La ineficiencia del mercado y el fracaso técnico programado

La ineficiencia del mercado y el fracaso técnico programado
POR SOFO ARCHON:

¿Cuántas veces ha comprado un dispositivo electrónico, solo para descubrir que ha dejado de funcionar correctamente poco tiempo después de la compra?

Gastó tanto dinero en eso y, de repente, se siente triste al saber que ya no funciona correctamente. ¿El resultado? Ahorros malgastados, mano de obra, energía y recursos desperdiciados, sin mencionar los desechos tóxicos que terminan en los vertederos, envenenando nuestro planeta.

Pero ¿por qué es así? ¿Por qué la vida útil de la mayoría de los productos es tan corta, considerando los modernos medios tecnológicos de producción avanzados?

Se trata de la obsolescencia planificada.

Consumo cíclico y obsolescencia programada

Nuestro sistema económico se basa en el consumo: cuanto más compramos, más dinero ingresa a la economía y, por lo tanto, más crece la economía. Si el dinero dejara de moverse, el sistema económico estaría destinado al colapso ya que la oferta de trabajo se estancaría y las personas no tendrían dinero para pagar los productos y servicios que necesitan o desean.

Hay dos formas principales en que nuestra sociedad logra que la gente siga comprando cosas:

En primer lugar, a través de la publicidad. Estamos expuestos a miles de anuncios cada día, cuyo único propósito es convencernos de que sigamos comprando con la promesa de que hacerlo mejorará nuestra vida. A través de la publicidad, las empresas han logrado confundir nuestras necesidades con falsas expectativas, lo que nos hace desear adquirir cosas que realmente no necesitamos, de modo que podamos llenar sus bolsillos vaciando los nuestros, haciendo circular el dinero y las mercancías.

En segundo lugar, a través de la obsolescencia planificada, aunque muchos aún no la entienden. Si no lo sabía, la obsolescencia programada es una técnica de producción que obliga a las personas a comprar más y más cosas innecesariamente, al proporcionar a las personas productos de corta duración. En lugar de crear bienes con la intención de que duren todo lo que sea técnicamente posible, considerando que estamos viviendo en un planeta finito con recursos finitos, así como la importancia de ahorrar material y energía humana, las empresas cuyo único interés es lograr ventas, diseñan a propósito productos de baja calidad que pronto se romperán, a fin de asegurar compras repetidas.

La obsolescencia programada y The Phoebus Light Bulb Cartel

A principios del siglo XX, la eficiencia técnica provocada por el desarrollo industrial en los Estados Unidos aumentó dramáticamente, lo que resultó en la creación de productos de mayor calidad a un ritmo mucho más rápido. Aunque ese fue un gran éxito desde el punto de vista tecnológico, se encontró que el hecho de que los bienes producidos aumentaran su vida útil ralentizaba el consumo, por lo que aquello era un anatema para la economía.

Para evitar que esto no empeorara aún más, se alentó a las personas a hacer más compras, pero se encontró que maniobra por si sola no podía hacer una diferencia significativa. La “solución” dada en la década de 1930 era hacer que fuera legalmente obligatorio para todas las industrias producir bienes de menor duración, lo que se creía que ayudaría a reducir el desempleo y aumentar el consumo.

Esto nos lleva al caso del cártel de bombillas de luz Phoebus. En la década de 1930, una sola bombilla podría durar hasta 25,000 horas, pero el cartel obligó a todas las compañías a producir bombillas limitadas a una vida máxima de 1,000 horas para aumentar la demanda.

Para asegurarse de que las personas realicen compras repetidas, la mayoría de los fabricantes hoy en día crean productos que tienen ciclos de vida cortos. En otras palabras, los productos vendidos por la mayoría de las compañías han sido diseñados intencionalmente de tal manera que se romperán poco después de haberlos comprado, a fin de instar al público en general a comprar más en el futuro. Otra manera de lograr el mismo efecto es promover la novedad, incentivando el abandono de productos aún útiles para obtener “lo último en innovación” en el mercado, así como estimular modas lo más cambiantes posibles.

Eficiencia de mercado vs Eficiencia técnica

En nuestro sistema económico, que se basa en el consumo cíclico, la eficiencia técnica y el uso durable es perjudicial para la eficiencia del mercado; ambos no pueden coexistir de ninguna manera. El aumento de la eficiencia técnica y el buen uso disminuye la eficiencia del mercado, lo que que interrumpiría el flujo de nuestra economía basada en el consumo y flujo perpetuo del dinero.

¿Pero qué tan estúpido es seguir teniendo un sistema económico como éste, sabiendo lo técnicamente ineficiente que es, así como sus tremendos impactos negativos en la sociedad y en el mundo natural? En lugar de instar a la gente a comprar cada vez más, ¿no sería más inteligente utilizar nuestro conocimiento científico actual para crear un sistema económico basado en la eficiencia técnica, el uso durable y la sostenibilidad ambiental?

Quisiera dejarle ahora con estas preguntas en mente, lo que espero le ayude a darse cuenta de cuán obsoleto es nuestro sistema económico y lo insto a buscar información sobre cómo se pueden implementar sistemas económicos alternativos que realmente promuevan el bienestar social y ambiental.

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La desintegración del amor en la sociedad occidental

La desintegración del amor en la sociedad occidental
(Fragmento de El Arte de Amar, de Erich Fromm)

Si el amor es una capacidad del carácter maduro, productivo, de ello se sigue que la capacidad de amar de un individuo perteneciente a cualquier cultura dada depende de la influencia que esa cultura ejerce sobre el carácter de la persona media. Al hablar del amor en la cultura occidental contemporánea, entendemos preguntar si la estructura social de la civilización occidental y el espíritu que de ella resulta llevan al desarrollo del amor. Plantear tal interrogante es contestarlo negativamente. Ningún observador objetivo de nuestra vida occidental puede dudar de que el amor -fraterno, materno y erótico- es un fenómeno relativamente raro, y que en su lugar hay cierto número de formas de pseudoamor, que son, en realidad, otras tantas formas de la desintegración del amor.

La sociedad capitalista se basa en el principio de libertad política, por un lado, y del mercado como regulador de todas las relaciones económicas, y por lo tanto, sociales, por el otro. El mercado de productos determina las condiciones que rigen el intercambio de mercancías, y el mercado del trabajo regula la adquisición y venta de la mano de obra. Tanto las cosas útiles como la energía y la habilidad humanas se transforman en artículos que se intercambian sin utilizar la fuerza y sin fraude en las condiciones del mercado. Los zapatos, por útiles y necesarios que sean, carecen de valor económico (valor de intercambio) si no hay demanda de ellos en el mercado; la energía y la habilidad humanas no tienen valor de intercambio si no existe demanda en las condiciones existentes en el mercado. El poseedor de capital puede comprar mano de obra y hacerla trabajar para la provechosa inversión de su capital. El poseedor de mano de obra debe venderla a los capitalistas según las condiciones existentes en el mercado, o pasará hambre. Tal estructura económica se refleja en una jerarquía de valores. El capital domina al trabajo; las cosas acumuladas, lo que está muerto, tiene más valor que el trabajo, los poderes humanos, lo que está vivo.

