¿Quién no quiere hablar de África en Francia?

¿QUIÉN NO QUIERE HABLAR DE ÁFRICA EN FRANCIA?

Cuando este periodista estadounidense NACIDO EN SUDÁFRICA EN 1984 quizó ensalzar a África por el hecho de que muchos de los jugadores de la selección de Francia son honorables ciudadanos franceses algunos de ellos nacidos en África y otros hijos franceses de padres africanos (y también una madre haitiana, pues recordemos a Haití, la que fuera una de las colonias francesas más profundamente desangradas y esclavizadas en América por el colonialismo francés), cuando este periodista quiso atribuir a África al menos en parte la gloria mundial, el embajador francés lo acusó de racismo ¿No hemos visto eso antes en alguna parte?

Uno de los comentarios más iluminadores del periodista es su referencia a
Mamoudou Gassama, quien al momento de salvar a un niño francés era un inmigrante africano en territorio francés en condiciones de ilegalidad, perseguido por la ley y posible candidato a la deportación, pero que luego de ese acto de heroísmo en el que arriesgó su propia vida fue nombrado automáticamente ciudadano francés. Y el periodista sugiere que habrá quienes digan que automáticamente a partir de ser nombrado ciudadano francés Mamoudou Gassama deberá olvidarse de que es africano y de que ha sido tratado como una persona de segunda categoria en territorio francés hasta que hizo ese gesto heroico.
Y la verdad es que Francia deporta, Francia tuvo que enfrentar una crisis de violencia en el campamento de inmigrantes de Calais al que la prensa llamaba la “Jungla de Calais” para decidirse a desmantelarlo, Francia mantiene en la ilegalidad a miles de personas que tienen que ocultarse de sus politicas anti-inmigratorias, las que su actual presidente ha endurecido respaldando el pensamiento político de la extrema derecha, Macron ha discutido hace poco con el ultraderechismo italiano floreciente colocar los campos de inmigrantes extra-territorialmente con financiamiento europeo (es decir, adelantarse a los inmigrantes y encerrarlos antes de que lleguen a Europa para evitarse espectáculos de horror deshumanizado como el de Calais, algo que suena a mantener el horror lejos de la prensa y las cámaras). Cito: “Francia e Italia coinciden en que la política de inmigración debe cambiar” (https://goo.gl/fVYn3w). Y la verdad es que Francia sigue teniendo una colonia disfrazada de “departamento de ultramar” en Latinoamérica, la Guayana, y que tiene un odioso y abrumador pasado racista, colonial, esclavista y genocida en África y América. La verdad es que ni Francia ni los franceses tienen derecho a olvidar su pasado o su PRESENTE, ni mucho menos su pasado más cercano de intervenciones militares criminales en África incluyendo la promocion directa o indirecta del genocidio en Ruanda, o la promoción de dictaduras sangrientas en varios países africanos después de su “independencia” o los crímenes históricos contra Argelia. Francia no tiene derecho a olvidar su pasado monstruoso ocultándose bajo las consignas republicanas de Libertad, Igualdad y Fraternidad como si alguna vez sus políticos y sus líderes las hubieran aplicado en el resto del mundo, en el mundo que colonizaron, esclavizaron, humillaron y despreciaron, exportando esclavitud en lugar de libertad, exportando racismo e injusticia en lugar de igualdad, exportando odio y desprecio en lugar de fraternidad. Hoy los franceses tienen el deber de recordar lo que han hecho sus antepasados y tienen el deber de mirarse a si mismos y reconocer que todavía tienen mucho que cambiar y que no basta con cerrar los ojos.
Y sabemos que algunos han reprochado a esta página que no nos cabe reprochar el pasado de Francia sin reprochar el pasado y presente de Uruguay. Por eso hemos publicado un artículo en nuestro blog titulado “Racismo en Uruguay” y otro que se refiere a un campo de esclavos existente en nuestro territorio en epocas de la colonia española y que posteriores gobiernos uruguayos han querido enterrar en el olvido. Pero también digamos que muchísimos uruguayos se sienten orgullosos de su candombe, de sus llamadas africanas, de su tango y su milonga de raíces africanas, de su ser africano, de su africanidad, de su viejo prócer Artigas que no distinguia entre sus combatientes raza ni corazón alguno.

Saludos, Fernando Gutiérrez Almeira, administrador de RFU

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El Caserío de los Negros: un depósito de esclavos en tierras uruguayas (1787-1811)

Uruguay: La historia del depósito de esclavos que fue ignorado por 100 años
Escrito por Lucía Barrios
Jul 17, 2018

Un testimonio de la exclusión y explotación que existía en otras épocas fue descubierto en el 2013: el Caserío de los Negros (también llamado de Filipinas). Ese lugar, que fue ignorado por casi 100 años, fue un depósito de esclavos donde aproximadamente 60 mil personas estuvieron privadas de su libertad. Allí se hacía el conteo, marcaje, ventas y enterramientos de la población africana.

Arriba de este horror pasado, está la escuela Nº 47, ubicada en Juan María Gutiérrez y Capurro. Lo cierto es que muy pocos saben de este lugar. En un intento de ir en contra de esa invisibilización que ha ocurrido durante el último siglo, la sociedad civil afro, el departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHYCE) y la Intendencia de Montevideo instalarán un sitio de memoria.

Según lo declarado por Roberto Bracco a LA REPÚBLICA -uno de los antropólogos que descubrió el lugar- las consecuencias de este intento de invisibilización se ven hasta el día de hoy: “Toda la población afrodescendiente aún sufre por lo que fue ese proceso”. Consideró que es “contradictorio y paradójico” que parte del Caserío esté en una escuela y en un jardín de infantes.

“Eso es una de las cosas que más nos llamó la atención. La verdad que es una gran paradoja de la historia. No tenemos elementos como para decir que hubo intención en esto o que se haya entendido que la mejor manera de ocultarlo era poner una escuela arriba. Sin embargo, hay cuestiones que tienen un nivel de paradojismo increíble. Buena parte de los muros perimetrales que son los que limitan la escuela, eran los mismos que impedían que los esclavos pudieran salir del depósito”.

“Tenemos una escuela arriba de un depósito de esclavos”

Bracco mencionó que como cualquier discurso, todo relato histórico tiene tres ejes: informar, transmitir valores y buscar un efecto, lo que significa el motivo de la narración. En el caso del Caserío, el especialista sostiene que hubo un “dominio de ciertos valores” y del “motivo del relato”, para tratar de construir una historia que no entrara en contradicción con las ideas que se manejaban en ese momento.

“Precisamente cuando se empieza a perder la memoria de dónde está el Caserío, es cuando la sociedad uruguaya comienza el proceso de disciplinamiento y civilización, dejando atrás lo que fue la barbarie. Desde ese momento, la sociedad tuvo que plegarse a ciertos valores que son propios del Atlántico Norte: se deja atrás la violencia, hay un reconocimiento del individuo y ya no puede haber una relación de propiedad entre las personas.

Sin embargo, lo cierto es que una cosa es el relato y otra la realidad. En este caso se trató de acomodar la realidad a ciertos valores que se intentaba impulsar, pero ella corre por otro lado. Las consecuencias de ese intento se ven hasta el día de hoy: Toda la población afrodescendiente aún sufre por lo que fue ese proceso de esclavización”.

“De hecho, una de las principales contradicciones que tiene América Latina es ese proceso y sus consecuencias están presentes actualmente en toda la región. Están en Uruguay de una forma más o menos atenuada por cómo ha sido la historia nacional. Pero en términos generales, toda sociedad y toda historia cultural ha tenido sus contradicciones, que han determinado sus trayectorias. Lo importante es cómo las resolvieron, en algunos casos se hizo precisamente ocultándolo, que fue lo que Uruguay decidió hacer hasta el 2000”, agregó.

Según sus palabras, a partir del 2000 algunos grupos de afrodescendientes empezaron a tener conciencia y a ver a la historia de forma diferente. Desde la academia, se trató de ver esa realidad desde otra perspectiva, viendo cómo fueron los procesos, sin ocultar ninguna de sus etapas y facetas y eliminando con ello el proceso subjetivo de construcción del conocimiento que existió en otras épocas.

“Antes del 2000 había una invisibilización de esta situación, luego de ese año se comenzó a tomar conciencia. Esto tiene que ver con que los grupos de los afrodescendientes tienen mucho más presencia, que ya no hay necesidad de realizar procesos de blanqueamiento, donde los negros trataban de no parecerse a sí mismos, sino ser similar al otro. Además, estos grupos comienzan a sentir orgullo sobre su pasado, a no negarse a sí mismos y a indicar las consecuencias que tuvo el esclavismo. Por último, todo eso fue necesariamente acompañado por la academia”.

Este cambio de mentalidad sucede a partir de los movimientos de afrodescendientes que ocurrieron en los años 70 y 80 principalmente en Estados Unidos, explica Bracco. Por tanto, responden a procesos globales, que no solo ocurrieron en Uruguay. “No solo acá se empezó a estudiar desde el punto de vista arqueológico, también se hizo en Argentina y Brasil. En otras palabras, se está haciendo en diferentes países del mundo”.

Consideró que es “contradictorio y paradójico” que parte del Caserío este en una escuela y en un jardín de infantes. “Eso es una de las cosas que más nos llamó la atención. La verdad que es una gran paradoja de la historia. No tenemos elementos como para decir que hubo intención. Sin embargo, hay cuestiones que tienen un nivel de paradojismo increíble. Justo la escuela es un símbolo de la civilización, de la igualdad y de la no discriminación.

Pero no tenemos elementos como para decir que esto fue intencional aunque ciertamente es tan grande la realidad que parece que la escuela fuera producto de una ingeniería social. Es como si hubieran dicho, ¿cómo podemos tapar esto? Bueno, le ponemos una escuela arriba. Seamos claros, la realidad de hoy en día es que tenemos una escuela arriba de un depósito de esclavos y eso tiene implicaciones muy fuertes.

