África: el calabozo del mundo.

África: el calabozo del mundo.
Por: Ignacio Ramonet

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Con la llegada de cada verano, volvemos a asistir a los repetidos y a veces trágicos asaltos contra las murallas alambradas de Melilla, llevados a cabo con sofisticadas técnicas y artimañas de asedio medieval por disciplinadas columnas de jóvenes subsaharianos. En otras zonas (Canarias, la isla italiana de Lampedusa, las costas de Sicilia, de Grecia, de Chipre, de Malta y la isla francesa de Mayotte, cerca de Madagascar), los “invasores” llegan casi siempre a las playas de noche –cuando no zozobran–, en silenciosas embarcaciones, como antaño lo hacían sin duda vikingos, normandos o sarracenos.

En Europa y en otras partes del mundo rico, muchos (entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump) tienden a considerar a esos “asaltantes” como agresores, delincuentes y hasta criminales. La extrema derecha europea reclama más mano dura para repeler a los intrusos, menos miramientos, y la adopción urgente de medidas más radicales. Más vigilancia, más policía, más ejército, más expulsiones… Y no siempre se pregunta: ¿por qué causas están dispuestas esas personas a correr tantos riesgos para, en definitiva, poner, por precio vil, al servicio de nuestro confort y nuestro alto nivel de vida, su fuerza de trabajo?

El África Subsahariana es una de las regiones más empobrecidas del planeta.

Con una pobreza extrema que se explica por diversos factores. En primer lugar: la trata de esclavos, crimen y genocidio que vació durante siglos el subcontinente de millones de sus hombres y mujeres más jóvenes, sanos y fornidos, obligando a comunidades enteras a vivir escondidas y aisladas en las profundidades de la jungla, sin contacto alguno con los progresos de la técnica y de la ciencia.

Rememorarse también que África ha sido, hasta hace apenas unos decenios, tierra de colonización. De una colonización impuesta por las potencias europeas a sangre y fuego, a base de guerras, exterminios y deportaciones. Todos los poderes locales que osaron oponerse y resistir a los conquistadores –portugueses, holandeses, británicos, franceses, alemanes, italianos o españoles– fueron aplastados.

En el aspecto económico, las potencias coloniales establecieron, de modo autoritario, una economía fundada en la exportación de materias primas hacia la “metrópoli” y en el consumo obligatorio de productos manufacturados producidos en Europa. De esa manera, África perdió en los dos tableros. Y esa doble explotación, por lo esencial, no se ha modificado.

Por ejemplo, Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao (el 40% del volumen mundial) nunca ha podido desarrollar una industria chocolatera exportadora. Lo mismo se puede afirmar de Malí o Níger, dos de los principales productores de algodón, quienes se han hallado en la imposibilidad de montar una verdadera industria textil. Y eso porque, en general, las excesivas tarifas aduaneras impuestas por los países importadores ricos a los eventuales productos elaborados en el Sur arruinan toda posible competencia con los productos fabricados en el Norte.

Los países desarrollados quieren conservar la exclusividad de la transformación de las materias primas, o, en el marco de la globalización liberal, aceptan deslocalizar sus fábricas hacia China o Bangladesh, donde la mano de obra es hábil, dócil y sobre todo barata, pero no están en absoluto dispuestas a invertir en África, ni en desarrollar en este continente un sector industrial importante.

La división internacional del trabajo, efectuada en favor de los intereses de los países del Norte, atribuye a África un papel subalterno, marginal, lo cual impide a este continente entrar en la espiral virtuosa del desarrollo.

Las fabulosas riquezas mineras y forestales del continente africano son vendidas a precios de saldo, para el mayor enriquecimiento de las empresas importadoras y transformadoras del Norte. De ese modo, no se crean empleos ni siquiera en las industrias agroalimentarias, que es el sector básico a partir del cual se puede edificar un verdadero desarrollo agrícola, y más tarde industrial. Por eso también, África es el último continente que aún conoce con regularidad crisis alimentarias y hasta hambrunas.

Esta región del mundo, tan a menudo calificada por los medios dominantes del Norte de “subdesarrollada”, “violenta”, “caótica” e “infernal”, no habría conocido tal inestabilidad política – golpes de Estado militares, insurrecciones, masacres, genocidios, guerras civiles, terrorismo yihadista–, si los países ricos del Norte (empezando por las antiguas potencias coloniales) le hubiesen ofrecido posibilidades de desarrollo reales en lugar de seguir explotándola. La pobreza creciente se ha convertido en causa de desorden político, de corrupción, de nepotismo y de inestabilidad crónica. Y esta misma inestabilidad desalienta a los inversores, tanto locales como internacionales. Con lo cual se cierra el círculo vicioso del laberinto de la pobreza.

Todo esto explica por qué hoy un (o una) joven del sur del Sahara, en plena salud y a menudo con buena formación educativa, no desea seguir viviendo en lo que es el calabozo del mundo. Decenas de miles, en este momento, están marchando hacia los vados que conducen a Europa, con la esperanza de poder vivir, por fin, una vida normal. Y quizá también con la reivindicación inconsciente de que algo les debemos de nuestra riqueza actual.

Esto es solo el comienzo, y no se sabe qué tipo de muros habrá que construir para desalentar el flujo. Porque el Banco Mundial acaba de advertir de que la bomba demográfica ya ha estallado, y que ya hay en los países pobres unos 2 mil 500 millones de jóvenes menores de 22 años que no encuentran trabajo en sus países. Y cuya única perspectiva es correr al asalto de las murallas de Europa…

Para algunos países africanos del Sahel, que están entre los Estados más pobres del mundo, como Malí, Burkina Faso, Níger y Chad, el algodón, “oro blanco”, representa entre un 30% y un 40% del valor de sus exportaciones. Es, por consiguiente, un producto vital del que, en estos Estados, viven directamente tres millones de agricultores e indirectamente más de quince millones de personas… “El algodón está ligado a la historia de África y a la penosa historia de la esclavitud –dice Aminata Traoré, exministra de Cultura de Malí–, pero hoy queremos que nos ayude a liberarnos y no que nos esclavice de nuevo”.

Estos países pobres, en los últimos decenios, han sacrificado otras infraestructuras y han hecho esfuerzos considerables (construcción de embalses, canales de riego) para aumentar las superficies dedicadas al cultivo del algodón. Y hoy se encuentran en una situación dramática porque, a pesar del bajísimo coste de una producción realizada por campesinos pobres, el algodón africano se vende mal a la exportación y resulta más caro que el que producen algunos países ricos como Estados Unidos, que controla el 30% de las exportaciones mundiales de la fibra blanca.