Tal ha sido la estructura básica del capitalismo desde sus comienzos. Y si bien caracteriza todavía al capitalismo moderno, se han modificado ciertos factores que dan al capitalismo contemporáneo sus cualidades específicas y ejercen una honda influencia sobre la estructura caracterológica del hombre moderno. Como resultado del desarrollo del capitalismo, presenciamos un proceso siempre creciente de centralización y concentración del capital. Las grandes empresas se expanden continuamente, mientras las pequeñas se asfixian. La posesión del capital invertido en tales empresas está cada vez más separada de la función de administrarlas. Cientos de miles de accionistas “poseen” la empresa; una burocracia administrativa bien pagada, pero que no posee la empresa, la maneja. Esa burocracia está menos interesada en obtener beneficios máximos que en la expansión de la empresa, y en su propio poder. La concentración creciente de capital y el surgimiento de una poderosa burocracia administrativa corren parejas con el desarrollo del movimiento laboral. A través de la sindicalización del trabajo, el trabajador individual no tiene que comerciar por y para sí mismo en el mercado laboral; pertenece a grandes sindicatos, dirigidos también por una poderosa burocracia que lo representa ante los colosos industriales. La iniciativa ha pasado, para bien o para mal, del individuo a la burocracia, tanto en lo que respecta al capital como al trabajo. Un número cada vez mayor de individuos deja de ser independiente y comienza a depender de quienes dirigen los grandes imperios económicos.

Otro rasgo decisivo que resulta de esa concentración del capital, y característico del capitalismo moderno, es la forma específica de la organización del trabajo. Empresas sumamente centralizadas con una división radical del trabajo conducen a una organización donde el trabajador pierde su individualidad, en la que se convierte en un engranaje no indispensable de la máquina. El problema humano del capitalismo moderno puede formularse de la siguiente manera:

El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral -dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar, seguir adelante-.

¿Cuál es el resultado? El hombre moderno está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Se ha transformado en un articulo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico, que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y, además, por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras. El hombre moderno está actualmente muy cerca de la imagen que Huxley describe en Un mundo feliz: bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho, y no obstante sin yo, sin contacto alguno, salvo el más superficial, con sus semejantes, guiado por los lemas que Huxley formula tan sucintamente, tales como: “Cuando el individuo siente, la comunidad tambalea”; o “Nunca dejes para mañana la diversión que puedes conseguir hoy”, o, como afirmación final: “Todo el mundo es feliz hoy en día.” La felicidad del hombre moderno consiste en “divertirse”. Divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. El mundo es un enorme objeto de nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho; todos succionamos, los eternamente expectantes, los esperanzados -y los eternamente desilusionados-. Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales, como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo.

La situación en lo que atañe al amor corresponde, inevitablemente, al carácter social del hombre moderno. Los autómatas no pueden amar, pueden intercambiar su “bagaje de personalidad” y confiar en que la transacción sea equitativa. Una de las expresiones más significativas del amor, y en especial del matrimonio con esa estructura enajenada, es la idea del “equipo”. En innumerables artículos sobre el matrimonio feliz, el ideal descrito es el de un equipo que funciona sin dificultades. Tal descripción no difiere demasiado de la idea de un empleado que trabaja sin inconvenientes; debe ser “razonablemente independiente”, cooperativo, tolerante, y al mismo tiempo ambicioso y agresivo. Así, el consejero matrimonial nos dice que el marido debe “comprender” a su mujer y ayudarla. Debe comentar favorablemente su nuevo vestido, y un plato sabroso. Ella, a su vez, debe mostrarse comprensiva cuando él llega a su hogar fatigado y de mal humor, debe escuchar atentamente sus comentarios sobre sus problemas en el trabajo, no debe mostrarse enojada sino comprensiva cuando él olvida su cumpleaños. Ese tipo de relaciones no significa otra cosa que una relación bien aceitada entre dos personas que siguen siendo extrañas toda su vida, que nunca logran una “relación central”, sino que se tratan con cortesía y se esfuerzan por hacer que el otro se sienta mejor.

En ese concepto del amor y el matrimonio, lo más importante es encontrar un refugio de la sensación de soledad que, de otro modo, sería intolerable. En el “amor” se encuentra, al fin, un remedio para la soledad. Se establece una alianza de dos contra el mundo, y se confunde ese egoísmo á deux con amor e intimidad.

EEUU ayudó al fascista Franco más que Hitler y Mussolini

Los EEUU ayudaron a Franco más que Italia y Alemania
RAMÓN HDEZ. DE ÁVILA
NUEVATRIBUNA.ES


El abrazo entre Eisenhower y Franco: el liberalismo capitalista y el nazi-fascismo nunca fueron reales oponentes

Hace ahora 80 años, España estaba en guerra, como hoy están Siria y otros muchos países. He leído e investigado mucho de la guerra civil española porque logró matar a mi padre cincuenta años después de que estallara, algo que no consiguieron los frentes en los que luchó, casi todos. Pero así son las guerras, no acaban cuando acaban. Murió con casi dos kilos de metralla en el hombro izquierdo de su grave herida en Belchite, que le aprisionaron el corazón, a los 68 años de edad, cuando proveniente de una familia muy longeva podía haber vivido como el resto 90 años. A los 17 años estaba pegando tiros en el frente de Villacastín en el avance sobre Madrid, y estuvo en todas las trincheras más sangrientas, hasta culminar en la batalla del Ebro. Cuando yo era pequeño y estudiaba la geografía española en la escuela, me nombraba los lugares donde estuvo, sobre todo las riberas del Ebro (aunque no le gustaba hablar de la guerra), y los inicios en la frontera portuguesa por donde pasaban camiones llenos de combustible para los tanques. “Venían de los Estados Unidos”, me decía, y cuando oía hablar de la ayuda extranjera, añadía mi padre, la maquinaria y el equipamiento los mandaban Alemania e Italia, pero la “manutención venía de Norteamérica; yo conduje varios camiones de Campsa cargados desde Fuentes de Oñoro hasta Salamanca, que luego en tren llegaron hasta Casetas”, en Zaragoza antes de la batalla del Ebro.

Obsesionado yo por esa guerra absurda en la que se vieron obligados a luchar menores de edad en uno y otro bando, he querido seguir investigando, descubriendo que muy poco se decía de esa ayuda, resaltando en todos los libros de historia y otros documentos “la no intervención de las democracias”, y las armas y vehículos de nazis y fascistas en un bando y comunistas en el otro.

Se sabe que la historia la escriben los vencedores. Luego algunos se aprovechan para arrimar el ascua a su sardina, ocultar lo que no les convenga, tergiversarla y atribuirse méritos que no tienen. Se ha escrito hasta la saciedad que los nazis y el fascismo prestaron una ayuda importante a las tropas rebeldes sin la cual Franco no hubiera ganado la guerra. Pero recibió otra ayuda más importante de la que apenas se ha hablado, manteniéndose oculta hasta hace bien poco. De esa ayuda no habla la historia pero sí los combatientes que como mi padre fue testigo directo.

LOS EE UU Y EL FASCISMO

Qué se va a esperar de un país hecho a golpe de revólver y cuya democracia y garantía de libertades se entienden de manera sui generis por no decir absolutamente falsa, mera pátina exterior que oculta toda la podredumbre y conflictividad de una sociedad gangrenada desde su origen. Una democracia ofrecida como producto de consumo, con gran abstencionismo, discriminación racial y multicultural excluyente, sin partidos de izquierda, únicamente dos que se reparten en alternancia el pastel del poder y las finanzas, sin apenas protección social y con una “demagogia populista de su plebiscitario presidencialismo”, como la han definido muchos intelectuales.