Los docentes y los niños han tenido que asimilar y digerir esta realidad para integrarla a su vida cotidiana. Buena parte de los muros perimetrales que son los que limitan la escuela, eran los mismos que impedían que los esclavos pudieran salir del depósito”.

Datos sobre el lugar

Según el texto “El Caserío de las Filipinas en Montevideo” de los antropólogos Roberto Bracco Boksar y José López Mazz, quienes son los especialistas encargados de las excavaciones de este lugar, el “caserío” fue un establecimiento que funcionaba como depósito, marcaje, engorde, venta y cementerio de los esclavos que llegaban desde África y Brasil. Creado en el año 1787, funcionó hasta el año 1811.

Se menciona que a pesar de que tuvo una gran importancia económica y edilicia, su ubicación se desvaneció desde los inicios del siglo XX, por lo que es “olvidado por el novel estado nacional”.

Según los antropólogos, el análisis sistemático de la documentación histórica que realizaron estableció que el espacio del Caserío está delimitado por la calle Capurro, Juan María Gutiérrez y el límite este del Parque Capurro. Parte importante de dicho predio está ocupado por una escuela y un jardín de infantes públicos.

Cabe mencionar que el tráfico de esclavos en el Río de la Plata se inicia con la colonización. Además, Montevideo, por orden de la Corona española en 1791, se transforma en el único puerto de ingreso de esclavos al Río de la Plata. En números, entre 1786 y 1812, al menos 60.000 esclavos fueron traídos a esta parte desde África y Brasil. “Montevideo desde sus orígenes aparece ligado a la trata”.

Durante el período independentista e iniciado el proceso de abolición de la esclavitud, el caserío comienza a ser utilizado para fines militares, sufriendo las contingencias del tiempo.

Se realizarán dos excavaciones más

Bracco afirmó que piensan hacer más excavaciones. La primera surge cuando se hizo la nueva puerta de la escuela: en esa oportunidad apareció un aljibe. Mencionó que piensan que es del período posterior al depósito de esclavos por su ubicación. Además, dijo que van a hacer una intervención en la esquina de la escuela, entre Capurro y Gutiérrez, para recuperar vestigios de los diferentes momentos de ese lugar.

“En un comienzo fue el depósito de esclavos. Posteriormente fue donde se albergaban las tropas que estaban sitiando Montevideo a comienzos del S XIX. Luego quedó en ruinas, pero siguió siendo utilizado, no sabemos mucho para qué. Posiblemente las construcciones posteriores hayan reutilizado los ladrillos del Caserío, ya que los ladrillos de la vieja escuela son iguales que aquellos que están en la parte del muro original”.

“Este descubrimiento aún no ha llegado a la sociedad”

El especialista declaró que este descubrimiento aún no ha llegado a la sociedad a pesar de que han hecho muchos esfuerzos. “La gente más memoriosa y con más años sabe que la primera construcción del barrio Capurro fue el Caserío de las Filipinas. Pero la gente con menos edad no tiene idea. A pesar de esta realidad, intentamos hacer algo que muestre a la gente de este lugar. Pero hay personas que le decís acá esta el Caserío de las Filipinas y es como que le dijeras que en Marte hay mal tiempo”.

Guayana: Una parte de América que sigue siendo colonia de Francia.

De la búsqueda del “rey dorado” a la “Montagne d’or”
Saïd Bouamama
Original en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=243977

Mark

Para muchos franceses el penal de Cayena y la lanzadera Ariane son las únicas imágenes de Guayana. A veces se añade la de un pueblo que siempre está haciendo huelgas incomprensibles cuando no es la de un pueblo de parásitos. Detrás de estas imágenes mediáticas se oculta una realidad colonial que llena la vida cotidiana de los guayaneses. La llamada Guayana “francesa”, que forma parte de las “viejas colonias”, está ocupada por Francia desde hace más de tres siglos. Los colonizadores españoles le dieron el nombre de Eldorado debido a la leyenda del “rey dorado” que hablaba de un rey que rendía homenaje a los dioses recubierto de oro de los pies a la cabeza. El resultado de ello será el casi genocidio de las seis naciones autóctonas del territorio. Fueron sustituidas por esclavos como demuestra el calificativo de “colonia de esclavos” que figura en los diferentes proyectos de colonización que se suceden a partir de 1626, año en el que el cardenal Richelieu instala los primeros establecimientos franceses en este país. Aunque las razones de la presencia francesa han cambiado en el curso de los tres siglos de ocupación francesa, el sistema colonial se sigue caracterizado hasta hoy en día por una relación colonial. La instalación de un Centro Espacial Guayanés en 1964 refuerza aún más esta estructura colonial.

Del genocidio de las personas autóctonas al “engagisme”*

La llegada de los primeros franceses se tradujo rápidamente en un intento de someter a las personas autóctonas y en la masacre de estas ante su resistencia. “Desde que llegaron los franceses masacraron a todos los indios e intentaron reducirlos a la esclavitud”, resume el filósofo Neuville Doriac. Testimonio de ello es la masacre que se produce en 1857 durante la conquista de Cayena. No obstante, esta violencia de la conquista no tuvo parangón con la que se produjo en el resto de América Latina por unas razones que los etnólogos Pierre Grenand, Françoise Grenand y Patrick Menget resumen de la siguiente manera deconstruyendo los mitos coloniales elaborados para justificar la presencia francesa:

“En primer lugar el mito: “los contactos entre blancos e indios siempre fueron pacíficos”. No hay nada menos cierto. […] Los amerindios (por ejemplo, los galibi) lucharon ferozmente ya que habían comprendido rápidamente que las verdaderas intenciones de los recién llegados diferían de las suyas. Solo su brutal descenso demográfico debido a epidemias a menudo importadas les obligó a cambiar de estrategia. El repliegue, la dispersión por la selva y la resistencia pasiva se convirtieron en sus principales armas. […] A continuación la amnesia histórica: “no se masacró a los indios para quitarles sus tierras”. Es cierto que el único intento de masacre organizada de los galibi se remonta a 1657. […] En efecto, no hay que perder de vista que si bien no se organizaron cacerías sistemáticas de personas ni destrucciones metódicas de pueblos como en otros lugares de América Latina fue menos por bondad que porque Guayana nunca llegó al estadio de verdadera colonia de poblamiento y porque la extracción de los productos de la selva nunca se pudo llevar a cabo de forma satisfactoria . […] Ahí donde las cosas ocurrieron de otra manera, como en las Antillas con los caribes o en Louisina con los natchez, callaron los escrúpulos y se produjeron masacres”.

Así pues, la llegada de los colonizadores desencadena una verdadera hecatombe demográfica debido a las epidemias que provoca. El descenso de la cantidad de personas autóctonas es tan importante que suscita teorizaciones culturalistas y racistas. Se habla entonces de “guerras intestinas”, de “raza estropeada”, de abuso del “cachiri” (una cerveza autóctona), de abuso de los “baños fríos”, de la “desnutrición” fruto de la “pereza”. El geógrafo Jean Hurault lo resume de la siguiente manera desmontando estos tópicos explicativos: “La mayoría de los autores estaban demasiado imbuidos de la ideología civilizadora, cristiana o laica, para admitir que el contacto con los europeos pudo haber sido la causa de la extinción de los indios”. Se calcula que cuando llegaron los europeos había entre 20.000 y 30.000 indios, y en 1960 solo quedaban 1.200. “Estas 1.200 personas son los únicos representantes de las aproximadamente cincuenta naciones que poblaban Guayana en el momento del primer establecimiento de europeos”, comenta Jean Hurault. No desaparecieron totalmente debido a que las naciones autóctonas se replegaron en la selva. De hecho, este repliegue es una estrategia de supervivencia y una forma de resistencia que retomarán posteriormente los esclavos huidos.

Las condiciones climáticas de Guayana, la hecatombe y el repliegue en la selva de los pueblos autóctonos llevan rápidamente a estrechar la relación entre esclavitud y colonización. De hecho, la primera se convierte en una de las condiciones de la segunda. Desde 1652 se menciona en diversos documentos a los primeros esclavos y el primer barco negrero hace escala en Cayena en 1680. La demanda de los colonos es considerable. Un tal Périer des Varennes la evalúa de la siguiente manera en 1702 para Cayena: “Cayena posee muchas tierras cultivables que permanecen sin cultivar por falta de negros. Estas tierras pertenecen a ochenta o cien habitantes, la mayoría de los demás está en la indigencia… Convendría llevar allí a 400 negros al año”. Diez años después el gobernador de la colonia trasmite de la siguiente manera esta demanda: “La colonia cayó por falta de negros”.

Las dificultades para atracar en Guayana y los precios más elevados que ofrecen los colonos de Santo Domingo y de las Antillas francesas impedirán satisfacer esta demanda y limitarán mucho la cantidad de esclavos. En 1820 el secretario del gobernador de Guyana establece la siguiente repartición de la población: “1.004 blancos, 1.733 personas de color libres, 13.153 esclavos, 1.100 indios”. La cantidad de esclavos disminuye aún más por la importancia del “marronage”** contra el que se organizan operaciones punitivas. La resistencia a la esclavitud en forma de “marronage” estuvo presente en todas las colonias, pero la topografía de Guayana le da una importancia particular:

“Bajo el Antiguo Régimen la deserción de los esclavos era una verdadera plaga en las colonias en las que la mano de obra negra era la única que se empleaba para desarrollar y cultivar la tierra. Sin embargo, el problema era aún más grave en Guayana que en las Antillas puesto que al estar formadas por islas, la zona de vagabundeo de los negros estaba restringida, mientras que en Guayana, un país continental, les resultaba fácil llegar a los territorios fronterizos de la colonia francesa: Brasil, entonces posesión portuguesa, y la Guayana holandesa”.