¿Cómo es posible que el algodón producido a precio de oro en Norteamérica resulte más barato que el que se cultiva a coste infrahumano en África? Sencillamente porque Washington vierte a sus productores de algodón unas subvenciones anuales de unos 3 mil millones de dólares… Por eso el algodón estadounidense puede venderse en el mercado internacional a un precio inferior al de su coste y hasta más bajo que el precio del “oro blanco” africano.

Consecuencia: si esas subvenciones se mantienen, se producirá una catástrofe económica de gran envergadura en esos países africanos del Sahel que ya se encuentran entre los menos avanzados del planeta. Millones de agricultores seguirán abandonando el campo para ir a enrolarse en los ejércitos yihadistas que controlan gran parte del Sahel; o irán a hacinarse en los barrios de chabolas de las periferias urbanas desde donde la miseria y el hambre empujarán a los más atrevidos a tratar de emigrar a Europa. A bordo de cayucos hasta Canarias, o atravesando el desierto del Sahara hasta Libia intentando después cruzar a Italia.

Del algodón a la patera solo hay un paso. Y aunque parezca que una cosa no tiene que ver con la otra, los países de la Unión Europea, y entre estos los más expuestos a la entrada de los inmigrantes clandestinos subsaharianos, deberían insistir para que se supriman las subvenciones a las exportaciones agrícolas, y en particular a las del algodón, que solo benefician a unos miles de agricultores norteamericanos mientras arruinan a millones de africanos.

Recordemos que la actividad principal, a escala planetaria, sigue siendo la agricultura. De todos los campesinos del mundo, apenas unos 30 millones disponen de un tractor, 250 millones trabajan con instrumentos de tracción animal y mil 300 millones usan herramientas manuales… Esa es la dramática realidad de la agricultura de hoy.

En junio de 2005, para tratar la situación de África y como coartada en dirección a la opinión pública mundial, los jefes de Estado del G-8 invitaron a los presidentes de Sudáfrica, Argelia, Etiopía, Ghana, Senegal y Tanzania, además de a Kofi Annan, entonces secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La idea de Tony Blair, primer ministro británico en aquel momento y que presidía ese G-8, era reducir la deuda externa de los países intermediarios, después de haber reducido la de trece países pobres de África. También proponía aumentar la ayuda pública al desarrollo (APD) unos 25 mil millones de dólares al año durante un lustro hasta alcanzar el 0,75% del producto nacional bruto (PNB). El presidente estadounidense George W. Bush se opuso a ello bajo el pretexto de que África no sería capaz de absorber tal cantidad de capitales… Sin embargo, la ayuda propuesta por Tony Blair era inferior a lo que estaba costando entonces la guerra de Iraq. Otros observadores recordaron que Estados Unidos consintió consagrar, después de la Segunda Guerra Mundial, no el 0,75% de su PNB, sino el 1% durante cuatro años para ayudar a reconstruir Europa con el Plan Marshall…

Si de verdad quisieran ayudar a África, los países ricos tendrían que tomar, con urgencia, cinco sencillas medidas:

— Primera, suprimir definitivamente la deuda externa africana (por cada dólar prestado, África ya ha devuelto 1,3 dólares solo en intereses).

— Segunda, suprimir las subvenciones a las exportaciones agrícolas que inundan, a precios de saldo, los mercados de los países en desarrollo y destruyen la agricultura local.

— Tercera, abrir los mercados agrícolas de Norteamérica, de la Unión Europea y de Japón a los productos africanos.

— Cuarta, aceptar que los países africanos establezcan una política proteccionista en favor de sus producciones locales tanto agrícolas como industriales, sin que el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial los sancione.

— Y quinta, reorientar la investigación farmacéutica para curar las epidemias endémicas de África (cuando hoy, el 90% de la investigación farmacéutica está orientada a mejorar la vida del 10% de la población rica mundial).

Los recursos abundan y existen soluciones para erradicar la pobreza en África y en el resto del planeta; falta voluntad política ¿Cuándo se acabará de admitir que suprimiendo la pobreza y las injusticias, se suprimen las principales causas del terrorismo en el mundo?

(Tomado de Le Monde Diplomatic)

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La era detox: del consumismo al anticonsumismo.

La era detox
Por: Ignacio Ramonet

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El fenómeno se está extendiendo. En nuestras sociedades desarrolladas, un número cada vez mayor de ciudadanos se plantea modificar sus modos de consumo. No sólo de los hábitos alimentarios, individualizados ya hasta tal punto que resulta prácticamente imposible reunir a ocho personas en torno a una mesa para comer un mismo menú. Sino del consumo en general: la vestimenta, la decoración, el aseo, los electrodomésticos, los fetiches culturales (libros, devedés, cedés), etc. Todas aquellas cosas que hasta hace poco se acumulaban en nuestros hogares como señales más o menos mediocres de éxito social y de opulencia (y hasta cierta medida, de identidad), ahora sentimos que nos asfixian. La nueva tendencia es a la reducción, al desprendimiento, al despojo, a la supresión, a la eliminación… En suma, a la desintoxicación. Al detox pues. Como si comenzara el ocaso de la sociedad de consumo -establecida en torno a los años 1960 y 1970-, y entráramos en lo que se empieza a llamar la «sociedad del desconsumo».

