del país”.

Sin embargo, se le hizo la siguiente pregunta: ¿De qué manera actuará el instituto frente al histórico reclamo indígena de posesión de tierras ancestrales? A lo que Psathakis contesta: “Si bien la Ley 26.160 es de emergencia, ya que suspende los desalojos de las comunidades indígenas, el derecho a la posesión y propiedad comunitaria está consagrado en la normativa nacional y en los tratados internacionales ratificados por Argentina”.

Y finaliza: “Esta legislación de emergencia insta al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas a realizar el relevamiento técnico, jurídico y catastral de la situación dominial de las tierras ocupadas por las comunidades indígenas, pero no resuelve la cuestión de fondo que es la regularización dominial de la propiedad comunitaria aborigen. Hay diferentes proyectos de prórroga de la Ley 26.160 que están siendo analizados en el Congreso de la Nación. Somos optimistas con que se pueda llegar a una solución favorable para los pueblos indígenas”.

¿Y ahora? El conflicto territorial está muy lejos de resolverse.

Ivonne Trías: uruguaya y anarquista.

Entrevista a Ivonne Trias*
18 Sep 2017
| Por:
Hemisferio Izquierdo
Original en: https://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2017/09/12/Entrevista-a-Ivonne-Trias

religion


Hemisferio Izquierdo: ¿Cuales son los principales aportes del pensamiento y el movimiento libertario a las luchas populares por el socialismo?

Ivonne Trías: Una precisión inicial: el movimiento libertario actual es una constelación de grupos diversos con prácticas antiautoritarias, antirrepresentativas, antipatriarcales y de acción directa sin que por ello pueda definirse como anarquista. Ni es necesario. Sin embargo, para reseñar aportes históricos sí me referiré al anarquismo.

Los aportes hay que buscarlos en su praxis. Tanto en sus prácticas organizativas y sus procedimientos para decidir como en su reflexión teórica continua. Esa es su garantía para responder adecuadamente a los grandes cambios del capital y de sus formas de dominación.

Se conoce bastante la revuelta de Haymarket en 1887 y los mártires de Chicago; el desempeño libertario en la revolución española de 1936-1939 y algo sobre la rebelión de los marineros de Cronstadt, en 1921, en Rusia. También se ha estudiado el aporte libertario en la formación de sindicatos clasistas en todo el mundo. Pero vale la pena citar algunas experiencias poco conocidas, como la de Baja California mexicana (1910-1920) con Ricardo Flores Magón, o la creación de la menos conocida aún Federación Anarquista Oriental con Japón, China, Corea, Vietnam e India (1928). Y sobre todo la experiencia del movimiento coreano –durante su exilio en Manchuria– que organizó la defensa de una zona liberada creando una estructura administrativa regional socialista en Shinmin, desde 1929 hasta su derrota por la invasión japonesa en 1931. En plena lucha por la independencia, el anarquismo coreano tuvo que discutir el carácter anticolonialista de la lucha, si debía centrarse en los sectores rurales o en los nacientes sectores fabriles urbanos. Tuvo que discutir –como en todas partes, siempre– el gran tema de la defensa y el acercamiento a sectores del ejército independentista. Discutió la amplitud de las alianzas y la marcha de la comuna autogestionada en el territorio liberado, un federalismo libertario con tres niveles de consejos: municipales o de Aldeas, distritales y de Área o Regionales. Así se promovió la creación de juntas que decidían por democracia directa. A pesar de la derrota, el Movimiento de Aldeas Autónomas fundado por la FAC (Federación Anarquista Coreana) y los sindicatos en 1945, se mantuvo hasta mediados de 1970. Esta experiencia resulta hoy un importante aporte para los nuevos movimientos antiestatistas, socialistas y federalistas en Rojava, por ejemplo, en el Kurdistan occidental. Afrin, Kobane y Cizire, tres cantones de Rojava, declararon en marzo de 2016 su voluntad de organizarse bajo un sistema federal. No quieren ser un Estado-nación, sino una zona autónoma donde las decisiones no las toma un Gobierno representativo sino la asamblea de una calle o de un pueblo. Allí se practica el cooperativismo agroindustrial, la autoorganización, autoadministración y autodefensa popular y las mujeres han roto viejas estructuras patriarcales.