Muchos cimarrones se contentaban con llegar a la densa selva donde fundaban pequeñas comunidades autosuficientes. A estas comunidades de cimarrones se añaden grupos sociales más importantes constituidos por cimarrones provenientes de Surinam. Estos grupos constituyen comunidades de esclavos en la selva y atacan las plantaciones para conseguir armas y liberar a otros esclavos. Se calcula que a principios del siglo XVIII los esclavos de Surinam ascienden a más de 5.000 personas. Tras una larga guerra contra el ejército holandés se ven obligados a refugiarse en la Guayana francesa. Así, los djuka, los boni y los paramaka se instalan en la llamada Guayana “francesa” entre 1750 y 1840. La llegada de varios miles de negros libres inquieta mucho a la colonia francesa. Tras la abolición de la esclavitud el tratado firmado entre franceses, holandeses y jefes cimarrones reconocía las comunidades cimarronas y su territorio de implantación. En 1962 se calcula que los descendientes de estos cimarrones son 1.000 en el caso de los bonni, entre 7.000 y 8.000 en el de los djuka y 1.000 en el de los paramaka.

El rostro de la sociedad guayanesa en los años posteriores a la abolición está marcado por esta herencia: escasez numérica de descendientes de los pueblos autóctonos y de blancos, mayor cantidad de descendientes de esclavos (aunque mínima en comparación con las Antillas o Haití), presencia de comunidades de negros cimarrones y subdesarrollo crónico del territorio. En este contexto es en el que se produce el descubrimiento de minas de oro al este de Cayena. La falta de mano de obra se traducirá en el desarrollo del “engagisme”, un régimen jurídico monárquico de casi servidumbre que toma el relevo de la trata. Con la indemnización de los propietarios de esclavos el “engagisme” permite a la vez acabar formalmente con la esclavitud mientras se mantiene un sistema de explotación que afecta a los antiguos esclavos y a los inmigrados que están sometidos a un “contrato” [“contrat d’engagement”]. Al antiguo esclavo convertido en “contratado” se le unen nuevos emigrantes con el mismo estatus para garantizar la supervivencia de las fortunas de los antiguos propietarios de esclavos en todas las colonia. El historiador Sudel Fuma propone el término de “servilismo” en vez del término “engagisme” para destacar mejor la naturaleza de la relación entre los “contratantes”. El autor destaca el carácter discriminatorio de los “contratos” respecto al derecho laboral existente, la violencia ejercida para obligar a aceptar el contrato y las falsas promesas que se hacen para lograr que se acepte, y concluye:

“¿Por qué “servilismo”? Porque los trabajadores concernidos no son libres y están sometidos a un sistema, pero no son esclavos en el sentido jurídico del término. Este concepto se aplica también a la situación del “contratado” indio, africano y liberto de 1848 de las colonias francesas o de las colonias inglesas y permite clarificar la historia colonial dando un verdadero sentido a la situación real de los trabajadores sometidos al trabajo forzado de esta época ”.

Dos decretos (del 13 de febrero y del 27 de marzo de 1852) regularán el “engagisme” para las colonias francesas. En el caso de Guayana este nuevo servilismo se desarrolla rápidamente. Este es el balance cuantitativo que hace en 1864 el director del Banco de Guayana: “En el lapso de doce meses el Departamento de la Marina ha hecho llegar sucesivamente a Guayana siete convoyes de africanos, cuatro de ellos reclutados en el Estado libre y tres de cautivos comprados y liberados, uno de chinos y cinco de culis”. Aparte de los antiguos esclavos los principales orígenes de estos “contratados” son India con 8.472 personas entre 1855 y 1877 y África con 1.826 personas. Por medio de esta nueva “esclavitud de duración indeterminada” (de 3 a 19 años) los dueños de las plantaciones y de las minas de oro encontraron la mano de obra necesaria, y las personas recién liberadas están obligadas a moderar sus pretensiones concernientes al salario y a las condiciones laborales debido a la competencia de esta mano de obra servil.

El oro amarillo, el oro azul, el oro verde y el oro negro

Es frecuente oír hablar de que Francia carece de retos económicos en Guayana para negar el carácter colonial de la Guayana contemporánea. Una simple mirada a la historia económica y a los recursos guayaneses desmiente esta afirmación.

Actualmente el oro es el segundo recurso de exportación de Guayana tras la actividad espacial (que en 2014 supuso un 83 % del total de las exportaciones) con 50 millones de euros exportados en 2006. La cuestión aurífera acompaña toda la historia colonial de Guayana. El conservador de la biblioteca de Cayena destaca en un folleto con un título significativo (“La Guayana aurífera o la «gallina de los huevos de oro»”) fechado en 1936 que “la historia del oro en Guayana se confunde casi con la historia de la colonización francesa en esta parte del continente sudamericano a partir del siglo XVI de la era cristiana”. En este folleto el autor recuerda que los primeros exploradores buscaban en Guayana la ciudad de Menoa, capital del antiguo Imperio inca. Destaca que desde 1676 los padres jesuitas pusieron en marcha las primeras explotaciones con mano de obra india. No obstante, el punto de partida oficial de la industria aurífera sigue siendo el descubrimiento de yacimientos en el río Arataye en 1855, que el conservador comenta de la siguiente manera: “Una nueva era parece así alzarse ante nuestro país y Cayena pronto será una rival de California […] Así, hoy es un hecho: existe oro en el interior de Guayana”. La explotación empieza en seguida pero sin una inversión real de capitales, lo que provoca una baja producción aunque unos beneficios importantes. “Todo el oro recogido hasta hoy (más de trescientas toneladas, es decir, cinco toneladas al año de media) proviene de los aluviones de la superficie, no de las minas propiamente dichas y, en definitiva, nuestros mineros solo son excavadores y buscadores de pepitas”, resume el autor.

El estado de las técnicas, lo escaso de las inversiones (los compradores se contentaban con acudir a una multitud de pequeños buscadores que se hacían cargo de todos los gastos) y las variaciones de precios en el mercado mundial explican una producción fluctuante y modesta hasta la década de los 70. La mejora de las técnicas de extracción y la fuerte progresión del precio del oro en el mercado mundial (debido al abandono de la paridad oro/dólar) llevará a renovar la producción y a que entren en escena grandes sociedades industriales internacionales (Grupo México con capital mexicano y estadounidense, Cambior con capital canadiense, WMC con capital australiano, La Source con capital francés y australiano, etc.). Los resultados de las nuevas prospecciones industriales no tardarán en llegar. En su informe al primer ministro fechado en 2000 [la diputada francesa por Guayana] Christiane Taubira menciona el descubrimiento por parte de la sociedad ASARCO de 35 toneladas en reservas y 60 toneladas en recursos en Camp Caïman, otro descubrimiento por parte de la sociedad Guyanor-Cambior de 45 toneladas en reservas y 60 toneladas de recursos en Yaou y Dorlin, y otros descubrimientos prometedores aunque todavía no explotables.

Ulteriores descubrimientos confirmarán las enormes posibilidades auríferas de Guayana. Así, el primer productor de oro en Guayana, la sociedad Auplata (que explota las minas de Dieu Merci y Yaou), declara en 2014 por medio del presidente de su consejo de administración que Guayana es “la mayor reserva de oro del mundo”. En ese mismo periodo la compañía minera “Montagne d’or” [Montaña de Oro] hace público su proyecto de mina industrial para 2022 con una producción que se calcula en 6.7 toneladas al año. Sin embargo, este proyecto de minas a cielo abierto tiene graves consecuencias: deforestación (1.513 hectáreas de selva amazónica) y vertido masivo de cianuro (46.500 toneladas para la duración de la explotación evaluada en 12 años). Si el presidente Macron ha anunciado su apoyo al proyecto, está creciendo un movimiento de protesta, en particular en el seno de los pueblos autóctonos. El colectivo “Or de question”***, que multiplica las manifestaciones públicas, también ha emprendido acciones legales para solicitar la anulación del permiso de explotación. Recordemos que las opciones industriales basadas en necesidades ajenas a las de la población y que se preocupan por la rentabilidad inmediata sin tener en cuenta los efectos a largo plazo son una de las primeras características de la lógica colonial.

Además del oro Guyana posee una Zona Económica Exclusiva de 130.000 kilómetros cuadrados rica en recursos halieúticos y en particular en recursos camaroneros. No obstante, el sector sigue estando muy infraexplotado con una producción que fluctuó entre 3.000 y 4,000 toneladas al año en la década de 2000 y cayó a entre 700 y 800 toneladas en 2017. El destino de esta producción pone de relieve la dependencia colonial: un 85 % se exporta al Hexágono y un 10 % a las Antillas Francesas.

Guyana también posee unos considerables recursos madereros. La selva amazónica cubre ocho millones de hectáreas, de las cuales 7.5 millones pertenecen al Estado. Sin embargo, este recurso está muy infraexplotado con una producción que apenas llega a 72.000 metro cúbicos de troncos. Resulta paradójico, aunque típico de una situación colonial (en la que la prioridad de las inversiones depende únicamente de la rentabilidad y no de las necesidades locales), que Guayana importara productos de madera por valor de 17,6 millones de euros y exportara 3,1 millones en 2014.

Por último, el descubrimiento de yacimientos de hidrocarburos en alta mar en 2011 por parte de Total, que posee un permiso exclusivo de explotación, despierta enormes ambiciones. Aunque todavía no se puede cuantificar el tamaño del yacimiento ni de sus reservas, se confirma la existencia de grandes posibilidades en hidrocarburos en la cuenca surinamo-guayanesa. La USGS (United States Geological Survey), una agencia científica del gobierno estadounidense, calcula que esta cuenca es la segunda en la clasificación de cuencas petroleras (de ultramar) no explotadas más prometedoras del mundo.