Se podría objetar que las necesidades vitales de consumo siguen siendo inmensas en muchos países en vías de desarrollo o en las áreas de pobreza del mundo desarrollado. Pero esa realidad indiscutible no debe impedirnos ver este movimiento de «desconsumo» que se expande con ímpetu cada vez más intenso. Por otra parte, un estudio reciente[i], realizado en el Reino Unido, indica que desde el principio de la revolución industrial, las familias iban acumulando bienes materiales en sus hogares a medida que sus recursos aumentaban. El número de objetos poseídos traducía su nivel de vida y su estatus social. Así fue hasta 2011. Ese año se alcanzó lo que podríamos llamar el « pico de los objetos » (peak stuff). Desde entonces, el número de objetos poseídos no cesa de reducirse. Y esa curva, en forma de ‘campana de Gauss’ (con aumento exponencial mientras sube el nivel de vida, y que luego, después de un período de estabilización, desciende en las mismas proporciones), sería una ley general. Hoy se estaría verificando en los países desarrollados (y en muchas zonas opulentas de Estados del Sur) pero mañana también reflejaría la inevitable evolución en los países en desarrollo (China, India, Brasil).
La toma de conciencia ecológica, la preocupación general por el medio ambiente, el temor al cambio climático y en particular la crisis económica del 2008 que con tanta violencia golpeó a los Estados ricos, influenciaron sin duda esta nueva austeridad zen. Desde entonces, se divulgaron mediante las redes sociales muchos casos espectaculares de detox anticonsumista. Por ejemplo, el de Joshua Becker, un estadounidense que decidió hace nueve años, con su esposa, reducir drásticamente el número de bienes materiales que poseían, para vivir mejor y lograr la calma mental. En sus libros (« Living with Less», « The more of Less ») y en su blog « Becoming minimalist » (www.becomingminimalist.com/), Becker cuenta : «Limpiamos el desorden de nuestra casa y de nuestra vida. Fue un viaje en el que descubrimos que la abundancia consiste en tener menos.» Y afirma que « las mejores cosas de la vida no son cosas».
Aunque no resulta fácil desintoxicarse del consumo y convertirse al minimalismo : «Comience poco a poco –aconseja Joshua Fields Millburn, que escribe en el blog TheMinimalists.com- intente desprenderse de una sola cosa durante 30 días, comenzando por los objetos más sencillos de suprimir. Deshágase de las cosas obvias. Empezando por las que claramente no necesita: las tazas que nunca usa, ese regalo horrendo que recibió, etc.”
Otro caso célebre de despojo voluntario es el de Rob Greenfield [ii], un norteamericano de 30 años, protagonista de la serie documental «Viajero sin dinero» (Discovery Channel) quien, bajo el lema “menos es más”, se deshizo de todas sus pertenencias, incluso de su casa. Y anda por el mundo con sólo 111 posesiones (incluyendo el cepillo de dientes)… O el de la diseñadora canadiense Sarah Lazarovic, que pasó un año sin comprarse ninguna ropa y cada vez que tenía ganas de hacerlo, dibujaba la prenda en cuestión. Resultado: un bonito libro de bocetos titulado: «Un montón de cosas lindas que no me compré»[iii]. También está el ejemplo de Courtney Carver, que propone en su página web Project 333 (https://bemorewithless.com/project-333/), un desafío de bajo presupuesto invitando a sus lectores a vestirse con sólo 33 prendas durante tres meses.
En la misma línea está el caso de la bloguera y youtuber francesa Laeticia Birbes, 33 años, que se hizo célebre por su desafío de nunca más volver a comprarse ropa : «Yo era una consumidora compulsiva. Víctima de las promociones, de las tendencias y de la tiranía de la moda- dice- Había días en que llegaba a gastarme quinientos euros en prendas… En cuanto tenía problemas con mi pareja o con los exámenes, compraba ropa. Llegué a integrar perfectamente el discurso de los publicitarios: confundía sentimientos y productos…[iv]» Hasta que un día decidió vaciar sus armarios y regalarlo todo. Se sintió libre y ligera; liberada de una carga mental insospechada: « Ahora vivo con dos vestidos, tres bragas y un par de calcetines». Y da conferencias por toda Francia para enseñar la disciplina del «cero basura» y del consumo minimalista.
El consumismo es consumir consumo. Es una conducta impulsiva donde ya no importa lo que se compra, importa comprar. En realidad, vivimos en la sociedad del desperdicio, desperdiciamos abundantemente. Frente a esa aberración, el minimalismo de consumo es un movimiento mundial que propone comprar sólo lo necesario. El ejercicio es simple: hay que mirar las cosas que tenemos en casa y determinar cuáles realmente usamos. El resto es acumulación, veneno.
Dos periodistas argentinas, Evangelina Himitian y Soledad Vallejos, pasaron de la teoría a la práctica. Después de haber vivido como millones de consumidores acumulando sin ningún criterio, decidieron cuestionar su propia conducta. Estaba claro que compraban por otros motivos, no por necesidad. Y se impusieron estar un año sin consumir nada que no fuese absolutamente indispensable y contar con gran talento su experiencia[v].
No solo se trataba de no consumir sino de desintoxicarse, de liberarse del consumo acumulado. Las dos periodistas empezaron imponiéndose una disciplina detox: cada una tenía que sacar diez objetos por día de su casa durante cuatro meses: 1.200 en total. Tuvieron que descartar, donar, desprenderse, despojarse… Como una suerte de purga, para pasar a ser desconsumistas: « En los últimos cinco años- cuentan Evangelina y Soledad- se encendió en el mundo una luz de conciencia colectiva sobre la manera de consumir. Que es una manera de controlar los abusos del mercado. Porque es también una estrategia para dejar al descubierto los puntos ciegos del sistema económico capitalista. Aunque suene pretencioso es exactamente eso: el capitalismo se apoya en la necesidad de fabricar necesidades. Y para cada necesidad fabrica un producto… Esto es especialmente cierto en los países con economías desarrolladas donde los índices oficiales miden la calidad de vida en sintonía con la capacidad de consumo… ».
Este hastío cada vez más universal del consumo también alcanza al universo digital. Está surgiendo lo que podríamos llamar un digital detox, que consiste en abandonar las redes sociales por un tiempo y por diferentes motivos. Se va extendiendo el movimiento de los « ex conectados » o « desconectados », una nueva tribu urbana compuesta por personas que han decidido darle la espalda a Internet, y vivir off-line, fuera de línea. No tienen WhatsApp, no quieren oír hablar de Twitter, no usan Telegram, odian Facebook, no sienten simpatía por Instagram, y no hay casi ningún rastro de ellos por Internet. Algunos no poseen ni siquiera una cuenta de correo electrónico y, los que la tienen, la abren sólo muy de vez en cuando… Enric Puig Punyet (36 años) doctor en Filosofía, profesor, escritor, es uno de los nuevos « ex-conectados ». Ha escrito un libro[vi] en el que recopila casos reales de personas que, deseosas de recuperar el contacto directo con los demás y consigo mismas, han decidido desconectarse. « La Internet participativa que, mayoritariamente, es la modalidad en la que estamos viviendo, busca nuestra dependencia –explica Enric Puig Punyet- Al tratarse, casi en su totalidad, de plataformas vacías que se nutren de nuestro contenido, interesa que estemos a todas horas conectados. Esta dinámica la facilitan los teléfonos “inteligentes” que han provocado que estemos constantemente disponibles y nutriendo a la Red. Este estado de hiperconexión conlleva sus problemas que estamos empezando a ver: nos resta la capacidad de atención, de proceso en profundidad e incluso de socialización. Gran parte del atractivo de las tecnologías digitales está diseñado por compañías que desean nuestro consumo y nuestra continua conexión, como sucede con tantos otros ámbitos porque es la base del consumismo. Cualquier acto de desconexión, ya sea total o parcial, debería entenderse como una medida de resistencia que desea compensar una situación que se encuentra descompensada[vii]. »
El derecho a la desconexión digital ya existe en Francia. En parte como respuesta a los múltiples casos de burnout (agotamiento por exceso de trabajo) que se produjeron en los últimos años como consecuencia de la presión laboral[viii]. Ahora los trabajadores franceses pueden dejar de responder a mensajes digitales cuando termina su jornada laboral. Francia se convirtió así en pionera de este tipo de leyes, pero todavía quedan incógnitas sobre cómo se aplicará esa ley. La nueva norma obliga a las compañías con más de 50 empleados a abrir negociaciones sobre el derecho a estar off-line, es decir no contestar emails o mensajes digitales profesionales en sus horas libres. Sin embargo, el texto no obliga a llegar a un acuerdo ni tampoco fija ningún plazo para las negociaciones. Las empresas podrían limitarse a redactar una guía orientativa, sin la participación de los trabajadores. Pero la necesidad del detox digital, de estar fuera de las redes y darse un descanso de Internet queda planteada.
La sociedad de consumo, en todos sus aspectos, ha dejado de seducir. Intuitivamente sabemos ahora que ese modelo, asociado al capitalismo depredador, es sinónimo de despilfarro irresponsable. Los objetos innecesarios nos asfixian. Y asfixian al planeta. Algo que la Tierra ya no puede consentir. Porque se agotan los recursos. Y se contaminan. Hasta los más abundantes (agua dulce, aire, mares…). Y ante la ceguera de muchos gobiernos, llega la hora de la acción colectiva de los ciudadanos. En favor de un desconsumo radical.
Notas:

[i] Chris Goodall, « ‘Peak Stuff’. Did the UK reach a maximum use of material resources in the early part of the last decade? »
http://static.squarespace.com/static/545e40d0e4b054a6f8622bc9/t/54720c6ae4b06f326a8502f9/1416760426697/Peak_Stuff_17.10.11.pdf
[ii]https://mrmondialisation.org/rob-greenfield-le-forest-gump-de-lecologie/
[iii]http://www.dailymail.co.uk/femail/article-2178944/Sarah-Lazarovic-How-woman-saved-2-000-PAINTING-clothes-wants-instead-buying-them.html
[iv]http://www.lemonde.fr/m-perso/article/2017/09/15/consommation-trop-c-est-trop_5186310_4497916.html
[v] Léase Evangelina Himitian y Soledad Vallejos, « Deseo consumido », Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2017.
[vi] Enric Puig Punyet, «La gran adicción. Cómo sobrevivir sin Internet y no aislarse del mundo », Arpa editores, Barcelona, 2017.
[vii]http://www.bbc.com/mundo/noticias-39216905
[viii] En 2008 y 2009 hubo 35 suicidios en una compañía como France Telecom (ahora Orange). También los hubo en Renault. Desde el 1° de enero de 2017, la ley permite al asalariado de una empresa de más de 50 empleados no contestar e-mails fuera del horario de trabajo.
(Tomado de Contexto Latinoamericano)

2017: Las mujeres reciben el 0% de los Nobel de ciencia, un año más

Las mujeres reciben el 0% de los Nobel de ciencia, un año más
Los hombres han ganado el 97% de los galardones científicos desde el año 1901
MANUEL ANSEDE

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Un año más, ninguna mujer ha sido galardonada con un Nobel de ciencias. Tres hombres ganaron el lunes el de Medicina. Otros tres varones recibieron el de Física el martes. Y otros tres hombres han sido premiados hoy con el de Química. Desde el año 1901, los Nobel han premiado 18 veces a mujeres y 581 a hombres. Ellas solo han recibido el 3% de los Nobel de ciencias.

Por categorías, el número de varones se dispara en Física, con 2 mujeres y 205 hombres ganadores (más del 99%). Las cifras también chirrían en Química: 4 mujeres y 174 hombres (casi el 98%). Y en Medicina, con 12 científicas frente a 202 científicos (más del 94%).

Varias investigadoras figuran año tras año en las quinielas para recibir un galardón

La ausencia de mujeres no es por falta de candidatas. La investigadora Arlene Sharpe, de la Escuela de Medicina de Harvard (EE UU), estaba en las quinielas para el Nobel de Medicina por sus trabajos para aprovechar las propias defensas del cuerpo humano para combatir el cáncer. También eran favoritas la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna, por desarrollar la técnica de edición genética CRISPR, que promete salvar millones de vidas con su revolucionaria manipulación del ADN.

En Física, la danesa Lene Vestergaard Hau, con un laboratorio en Harvard, estaba en las apuestas por frenar la velocidad de un rayo de luz hasta los 17 metros por segundo. En Química, la estadounidense Carolyn Bertozzi, de la Universidad de Stanford, figuraba en las quinielas por iluminar la comunicación entre las células, esencial para entender procesos como el cáncer.

Otras candidatas al Nobel han muerto recientemente sin llevárselo. La astrónoma estadounidense Vera Rubin, la mujer que aportó la primera prueba de la existencia de la materia oscura, murió en diciembre de 2016 a los 88 años. La estadounidense Deborah Jin, que sonaba como Nobel de Física pese a su juventud, murió de cáncer a los 47 años en septiembre del año pasado, tras haber estudiado las propiedades de la materia a temperaturas cercanas a cero. Y este mismo año ha muerto a los 86 años la ingeniera estadounidense Mildred Dresselhaus, conocida como “la reina de la ciencia del carbono”. Fue pionera en el estudio de las propiedades electrónicas de los materiales.

L’estaca (LA ESTACA)

L’estaca (LA ESTACA)

URUGUAY TAMBIÉN ES TIERRA DE CATALANES: Junto con los canarios, los catalanes han sido uno de los grupos migratorios más numerosos en Uruguay, siendo su influencia y contribución de gran notoriedad. Los integrantes de la familia Batlle, oriundos de Sitges, fueron destacados políticos y presidentes. Lorenzo Batlle y Grau, hijo de padres catalanes, fue el padre del presidente José Batlle y Ordóñez y antepasado de los también presidentes Luis Batlle Berres y Jorge Batlle Ibáñez, todos ellos del partido político tradicional liberal, el Partido Colorado. José Batlle separó la iglesia del Estado, aprobó el sufragio femenino y estableció una jornada laboral de 8 horas.

Uruguay: Cómo destruir la educación en nombre del derecho a la educación

Cómo destruir la educación en nombre del derecho a la educación
Proyectos con participación público-privada en ANEP.
por Julio Moreira. (Profesor de filosofía. Integrante del comité ejecutivo de la Federación Uruguaya de Profesores de Enseñanza Secundaria.)

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El 1 de junio de 2014, tras imponerse en las elecciones internas del Frente Amplio, Tabaré Vázquez anunció una serie de objetivos que orientarían su accionar si ganaba las elecciones de octubre de ese año. Entre ellos se encontraban algunos para el área de la educación: todos los jóvenes de hasta 17 años serían incluidos en el sistema educativo, y se alcanzaría un 100 por ciento de promoción en el ciclo básico y un 75 por ciento de egreso global en la enseñanza media.