Los Estados Unidos han escrito la historia del siglo pasado, comenzando su primer texto con el periodismo amarillo que provocaba guerras para dar noticia de ellas y quedarse con países que les sirvieran para expandir su imperio: sucedió en la Guerra contra España por la liberación de la isla de Cuba con el fin de quedarse con ella; siguieron Puerto Rico, Filipinas y… la misma península Ibérica. No exagero. Sólo hay que repasar con ojos críticos la historia del siglo XX sin obnubilarse por un imperio que domina el mundo con la bandera de la democracia y la libertad, ocultando otros intereses, estratégicos, financieros o minerales. Luego alegarán, cuando haya de escribirse la historia, que ellos no fueron, a lo sumo que fueron daños colaterales, y que no había otro remedio para salvar no sólo tal país sino la humanidad entera. Algo parecido a lo que nos tienen acostumbrados estos últimos años sucedió con la España de entonces, la de la Segunda República. Fechas en que los norteamericanos estaban muy afectados por el avance del comunismo que llegaba ya hasta los confines de Europa, ocupando una porción, en el extremo occidental, muy peligrosa para sus intereses, y eso que todavía la URSS no había destapado su arsenal. Pero era su obsesión. Con el objetivo de parar el avance del “río rojo” del este al oeste, pusieron a Hitler (como pusieron a Sadam Hussein o se inventaron a los talibanes), y ante la nueva postura del gobierno del Frente Popular, elegido en las urnas, temieron que la II República acabara implantando el comunismo en nuestra tierra. Para evitarlo, aprovecharon un golpe de Estado que degeneró en una guerra civil apoyando a otro general que serviría de bastión contra el avance de los “rojos”, al que era más fácil de controlar que a su homólogo Hitler, que se les escapaba de las manos, como sucedió poco después.

La guerra entonces no se ganaba con enormes batallones, como con los romanos o Napoleón, sino con algo más necesario y preciso que el humano, la maquinaria y vehículos. Pero para mover esos pesados y potentes motores era preciso un combustible, el petróleo, la gasolina. Alemania e Italia eran, como España, importadores de esa materia. Su falta fue una de las causas por las que fue derrotado el “Zorro del Desierto”, el gran Rommel. Sin el imprescindible combustible Franco no hubiera ganado la guerra.

¿Y quién se lo proporcionó? Los Estados Unidos, junto a Inglaterra, y la vista gorda o mirando para otro lado de Francia (otra falacia eso de la “no intervención de las democracias occidentales”). A la semana de estallar el conflicto, los generales sediciosos ya tenían asegurado el suministro que les llegaría a través de la colonia inglesa de Gibraltar y el gobierno portugués del dictador Salazar, que recibió en Lisboa en fechas antes al embajador de los rebeldes facciosos que al legítimo embajador de la República. En esa entrevista se concretó todo. Pocos historiadores le dan su importancia, casi ninguno da datos, pero fue así, era el modo de asegurarse la provisión el ejército rebelde y las garantías que el empresario yanqui Torkild Rieber, un emigrante noruego, “filonazi”, admirador de dictadores, necesitaba. Dirigía entonces la mayor empresa petrolera del mundo, Texaco, y no ocultaba sus simpatías y preferencias por las dictaduras antes que por las democracias. Sus empleados, desde julio del 36, mantuvieron estrechos y frecuentes contactos con el gobierno portugués para asegurarse de que las transacciones petroleras llegaran al general Franco por el que sentía gran simpatía sin exigirle garantías de pago. Se lo daba fiado. La razón es que tanto ese general bajito, como el empresario benefactor, eran acérrimos enemigos del comunismo, y se aseguraba el yanqui que esta ideología no avanzara más, teniendo como cómplice ese baluarte al que seguirían apoyando.

El mismo Torkild Rieber ordenó que el primer cargamento, en lugar de ir destinado, como estaba acordado anteriormente al gobierno republicano, llegara al bando rebelde partiendo del puerto francés de Burdeos “a fin de paliar los apuros de los nacionalistas”. Y él personalmente, meses después, viajó hasta Burgos donde se reunió con Franco, que le condecoró. Era una ayuda ilegal y poco se ha dicho hasta ahora de esa estimable y necesaria ayuda norteamericana al triunfo del fascismo y de su mantenimiento durante 40 años, también gracias a los Estados Unidos. No interesaba airear esa colaboración de ese país, adalid de la democracia, en una guerra contra un gobierno elegido democráticamente, contra la recuperada libertad en España.

Los negocios son los negocios. Esta colaboración ilegal llegó a oídos del presidente Franklin D. Rooselvelt. Es decir que el gobierno de EE UU lo sabía pero no hizo nada y se mantuvo la ayuda. Una ayuda sin la cual ni los aviones alemanes ni los tanques italianos, ni trenes ni camiones, hubieran dado movilidad y estrategia al ejército franquista. Una colaboración oculta, pero fundamental para ganar una guerra.

Todo esto que ha salido a la luz gracias al libro de Adam Hochschild titulado “Spain in Our Hearts: Americans in the Spanish Civil Warm, 1936-39”, me lo había contado mi padre, pero pensé que era “una batallita más” al ver que se hablaba tan poco del combustible norteamericano. Y fue tan importante que bien merece unas líneas para abrir nuevas perspectivas y diferenciar la verdad de la propaganda. Saber cómo se escribe la historia; diferenciar un país y otro, y una democracia y la otra. En fin, para conocer cómo se mueve la historia y quién y para qué la mueve.

Lava Jato Global: la operación de inteligencia de EEUU para robar a Brasil

LAVA JATO GLOBAL
Supremacismo 2.0 en tiempos de guerras económicas y comerciales
POR JORGE ELBAUM

La publicación de tres notas en el portal The Intercept, firmadas por Glenn Greenwald y Victor Pouggy, han vuelto a poner en evidencia la tríada de dispositivos básicos utilizados para disciplinar a diferentes actores políticos y económicos latinoamericanos, considerados como reacios a someterse a los mandatos de la lógica monopólica trasnacional. [1]

El divulgación de los intercambios realizados a través de la plataforma Telegram, entre el juez Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol, son inentendibles por fuera del entramado estructural que implicó el origen de la investigación del Lava Jato, el golpe de Estado contra Dilma Rousseff, la posterior detención de Lula Da Silva y las simultáneas persecuciones a dirigentes políticos populares en América Latina, entre ellas Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa.

La ofensiva busca garantizar la supremacía de los intereses estratégicos de quienes se perciben como desafiados por la emergencia de actores estatales o corporativos dinámicos, capaces de disputar espacios de influencia o preponderancia política y económica, y/o de diluir o debilitar la histórica aspiración de control geopolítico estadounidense.

El denominado Lava Jato tuvo su origen en la aplicación de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA, por su sigla en inglés), motorizada y aplicada por el Departamento de Justicia (DOJ) con sede en Washington. Bajo esa norma doméstica, aprobada en 1977, el gobierno de Estados Unidos se arroga la persecución de todos los empresarios y políticos que interfieren (en la actualidad o en forma potencial) en la supremacía de las cadenas de valor coordinadas por las corporaciones trasnacionales monopólicas. En ese marco, cualquier empresa que cotiza en la bolsa de Nueva York, que posee cuentas bancarias en su territorio, tarjetas de crédito o que registra interacciones con alguna empresa radicada en Estados Unidos, puede ser investigada o perseguida, a nivel local o extraterritorial, por el largo brazo de la justicia de la DOJ, sin mediar acuerdos de extradición u otros protocolos jurídicos bilaterales. Esta legislación autoriza a Washington a una literal jurisdicción internacional, ajena al derecho internacional, para perseguir delitos reales o ficticios de corrupción. Dado que es infrecuente la existencia de empresas o particulares que carecen de interacciones a través de cuentas o tarjetas de crédito cuya terminal es Estados Unidos, el mundo entero es pasible de ser espiado, interferido o interdicto.