Guyana mantiene una estructura económica de factoría dependiente de las necesidades de la metrópoli en lo referente a sus elecciones y en sus prioridades. Tanto las exportaciones como las exportaciones se hacen exclusivamente con la metrópoli primero y con las otras colonias de las Antillas y Europa después. Las grandes familias beké [criollas] de Martinica (el grupo Bernard Hayot, el grupo Fabre-Domergue, la familia Dormoy, etc.) poseen el tejido comercial. Las industrias de materias primas y de la construcción están dominadas por multinacionales francesas (Bouygues, Eiffage, Vinci, Bolloré, Auplata, etc.). Las dos características de una economía colonial están muy presentes: la explotación de los recursos a beneficio de la metrópoli y el monopolio por parte de grandes sociedades metropolitanas de la comercialización. La única especificidad aquí es la utilización de la burguesía antillana como intermediaria en la explotación de la colonia. Por no poner sino un ejemplo que ilustre lo absurda que es la lógica colonial para el pueblo guayanés citemos un informe senatorial fechado en octubre de 2017: “El hecho de que las materias primas importadas de Brasil por Guayana tengan que transitar por [el puerto francés de] Le Havre deja estupefacto”.

Por lo que se refiere a la suerte del pueblo guayanés basta con recordar algunas cifras para comprender que no le están destinados ni las riquezas ni los recursos locales: un 40 % de las personas con edades comprendidas entre los 15 y 24 años está en paro, solo un 12 % ha aprobado el bachillerato, los ingresos anuales medios son un 44 % inferiores a los de la metrópoli, la cantidad de personas beneficiarias de la Renta de Solidaridad Activa**** es cuatro veces mayor que en el Hexágono, los precios al consumo son un 12 % más altos que en la metrópoli, los de los productos alimenticios son un 45 % más caros y los de la vivienda un 20 %, etc.

Contrarrestar al movimiento independentista por todos los medios

Como en casi todas las antiguas colonias la aspiración a la autonomía y después a la independencia casi no existía en el momento en el que la colonia cambia de estatus en 1946 para convertirse en departamento francés. Al igual que ocurrió en otros lugares, las aspiraciones que los guyaneses invierten en la departamentalización se verán frustradas rápidamente. Después de décadas de esclavitud, de “engagisme” y de ciudadanía de segunda categoría la departamentalización parecía una promesa de igualdad y el final de la relación colonial, y así era como se vendía. Rápidamente aparece la decepción al constatar la persistencia de la dependencia colonial y la desigualdad económica y social con la metrópoli. Llega la hora de hacer balance en un contexto de efervescencia anticolonial mundial: victoria vietnamita de Dien Bien Phu en 1954, inicio de la lucha armada en Argelia en 1954, Conferencia de Bandung en 1955, etc. Este es el contexto en el que nace la primera organización nacional guayanesa:

“Ahí donde [Aimé] Césaire emplea la palabra resurrección sus lectores leerán las palabras autonomía, independencia y revolución . Es el caso de los estudiantes guayaneses que en 1955 crean en París el Comité Guayanés de Acción Social y Política , que tomará el nombre de Unión del Pueblo Guayanés (UPG, 1955-1965), primer partido nacionalista y autonomista guayanés. Durante diez años el UPG rechaza la política de asimilación y difunde en Guayana las ideas anticolonialistas”.

Como se proclama anticolonialista la UPG no reivindica la independencia sino la autonomía. La organización critica duramente la departamentalización y la asimilación, y trabaja para reformar las relaciones con la metrópoli en un sentido igualitario. Inmediatamente surge la oposición sistemática de los gaullistas contra el nuevo movimiento. A pesar de sus profesiones de fe autonomista la UPG es atacada por ser unos “«separatistas», «antifranceses» o «antiblancos»”, recuerda el historiador Serge Mam Mam Fouck. El joven movimiento colonial fue rápidamente objeto de la represión colonia en forma de la expulsión fuera de Guayana de sus líderes. Incluso se aprueba una ordenanza específica el 15 de octubre de 1960 que estipula que “los funcionarios del Estado y de los establecimientos públicos del Estado en servicio en los Departamentos de Ultramar cuyo comportamiento altere el orden público pueden ser, a propuesta del prefecto y son otras formalidades, llamados de oficio en la metrópoli por el ministro del que dependen para recibir un nuevo destino”.

Así, Serge Patient, Bernard Linglin y Marius Milon fueron alejados de Guayana con esta ordenanza. A estos alejamientos de los líderes se añaden la censura en el diario nacionalista y el despido de militantes con el objetivo de desestabilizarlos. Se crea un clima de presión sobre los militantes que suscita miedo y desetabilización. “Por consiguiente, la ordenanza del 15 de octubre de 1960 afectó directamente a una cantidad muy limitada de militantes autonomistas […] [pero] enfrió muchos ardores, incluidos los de los no funcionarios”, resume el historiador Mam Mam Fouck. La organización no sobrevivirá a esta prueba, aunque sembró semillas de concienciación de las que nacerán rápidamente nuevas estructuras más radicales.

El año en que desaparece el UPG también es el de la implantación del Centro Espacial Guayanés, Como describe el historiador David Redon, los efectos que tiene sobre la conciencia nacional guayanesa son paradójicos:

“La implantación del Centro Espacial Guayanés (CSG) en un terreno expropiado de 96.000 hectáreas va a funcionar a la vez como un acelerador y como un aniquilador para el nacionalismo guayanés. Acelerador porque las expropiaciones de las 641 familias de Kourou, Malmanoury y Sinnamary tuvieron unos efectos traumatizantes inmediatos sobre las poblaciones que deben abandonar su modo de vida. El discurso sobre la “guayanidad” se cristaliza en torno a estas expropiaciones y la desaparición de Malmanoury, y da cuerpo a los discursos nacionalistas, autonomistas e independentistas. Por otra parte, el Estado puede ahora afirmar la eficacia de su política asimilacionista con el “progreso” que aporta a las naciones guayanesas el CDG y sus repercusiones económicas”.

Como en Guadalupe, muchos militantes nacionalistas se implican en la lucha sindical con la creación en noviembre de 1967 de la Unión de Trabajadores Guayaneses (UTG) que en su congreso fundacional adopta una bandera guayanesa y más tarde, en su tercer congreso en 1973, una moción a favor de la independencia. El discurso ya no es el de la autonomía sino explícitamente el de la independencia. La consolidación de los independentistas en el ámbito sindical (y al mismo tiempo entre la juventud) preocupa mucho al gobierno francés. Muestra de esta inquietud es la decisión tomada en 1973 de instalar en Guayana al Tercer Regimiento Extranjero de Infantería de la Legión Extranjera (3ème REI, por sus siglas en francés).

El Regimiento cuenta con varios centenares de hombres (en 1995 llegará a los 1.000 soldados) y su principal misión es proteger el centro espacial. Ya en 1962 la instalación de un primer contingente de la Legión Extranjera había provocado una manifestación el 14 de junio convocada por el Frente Democrático Guayanés y varias organizaciones sindicales. El prefecto Erignac reacciona por medio de una violenta represión que provoca gran cantidad de personas heridas, detenciones y comparecencias ante los tribunales. “Era la primera vez en la historia política de Guayana que las fuerzas de la gendarmería y de la policía cargaban contra los manifestantes, así que hubo un gran estupor”, comenta el historiador Mam Mam Fouck. La instalación del 3ème REI despierta los recuerdos de esta represión colonial que data de hace apenas una década.

La segunda reacción del gobierno francés ante esta radicalización de la juventud y de los sindicatos es un proyecto de cambiar la estructura social de Guayana por medio de la importación masiva de emigrantes procedentes de la metrópoli. El objetivo oficial del proyecto denominado “Plan Verde” y anunciado en 1975 es desarrollar la agricultura guayanesa. Este proyecto, en preparación desde 1973 y dirigido por el secretario de Estado en los Departamentos de Ultramar Olivier Stirn, anuncia el objetivo de 30.000 colonos en cinco años para un departamento que en aquel momento solo cuenta con 55.000 habitantes. Mientras que en Guadalupe, Martinica y La Reunión el Estado francés organiza la exportación masiva de la juventud por medio del BUMIDON (siglas en francés de Oficina para el Desarrollo de las Migraciones en los Departamentos de Ultramar), aquí trata de ahogar al pueblo guayanés con unos colonos que dependen totalmente del Estado francés. En efecto, se promete a los candidatos concesiones y ayudas para instalarse. Si el éxito es inmediato en Francia (cerca de 20.000 candidaturas), lógicamente suscita la cólera de los guayaneses. Se reprimen las manifestaciones masivas pero el proyecto se abandona oficialmente. En efecto, este plan de poblamiento despierta viejos recuerdos de proyectos de poblamiento de la época esclavista y en particular los vinculados al penal de Cayena. La socióloga y antropóloga Marie-José Jolivet resume así las reacciones al plan Stirn:

“Designado entonces por sus autores como «el plan global de valorización de Guayana», este proyecto incluía un componente importante de «inmigración» que no podía dejar de despertar inmediatamente viejas reminiscencias. Además, el hecho de retomar la expresión «valorización» bastaba para evocar el periodo colonial. […] Cualquier plan de inmigración masiva a Guayana evoca también, inevitablemente, el penal . El caso es demasiado conocido como para que sea necesario exponerlo, por lo que me contentaré con recordar sus principios y en primer lugar, el de la colonización por medio del penal establecido en 1859 por Napoleón III”.La oposición a la Legión Extranjera y al proyecto Stirn cataliza las conciencias guayanesas, lo que en octubre de 1974 se traduce en la creación del Movimiento Guayanés de Descolonización (MOGUYDE, por sus siglas en francés) y el mismo año del Frente Nacional de Liberación de Guayana (FNLG). Al poco tiempo de constituirse ambas organizaciones independentistas son acusadas, en diciembre de 1974, del llamado complot “Navidad” con la detención de 13 militantes nacionalistas del MOGUYDE, de otras organizaciones independentistas (Joven Guardia, FLNG y Partido Socialista Guayanés) y del sindicato UTG. Se les acusa de “atentar contra la seguridad del Estado”, de preparar atentados y secuestros. Ocho de ellos son expatriados al Hexágono y llevados ante el Tribunal de Seguridad del Estado. Con ello se intenta decapitar una vez más al movimiento independentista. Pero esta vez la huelga general convocada por la UTG y la movilización de la diáspora guayanesa imponen la vuelta al país de los presos políticos. Se retiran los cargos contra ellos. Este escenario se reproduce en julio de 1980 con la detención y expulsión de cuatro militantes del FLNG acusados de quemar un depósito de carburante y de un intento de atentado contra la gendarmería del centro de Cayena. Serán puestos en libertad un año después ya que una vez más su expediente estaba vacío.

