La integridad moral ya no existe en Occidente, Paul Craig Roberts

La integridad moral ya no existe en Occidente, Paul Craig Roberts (27/3/18)

(El autor de esta nota es un economista, escritor y periodista conservador estadounidense, un político netamente derechista que se opone a la política de los neo-conservadores)

religion

Entre los líderes políticos occidentales no hay ni una pizca de integridad o moralidad. Los medios impresos y televisivos occidentales son deshonestos y corruptos de modo irreparable. Sin embargo, el gobierno ruso persiste en su fantasía de “trabajar con los socios occidentales de Rusia”. La única forma en que Rusia puede trabajar con estafadores es convertirse en un estafador. ¿Es eso lo que quiere el gobierno ruso?

Finian Cunningham señaló lo absurdo del alboroto político y mediático sobre Trump (tardíamente) telefoneando a Putin para felicitarlo por su reelección con el 77 por ciento de los votos, una muestra de aprobación pública que ningún líder político occidental podría alcanzar. El enloquecido senador estadounidense de Arizona calificó a la persona con la mayor mayoría de votos de nuestro tiempo como “un dictador”. Sin embargo, un dictador realmente saciado de sangre de Arabia Saudita es agasajado en la Casa Blanca y adulado por el presidente de los Estados Unidos.

Los políticos y presidentes occidentales están moralmente indignados por una supuesta intoxicación, sin el respaldo de ninguna evidencia, de un ex espía irrelevante y definitivamente retirado, por órdenes del propio presidente de Rusia. Este tipo de insanos insultos lanzados contra el líder de la nación militar más poderosa del mundo -y Rusia es una nación, a diferencia de los países occidentales mestizos- aumentan las posibilidades de un Armagedón nuclear más allá de los riesgos existentes durante la Guerra Fría del siglo XX. Los tontos locos que hacen estas acusaciones sin apoyo muestran total desprecio por toda la vida en la tierra. Sin embargo, se consideran a sí mismos como la sal de la tierra y como personas “excepcionales, indispensables”.

Piénsese en el supuesto envenenamiento de Skripal por parte de Rusia. ¿Qué puede ser esto más que un esfuerzo orquestado para demonizar al presidente de Rusia? ¿Cómo puede Occidente estar tan indignado por la muerte de un ex doble agente, es decir, una persona engañosa, y al mismo tiempo ser completamente indiferente a los pueblos destruidos por Occidente tan solo en el siglo XXI? ¿Dónde está la indignación entre los pueblos occidentales por las muertes masivas por las cuales Occidente, actuando a través de su agente saudita, es responsable en Yemen? ¿Dónde está la indignación occidental entre los pueblos occidentales por las muertes en Siria? Las muertes en Libia, en Somalia, Pakistán, Ucrania, Afganistán? ¿Dónde está la indignación en Occidente por la constante interferencia occidental en los asuntos internos de otros países? ¿Cuántas veces derrocó Washington a un gobierno elegido democráticamente en Honduras y reinstaló un títere de su conveniencia?

La corrupción en Occidente se extiende más allá de los políticos, los presidentes y el público despreocupado. Cuando la ridícula Condolezza Rice, asesora de seguridad nacional del presidente George W. Bush, habló de que las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein podrían provocar un desastre nuclear en una ciudad estadounidense, los expertos no se rieron de ella a no ser fuera de las cámaras. La posibilidad de tal evento era precisamente cero y todos los expertos lo sabían, pero los expertos corruptos callaron. Si decían la verdad, sabían que no aparecerían en la televisión, no recibirían una subvención del gobierno, no estarían presentes para un nombramiento gubernamental. Entonces aceptaron la absurda mentira diseñada para justificar una invasión estadounidense que destruyó un país.

Esto es Occidente. No hay nada más que mentiras e indiferencia ante la muerte de otros. Un permanente ultraje orquestado y dirigido contra toda clase de objetivos: los talibanes, Saddam Hussein, Gaddafi, Irán, Assad, Rusia y Putin, y contra los líderes reformistas en América Latina. Los objetivos de la indignación occidental siempre son aquellos que actúan independientemente de Washington o que ya no son útiles para los propósitos de Washington.

La calidad de las personas en los gobiernos occidentales ha colapsado hasta el fondo del barril. Los británicos tienen a una persona, Boris Johnson, como Secretario de Asuntos Exteriores, que es tan desagradable que un ex embajador británico no tuvo reparos en llamarlo un mentiroso categórico. El laboratorio británico Porton Down, en contra de la afirmación de Johnson, no ha identificado al agente asociado con el ataque a Skripal como el agente novichok ruso. Téngase en cuenta también que si el laboratorio británico es capaz de identificar el agente novichok, también tiene la capacidad de producirlo, una capacidad que tienen muchos países ya que las fórmulas se publicaron hace años en un libro.

Que el envenenamiento por medio del novichok de Skripal es una orquestación es obvio. En el momento en que ocurrió el evento, la historia estaba lista. Sin evidencia en mano, el gobierno británico y los medios presidenciales gritaban “los rusos lo hicieron”. No contento con eso, Boris Johnson gritó “Putin lo hizo”. Para institucionalizar el miedo y el odio de Rusia en la conciencia británica, la escuela británica le enseña a los niños que Putin es como Hitler.

Las orquestaciones tan flagrantes demuestran que los gobiernos occidentales no respetan la inteligencia de sus pueblos. Que los gobiernos occidentales se salgan con la suya con estas mentiras fantásticas indica que los gobiernos son inmunes a la responsabilidad. Incluso si la rendición de cuentas fuera posible, no hay señales de que los pueblos occidentales sean capaces de exigir cuentas a sus gobiernos. Mientras Washington conduce al mundo a la guerra nuclear, ¿dónde están las protestas? La única protesta es la de los escolares que protestaban contra la Asociación Nacional del Rifle y la Segunda Enmienda.

La democracia occidental es un engaño. Considérese Cataluña. El pueblo votó por la independencia y los políticos europeos lo denunciaron por hacerlo. El gobierno español invadió Cataluña alegando que el referéndum popular, en el que las personas expresaban su opinión sobre su propio futuro, era ilegal. Los líderes catalanes están en prisión en espera de juicio, a excepción de Carles Puigdemont, que escapó a Bélgica. Ahora, Alemania lo ha capturado a su regreso a Bélgica desde Finlandia, donde dio una conferencia en la Universidad de Helsinki y lo mantiene preso por culpa de un gobierno español que se parece más al de Francisco Franco que a la democracia. La propia Unión Europea es una conspiración contra la democracia.

El éxito de la propaganda de Occidente consiste en la creación de virtudes inexistentes para sí mismo. Es el mayor éxito en las relaciones públicas en la historia.

Anuncios

Un pensamiento en “La integridad moral ya no existe en Occidente, Paul Craig Roberts

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s