El portal The Intercept, fundado y dirigido por Greenwald, residente desde hace 14 años en Río de Janeiro, fue el encargado de hacer públicas, junto al diario The Guardian en 2013, las operaciones de espionaje realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra la entonces Presidenta brasileña Dilma Rousseff y la empresa Petrobras, entre otras.[2] Los documentos divulgados, recabados originalmente por el contratista de la NSA Edward Snowden, daban cuenta con lujo de detalles del entramado de investigaciones ilegales articuladas por las distintas agencias de inteligencia y las empresas internacionales de telecomunicaciones, las proveedoras de internet y los responsables de la infraestructura de redes.[3]

Para acceder a las comunicaciones encriptadas de los gobiernos y de las empresas consideradas antagonistas (o capaces de desafiar la hegemonía corporativa estadounidense), la NSA desarrolló los programas PRISM, FAIRVIEW y BLARNEY, idóneos para interceptar comunicaciones, datos encriptados e imágenes provenientes de redes de todo el mundo [4]. Estas aplicaciones, que son actualizadas en forma permanente para sortear contrafuegos y detectores de interferencias, fueron utilizadas tanto para relevar las conversaciones de la Presidenta de Brasil como para examinar las operaciones comerciales llevadas a cabo por distintas empresas brasileñas con aspiraciones trasnacionales, entre ellas Odebrecht y Petrobras.

Dicha información permitió, gracias a los datos suministrados (o manipulados) por la DOJ, el desmantelamiento de las multinacionales brasileñas y el reparto de las distintas licitaciones entre candorosas empresas estadounidenses que poseen el hándicap de no ser espiadas por la Ley de Prácticas de Corrupción en el Exterior (FCPA). A nivel doméstico, las corporaciones estadounidenses están resguardadas por la IV Enmienda y la Informational Privacy Act, conocida como Privacy Act 124, relativas a la protección de datos, no pasibles de ser registrados por la autoridad pública sin una orden judicial previa fundamentada [5].

Una voz en el teléfono

Los datos provistos por la NSA que divulgaban los secretos comerciales de Petrobras (nada originales, cotejados con otras gestiones corporativas de empresas de hidrocarburos a nivel global) fueron esgrimidos para derogar en Brasil, en 2017, la Ley 4567, aprobada durante el gobierno del PT, mediante la cual se garantizaba la exclusividad de la explotación del crudo por parte de la empresa estatal. Desde ese momento, gracias a la labor de Michel Temer, refrendada luego por Bolsonaro, lo que pertenecía a la sociedad brasileña pasó a ser extraído, operado y comercializado por Chevron y Royal Dutch Shell. Dos corporaciones en las que sobreabundan los capitales accionarios cuyos titulares son fondos especulativos radicados básicamente en Estados Unidos y en el Reino Unido. Paradójicamente los mismos paquetes accionarios tienen presencia en las mismas empresas de telecomunicaciones, cooperantes de la NSA, con la que se llevaron a cabo las labores de espionaje [6].

En forma sincrónica, las plataformas del tipo FPSO (Unidades flotantes de producción, almacenamiento y transferencia de petróleo y gas) ancladas a unos 200 kilómetros de la costa de Río de Janeiro, cuadruplicaron las existencias del recurso: de los 40.000 millones de barriles conjeturados para 2013 se pasaron a contabilizar pozos capaces de producir 176.000 millones. Dicha cifra, divulgada por el Instituto Nacional de Aceite y Gas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, equivale a cinco años del total del consumo mundial. La ventaja extra radica en su costo de extracción: alrededor de 8 dólares por barril, muy por debajo del valor promedio de la producción mundial [7].

Otro tanto sucedió con la empresa Embraer, que fue adquirida por Boeing en un 80 %, de su valor accionario (por un monto de U$S 4.200 millones) después de un sistemático esquema de espionaje gestionado por la NSA para impedirle a la empresa estatal brasileña la realización de acuerdos con corporaciones europeas y asiáticas. Dicha operación, ejecutada mediante la aplicación de espionaje ECHELON, fue denunciada por la Comunidad Económica Europea por ser parte de un programa de inteligencia competitiva ilegal para evitar la sinergia entre Embraer y Airbus. La disputa por espacios de influencia corporativa incluyó la pérdida del contrato del grupo francés Thompson-CSF con Embraer por 1300 millones de dólares, en favor de la empresa estadounidense Raytheon, asociada a Boeing, gracias a la información comercial interceptada por ECHELON. Durante ese mismo lapso, Boeing logró impedir el convenio por 6.000 millones de dólares (monto superior al de la venta en 2018) con Arabia Saudita. El contrato, en forma sin dudas fortuita, terminó siendo adjudicada a las corporaciones estadounidenses Boeing y McDonnell-Douglas. Gracias a la NSA, la suma de los contratos perdidos por Embraer (en Europa y Arabia Saudita) suman el doble de la inversión hecha por Boeing para la adquisición de Embraer [8].

La ofensiva lanzada por la NSA también limitó el desarrollo de proyectos estratégicos de defensa nacional, como la construcción de los submarinos nucleares, que fueron caracterizados por el entonces embajador estadounidense en Brasil, Clifford Sobel (según los documentos divulgados por los Wikileaks en 2010), como un “elefante blanco políticamente populista” al que habría que imposibilitar su financiamiento. De acuerdo con un estudio realizado por la consultora GO Associados, la Operación Lava Jato causó una caída del 2,5% en el PIB solamente en 2015 y arrastró a la economía brasileña a una pendiente de la que aún no se pudo recuperar [9].

El modelo de inteligencia competitiva coordinado por los organismos de seguridad de Estados Unidos para darle continuidad forzada a su hegemonía productiva y financiera tiene un caso testigo. El último enero fue publicado en Francia el libro Trampa Americana, de Frederic Pierucci, en el que se detalla cómo el ejecutivo de la empresa energética Alstom, de capitales europeos (el propio Pierucci), fue detenido en el aeropuerto de Nueva York en 2013, acusado de entregar dádivas a corporaciones tailandesas, en el marco de la Ley FCPA. En forma coetánea a su detención, Pierucci formaba parte del conjunto de funcionarios de Alstom opuestos a la venta del paquete accionario a inversores estadounidenses. Condenado a dos años de cárcel bajo el cargo de corrupción en terceros países, escuchó el 23 de abril de 2014, desde la prisión de Wyatt, en Rhode Island, el informe de la adquisición de Alstom por parte del grupo estadounidense General Electric [10].

El trípode: medios, jueces y servicios

El maridaje de espionaje y persecución jurídica se instituye a través de un tercer pilar: las noticias provistas por los medios hegemónicos, también comprometidos, por claros intereses crematísticos, con el Departamento de Estado. Glenn Greenwald, quien obtuvo el premio Pulitzer en 2014 por su análisis e investigación de los materiales divulgados por Edward Snowden, entre ellos un informe detallado sobre el programa estadounidense de asesinatos selectivos, declaró el último martes que la Red O´Globo “es socia, agente y aliada de Moro y [de la cuestionada investigación] del Lava Jato”[11]. Después de calificar a sus responsables editoriales como parte de un “grupo de tareas” detalló cómo sus periodistas se sometieron a un pedido de Moro para que no se reporteara a Lula, a quien consideraban capaz de influir en la campaña electoral en la que terminó venciendo Bolsonaro.

La concentración oligopólica y la defensa irrestricta del modelo neoliberal financiero, caracterizado por la precarización y la exclusión de amplias capas sociales, requiere de la desterritorialización de los países subalternos y la consiguiente búsqueda por desmembrar sus pilares soberanos, tanto jurídicos como económicos.

Las pretensiones de control global, sin embargo, se llevan a cabo en nombre de los valores republicanos y la supremacía de la Justicia, al tiempo que se violan descaradamente los acuerdos básicos del derecho internacional. El último 17 de abril el jefe del departamento de seguridad del gobierno de Donald Trump, John Bolton, celebró eufórico en Miami la fracasada invasión de Bahía de Cochinos de 1961. Una de las frases más aplaudidas de su discurso de homenaje a los mercenarios derrotados fue: “La Doctrina Monroe está viva. Bien viva”.