En este contexto de represión y de detenciones abusivas empieza un intento de lucha armada por parte de la Alianza Revolucionaria Caribe (ARC) de 1983 a 1988C. Esta organización que reivindica la independencia de Guadalupe, Martinica y Guayana organiza muchos atentados en las tres colonias y en la metrópoli. Esta secuencia armada acaba con la ley de amnistía del 10 de julio de 1989 concerniente a todos los atentados cometidos antes del 14 de julio de 1988 tras la propuesta de la ARC de poner fin a la lucha armada a cambio de la amnistía de sus militantes. El desequilibrio de fuerzas es simplemente demasiado grande para que esta forma de lucha sea eficaz con el tiempo.

Dado que no existe la relación de fuerzas necesaria para una independencia a corto plazo, la idea nacional se reorienta hacia una lucha contra las consecuencias de la colonización. Se inicia la época de los grandes movimientos de masas dirigidos por la UTC y apoyados por las organizaciones políticas independentistas y no cesará hasta nuestros días: huelga general de seis días en 1992, disturbios en Cayena en noviembre de 1996 para exigir la escolarización de todos los niños; unos meses después, en abril de 1997, estallan nuevos disturbios tras la detención de cuatro jóvenes acusados de haber tratado de quemar el domicilio del Fiscal del Estado durante los disturbios de noviembre de 1996, parálisis del país debido a un vasto movimiento social en noviembre y diciembre de 2008 (cortes de todas las carreteras principales, barricadas, huelga general) en protesta por la subida del precio de los carburantes que se transforma en un movimiento contra la carestía de la vida.

Este último movimiento esta tan masivo y radical que el Estado francés se ve obligado a hacer concesiones importantes. El presidente Sarkozy anuncia 137 medidas cuyo objetivo es volver a dinamizar el desarrollo económico y ayudas financieras a las familias modestas para tener en cuenta la inflación. Sobre todo, el Estado francés no se deja engañar por el progreso real de la idea de independencia nacional que no hace más que aumentar en el curso de todos estos conflictos. Propone un referéndum sobre el estatuto de Guadalupe, pero se guarda bien de formular la pregunta en términos de independencia. Finalmente la pregunta del referéndum de enero de 2010 será una falsa alternativa: “¿Aprueba usted la transformación de Guayana en una colectividad de ultramar regida por el Artículo 74 de la Constitución, dotada de una organización particular que tenga en cuenta sus intereses propios en el seno de la República?”. Gana el “No” masivamente pero sobre la base de una abstención mayoritaria (51,84 % de los votos y 2,33 % de votos en blanco y nulos).

Dado que las mismas causas provocan los mismos efectos, en marzo de 2017 estalla un nuevo movimiento social y bloquea el conjunto del territorio durante un mes. Se bloquea el centro espacial lo que provoca un retraso de un lanzador Ariane. El acuerdo para salir del conflicto del 21 de abril de 2017 prevé el desbloqueo de mil millones de euros destinados a mejorar el acceso a la asistencia sanitaria, la seguridad, la situación de empleo y la justicia.

Si bien la relación de fuerzas actual hace improbable una independencia a corto plazo, la idea independentista se ha implantado ampliamente entre la población y particularmente entre la juventud. Aunque actualmente las reivindicaciones se refieren a la inseguridad galopante y a las reivindicaciones económicas, de forma implícita contienen la condena del modelo colonial. La lucha contra las consecuencias lleva inevitablemente a más o menos largo plazo a actuar contra las causas: la colonización. En cuanto cambie la relación de fuerzas (bajo el impacto de acontecimientos internacionales, de la lucha del pueblo guayanés y de las movilizaciones anticoloniales en el Hexágono) la independencia volverá a ser una utopía concreta a corto plazo.

El racismo en Uruguay

Andrade: “El racismo existe en su más rancia y terrible expresión en Uruguay”
Escrito por Lucía Barrios
1/7/18

Según la diputada uruguaya del partido Frente Amplio, Susana Andrade, , la discriminación a la comunidad afrodescendiente se ha naturalizado. “La broma es un disfraz de impunidad que tienen las discriminaciones” y estos casos se asemejan a la violencia doméstica: el agredido no percibe la agresión o la toma como una broma.

Hace unos días un grupo de personas ataron de las manos y le pegaron una cinta aisladora en su cabeza a un empleado afrodescendiente Además, lo tomaron del cuello y le dieron 37 cachetadas mientras lo amenazaban. Mientras tanto, el hombre suplicaba que se detuvieran, pero los otros lo ignoraron (Véase la noticia: https://goo.gl/m6kWa8). El hecho generó cierta conmoción pública. Sin embargo, la Justicia decidió penar a los agresores con una prisión domiciliaria. Ante esta situación, hay una interrogante que no puede ser ignorada ¿qué pasa en nuestro país con respecto a la discriminación a la comunidad afrodescendiente? Lo cierto es que las cifras muestran que la pobreza, la falta de acceso a la educación y la discriminación laboral son algunos de los males que sufren los afrodescendientes en Uruguay.

La diputada e integrante de la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Discriminación y la Xenofobia, Susana Andrade, declaró a LA REPÚBLICA que “el racismo estructural existe en su más rancia y terrible expresión en este país” al punto tal que se ha naturalizado. “La broma es un disfraz de impunidad que tienen las discriminaciones” y estos casos se asemejan a la violencia doméstica: el agredido no percibe la agresión o la toma como una broma, sostuvo la diputada.

“Creo que tenemos un sentimiento común de indignación generalizada como país. Por un lado me da esperanzas de que cambiemos, y a la vez nos pone frente a una dura realidad, porque ese tipo de pensamiento existe en Uruguay. Quienes trabajamos el tema de los derechos de los afrodescendientes lo sabemos, solo que no se hace público. Es probable que suceda en ámbitos que se desconocen, y eso es lo que nos alarma, porque incluso las víctimas -este hecho es parecido a la violencia doméstica, naturalizan tanto esta agresión que no la perciben, temen denunciar o la toman como una broma. Sin embargo, la broma es un disfraz de impunidad que tienen las discriminaciones, y no es que no se tenga sentido del humor. También estamos tristes al comprobar una vez más que el racismo estructural existe en su más rancia y terrible expresión en este país”, agregó.

Sostuvo que igualmente tiene esperanza porque es la primera vez que por un tema de racismo se penaliza, aunque afirmó que no se hizo con la debida magnitud. Consideró que la pena fue “muy laxa y benigna”, lo que implica un mensaje de impunidad.

La diputada expresó que la discriminación racial en el país ha tenido un avance en la legislación, pero la “conciencia social, los corazones, la mente y la cultura sigue siendo profundamente racista”. Afirmó que tiene cierta esperanza porque ve que cada día hay más conciencia crítica sobre el tema. “Con los últimos gobiernos hemos avanzado en legislación, en políticas públicas, en una agenda de derechos que visualiza positivamente todo lo que se relaciona a diversidades, o minorías, en atención a los derechos de poblaciones vulneradas. Sin embargo, internacionalmente estamos siendo señalados como que no penalizamos debidamente el delito de racismo, se ve que cuesta aplicar el artículo 149 del Código Penal. Hay avances sí, pero aún el racismo estructural es muy fuerte, está enraizado en el imaginario social”.

“Lamentablemente en Uruguay el racismo vive y esas cabecitas que hicieron escarnio en este trabajador, quien además lo toma como una broma, es muy triste porque es lo mismo que la mujer que sufre violencia de su marido y luego lo justifica,. Me gustaría saber si lo hubieran visto también como una broma en caso de que el muchacho negro le hubiera hecho la broma”, agregó.

Según Andrade, “nacemos en un Estado que no fue hecho ni pensado para los negros y las negras, con el agravante de que tenemos desde hace mucho flujos migratorios de países caribeños fundamentalmente, desde donde llega población afrodescendiente en grandes cantidades”. Por tanto, entiende que aún en nuestro país no hemos vencido el racismo estructural, “que habla de nuestras raíces de identidad, es decir poblaciones indígenas que eran dueños de estos territorios, los europeos que colonizaron y los africanos que fueron forzados a venir. Esas tres raíces nutren nuestros orígenes. Cuando se fueron fundando las diferentes instituciones, nacieron profundamente racistas, desiguales, excluyentes de la población que no fuera blanca y ahora tenemos el aporte de estos flujos migratorios que nos eligen como país para vivir. Es algo que se debe pensar política, social, económica y culturalmente para que nuestra democracia aspire a ser profunda, real y plena. Cuando hay racismo -y en nuestro país lo hay- la calidad de la democracia está totalmente en duda”.