En principio, determinar las metas del sistema educativo público como si se tratase de una empresa de servicios que busca aumentar su número de socios desplaza otras posibilidades, como la ilustración de niños y jóvenes a través de los conocimientos fundantes de nuestra cultura, sin los cuales no es posible sostener la responsabilidad democrática, la solidaridad, el respeto por la naturaleza, la sensibilidad artística, el cuidado de la salud, la capacidad de análisis, el sentido crítico y la autonomía.

Pero, de acuerdo a los anuncios de Vázquez, la educación pública tiene, en este momento, un fin difícil de compatibilizar con los antedichos: la universalización de la cobertura, la retención y la promoción. Sin dudas es compartible la meta de que todos los jóvenes de Uruguay se integren al sistema educativo. Pero no debería cumplirse a cualquier costo, al menos para los que creemos en los principios antes expuestos.

El camino elegido para dar cumplimiento a las promesas electorales tiene, a mi entender, dos grandes problemas. Uno, se centra en un cambio sustantivo en las formas de acreditar la culminación de ciclos. Los planes de estudio son multiplicados con el objetivo de ofrecer opciones flexibles que faciliten la promoción. Así, los que dispongan de las condiciones materiales para afrontar una educación integral podrán hacerlo; para ello existen los planes de estudio más exigentes. Los que no, pueden optar por alguna de las formas alternativas y académicamente pobres de acreditar la culminación de ciclos educativos.

El otro problema –y es lo central de este artículo– es que, avanzada la reforma, el gobierno debe invertir en infraestructura, pues la cantidad de centros es insuficiente para mejorar la cobertura y la retención. En la actualidad hay más de 2.300 escuelas para 250 mil niños, y apenas 297 liceos y 127 escuelas técnicas para 300 mil jóvenes.1 A esta insuficiencia de locales en la educación media se le suman las promesas de universalizar la cobertura de los y las niñas de 3 años, y de expandir el tiempo completo en primaria común.

Sucede que la opción gubernamental para ampliar la infraestructura educativa trasciende ampliamente los asuntos de la infraestructura como rubro: poner en funcionamiento más de 180 centros educativos mediante la modalidad de participación público-privada (Ppp).

PPP: UNA PÉSIMA OPCIÓN. La Ppp no es sólo una forma de encomendar a un privado la construcción de un edificio, sino que además supone que ese edificio sea administrado por hasta 35 años por el privado, que asume la responsabilidad de repararlo, amueblarlo, limpiarlo y protegerlo, además de tener el derecho a usarlo con fines propios.

En el marco del plan quinquenal de infraestructura 2015-2020 del gobierno nacional, la Anep ha realizado ya dos llamados a licitación pública internacional para el diseño, financiamiento, construcción y mantenimiento de centros educativos públicos, bajo el régimen de Ppp, por un plazo de 22 años.

El primer llamado se realizó el 24 de noviembre de 2016 y comprendió 15 centros Caif (Inau) y 44 jardines para educación inicial (Anep). El segundo llamado se realizó el 20 de abril de 2017; comprendió 23 escuelas, diez polideportivos y nueve polos tecnológicos (Anep). A la fecha están previstos dos nuevos llamados: el tercero incluirá 25 Caif y ocho escuelas; el cuarto sumará 51 liceos (Anep).

Son muchas las razones por las que la Ppp es una pésima opción para la educación pública. Algunas son de índole económica, entre ellas: se profundiza la política de otorgar exoneraciones tributarias y beneficios fiscales al gran capital, se reduce el potencial de generación de empleo que los nuevos centros podrían tener en el sector de la construcción, el costo de los edificios es más alto que con una licitación tradicional, se dejan en manos de privados terrenos que son públicos, la Anep puede tener que indemnizar al privado en caso de paros y huelgas, el Estado debe pagar cifras millonarias al privado en caso de terminar anticipadamente el contrato, etcétera. En esta instancia me centraré en las razones de índole educativa.