[1]. http://bit.ly/31qBQ6R

[2]. Además del espionaje sobre la Presidenta brasileña, la NSA interfirió la comunicación de otros 29 integrantes de su gobierno, entre ellos el entonces secretario de la presidencia, Antonio Palocci y el ex ministro de Relaciones Exteriores, Luiz Alberto Figueiredo Machado y los embajadores brasileños en París, Ginebra, Bruselas y Washington. http://bit.ly/2WEAxT0

[3]. http://bit.ly/2ReX7eO

[4]. http://bit.ly/2Xa1FZo

[5]. http://bit.ly/2KJPxb4

[6]. https://bbc.in/2F9ETGN y http://bit.ly/2KmX6VI

[7]. http://bit.ly/2WHYXLl

[8]. http://bit.ly/2FbR8mu

[9]. http://bit.ly/2IeeidE

[10]. Un hecho similar sucedió en diciembre pasado con el arresto de la directora financiera de Huawei (y a la vez hija de su fundador), Meng Wanzou, en Vancouver, Canadá, a petición del DOJ, bajo la acusación de violar las sanciones económicas de EE.UU. contra Irán. Uno de los datos más significativos de dicha detención, enmarcada en la denominada guerra comercial que no es más que una búsqueda desesperada por conservar el dominio y la hegemonía mundial, fue la exigencia realizada por las autoridades estadounidenses a las canadienses para que la detenida entregue en forma inmediata todos sus dispositivos electrónicos, ordenadores y contraseñas respectivas, para ser inspeccionadas con carácter de urgente. http://bit.ly/2IGqrav y https://bbc.in/2WJRhIv

[11]. http://bit.ly/2XRFNPS

La dura crítica de una ex-vegana al veganismo y el vegetarianismo

La dura crítica de una ex-vegana al veganismo y el vegetarianismo
Entrevista de Miguel Ayuso

Después de seguir una dieta vegana durante 20 años la salud de Lierre Keith “colapsó catastróficamente”. Fue este problema de salud lo que la llevó a investigar sobre cuál era realmente el motivo para no comer ningún producto de origen animal. Y llegó a la conclusión de que todo lo que daba por cierto no tenía sentido, ni a nivel ecológico ni político.

En El Mito Vegetariano, un ensayo que está levantando polémica allá donde se edita, Keith, que actualmente edita la revista feminista Rain and Thunder, lee la cartilla a la práctica totalidad de la Humanidad pues, en resumen, asegura que llevamos cargándonos el planeta desde hace 10.000 años, cuando inventamos la agricultura. Y dejar de comer animales no va a hacer más que empeorar el problema, pues ni es bueno para la salud, ni para el Medio Ambiente. No es bueno, siquiera, para el conjunto de los animales.

En realidad, el discurso de Keith no es novedoso, y aunque ella ha logrado atarlo de forma encomiable el escenario que pinta es tan incómodo que preferimos ignorarlo. Su postura es radical –por esencial no por extrema–, pero te hace replantearte muchas cuestiones. Y no ha merecido la pena eliminar una sola frase de la conversación que hemos mantenido.

-No sé si eres consciente de que tu libro no complacerá a nadie.

-Sí, soy muy consciente de que este libro enfada a la gente, pero también ayuda a las personas que son veganas y vegetarianas que ya saben que la dieta les está perjudicando, no entienden por qué no funciona y están muy confundidos porque su mundo se está viniendo abajo.

-En el libro planteas un punto esencial en todo el debate sobre el veganismo, y es que la vida es imposible sin la muerte, pero ¿es posible una muerte sin sufrimiento? ¿Es posible comer carne y preocuparse por el bienestar de los animales al mismo tiempo?

-Siempre enfatizo que la ética vegetariana no está en cuestión. Los valores que subyacen al vegetarianismo (justicia, compasión, sostenibilidad) son los únicos valores que nos llevarán al mundo que necesitamos. Los valores no son el problema. El problema es la información que tenemos.Existe una gran negación cultural sobre la naturaleza de la agricultura. La agricultura es lo más destructivo que las personas han hecho en el planeta. Tenemos que entender qué es la agricultura. La agricultura es una guerra contra el planeta. En términos muy brutales, tomas un pedazo de tierra, limpias todo lo que está vivo en él, y me refiero [que eliminas] hasta las bacterias, y luego lo siembras para uso humano. Es una limpieza biótica. Y esto permite que la población humana crezca en proporciones gigantescas, porque en lugar de compartir esa tierra con millones de otras criaturas, solo crecen humanos en ella. Además del hecho de que has desplazado permanentemente a un inmenso número de especies –y cuando digo desplazado, realmente hablamos de extinción–, el otro gran problema es que estamos destruyendo la capa superior del suelo. Y el suelo es la base de la vida; al menos la vida de la tierra. Le debemos toda nuestra existencia a 15 centímetros de tierra vegetal y al hecho de que llueve. Así que ahora mismo, deberías sentir un escalofrío de horror. Porque a excepción de las cuarenta y seis últimas tribus restantes de cazadores-recolectores, la raza humana se ha hecho dependiente de una actividad que está matando al planeta. Esto se debe a que el 80% de las calorías de los alimentos que se usan para apoyar a la población humana actual provienen de la agricultura, de esos monocultivos anuales. Somos dependientes por completo de la destrucción de nuestro planeta. Doscientas especies se están extinguiendo todos los días. El 98 por ciento de los antiguos bosques y el 99 por ciento de los pastizales del mundo desaparecieron, destruidos por la agricultura. Comer una dieta vegana no es sostenible o amable con los animales. La pregunta no es: ¿qué está muerto en mi plato? La pregunta es: ¿qué ha muerto por tener comida en mi plato? En el caso de los alimentos agrícolas, la respuesta es todo.
No hay una opción libre de muerte. Para que algo viva, algo más tiene que morir. La única opción que tenemos es realizar los sacrificios mal o bien. A todas las criaturas les debemos nuestro humilde agradecimiento: las plantas, los animales, el fitoplancton, la bacteria. Todos hacen nuestras vidas posibles. Tenemos el deber de asegurarnos de proteger la red de la vida, y cuando matamos directamente, hacerlo de forma que otros seres sufran lo menos posible.

-Mucha gente que compra carne ecológica cree que esto evita el sufrimiento de los animales, pero ¿no es una especie de autoengaño?

-Hay dos cosas por las que debemos preocuparnos. Una es la vida del animal. ¿Ha podido expresar su naturaleza completa? En otras palabras, ¿es feliz? La segunda es la muerte del animal. ¿Es la muerte lo más rápida e indolora posible? Ambas condiciones se pueden cumplir. Las vacas en pastoreo en una manada natural que cuidan a sus crías hasta que son destetadas naturalmente, por ejemplo. Pollos que tienen una gran cantidad de bosques y prados, y que pueden actuar de acuerdo con su naturaleza. Es muy posible atender completamente las necesidades de los animales. Lo que no es posible es producir alimentos que no impliquen animales muertos. Ahí es donde nos engañamos a nosotros mismos. Y no solo individuos muertos, sino especies enteras y comunidades bióticas enteras: esa es la naturaleza de la agricultura. Es irónico que la gente piense que una dieta vegana es la más pacífica cuando en realidad se basa en la actividad humana más letal.

-Tu libro ataca en gran medida a la agricultura y es posible que, como señalan muchos antropólogos, el estilo de vida sedentario nos haya llevado a trabajar más y a vivir en una sociedad más injusta, pero ¿podríamos vivir de manera diferente hoy en día?