Sostuvo que una vez finalizada la época de la esclavitud, se pasa a una semi-esclavitud estatal o institucional, ya que a dicha población no se la inserta laboralmente ni se la prepara para la nueva realidad. Además, entiende que se constituye un estado moderno que no está preparado para incluir a esa población descendiente de esclavos. “Hay una injusticia social desde el comienzo y ese es el racismo estructural e institucional del que hablo. Hoy se está tratando de revertir esa situación en el país, pero es tan desigual que concebimos como normal la injusticia social, esa desventaja que nace con las mismas instituciones. De hecho, América Latina es la región más desigual del mundo y ello es derivado de la colonización y de la nefasta invasión europea que determinó un mundo tan desigual para los nativos”.

“Hoy, cuando nos dicen haces racismo al revés, yo me pregunto: ¿cómo podríamos dar vuelta las cosas para que fueran negros o indios que colonizaran Europa?. Los grandes capitales del mundo hoy devienen de esos robos históricos, de eliminar civilizaciones pacíficas. Eso es la gran mentira del descubrimiento de Colón, fue un simple imperialismo desmedido que asesinó, robó y explotó a millones y millones afrodescendientes e indígenas bajo la justificación de la Iglesia Católica, que decía que era para evangelizar. Es una gran vergüenza, mirá si Dios va a matar o robar para imponer sus creencias. Hoy es absolutamente absurdo, tanto los banqueros, como los reyes y la propia Iglesia sabían a qué venían”.

En la actualidad las políticas afirmativas intentan equiparar los derechos. De hecho, en nuestro país la Ley de cuotas para afrodescendientes tiene 15 años de vigencia. Sin embargo, Andrade supone que es una ley “muy compleja” de poner en práctica, porque los cambios cuestan: “les estamos moviendo el piso a los que tienen privilegios. Unos mandan y otros obedecen por sus orígenes étnicos o por el color de la piel, lo que es tan injusto que parece imposible que no se visualice”.

“Sin embargo es negado porque en los libros de historia no se enseña, luego se estigmatiza, el lugar que nos dejan es el estereotipo y el servicio doméstico sigue teniendo cara de mujer negra en nuestro país. Eso no es casualidad”, agregó.

Unas palabras del músico uruguayo Ruben Rada:

“Cuando era chico tenía muchos complejos. Antiguamente no nos dejaban entrar a las iglesias. Íbamos con mis amigos a los bailes y quedábamos afuera. En esos años fui creando una cáscara, hasta que dije que el equivocado no soy yo, es el que está enfermo de racismo. A partir de ese momento le metí para adelante y me olvidé de todo”, así comenzó su declaración en República Radio uno de los más destacados músicos y compositores uruguayos, Rubén Rada. En la oportunidad, reflexionó sobre la situación que tiene el país entorno a la discriminación hacia la población afrodescendiente.

Cuando se le preguntó si ha cambiado dicha situación, sostuvo que no lo sabe porque tendría que meterse en el cuerpo de otra persona. “Yo como Rada no lo vivo, pero miremos al trabajador. Por ejemplo, vas a un shopping y no vas a encontrar afrodescendientes trabajando. ¿Eso qué quiere decir? Hay morenas hermosas que podrían trabajar en zapaterías y en tiendas, pero nunca las vas a ver ahí. Los muchachos tienen un poco de razón cuando piden que te llamen por afrodescendiente. Por ejemplo, cuando yo te veo, no te digo ¿cómo andas blanco? Te llamo por tu nombre. Se dice que llamar a alguien por negro es algo cariñoso, pero yo, cuando te tengo tanto cariño, te llamo por tu nombre. Lamentablemente creer que decir negro es algo cariñoso es una cosa que se ha arraigado en Uruguay y en el mundo entero”.

La desigualdad en cifras
– Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 8,1% de la población uruguaya dice tener ascendencia racial afro o negra, lo que refiere a un total aproximado de 255.000 personas.
– El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) afirma que los niveles de pobreza de la población afrouruguaya duplican los de la población no afrodescendiente y en el caso de la tasa de indigencia, los triplican.
– El 51,3% de los afrodescendientes tienen al menos una necesidad básica insatisfecha, lo que significa 19 puntos porcentuales por encima del mismo indicador en población no afrodescendiente.
– El 52% de los niños afrodescendientes es pobre y el 40% de la comunidad afro en Uruguay también lo es, lo que refiere a unas 140.000 personas.
– Los afrodescendientes ocupan solo el 0,8% de cargos jerárquicos en Uruguay.
– Esta población tiene además niveles de rezago educativo y de deserción escolar más altos y es muy bajo el porcentaje de jóvenes afrodescendientes que cursan estudios terciarios. En términos generales, un 45% de los varones afro y un 42% de las mujeres afro tienen primaria como máximo nivel educativo; en la población no afro este valor es cercano al 34% para ambos sexos.
– El 15,3% de los afrodescendientes alcanzó el bachillerato y solo uno de cada diez llegó a cursar educación terciaria. Los no afrodescendientes presentan un tercio más de su población con bachillerato y el doble con nivel terciario.
– En el mercado de trabajo, esta población desempeña ocupaciones de baja calificación y productividad, lo que les impide mejorar sus condiciones de vida.
– Existe un 12% desempleo en mujeres afrodescendientes frente al 8% mujeres no afrodescendientes.

Aportes medievales del cristianismo a la ignorancia humana

Aportes medievales del cristianismo a la ignorancia humana.
Fragmento de “Historia criminal del cristianismo” de Karlheinz Deschner

Sin duda, las Iglesias, y en particular la Iglesia romana, han creado valores culturales importantes, sobre todo construcciones, lo que obedecía por lo general a motivos nada altruistas (representación del poder), así como en el dominio de la pintura, respondiendo también a razones ideológicas (las sempiternas ilustraciones de escenas bíblicas y de leyendas de santos). Pero dejando aparte que el tan decantado amor a la cultura contrasta fuertemente con la indiferencia cultural del paleocristianismo, que contemplaba las “cosas de este mundo” con total menosprecio escatológico, puesto que creía inminente el fin de todas, conviene tener presente que la mayoría de las aportaciones culturales de la Iglesia fueron posibles gracias a la explotación sin contemplaciones de las masas, esclavizadas y empobrecidas siglo tras siglo.

Y frente a ese fomento de la cultura encontramos todavía más represión cultural, intoxicación cultural y destrucción de bienes culturales. Los magníficos templos de adoración de la Antigüedad fueron arrasados casi en todas partes; edificios de valor irreemplazable ardieron o fueron derribados, sobre todo en la misma Roma, donde las ruinas de los templos servían de canteras. En el siglo X se dedicaban todavía a derribar y romper estatuas, arquitrabes, a quemar pinturas, y los más bellos sarcófagos servían de bañeras o de comederos para los cerdos. De modo similar, pisotearon la grandiosa cultura de los árabes de España “no quiero decir con qué clase de pies”, para citar la frase de Nietzsche. Y en América del Sur el catolicismo arruinó (además de muchos millones de vidas) más tesoros culturales que los que innegablemente aportó, pese a la sobreexplotación.

Pero la destrucción más tremenda, apenas imaginable, ha sido la causada en el terreno de la educación. La cultura general de la Antigüedad cada vez más desterrada de las escuelas, la enseñanza teológica convertida en enseñanza por antonomasia. Durante toda la Edad Media sólo se consideraban útiles aquellas ciencias que contribuyeran a la prédica eclesiástica. Entre los reunidos en el Concilio de Calcedonia se hallaron 40 obispos analfabetos. Los papas de los siglos siguientes se envanecían de su ignorancia, no sabían el griego y hablaban pésimamente el latín. Gregorio I Magno, el único papa doctor de la Iglesia además de León I, según la tradición mandó quemar una gran biblioteca que existía en el Palatino. Es probable que no todos los papas de los siglos IX y X supieran leer y escribir.

En la Edad Media las artes no eran sino instrumentum theologiae, y algunas veces fueron condenadas como “necedades y vanidades”. (“Mi gramática es Cristo.”) En las órdenes abundaban también los illiterati et idiotae. Desapareció el floreciente comercio librero de la Antigüedad, la actividad de los monasterios fue puramente receptiva. Trescientos años después de la muerte de Alcuino y de Rábano Mauro, los discípulos todavía estudiaban con los manuales que aquéllos escribieron. E incluso santo Tomás de Aquino, el filósofo oficial de la Iglesia, escribe que “el afán de conocimientos es pecado cuando no sirve al conocimiento de Dios”.

Aunque, en realidad, apenas estudiaba una ínfima minoría; todavía hoy, buena parte de la sabiduría del clero se funda en la ignorancia de los laicos. Hasta la época de los Hohenstaufen, la mayoría de los príncipes cristianos no sabían leer ni escribir; un trazo dibujado al pie de los documentos bastaba para considerarlos válidos. Los aristócratas medievales fueron “necios” (necio = el que no sabe) durante mucho tiempo; así podía engañarlos más fácilmente el clero. Y las masas populares vegetaron en condiciones del más absoluto analfabetismo hasta bien entrada la Edad Moderna. Después de la primera guerra mundial, o más; concretamente en 1930, cuando dos terceras partes de la población española padecían carencias alimentarias endémicas, sólo en Madrid se contaban 80.000 niños sin escolarizar, obedeciendo sin duda a los principios definidos por un ministro católico,Bravo Murillo, cuando, al solicitarle licencia para levantar una escuela con capacidad para 600 hijos de obreros, contestó: “Lo que necesitamos no son hombres que sepan pensar, sino bueyes que sirvan para trabajar”.