La Ppp incidirá en la definición de las políticas educativas. Preguntado acerca de si la Ppp supone privatizar la educación, el presidente de la Anep, Wilson Netto, respondió: “Las expresiones respecto a privatizar desde el punto de vista pedagógico la dirección educativa están totalmente fuera de lo que establecen las normas, y del espíritu y la vocación con los cuales se trabaja”.2 Pero la respuesta de Netto es falsa porque, de manera colateral, se da al privado la posibilidad de incidir sobre las propuestas educativas. La mayoría de las escuelas y liceos que buscan crearse a través de la Ppp son de tiempo extendido o completo. En función de ello, se fijan por contrato, a 22 años, los días y horarios de trabajo de la Anep en los centros. ¿Qué sucede si mañana deciden modificarse estas políticas, generándose la necesidad de disponer de los locales en días y horarios diferentes a los acordados? Nada obliga al privado a acceder: puede bloquear una política educativa. Y si aprueba un cambio será a costa de más dinero.
La Ppp incidirá sobre el uso que docentes y estudiantes hagan de sus centros educativos. La vida de los centros educativos trasciende las actividades previstas por la administración. De hecho, muchas actividades se desarrollan fuera del horario de clases: emergentes educativos, actividades de integración, salidas didácticas, paseos, convocatoria a padres, actividades de formación, organización y realización de eventos solidarios, proyecciones cinematográficas, bailes, ceremonias de egreso, muestras artísticas, etcétera. Dado que la Anep fijará por contrato con un privado los días y horarios de trabajo, existirán fuertes limitaciones a cualquiera de las actividades antedichas. Así se restringe toda iniciativa extracurricular de la comunidad educativa.
Se promueve una lógica de competitividad. La gran mayoría de las escuelas y los liceos del país llevan décadas denunciando la de-satención presupuestal de sus necesidades, especialmente la falta de cargos docentes y de gestión y servicios, y los problemas de infraestructura. En medio de esa realidad se pretende crear una minoría de centros educativos con rubros para mantenimiento, equipamiento, limpieza y seguridad. ¿A qué centro querrán los padres enviar a sus hijos? ¿Al que tiene goteras y en el que nadie cuida el ingreso, o al que es nuevo, limpio y seguro? ¿Qué niños y jóvenes son los que tendrán más posibilidades de acceder a los nuevos centros: los que disponen de un entorno adulto que los acompaña, o los que provienen de un contexto social adverso? ¿Qué niños y jóvenes quedarán en los liceos que carecen de las condiciones mínimas necesarias por omisión presupuestal?
Los criterios lucrativos de la empresa prevalecerán sobre los criterios pedagógicos. En el contrato a celebrar entre la administración pública y el privado se dejará en manos de este último la dirección, logística y organización del personal, insumos, equipos y todo otro ítem necesario para el diseño, la construcción y la operación de los centros educativos. Y si bien se establecen ciertos parámetros básicos para la aceptabilidad de los servicios, ¿qué sucede si una comunidad evalúa que, aunque se ajusten a los parámetros acordados con la Anep, los servicios son inadecuados? Nada impide, por ejemplo, que se exponga a los estudiantes al contacto con funcionarios no preparados para el trato con niños o jóvenes, funcionarios que, además, pueden rotar cada poco tiempo. En estas y otras posibles situaciones se despoja de su inherente función educativa a las tareas no docentes que se realizan en un centro educativo.
Los formatos constructivos no serán negociados con las comunidades. Desde hace algunos años el trabajo sindical en el área de la infraestructura permitió, al amparo de ciertas leyes, la instalación de ámbitos en los que se presenta a la comunidad el diseño de la obra a ejecutarse, para que aquélla pueda modificarlo a partir de su conocimiento de las necesidades locales y de valoraciones pedagógicas. De esta forma fue posible corregir a tiempo la insuficiencia de aulas proyectadas para el número de grupos existentes, la no previsión de bibliotecas y laboratorios, o la ausencia de baños en toda una planta. Sin embargo, las obras por Ppp tienen un formato predeterminado en los pliegos, que no fue negociado, y que sólo puede modificarse encareciendo los costos de la obra (si la empresa adjudicataria acepta, pues no tiene obligación de hacerlo). De esta forma se retrocede en materia de acuerdos, se desconoce el convenio 155 de la Oit (que dispone la obligatoriedad de negociar las condiciones de salud e higiene con los trabajadores) y se limita la negociación colectiva entre la Anep y los sindicatos de la educación.
Las instalaciones pueden ser usadas por el privado con fines no educativos. A pesar de que los centros se construyen en terrenos públicos, están privatizados en su uso. De hecho, el canon que la administración pública paga al privado es por concepto de “pago por disponibilidad”. Si cumple los “servicios” acordados, la empresa puede desarrollar actividades propias, fuera del horario de clases o en coincidencia con éste, y, de esa manera, generar ganancias adicionales. Si las asociaciones privadas y las ONG ingresan ya a los centros de educación pública con diferentes propuestas, imaginemos qué sucederá en edificios directamente administrados por privados. De esta forma se da ingreso a una lógica innegablemente mercantilizadora de los edificios educativos.
Se pierden cargos públicos en escuelas y liceos. En los centros educativos que queden comprendidos bajo el régimen de Ppp, los servicios de mantenimiento, equipamiento, limpieza y seguridad serán brindados por un privado. Eso significa que, al menos por dos décadas, el Estado renuncia a generar cargos públicos para esas funciones. Parece claro que la Ppp implica un recorte del Estado y, consecuentemente, un cercenamiento a la actividad sindical en el área de la educación pública (se limitan los ingresos). En el mismo sentido, la modalidad Ppp materializa una reforma del Estado en materia laboral, pues se violenta el mecanismo de concursos públicos como herramienta para contratar funcionarios. Y se limita el derecho laboral que existe en la administración pública de pedir traslado a otra dependencia: hay establecimientos en los que no habrá vacantes, en principio, por 20 años. Cierro este punto con una pregunta: ¿cuál será el destino de los funcionarios de limpieza y portería que se desempeñan en centros educativos cuyos edificios pasarán al régimen de Ppp?
Se estimula la pauperización salarial de los funcionarios de servicios del área educativa. Lamentablemente, miles de trabajadores uruguayos perciben el salario mínimo, por lo que están sometidos a una lógica de súper explotación a través de extensas jornadas laborales. Entre ellos se encuentran los trabajadores de los servicios. Con la modalidad Ppp se abren por 20 años las puertas de escuelas y liceos a empresas privadas de limpieza y seguridad. Se trata de una definición que se traducirá en una depresión salarial y una pauperización de las condiciones laborales de los funcionarios de servicios. Deplorable sea cual fuere la rama de actividad donde suceda algo así. Pero particularmente en el área de la educación, pues las condiciones de trabajo de los adultos en escuelas y liceos son parte sustancial de los procesos de formación de las futuras generaciones.
Se desvían cada vez mayores porcentajes del presupuesto educativo a manos privadas. Con una asignación presupuestal de aproximadamente 4,5 por ciento del Pbi a la educación (3 por ciento para Anep, 1 por ciento para la Udelar y 0,5 por ciento para actividades educativas ejecutadas en otros incisos) no han podido ser atendidas muchas de las necesidades que tienen los centros educativos. ¿Por qué sucede esto, si en los últimos 12 años (especialmente de 2005 a 2010) ha habido un incremento del presupuesto de la educación? Porque tal incremento se explica en parte por su orientación a organismos y políticas externos a la Anep y la Udelar: el Latu y el Plan Ceibal, el Mides y los Caif, el Inau y los centros adolescentes, etcétera. Y, al examinar el destino final de los recursos, constatamos que son desviados al área privada: Plan Ceibal –Negroponte, Caif–, Ong, Anep y sus tercerizaciones, etcétera. La modalidad Ppp refuerza ese camino de privatización del presupuesto educativo que ha recorrido el progresismo. De esta forma es probable que en unos años se alcance el 6 por ciento del Pbi para la educación, pero al precio de desviar gran parte a empresarios que lucran con la educación.
Se profundiza el proceso de mercantilización de la educación pública. El instrumento Ppp busca maquillar el déficit fiscal, garantizando el lucro empresarial. Se instala así el predominio de una lógica “eficientista” en el sector público, y en un sector tan sensible como la educación. Con la Ppp, el cumplimiento de una obligación pública (lógica del bien común) pasa a depender de intereses económicos privados (lógica del lucro).

LA INCLUSIÓN GENERA EXCLUSIÓN. En nombre del derecho a la educación, y a cuenta de transformar el sistema educativo para que sea “inclusivo y de excelencia”, el gobierno que preside Tabaré Vázquez, valiéndose del Codicen de la Anep, está promoviendo la creación de diferentes estructuras educativas paralelas a las del Estado, depositando en ellas una tarea a la que está obligado constitucionalmente.

De esta forma, cualquiera puede educar: un magnate dedicado a la tecnología informática, un banco, una iglesia, un centro comercial, una fundación, una Ong, un empresario que elude el fisco mediante cuentas off shore, o un grupo de vecinos que gestionan un comedor. Ahora se sumarán las Ppp, en su mayoría empresas dedicadas a la construcción que, gracias al Estado uruguayo, consiguen un préstamo barato con líneas del Banco Mundial o los fondos de las Afap, y una renta elevada y segura por al menos 21 años (y hasta 35 años). Ellas gestionarán centros educativos de los niveles inicial, primario y secundario.

Se continúa profundizando así un proceso de dependencia de las instituciones educativas respecto de las demandas y los requerimientos del mercado. Los currículos han perdido centralidad y su lugar lo ocupa la acreditación formal. Y el presupuesto público se desvía al sector privado. En definitiva, en nombre del derecho a la educación se está provocando una profunda degradación de la educación pública.