Respecto a los aportes teóricos es interesante ver cómo los autores libertarios hoy ponen en discusión los textos de Proudhon y Bakunin con los de Spinoza y luego los de todos ellos con los de Nietzsche, Foucault, Deleuze. O Negri. ¿Sobre qué temas? En primer lugar por supuesto sobre la libertad. Ponen en discusión el esencialismo, el estructuralismo, la política prefigurativa, la ética. Toman nota de la caducidad de las ideas de la modernidad, su fe en el progreso constante, en la bondad de la ciencia; su confianza ciega en la Razón. Discuten la idea, heredada de la modernidad, de “revolución política” (nuevo Estado, nuevos dirigentes, nueva constitución) y le oponen la idea de una revolución social y económica. Y siguen encontrando la manera de compartir la reflexión , y la imaginación política para descifrar esta época y habitarla.

Hemsiferio Izquierdo: ¿Cómo ve la acción política del movimiento libertario en la actualidad? ¿Cuales son los principales ejes de acción y encuadres estratégicos?

Ivonne Trías: Ese amplio movimiento libertario que empezó a desperezarse de su siesta hace unos cincuenta años, tuvo un empuje en torno al cambio de siglo con los movimientos altermundialistas y vive desde hace unos diez años una extraordinaria revitalización: Exarchia, el barrio anarquista de Atenas (desde 2008); la ocupación y gestión de las plazas en Madrid, Barcelona, Nueva York y El Cairo (2011), Tashin (2012), Estambul (2013), París (la Nuit Debout) y la experiencia kurda en Rojava (2016). Algunos de estos encuentros continúan y adquieren consistencia, otros se agotan en un asambleísmo inoperante.

Desde una óptica proudhoniana el movimiento libertario actual parece estar en condiciones de hacer lo que debe, o sea: “rendir cuenta, de manera concreta, de todos los poderes que nos aplastan y nos dominan, en el terreno económico (teoría del valor), político (nacimiento y base del Estado), ideológico y simbólico (iglesia, dios)” y “dar sentido a las luchas y a las interacciones más inmediatas y minúsculas” (D. Colson, 2015).

¿Y qué ve y propone este movimiento cuando “rinde cuentas de manera concreta de todos los poderes que nos aplastan”?

A modo de exagerado resumen: ve que, lejos de la muy mentada crisis final del capitalismo, se opera ante nuestros ojos su gran mutación, en forma simultánea en todos sus campos: en el productivo (flujos), en el tecnológico (informática) y en el ideológico (fin de la modernidad, del discurso de la Ilustración).

Ante estos cambios se puede decir que las tácticas principales del movimiento libertario son: a) la deserción, secesión o éxodo, b) el bloqueo, c) la ocupación de espacios –calles, locales, plazas, etc.– y d) la articulación de zonas autónomas o comunas, sea esa autonomía temporal o permanente.

Dicho de otra manera:

a) Porque ve que hoy todo es flujo, reestructura continua de los territorios, las
instituciones, los empleos, la seguridad social, el barrio y los vínculos. Que cada uno está solo, hiperconectado y paralizado por la impotencia ante las tragedias mundiales. Nómade, separado de sí mismo y de los demás.
Propone: El encuentro. Poner en común una visión de la realidad y recuperar, en ese ejercicio, algo de confianza en las propias fuerzas para operar sobre el mundo. En estos años el encuentro, con su potencia y sus límites, ha estado en la calle, en los barrios y en las plazas ocupadas. Allí se ensaya la organización del debate, del cuidado mutuo, de la comida, del sueño y la limpieza. Como unos años antes se organizaron en comunidad los oaxaqueños mexicanos y luego los aimaras en El Alto boliviano. Llegado el caso se organiza la defensa de los manifestantes, como en plaza Tahrir (El Cairo, 2011), se cura a los heridos. O se organiza todo para sostenerse en el tiempo, como en el barrio Exarchia de Atenas o (2008). Allí, a la inversa de la soledad impotente y triste, surgen indicios de que una vida en común puede ser vivible y feliz. No se puede prever hasta dónde llegará cada encuentro. Si es apenas una sumatoria de individuos “indignados“ reunidos en asamblea se podrá alcanzar un lenguaje común para expresar la insatisfacción pero no mucho más.