En las universidades, la hipertrofia del aristotelismo abortó cualquier posibilidad de investigación independiente. Al dictado de la teología estaban sometidas la filosofía y la literatura; en cuanto a la historia como ciencia, era desconocida por completo. Se condenó la experimentación y la investigación inductiva; las ciencias experimentales quedaron ahogadas por la Biblia y el dogma; los científicos arrojados a las mazmorras, o a la hoguera. En 1163, el papa Alejandro III (recordemos de paso que por esa época existían cuatro antipapas) prohibió a todos los clérigos el estudio de la física. En 1380, una decisión del parlamento francés prohibía el estudio de la química, remitiéndose a un decreto del papa Juan XXII. Y mientras en el mundo árabe (obediente a la consigna de Mahoma: “La tinta de los escolares es más sagrada que la sangre de los mártires”) florecían las ciencias, en especial la medicina, en el mundo católico las bases del conocimiento científico permanecieron inalteradas durante más de un milenio, hasta bien entrado el siglo XVI. Que los enfermos buscasen consuelo en la oración, en vez de llamar al médico. La Iglesia prohibía la disección de cadáveres, y a veces incluso rechazó el empleo de medicamentos naturales por juzgarlo una intervención ilícita en los designios divinos. En la Edad Media no tenían médico ni siquiera las abadías más grandes.

En coherencia con esa tutela de la enseñanza, encontramos otra institución, la censura eclesiástica, muy a menudo (por lo menos desde los tiempos de san Pablo, en Éfeso) dedicada a la quema de libros adversos, paganos, judíos o sarracenos, a la destrucción (o la prohibición) de literaturas cristianas rivales, desde los libros de los arríanos y nestorianos hasta los de Lutero. Pero no vayamos a olvidar que los protestantes también implantaron a veces la censura, incluso para los sermones fúnebres y también para obras no teológicas, siempre que tocaran cuestiones eclesiásticas, religiosas o de costumbres.

El sueño del futbolista: La carta de Edinson Cavani al niño de 9 años que una vez fue.

Querido Edinson de nueve años,

Le escribo estas líneas al chico que en el barrio todos llaman “Pelado”.

Cuando eras un bebé no tenías demasiado pelo. Y te fue creciendo muy de a poco. Pero no había demasiado que pudieras hacer al respecto. Así que, gracias a la creatividad de tu familia, siempre fuiste “Pelado”.

Bueno, me alegra mucho contarte que en los siguientes 20 años, el fútbol va a cambiar tu vida en muchos sentidos. Algunos muy buenos, otros no tanto. Pero el fútbol te va a ayudar a deshacerte de ese sobrenombre tedioso.

Hay un jugador argentino que se llama Gabriel Batistuta. Todavía no lo conoces, porque el único programa que tienes paciencia para sentarte y mirar en la tele se llama Tom & Jerry. Tu hermano mayor, Nando, será el primero en dejarse inspirar por Batistuta. Empezará a negarse a ir a la peluquería. Y a usar el acondicionador para el pelo de tu mamá. Y de a poco, empezará a parecerse cada vez al magnífico Batigol. Cuando esté corriendo en un campo de juego, con su pelo largo tirado hacia atrás y sujetado por una gomita, será lo mejor que hayas visto.

Llegará el momento en que serás tú el que le dirá a tu madre: “No más cortes de pelo”.

Vives tu vida afuera, con una pelota en los pies. A la manera sudamericana. No conoces otra cosa. Y además, ¿qué hay para hacer adentro? Nada divertido. Nada interesante. No hay PlayStation. No hay televisor grande. Ni siquiera tienes para darte una ducha caliente. Tampoco hay calefacción. En invierno, tu sistema de calefacción serán cuatro frazadas. Cuando necesites darte un baño, tendrás un termo con agua que calentarás en la cocina a querosén. Es muy importante entender cómo combinar el agua fría y la caliente. Parado en la bañera, aprenderás a ser un alquimista.

Y sin embargo, esto para ti será un lujo. ¿O acaso no te acuerdas de tu primera casa? La que no tenía baño. Esa casa en la que cada vez que tenías que hacer tus necesidades, ¡no te quedaba otra que caminar afuera e ir al pequeño cobertizo!

¿Me dejas contarte un secreto? Cuando ahora recuerdo aquella imagen, no me siento para nada mal. Por algún motivo, me llena de energía. Me da coraje. Es un lindo recuerdo.

No te preocupes por lo que tienes en la casa. Tienes que seguir viviendo tu vida al sol, Pelado.

Además, ¿cuál es el motivo de tener posters de fútbol pegados en la pared? Cada dos o tres años, cuando cambien de trabajo o tu familia no pueda pagar el alquiler, tendrás que mudarte a otro lado. ¿Pero sabes qué es lo mejor? Que en cada nueva casa, sin importar dónde esté ubicada, siempre tendrás un campito afuera. Y también habrá una pelota. No hay propietario en el mundo que te vaya a poder quitar eso, te lo garantizo.

Lo que más importa en tu vida en este momento, si mal no recuerdo, es el Gol del Helado.

El Gol del Helado es algo mágico. Necesito hablar con alguien del PSG sobre el Gol del Helado. Es genial. Es motivación pura. La idea fue de los organizadores del campeonato juvenil de Salto. ¿Cómo se hace para tener motivados a un montón de gurises de seis años sin importar cómo vaya el partido?

Poniendo la regla de que el chico que haga el último gol del partido se lleva un helado.

El resultado podía estar 8-1, pero no importaba. Era una carrera contra el tiempo. Marcar el último gol del partido. Y la sensación al escuchar al técnico que hacía sonar el silbato para marcar el final, cuando habías metido el Gol del Helado… ¡increíble! Una alegría inmensa. ¿Será de chocolate? ¿Te van a dar uno de esos de Mickey Mouse? Sea el que sea, durante todo ese día, serás el rey.

Por supuesto que tú no eres un niño de la capital, Pelado. Los chicos de Montevideo viven en un mundo distinto. Un mundo que tú ni siquiera sabes que existe. Un mundo de botines Adidas, de viajes en auto y de pasto verde. En Salto, todo es diferente. Por algún motivo, todos quieren jugar descalzos. Algunos niños empiezan los partidos con calzado, pero después, en el medio tiempo, todos los botines están apilados en un costado y todos estarán corriendo descalzos. Si cierro los ojos ahora mismo, todavía puedo sentir el barro en la planta de los pies. Todavía puedo sentir a mi corazón latiendo, persiguiendo la pelota, soñando con el helado.

Llevarás estos sentimientos contigo durante toda tu vida, porque eres sudamericano. De Uruguay. De Salto. Vives el fútbol de una manera diferente.

La bendición y la maldición para los uruguayos es que nunca nos podemos relajar. Es la historia de nuestro fútbol, es la historia de nuestro país. Cuando nos ponemos la celeste, sentimos el orgullo de nuestra historia.

Tenemos que ir por todas, dale, dale, dale. Y allá vamos.

¿Cuáles son tus sueños, Pelado?

Ni siquiera los recuerdo con exactitud. El tiempo los transformó en recuerdos difusos.

¿Tu sueño es jugar en Montevideo, como Nando? Lo conseguirás, y cuando lo hagas, se sentirá como si estuvieras jugando la Champions League.

¿Tu sueño es jugar en Europa? También lo conseguirás, y harás suficiente dinero para cambiarle la vida a tu familia.

¿Tu sueño es jugar para Uruguay? Lo harás, y tendrás experiencias que te harán llorar de alegría y también de tristeza.

¿Tu sueño es jugar un Mundial? (No te voy a arruinar la sorpresa. Solamente te diré que el año 2010 será El Loco).

¿Tu sueño es tener mucha plata, manejar lindos autos y dormir en hoteles elegantes? Bueno, Pelado, tendrás todas esas cosas.

Pero tengo que decirte algo. No necesariamente te harán feliz.

Lo que tienes ahora, con 9 años de edad, es algo que ahora extraño muchísimo.

No tienes una ducha caliente. No tienes un peso en el bolsillo. Ni siquiera tienes un buen pelo. Pero tienes algo más. Algo que no tiene precio. Tienes tu libertad.

Como niño, vives tu vida con una intensidad y una pasión que será imposible como adulto. Tratamos de aferrarnos a esa sensación cuando vamos creciendo, pero empieza a irse. Se nos escurre entre las manos. Hay demasiadas responsabilidades. Demasiada presión. Demasiada vida vivida adentro.

¿Sabes cómo es la vida ahora, a los 31 años de edad?

Vas de un hotel a un bus y de ahí a un campo de entrenamiento. Después del campo de entrenamiento a un bus y a un avión. Del avión vas a otro bus. De ese bus vas a un estadio.

En muchos aspectos, estás viviendo en un sueño. Pero en muchos otros, también eres prisionero de ese sueño. No se puede ir afuera y sentir el sol. No te puedes quitar los botines y jugar en la tierra. Sucederán cosas que harán tu vida complicada. Es inevitable.

Cuando eres un niño, tienes esta sensación de que la persona más exitosa es la que tiene más cosas.

Cuando creces, te das cuenta que la persona más exitosa es la que tiene la sabiduría para vivir la vida.

Cuando lo logres en el fútbol profesional, tendrás todo con lo que puedas soñar. Y por esto tendrás que ser extremadamente agradecido. Pero tengo que ser honesto contigo, Pelado. Hay sólo un lugar en el que podrás tener esa libertad total. Y dura 90 minutos, si tienes suerte.

Cuando te pones los botines, sin importar si estás jugando en el campito de Salto, en el pasto verde de Napoli o frente a millones de personas en un Mundial… quiero recordarte las palabras de tu padre.

¿Qué te dice siempre, cada vez que vas a jugar un partido?

Yo sé que tú lo sabes.

Te dice: “En el momento en que cruzas la línea de cal y entras al campo, solamente es fútbol. Nada de lo que pasa afuera de esa raya te ayudará con lo que pasa adentro. Nada más existe.”