-La agricultura ha destruido el planeta y también ha destruido la cultura humana. Es el comienzo del militarismo y el comienzo de la esclavitud. En los lugares donde comenzó la agricultura, la sociedad humana ha seguido siempre el mismo patrón. Lo llamamos civilización o, por usar una definición realmente básica, “la vida en las ciudades”. La agricultura es lo que hace posible la civilización. Una pista: cuando digo civilización, no es que sea algo bueno. Son personas que viven en asentamientos lo suficientemente grandes como para requerir la importación de recursos. Por definición, han sobrepasado su base terrestre.
La agricultura es esencialmente una guerra contra el mundo natural y es intrínsecamente destructiva. El patrón de la civilización es un centro de poder inflado rodeado de colonias conquistadas, desde donde el centro extrae lo que quiere. Las sociedades agrícolas terminan militarizadas, y siempre lo hacen, por tres razones.
Primero, la agricultura crea un excedente, y el excedente necesita ser protegido. Si se puede almacenar, puede ser robado.
El segundo es el imperialismo. La agricultura es esencialmente una guerra contra el mundo natural y es intrínsecamente destructiva. Eventualmente los agricultores necesitan más tierra, más mantillo y más recursos. La gente no renuncia voluntariamente a su tierra, su agua, su capa vegetal o sus árboles. Entonces, hay toda una clase de personas cuyo trabajo es la guerra, cuyo trabajo es tomar tierras y recursos a la fuerza: la agricultura lo hace posible y también lo hace inevitable. No solo podemos vivir de forma diferente, tenemos que hacerlo si queremos sobrevivir.
Y el número tres: la esclavitud. Algunos de esos recursos son otros seres humanos. La agricultura también es un trabajo agotador. Los cazadores-recolectores solo trabajan unas 17 horas a la semana. Para los agricultores, nunca termina. Para que cualquiera tenga ocio, necesitan esclavos. Hemos perdido la memoria cultural de esto porque hemos estado usando combustible fósil en su lugar. Pero si la energía utilizada por el estadounidense promedio tuviera que ser producida por humanos, necesitaríamos cada uno 300 esclavos. 300. Y, por supuesto, una vez que tengas un gran número de la población en esclavitud, necesitas a alguien para mantenerlos así. Por lo tanto, soldados. Este es un ciclo en el que hemos estado viviendo durante diez mil años.
Para el año 1800, las tres cuartas partes de las personas en este planeta vivían en condiciones de esclavitud, contrato o servidumbre. Así que una y otra vez tienes este ciclo: donde el centro de poder se eleva tienen que salir y obtener más recursos, eventualmente se agotan y luego hay un colapso de la población. Entonces todo vuelve a empezar.
La civilización que conocemos se ha vuelto global debido a los combustibles fósiles. La inevitable caída será catastrófica. Y estamos derribando todo el planeta con nosotros. Me preguntas si podríamos vivir de manera diferente hoy. No solo podemos, tenemos que hacerlo si queremos sobrevivir.

-En tu libro explicas que el pastoreo es la forma más sostenible de ganadería, pero ¿nos permitiría comer a todos? ¿No generaría otros problemas?

-Hay 6 mil millones de personas que están aquí solo debido a los combustibles fósiles. Este no es un plan con futuro. El petróleo se va a acabar. Nada de lo que hacemos es sostenible en nuestros números actuales. No hay forma de que el tipo de reparación que necesita el planeta proporcione alimentos a todos los que están aquí: sobrepasamos su capacidad el primer día que los humanos asumieron la agricultura. Muchos de los argumentos políticos para el vegetarianismo se centran en esta idea de que una dieta vegetariana podría alimentar al mundo. Queremos un mundo justo donde se alimente a todos los niños. Pero nuestra especie sobrepasó su límite hace diez mil años y no se puede hacer. “Los hechos no son derogados por la negativa a enfrentarlos”, escribió Catton. Nosotros –la raza humana– vamos a tener que enfrentar este hecho si tenemos alguna esperanza de trazar el camino hacia la verdadera sostenibilidad sin pisotear los derechos humanos y preservando el orden cívico. La alternativa son escenarios sombríos y desagradables de inanición masiva, plagas, conflictos raciales y tribales, misoginia, fundamentalismo y colapso acelerado del ecosistema.
Si dejamos de tomar lo que no es nuestro, entonces los bosques y las praderas, los humedales y los ríos, regresarían
La verdadera pregunta es: ¿qué métodos de producción de alimentos construyen la capa superior del suelo mientras se usa solo el sol y la lluvia? Porque nada más es sostenible. Usando esos métodos, y solo esos métodos, ¿cuántos humanos puede soportar el planeta? Porque el día en que produzcamos a uno más de nosotros es el día en que debemos avergonzarnos a nosotros mismos como especie. Y ese día sucedió hace 10.000 años.
Necesitamos hablar sobre la población humana. La gente tiene miedo de este tema, pero no es necesario. Treinta y tres países ya tienen un crecimiento poblacional estable o negativo. Se puede hacer. ¿Y cuál es la acción número uno que podemos tomar para reducir la tasa de natalidad? Enseñar a una niña a leer. Eso es. Cuando las niñas y las mujeres tienen incluso más poder sobre sus vidas, eligen tener menos hijos.
Deberíamos preocuparnos por esto de todos modos, porque nos importan los derechos humanos, y las niñas cuentan como humanas. Pero resulta que asegurarse de que las niñas cuenten es la única forma de avanzar. No estamos hablando de las personas contra el planeta. Son las personas más el planeta.
Se podría hacer. No hay obstáculo físico en el camino. No tenemos que violar las leyes de la física o la química. En el transcurso de dos o tres generaciones, podríamos apoyar los derechos humanos para reducir nuestros números a algo sostenible mientras reparamos lo que hemos destruido. Si nos alejamos del camino, si dejamos de tomar lo que no es nuestro, entonces los bosques y las praderas, los humedales y los ríos, regresarían. Porque la vida quiere vivir. Ferozmente, quiere vivir.

-¿Qué piensas de la agricultura ecológica? Como sabes, también existe mucha controversia sobre su utilidad para proteger el medio ambiente y muchos lo consideran menos eficiente, de hecho, que la agricultura convencional.

-Bueno, no creo que la agricultura ecológica frente a la química sea realmente el problema. Creo que la agricultura es el problema ya sea ecológica o no.

-El veganismo generalmente tiene un fuerte contenido político, pero ¿es realmente posible luchar contra el capitalismo al dejar de comer animales?