* Profesor de filosofía. Integrante del comité ejecutivo de Fenapes.

http://www.ceip.edu.uy/datos-estadisticos-depto-estadistica
http://www.enperspectiva.net/enperspectiva-net/entrevista-central-jueves-15-de-setiembre-wilson-netto-2/?fullpage

El dia que se hizo una yerra humana en una estancia uruguaya.

“EL EPISODIO DE LA YERRA HUMANA”….

…..”Víctor Cristino Larrosa/ de esta vida es lo que queda/ el nombre, que es como un símbolo,/ una roja herida abierta./ Víctor Cristino Larrosa/ es un mártir de esta tierra/ más mártir que el Nazareno/ de la lejana Leyenda……”Víctor Cristino Larrosa/ es hijo de mujer negra / y su piel es del color/ oscuro como la tierra/siendo su madre la piona/ anduvo como una jerga/ aplastó entre los galpones/ el fardo de su cansera/ tiritó en las noches largas/ con la perrada pulguienta/ que lamían fraternales/ las interminables grietas/ de sus pies acribillados/ por la escarcha cuchillera”…….Víctor Cristino Larrosa/ tan solo once años cuenta/ y llena sus grandes ojos/ el agua de su tristeza”…..” Ay, el pioncito de Leoncho/ negros peligros le acechan……”Y al patrón se le ha ocurrido/ hacer distinta la fiesta/ marcando una res humana/ que eso sí, sería una yerra”….”Ay! que nueve hombres fornidos/ tu pequeño cuerpo aprietan/ y que una marca candente/ se hunde en tu espalda morena”….”Ay! que aun sigue tu martirio/ que allá en la vieja manguera/ te van a atar sobre un potro/ de una salvaje imponencia/ y reatarán tu pequeño/ sexo que está en florescencia. / Ay! que castraron tu vida/ Ay! que cegaron tu estrella”.. …..Fragmento del romance “Yerra Humana”, escrito por el payador uruguayo Carlos Molina Coitiño, (“El Gaucho Viajero” o “El Bardo del Tacuarí”) oriundo de la ciudad de Melo, Departamento de Cerro Largo.-

Este moreno que aparece en la foto, fue uno de los tantos personajes que caminó su decencia y su pobreza, sobre las calles de tierra de Vergara. Bueno y querido por todo el mundo. A veces se le nublaban los pensamientos y la vista producto del alcohol…Pero nada más. No se metía con nadie y hasta se sentaba en un rincón, para tratar de pasar desapercibido….

religion
Imagen: Víctor Cristino Larrosa (primero de la izquierda), en el Bar del
“Nono” Lucas en Vergara, año 1979

Los de mi generación le llamábamos “El Negro Cristino” o “El Tío Cristino” (por su característica de decirle “Tío” a todo el mundo). Y él nos correspondía, acompañándonos hasta la puerta del Liceo, diciéndonos bromas, conversando cosas banales del pueblo o estirando su profusa “jeta” para hacernos reír…
Sin embargo, sobre su lomo pesó durante toda la vida el estigma doliente de la “Yerra Humana”, que Carlos Molina, gran conocedor del tema, sin temor y en tono desafiante (como era su forma de ser), fue el único que se animó a denunciar esta terrible tragedia humana. Incluso la hizo aparecer en una revista “Al Rojo Vivo” que se editaba en Uruguay, durante la década de 1960.-
Más allá de que la historia se pierde en el silencio, de los muchos que se llevaron el secreto a la tumba. De que no hubo conocimiento ni intervención policial ni judicial y de que el mismo Cristino, siempre se mostró renuente a contar lo que le había pasado….

Lo poquito que se conoce es de acuerdo a los “díceres” de la época. Y lógicamente, los nombres trataron de “preservarse” y la historia una y otra vez se entrecruza, al extremo de que muchos han dicho que hasta mentira fue….
En los inicios de 1940, en una yerra que se llevó a cabo en un plantío de eucaliptos, cercana a una estancia del Leoncho (Novena Sección de Treinta y Tres) hacendados, “comedidos” y supuestamente, un médico, que se encontraban presentes, no encontraron mejor diversión que “castrar” y “marcar” a este negrito, que tenía once años de edad. Y que preparados por si moría en la detestable acción, habían cavado un pozo para enterrarlo….
Y fue Francisco Cardozo (hermano de Gil y de Laureano), conjuntamente con un viejo Guerrero de apellido, que eran contrabandistas con cargueros, quienes arribaron providencialmente a la estancia a “pedir carne”, en momentos que procedían a “jugar al blanco” con Cristino, luego de la detestable y cobarde “judiería” propinada. Y el mismo “Pancho” Cardozo, al tomar conocimiento de lo ocurrido, desenfundó el revólver y desparramó a los tiros y a los gritos a los asistentes a la yerra….

Pero todo se tapó con dinero…. Ésa y no otra, es la pura verdad.-
Y al parecer mientras Cristino era recluido en otra estancia distante para que se mejorara de las heridas inflingidas, se dice que a su señora madre, le compraron casa, le dieron terrenos en Treinta y Tres y en Vergara y dinero en efectivo para que también callara lo que sabía….
……”pero es que Pancho Cardozo/ es hombre de sangre entera/ y salva su niño mártir/ que hoy anda solo en la tierra/ como un clamor de justicia/ como una viva protesta/ frente a la cobardía humana/ que paraliza su lengua/ pues las leyes no castigan/ a la canalla opulenta”….

En el año 1975, Carlos Molina llegó a Vergara y estuvo parando en casa del “Nono” Lucas (con quien eran grandes amigos), durante un par de días.-
Actuó en el viejo cine DAZER, adonde pidió que llevaran a Cristino y recuerdo que al recitar “Yerra Humana” entre la condena directa y tajante al hecho, dijo entre otras cosas: “Varios platudos me han tirado anónimos por debajo de la puerta de mi casa en el Cerrito de la Victoria, amenazándome con la muerte para hacerme callar….Pero no lo lograron….Ni lo lograrán jamás “……
Es de acotar que también Molina comentó en ese acto, que años atrás había buscado el concurso de un Fiscal amigo para darle trámite al asunto y que se hiciera justicia con el acto cometido y que aquel le contestó: “Amigo, han pasado varios años. No se actuó en tiempo y forma. Lamentablemente, nada puedo hacer ante una causa que ya está prescripta”.-

Texto: Jorge Muniz.-
Vergara, 22 de noviembre del 2016.-

¿Mitos de los agroquímicos?: Peligros y responsabilidades de un uso cuestionable.

¿Mito de los agroquímicos?
25.Sep.2017
Eduardo Gudynas

religion

Así como cada día hay más información sobre los impactos negativos de los agroquímicos también se conocen los enormes esfuerzos que deben hacer las empresas para defenderlos.