Si escuchas esas palabras y realmente crees en el espíritu de lo que dicen, entonces, aunque la presión sea inmensa, aunque estés jugando frente a millones de personas… saldrás a la cancha y te sentirás como si estuvieras jugando descalzo.

Sentirás el barro pegado en la planta de tus pies.

Sentirás a tu corazón latiendo y correrás buscando la pelota, como si fuera el trofeo más grande del mundo. Como si estuvieras jugando por el helado.

Sinceramente,

Edi

Wittenoom: la ciudad donde la muerte se convirtió en un gran negocio.

Wittenoom, la ciudad que desapareció de los mapas
5-julio-2016
Diego González

Bienvenidos a Wittenoom, Australia, donde el cielo es de un azul límpido y cristalino, los paisajes son sobrecogedores y el aire te puede matar. Que Wittenoom es un lugar maldito puede probarse con un par de datos escogidos cuidadosamente: En 1989 el periodista australiano Ben Hill publicó un libro sobre el pueblo cuyo subtítulo era “Los dos mil condenados a morir”. En 2006 el gobierno de Australia Occidental anunció que Wittenoom sería desconectado por la fuerza de la red eléctrica general, las carreteras de acceso dejarían de recibir mantenimiento, su nombre sería borrado oficialmente de todos los mapas, ocultado en todas las señales de tráfico y eliminado de cualquier registro oficial, como si nunca hubiera existido. Pensará el incauto lector que allí no vive nadie y que nadie nunca querría visitar un lugar así, y se equivocará en ambas suposiciones. Media docena de personas llama “casa” a Wittenoom y varios miles más visitan cada año el lugar, en una especie de turismo de lo lúgubre. Pero ¿por qué este lugar, a dieciséis horas en coche de la gran ciudad más cercana, y a simple vista en nada diferente de cualquier otro sumidero polvoriento del Outback, es tan siniestramente especial? Por el amianto. El asesino azul.

Señal de advertencia a las afueras de Wittenoom, donde se indican los peligros del Amianto Azul para la salud

Situado en la región de Pilbara, mil y pico kilómetros al norte de Perth, capital de Australia Occidental, Wittenoom fue creado como una colonia industrial para la explotación de una mina de crocidolita, un mineral aislante también denominado “amianto azul”. La extracción había empezado durante la II Guerra Mundial como parte del esfuerzo de guerra, y llevó a la construcción del poblado en 1947. Desde prácticamente el primer año de operaciones hubo quien se percató del riesgo para la salud que suponía el polvo provocado por la extracción del mineral, pero las autoridades decidieron ignorarlas. El amianto azul es un potentísimo agente cancerígeno, hasta tal punto que respirar unas pocas fibras puede provocar cáncer. En 1948 se diagnosticó el primer caso de esta enfermedad en la localidad, al que seguirían muchos otros. Las condiciones de trabajo empeoraban todavía más la situación: ausencia de extractores de aire, polvo en suspensión, ambientes asfixiantes… todo conspiraba contra los miles de trabajadores que en turnos de tres meses a dos años pasaban por las minas de Wittenoom.

Interior de la mina de Wittenoom, en 1958

La mina siguió abierta hasta 1966, pero su cierre no fue por cuestiones sanitarias sino de rentabilidad; para ese año, la extracción se había encarecido y la competencia con Sudáfrica, primer productor mundial, era ya imposible. Más de siete mil trabajadores habían pasado por el pueblo durante los más veinte años de operaciones de la mina, aunque muy rara vez se sobrepasaron los doscientos habitantes simultáneos. Wittenoom se ganó muy rápido fama de ser un lugar peligroso y tóxico y a la compañía que gestionaba la mina le costaba encontrar trabajadores australianos para el lugar, así que el estado de Australia Occidental firmó acuerdos con algunos países europeos, particularmente con Italia, para traerse trabajadores del otro lado del mundo. Los trabajadores europeos llegaban con dos años de contrato, mientras que los australianos solían firmar seis meses. Pero las condiciones de trabajo eran tan malas que un cuarenta por ciento de los trabajadores duró menos de tres meses en el lugar. Los italianos tuvieron peor suerte: para dejar el pueblo antes del final del contrato tenían que pagar una tasa a sus empleadores. Tasa que por supuesto era inalcanzable para ellos. Así que se quedaban los dos años allí. Mientras tanto, el gobierno de Australia Occidental se hizo el sueco de forma sistemática ante las cada vez más numerosas pruebas que indicaban que aquello era un peligro público de primer orden.


Wittenoom en 1966, año del cierre de la mina

Tras el cierre de la mina el pueblo, con poco más de un par de cientos de habitantes, siguió existiendo como pequeño centro turístico regional, pese a las numerosas advertencias por parte de diferentes autoridades médicas. Las minas fueron abandonadas pero no selladas, de manera que las fibras de amianto podían encontrarse flotando en el viento sin el menor problema. No fue hasta 1978 cuando, tras una serie de estudios encargados por el gobierno de Perth, se tomó la decisión de clausurar el pueblo. Australia Occidental puso una pequeña pila de dólares australianos sobre la mesa para pagarles traslados y nuevos hogares a los residentes, de manera que la población comenzó a descender de forma rápida. En 1984 quedaban 90 habitantes; en 1992, la mitad. La escuela, la comisaría de policía y la oficina de correos, junto con cincuenta viviendas y edificios más, fueron demolidos sin contemplaciones por las autoridades. En 1993 se clausuró el aeródromo, pero incluso con tres cuartas partes del pueblo demolido y sin servicios públicos un puñado de cabezotas escogió permanecer en el pueblo.

Los restos de Wittenoom, en 1995. A día de hoy la imagen es aún más desoladora, como puede comprobarse en el Street View de Google

Durante las siguientes dos décadas el gobierno de Australia Occidental animó a los pocos habitantes del lugar a abandonarlo, y la mayoría hizo caso, bien voluntariamente, bien obligados por el hecho luctuoso de morirse y tal. La presión del gobierno estatal para obligar a los locales a abandonar sus casas llevó a cortar la electricidad en 2006, a dejar de entregar correo en 2007 y finalmente a borrarlo del listado de lugares oficialmente existentes. La Gaceta Australiana, una publicación donde se recogen todos los lugares geográficos con nombre del país-continente, eliminó a Wittenoom de sus registros por orden del gobierno. Toda el área de influencia del pueblo fue declarada como “no apta para ninguna forma de ocupación humana”. Cuarenta y seis mil kilómetros cuadrados, un área del tamaño de Aragón o Estonia. La cosa no acabó allí. Las carreteras que llevan al pueblo dejaron de recibir mantenimiento y se borró el nombre del lugar de todas las señales de tráfico. Convirtieron a Wittenoom en un lugar maldito, que no debe ser nombrado.

Un par de señales de tráfico con el nombre de Wittenoom borrado

Para 2012 apenas quedaban 6 residentes en el pueblo, viviendo exclusivamente del turismo. Esos mismos seis habitantes permanecían en el lugar a principios de este año, haciendo frente a la amenaza gubernamental de echarles por las bravas de una vez por todas. Lorraine Thomas, de 73 años, lleva desde 1984 en el pueblo, en el que regenta la tienda de souvenirs. Llegó a Wittenoom por el clima tórrido del lugar, y decidió quedarse. Es la mayor terrateniente de la localidad después del gobierno y, aunque sus propiedades tienen un valor cercano a cero, no quiere separarse de ellas. Tampoco quiere irse Mario Hartmann, que afirma tener mucho trabajo extrayendo agua de los pozos y que no tiene intención de moverse “porque es un sitio precioso”. Afirmación que comparte con Peter Hewward, que llegó un año más tarde que Hartmann, en 1993. “Cuanto más hace el gobierno por acabar con el pueblo, más bonito me parece”.

La tienda de Lorraine Thomas, y la propia Lorraine en su interior

Para el gobierno el problema no son tanto los seis residentes de Wittenoom como los turistas que van por allí. La Garganta de Wittenoom es un popular destino de acampada para los pueblos cercanos; cercanos en el sentido australiano del término, es decir, a menos de trescientos kilómetros de distancia. De esos turistas viven la media docena de habitantes que resisten en el casi desmantelado lugar; el gobierno preferiría dificultar aún más el acceso al área, puesto que hay cientos de depósitos de amianto azul al aire libre, algunos tan grandes que se pueden ver claramente en Google Maps. Según las asociaciones de afectados por el amianto, y también según el gobierno, la mera exposición momentánea al polvo de amianto puede causar cáncer de pulmón. Afirman que hay casos de personas que pasaron un único día en el lugar y desarrollaron un feroz Mesotelioma.

Depósitos de crocidolita al aire libre en los alrededores de Wittenoom (fuente)

En total se calcula que para 2020, cuando el conteo finalmente se detendrá, unas dos mil personas habrán padecido consecuencias para la salud por haber residido en Wittenoom, y el total de muertos ascenderá a unos 700. Según diversos estudios, las posibilidades de contraer cáncer de pulmón tras haber vivido en el pueblo tres meses son entre un 20 y un 83% superiores a las de la media de la población. La empresa propietaria de las minas ha desembolsado ya una buena cantidad como indemnización para los afectados, y otro tanto ha hecho el gobierno estatal. Pero teniendo en cuenta que el cáncer puede desarrollarse hasta cincuenta años después del contacto con el amianto, se prevén muchos más casos. Casos que no les importan nada en absoluto a los Últimos de Wittenoom; como dice uno de ellos: “Vivir es arriesgarse, si realmente vives tu vida está siempre en riesgo”. Según el presidente de una asociación de afectados, “ir a Wittenoom es como jugar a la ruleta rusa”. Loretta, Peter o Mario llevan décadas jugando y ganando. Y que les dure la suerte.