-No, comer una dieta vegana solo empeorará el problema. Los vegetarianos creen que si todos comiéramos una dieta basada en plantas habría suficiente comida para todos, no tienen conciencia de que la agricultura es la destrucción del mundo. Tampoco entienden que la cantidad de grano que se produce en este momento solo puede ser alcanzada gracias a una reducción tanto del suelo como del combustible fósil. Cuando comes cereales estás comiendo petróleo en rama. Eso ha sido cierto desde la década de 1950, desde la llamada revolución verde.
El cereal no se produce para las vacas de carne, es un excedente que se usa de esa manera porque el precio del grano es muy bajo
El argumento es que todo el grano que se destina a alimentar a las vacas debe ir a alimentar a las personas. Es un argumento simple y puedo entender su atractivo. Lo creí por años. Pero no tiene nada que ver con la realidad. Iowa no está cultivando maíz para que se pueda alimentar a los animales. Los vegetarianos políticos entienden esto al revés: el cereal no se produce para las vacas de carne, es un excedente que se usa de esa manera porque el precio del grano es muy bajo. Y ha sido llevado a un precio tan bajo por las seis corporaciones que esencialmente controlan el suministro mundial de alimentos.
Necesitamos entender esto. Cargill es la tercera empresa privada más grande del planeta. Cargill y Continental representan cada uno el 25 por ciento del comercio de cereales: eso es la mitad entre ellos. Cinco compañías controlan el 75 por ciento del maíz; cuatro poseen el 80 por ciento del procesamiento global de soja.
Reducen los precios por debajo de los costos de producción y los mantienen allí. Tienen un monopolio. Hicieron que el gobierno federal, los contribuyentes de los Estados Unidos, compensaran la diferencia. Los granjeros en los Estados Unidos están atrapados en esta horrible cinta de correr. Con el precio por los suelos tienen que producir más y más y más solo para no perder el control del agua. Todavía no pueden recuperar sus costos de producción debido al monopolio de los cárteles de cereales. El Gobierno dará un puntapié justo para mantener a los agricultores en el negocio. Y luego, al año siguiente, la misma historia es peor, ya que el precio es aún menor debido al excedente del año pasado. Eso es lo que está pasando en el Estados Enidos rural. Eso y muchos suicidios.
Teniendo una economía capitalista alguien descubrió que teniendo el maíz de repente tan barato, se podía alimentar a animales confinados y producir carne realmente barata. No importaba qué se les hiciera a los animales o al medioambiente.
El cereal estadounidense está causando hambruna en todo el mundo
Las vacas no están destinadas a comer maíz. Las mata. Unos pocos meses en una unidad de engorde es todo lo que pueden aguantar. Están diseñadas para la celulosa, para comer hierba, no maíz. La ganadería industrial comenzó en la década de 1950, no existía antes porque no tenía sentido económico. Lo que impulsó la ganadería industrial fue la revolución verde. Había una montaña de cereal excedente y no había lugar donde colocarla. Necesitamos detener la ganadería industrial. Cualquiera con pulso, no importa su conciencia, debería estar de acuerdo. Pero no impedirá que un solo agricultor deje de producir maíz en exceso. Hemos entendido esto al revés durante 30 años. Esta parte del mito vegetariano no tiene relación con la realidad.
Y creo que la razón es porque ninguno de nosotros pertenece al mundo rural. La realidad de los agricultores tiene tanto que ver con nuestras vidas como el lado oscuro de la luna. Pero tenemos que entender lo que el poder corporativo le ha hecho a nuestra comida, nuestra salud, nuestra economía, nuestro gobierno y nuestro planeta. La otra cosa que debemos entender es que el cereal estadounidense está causando hambruna en todo el mundo. No está ayudando. La agricultura industrial crea esos rendimientos industriales. Esos superávits son luego arrojados a los países pobres, destruyendo sus economías de subsistencia locales, expulsando a los agricultores de sus tierras y convirtiéndolas en la miseria urbana. Puede parecer contradictorio, pero el último lugar para poner comida barata es cerca de personas con hambre crónica. El grano estadounidense está causando inanición, no aliviándola.
Si te importa el hambre en el mundo y compras una hamburguesa de soja, estás dando dinero exactamente a las personas que son en gran parte responsables del problema
Según Oxfam, “los exportadores pueden ofrecer excedentes de los EEUU a la venta a precios de alrededor de la mitad del costo de producción; destruyendo la agricultura local y creando un mercado cautivo en el proceso. Este ciclo de control corporativo, sobreoferta y dumping conduce a la destrucción de las economías locales de subsistencia. “Socava los medios de subsistencia del 70 por ciento de las personas más pobres del mundo”.
Esto no es una solución al hambre en el mundo. De hecho, condena a las naciones pobres a participar en una economía de mercado donde tienen que producir materias primas, como madera y metales, o bienes de consumo baratos como zapatillas de deporte o chips de ordenador para las naciones ricas. Con los centavos que reciben a cambio, luego tienen que comprar comida de las mismas naciones ricas. Este es un arreglo destructivo, inhumano y opresivo. Tengo que creer que los vegetarianos a los que le preocupa la política no lo han pensado bien.
Quiero que comprendamos esto porque si te importa el hambre en el mundo y compras una hamburguesa de soja, estás dando dinero exactamente a las personas que son en gran parte responsables del problema.

-En el libro dices que ser vegana te ha causado grandes problemas de salud. Muchos nutricionistas argumentan, sin embargo, que es posible seguir una dieta vegetariana saludable y, por supuesto, los veganos piensan que es más saludable no comer carne. ¿Puede ser realmente peligroso?

-Sí, es peligroso. Hay bebés que han muerto porque sus padres veganos se negaron a escuchar la ciencia. Esto es muy serio.
Lo primero que sucede cuando las personas se dedican a la agricultura es que se encogen quince centímetros y se les caen los dientes. Las dietas vegetarianas tienen dos problemas: uno de exceso y otro de deficiencia. Estas dietas contienen demasiados carbohidratos y demasiados ácidos grasos Omega-6. El cuerpo humano nunca estuvo hecho para manejar tanta cantidad de azúcar, y los Omega-6 producen inflamación en todo el cuerpo. Esos dos problemas son en gran parte responsables de los problemas de salud asociados universalmente con los pueblos agrícolas. Tenemos un concepto para esto: las Enfermedades de la Civilización. Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, toda la cohorte de condiciones degenerativas y crónicas que asumimos que son normales. Estas enfermedades son desconocidas entre las poblaciones de cazadores-recolectores, tanto históricas como actuales. Un arqueólogo puede ver a simple vista si un hueso es de un granjero o un cazador. Los huesos del cazador son largos, fuertes y libres de enfermedades. Los huesos del agricultor son cortos, frágiles y plagados de enfermedades. Lo primero que sucede cuando las personas se dedican a la agricultura es que se encogen quince centímetros y se les caen los dientes. Esto es universal.
Para los agricultores, los carbohidratos del grano reemplazan los productos de origen animal. Las deficiencias que resultan son numerosas: proteínas, grasas, vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, las vitaminas B, el hierro hemo. Todos estos nutrientes son esenciales para la reparación y el mantenimiento del cuerpo humano.

-Siendo realistas, ¿siempre es posible saber de dónde viene la comida? ¿Podemos realmente generar nuestra propia comida?

Todo es posible. En las últimas dos generaciones, el control corporativo del suministro de alimentos ha forzado la migración masiva a las ciudades. La población rural ha perdido el control de la tierra y ha tenido que abandonar su modo de vida. Hay profundas injusticias aquí. Podemos revertir eso. Pero la gente tiene que entender los mecanismos que han creado esta situación. Muchas personas están despertando. Donde vivo, en los EEUU, hay un próspero movimiento de alimentación local que comprende los temas entrelazados de la nutrición humana, las economías locales, el bienestar animal y el calentamiento global. ¡Con suerte, podemos correr la voz! Saber que tu comida está reparando tu cuerpo, el suelo, la comunidad biótica y las conexiones entre humanos es algo maravilloso. La gente está hambrienta de este conocimiento y del mundo mejor que nos espera.

Original en http://www.directoalpaladar.com

¿Se prepara un fraude electoral en Argentina para Octubre de 2019?

¿Se prepara un fraude electoral en Argentina para Octubre de 2019?
(Texto de Claudio Fabián Guevara)

Por decreto, el Gobierno de Mauricio Macri introdujo un cambio fundamental en el escrutinio provisional, que será pasible de ser manipulado o atacado de forma electrónica. La autoridad electoral aclaró que no tendrá ninguna responsabilidad en ese proceso. ¿Qué puede pasar en la noche del 27 de octubre?

En un segundo plano, detrás de la euforia opositora por el lanzamiento de la fórmula Fernández-Fernández, muchas voces advierten sobre el peligro de maniobras que adulteren la voluntad popular en las próximas elecciones de octubre en Argentina.

La Administración Mauricio Macri, cuyo capital electoral se ha pulverizado con el colapso progresivo de la economía y los escándalos político-judiciales, impulsa por decreto desde principios de año una serie de cambios en los mecanismos electorales que debilitan la transparencia del sistema.