El caso más conocido involucra al herbicida glifosato, que “quema” las plantas. Su aplicación más común está atada a una variedad de soja modificada genéticamente que es resistente a ese químico. Entonces se aplica en los campos, y mata todas las malezas y plantas competidoras, y solo quedan esas sojas transgénicas en pie. Parece un instrumento maravilloso.

Sin embargo es un químico que fue indicado como “probablemente cancerígeno” en 2015 por un comité especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus hallazgos se sumaron a otros que alertan sobre los riesgos con la aplicación masiva de ese químico en los campos (1).

Los ejecutivos de la principal empresa manufacturera de ese químico, Monsanto, sabían con anticipación que la OMS emitiría esa evaluación, y estaban actuando para enfrentar la tormenta (2). Esto ahora se sabe gracias a una demanda en Estados Unidos que ha obligado la liberación de correos electrónicos y documentos de la compañía. Según los que siguen de cerca esas informaciones, quedaría en evidencia que la empresa apuntó a enfrentar aquel dictamen y a generar suficiente controversia pública para dejarlo en sospecha.

Una buena parte de la batalla se libró en la prensa. Un ejemplo fue un informe de la agencia de noticias Reuters que acusaba a un científico de EE.UU. que participó de aquel panel de no haber considerado datos que mostraban que el químico sería inocuo (3). Pero enseguida se supo que ese reporte de prensa tenía varios problemas, incluyendo referencias parciales a los dichos del científico y que la fuente pretendidamente independiente en realidad era un consultor de la propia Monsanto (4).

Según se informa desde varios frentes que han accedido a esos documentos internos, el plan de la corporación incluiría estrategias como “orquestar respuestas al grito”, esto es, promover debates de gran intensidad en los medios de manera de poner en duda la información científica y el papel de las agencias evaluadoras. También apuntaba a identificar y pedir a otras personas e instituciones que escribieran artículos, notas en blogs, mensajes en las redes sociales, etc. La propia empresa al menos en un caso proveía con textos básicos para que esas personas los re-escribieran y los mandaran a medios de prensa (5). Cuanto más barullo, más dudas.

No es mi intención aquí, ni es posible, dirimir quién es inocente y quién es culpable, y ese proceso judicial está en marcha en Estados Unidos. En cambio mi punto es que una dimensión clave alrededor de los efectos de los agroquímicos sobre la salud y el ambiente transita por el debate público. Los fabricantes de ese tipo de sustancias dicen que son maravillas e inocuas, pero a medida que se acumula información en contra, mucha de ella a partir de la cotidianidad de los productores y comunidades rurales, las rechazan por no ser científicas, rigurosas o serias.

Toda vez que un vecino denuncie que una de esas sustancias afectó su salud, enseguida aparecerá alguien que afirme que tiene información científica que muestra que eso no sería posible. Toda vez que un productor rural muestre que le quemaron su campo, responderá algún técnico que ese químico es magnífico y aquello fue un “accidente” por mal uso. Toda vez que un médico diga que sospecha que los cánceres aumentaron, otros científicos le reprocharán que no tiene información estadísticamente válida.

El ruido y la confusión se han vuelto parte de las herramientas para imponer a los agroquímicos. Algunos medios de prensa tienen responsabilidad en ello, especialmente en el sector agropecuario. Hay revistas que en lugar de alertar sobre los pro y los contra de los agroquímicos, parecen un catálogo de ventas.

Además, Uruguay es un “consumidor” de las decisiones de regulación y evaluación de otros países. El país tiene limitaciones para hacer sus propios estudios, y por ello, si los evaluadores en Estados Unidos, la Unión Europea, o las agencias de Naciones Unidas, dicen que no es malo, nuestro país seguramente copiará esos permisos.

Sin embargo es urgente actuar con cautela. En uno de las más recientes evaluaciones sobre esta situación, que se acaba de publicar en la revista Science, y que incluye a uno de los mayores expertos en este tema para el gobierno del Reino Unido, apunta en sentido contrario. Allí se concluye que asumir que los pesticidas que pasan por una batería de tests de laboratorio y ensayos de campo, sean ambientalmente benignos, incluso cuando se los usa a una escala industrial, es falso (6). Una aseveración muy fuerte que aquí, en Uruguay, debería llevar a la reflexión.

Y por razones como esa, ahora hay muchos que consideran que el uso de los agroquímicos para promover alimentos para una población creciente, es un mito. Esto se dice el reporte en los derechos a la alimentación presentado por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Traducido esto a Uruguay, se queda sin sustento el discursito gubernamental de que tenemos que aceptar los impactos de los agroquímicos por nuestra tarea de alimentar al resto del planeta. Es que tanto nosotros, como el resto de la población mundial, podríamos comer muy bien sin químicos.

Notas e informaciones adicionales

1. El estudio del comité de análisis de la OMC (en inglés): http://monographs.iarc.fr/ENG/Monographs/vol112/mono112-10.pdf

2. La empresa Monsanto rechaza esa calificación del glifosato; su posición en https://monsanto.com/company/media/statements/glyphosate-report-response/
Otro estudio científico señala que es improbable que sea cancerígeno: A review of the carcinogenic potential of glyphosate by four independent expert panels and comparison to the IARC assessment, G.M. Williams y colaboradores, Critical Review Toxicology, 2016, en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27677666

3. La nota de Reuters: Cancer agency left in the dark over glyphosate evidence, 14 junio 2017, https://www.reuters.com/investigates/special-report/glyphosate-cancer-data/

4. La evaluación sobre la nota de Reuters en Monsanto Spin Doctors Target Cancer Scientist In Flawed Reuters Story, Huffington Post, 18 junio 2017, http://www.huffingtonpost.com/entry/monsanto-spin-doctors-target-cancer-scientist-in-flawed_us_594449eae4b0940f84fe2e57

5. Un resumen de toda la situación en How Monsanto Manufactured Outrage At Chemical Cancer Classification It Expected, Huffington Post, 19 setiembre 2017, http://www.huffingtonpost.com/entry/how-monsanto-manufactured-outrage-at-chemical-cancer_us_59c17c88e4b0f96732cbc9f3

6. Toward pesticide vigilance, por A.M. Milner e I.L. Boyd, Science 357: 1232-1234, http://science.sciencemag.org/content/357/6357/1232.full
Recomiendo leer en detalle la excelente publicación Cultivos transgénicos en Uruguay, Aportes para una comprensión de un tema complejo, descargable en: http://colectivoogm.blogspot.com.uy

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7. Report of the Special Rapporteur on the right to food, Human Rights Council, 24 enero 2017, https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G17/017/85/PDF/G1701785.pdf?OpenElement