b) Porque ve el caos climático, el envenenamiento del aire y el agua, la desaparición de especies; el estallido de centrales nucleares, las hambrunas… Pero sobre todo porque ve que el anuncio del inminente colapso perpetuo es un modo de gestionar la crisis y opera como chantaje –cuando hay caos, todo el mundo clama por preservar el orden al precio que sea–, mientras la visión general de las operaciones en curso está en muy pocas cabezas. Porque ve que la producción, hoy descentralizada y automatizada, ya no se realiza en las fábricas –donde hay concentración de obreros, de conocimiento, de materias primas– sino en sitios de producción que son nodos en un mapa de flujos productivos. Y en ese pasaje de la fábrica al sitio se expropia gran parte de la fuerza principal del obrero: su conocimiento, su dominio técnico.
Propone: Disputar esa inteligencia estratégica. Demostrar que el bloqueo físico de cualquiera de esos flujos afecta al sistema en su totalidad. Agenciarse el conocimiento técnico profundo capaz de controlar y descontrolar las estructuras dominantes a su debido tiempo, es decir, cuando se haya construido lo suficiente como para que el cambio no signifique apagón ni penurias. Esto, sólo una fuerza colectiva puede hacerlo.

c) Porque ve que en estos últimos treinta años, la reestructuración del capital se enfoca en un reordenamiento espacial planetario pautado por la innovación –la vedette en generación de valor– que reordena el territorio en zonas “de punta” y en zonas abandonadas, aunque de pronto las abandonadas ayer se gentrifican hoy y se pacifican; y las que ayer fueron Silicon Valley de pronto son abandonadas y se tugurizan en puro conflicto.
Propone: romper, mediante la secesión y la comuna, ese reticulado del espacio. No se trata de organizar una vida de comunidades pseudo autónomas e inofensivas, ni de ensayos aislados de economía solidaria ni de volcarse “a lo local”. La propuesta libertaria es habitar un territorio en la forma deseada y desde allí, con sus propias reglas, entrar en conflicto o en alianza con las demás zonas de disidencia. Comunas levantadas en base al juramento suscrito por los habitantes de una ciudad o un barrio, de sostenerse juntos.

d) Porque ve como el ingreso de lleno a la era informática habilita un inédito control total: videovigilancia, trazabilidad, análisis sistemático del ADN, acumulación y cruce de datos personales, anticipación de las conductas individuales y grupales mediante tratamiento algorítmico de los datos disponibles. Inclusión financiera y chips o muerte para los perros. Porque ve que cada uno, hiperconectado, ayuda a mejorar sin pausa el algoritmo pero sigue creyendo que “esas cosas de la internet” son incomprensibles y del todo ajenas. Y sobre todo porque ve que nunca estuvo tan cerca un totalitarismo de nuevo cuño, cuyo mayor peligro radica en la total transparencia ante los múltiples dispositivos tecnológicos de control.
Propone: Adueñarse del conocimiento para aumentar la propia potencia. Adoptar el punto de vista hacker sobre el mundo: la informática no es un mundo virtual aparte sino una extensión de la realidad física. Para eso hay que entenderla, apropiársela. Desarrollar una fuerza colectiva no centralizada, cuya dispersión le evite ser un blanco fácil para la represión. Organizar el encuentro, la circulación, la comprensión y los acuerdos para la acción y sobre todo, entender esa tarea como un desafío de traducción. Como se ve, la idea de revolución ha cambiado.

HI: Es posible advertir una paradoja respecto a la situación del movimiento libertario uruguayo en la actualidad. Por una parte, después de la caída del muro de Berlín, muchos aportes del pensamiento libertario evidenciaron toda su vigencia, al punto de penetrar en buena parte del pensamiento marxista y socialista contemporáneo. Sin embargo, esta suerte de “éxito teórico” coexiste con la crisis política del anarquismo como movimiento de masas, al menos si lo comparamos con lo que fue el movimiento libertario uruguayo en buena parte del siglo XX. ¿Coincide con la existencia de esta paradoja? ¿A qué se debe?

Ivonne Trías: Coincido con la existencia de una paradoja que excede al movimiento libertario y es que, cuando lo invivible de la vida rompe los ojos (ver pregunta anterior), reina entre los uruguayos la conformidad.

No sé si existe la idiosincracia pero sí la historia donde buscar algunas respuestas.

Los uruguayos confían en lo que confiaron. Muestran confianza –variable pero robusta– en las instituciones, en los partidos, en la ciencia y en el progreso. Y en contrapartida, si la evidencia contradice esta confianza, se resisten a examinarla, desconfían de la expresión pública de los conflictos, reclaman orden y seguridad y aceptan de buen grado los controles sobre su vida entera.

En segundo lugar (en orden arbitrario) están las subjetividades formadas bajo el ala de un Estado que no ha parado de crecer, al que se orientan todas las demandas y en el cual se delega la resolución de todo conflicto. Un Estado que, como decía Hugo Cores, empezó siendo un chaleco protector pero terminó siendo un chaleco de fuerza. Agréguense a esto los quince años de gobierno del FA, por el que tanto luchó la izquierda, durante los cuales el Estado amplió su cobertura. Se comprenderá que la protesta y el reclamo se suavicen ante una administración que, para muchos izquierdistas tendrá errores pero hace lo que puede. El movimiento libertario del siglo XX, de corte clasista, si pretende seguir haciendo lo que hacía, verá cada vez más reducido su radio de acción.

En tercer lugar está la niebla. Los partidos y movimientos de izquierda emergieron de la dictadura maltrechos pero sin análisis de lo sucedido. Y así siguieron. A gatas se reconoce la obsolescencia de algunas ideas faro, por ejemplo, pocos postulan hoy como meta tomar el poder e instaurar la dictadura del proletariado. Pero donde hubo esa idea quedó un gran hueco que no se llenó con análisis y definición de nuevas metas. ¿Qué hay donde hubo eso? A lo sumo, nuevos adjetivos en tópicos de aceptación general (democracia radical, profunda, hasta directa…). Y donde hubo teoría del foco (más contagiosa de lo que se supone), o la propuesta de crear muchos Vietnam, ¿qué hay ahora? O donde estuvo la certeza confiada, materialista y dialéctica, de transitar la última fase de la última etapa de la crisis final del capitalismo ¿qué hay ahora? Hay tiempo transcurrido pero no claridad. De modo que esa nebulosa es también un elemento a tener en cuenta para explicar la paradoja. El discurso de la modernidad, se resiste a ceder el lugar. Sin embargo hay un lado optimista del asunto. Porque también existen en Uruguay, una serie de prácticas que escapan a esta nebulosa. Son jóvenes, son mujeres, son gente preocupada por el agua, las semillas, el fracking o la impunidad. Sienten recelo ante los dispositivos del poder, discuten y deciden sin autoridades ni jerarquías. Eluden el intento de los viejos militantes por ponerles cabeza. Si cada uno de estos colectivos se toma por el todo, la paradoja seguirá existiendo. Pero si se logra un encuentro verdadero y se intenta traducir los saberes de cada uno, la paradoja puede desaparecer. Como concluye el Comité Invisible: “No son los rebeldes los que deben aprender a hablar el anarquista, sino los anarquistas los que deben volverse políglotas”.

* Ivonne Trias es una periodista y escritora uruguaya. Fue militante de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y de la Organización Popular Revolucionaria (OPR-33). Fue presa política entre 1972 y 1985. Ejerció el periodismo en varios medios de prensa, entre ellos el Semanario Brecha del cual fue directora. Es autora de varias publicaciones, entre ellas los libros: “Gerardo Gatti. Revolucionario” (Montevideo, Trilce, 2012); “Hugo Cores. Pasión y rebeldía en la izquierda uruguaya” (Montevideo, Trilce, 2008) y “La Tienta” (Montevideo, Trilce, 2007).

Lecturas utilizadas para esta nota:

Colson, Daniel: “L’anarchisme est extrêmement réaliste”, en Ballast (2-II-2015).
Ibáñez, Tomás: Anarquismo en movimiento (2014), Buenos Aires, Ed Anarres.
Comité Invisible: A nuestros amigos (2015), Logroño, ed pepitas de calabaza.
Crisi, Emilio: Revolución anarquista en Manchuria 1929-1932 (2015) Buenos Aires, Ed Anarres.