El más grave es la eliminación de los telegramas, el tradicional método para comunicar los resultados desde diferentes puntos del país, que se reemplazan por la transmisión digital de escaneados de las actas. Esta innovación, impulsada con un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) en pleno año electoral, el Gobierno la justificó en la necesidad de “modernizar y agilizar el recuento provisional”.

A esto se suma la contratación de un ‘software’ extranjero que centraliza la recepción de las actas del escrutinio provisional, y que de acuerdo con la información técnica del propio fabricante, permitiría modificar y manipular la información.

Otros tres decretos impulsan más innovaciones que permiten nuevas modalidades en el acto de emitir y/o contabilizar el voto.

Sin embargo, por las leyes argentinas, los cambios en el sistema electoral deben pasar por el Congreso de la Nación y no son potestad del Ejecutivo. ¿Por qué el Gobierno se comporta así en un año electoral tan decisivo?

Cambiemos, la coalición en el Gobierno protagoniza desde hace años una embestida contra el sistema electoral. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, considera una “verguenza nacional” que en Argentina se siga votando con una boleta de papel (aunque ésta siga siendo la base de los sistemas electorales más seguros del mundo).

El macrismo impulsó hace años la ley de voto electrónico, que perdió estado parlamentario cuando la oposición mostró que la boleta electrónica era muy fácil de adulterar. Hasta ahora solo dos provincias —Salta y Neuquén— han establecido sistemas electrónicos en el sufragio ciudadano, y han registrado muchas denuncias sobre aspectos inseguros y fraudulentos.

Agotada por el momento la vía parlamentaria para introducir el voto electrónico, el Gobierno de Macri se centra desde principios de año en introducir cambios subrepticios en el actual sistema electoral. En enero, con tres decretos, el Gobierno cambió las condiciones en las que votarán los argentinos residentes en el exterior, el personal de las fuerzas de seguridad y de las Fuerzas Armadas, y las personas privadas de su libertad.
Para los presos y los agentes de seguridad se dispuso un sistema de voto anticipado. Para los argentinos residentes en el exterior se creó un régimen de voto por correo postal. Este último es el grupo más numeroso: son más de 360.000 argentinos.

A comienzos de mayo la jueza federal Servini de Cubría declaró inconstitucional el decreto que creó el voto por correo para los argentinos en el exterior. La jueza le dio la razón al demandante Jorge Landau, apoderado del PJ, que razonó: “Si cualquiera que va a votar debe hacer cola, y mostrar el documento a los fiscales y autoridades de mesa, es un disparate que 360.000 ciudadanos sean autorizados a votar por correo, en sobres no fiscalizados y sin controles de identidad”.

En cambio, el Gobierno obtuvo una módica victoria a fines de marzo, cuando una acordada de la Cámara Nacional Electoral le abrió la puerta a un cambio fundamental en el conteo provisional de resultados que tiene “una incuestionable trascendencia en la formación de la opinión pública sobre la legitimidad de las elecciones”, según afirma el documento firmado por los doctores Santiago Hernán Corcuera y Alberto Ricardo Dalla Via.

En esta instancia la Cámara Nacional Electoral autoriza la digitalización la transmisión de resultados, pero se distancia de los mecanismos implementados por el Gobierno, y recuerda que el sistema electoral es totalmente ajeno a los resultados del conteo provisional.

“Si bien la metodología de digitalización y transmisión de resultados se encontraba contemplada” por anteriores resoluciones “corresponde precisar que esa incorporación se preveía en el marco de un conjunto orgánico de previsiones que establecían —por ejemplo— un esquema distinto de distribución de responsabilidades institucionales sobre el escrutinio provisional, substancialmente diferente del que ha elegido el Poder Ejecutivo Nacional para llevar adelante ese proceso”, afirma el documento.

La autoridad electoral recuerda que no tiene ninguna injerencia en el conteo provisional: “No resulta ocioso reiterar una vez más —a efectos de que no exista confusión por parte de la ciudadanía y las agrupaciones políticas—, que la ejecución del conteo provisional se encuentra aún a cargo del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda —único responsable de esa tarea y fuera del ámbito de competencia de la justicia nacional electoral, a quien no le ha sido conferida ninguna participación en las operaciones atinentes a su diseño, planificación, organización, procesamiento, cómputo y difusión de los resultados; ni tampoco en la definición de las soluciones técnicas recogidas”.
Con este fallo salomónico, el tribunal permite la incorporación de innovaciones tecnológicas que permitirán la digitalización y transmisión de resultados, pero deslinda responsabilidades sobre lo que ocurra. Claramente, la Cámara Nacional Electoral ordena mantener el recuento oficial en papel, pero dice que no va a intervenir en el comicio provisorio.

Esta fue la respuesta oficial al decreto del Gobierno que habilitó la compra del polémico ‘software’ y la eliminación los telegramas.

El ‘software’ que contrató el Gobierno argentino se llama Election 360, de la empresa SmartMatic, denunciada por fraude y manipulación en distintos escenarios internacionales. En su ficha técnica admite que el comprador del ‘software’ tiene la potestad de “transformar y manipular la información”, advierte el especialista Ariel Garbarz, ingeniero en electrónica y telecomunicaciones. Las actas digitalizadas serán enviadas a un centro de cómputos que nadie sabe dónde estará ubicado, y desde allí, al Correo Argentino, la instancia oficial controlada por las autoridades electorales.

La firma SmartMatic cuenta con denuncias públicas por manipulación de los datos. Registra escándalos internacionales en Estados Unidos y Uganda. En 2012 fue cuestionada en Bélgica cuando ofreció el sistema de voto electrónico en la región de Flandes por un contrato de 40 millones de euros. Recibió una multa de seis millones ya que el sistema presentaba fallas técnicas. En las elecciones de 2017 para la Asamblea General Constituyente de Venezuela se tuvo que retirar por anomalías. Fue contratada por el Tribunal Supremo Electoral de Brasil (TSE) para realizar la transmisión satelital de los datos, pero finalmente cuestionada por acusaciones de fraude similar a las de Venezuela.

SmartMatic no es necesariamente culpable o sospechosa. El principal problema es que la introducción de instancias digitales en los actos electorales expone a cualquier sistema a brechas de seguridad y posibles ataques, piratería o manipulación maliciosas. Por ese motivo, en las democracias más consolidadas se mantienen los procesos en papel.
Como muestra es interesante el caso de Estonia, el único país que ejecuta la votación por internet a gran escala, el sistema de sufragio electrónico más grande dirigido por cualquier país de la Unión Europea.

Smartmatic está presente en Estonia. Junto a Cybernetica, el laboratorio de TI de Estonia que construyó el sistema de votación por internet, cofundó el Centro de Excelencia para la votación por internet, con la intención de llevarlo a una escala global. Pero pese a ser uno de los sistemas más avanzados del mundo, los expertos que lo han supervisado advierten que es inseguro y vulnerable.

Alex Halderman, profesor asociado de la Universidad de Michigan, describió el sistema estonio como “bastante primitivo para los estándares modernos”. Un análisis de seguridad del sistema realizado por la Universidad de Michigan y Open Rights Group encontró que “el sistema de votación tiene serias limitaciones arquitectónicas y brechas de procedimientos que potencialmente ponen en peligro la integridad de las elecciones”. El análisis concluyó:

“Sobre la base de nuestras pruebas, llegamos a la conclusión de que un atacante a nivel estatal, un delincuente sofisticado o una información privilegiada deshonesta podrían derrotar los controles tecnológicos y de procedimientos para manipular los resultados de las elecciones”.

Con la eliminación de los telegramas y la trasmisión digitalizada de resultados, se crea una gran incertidumbre respecto de la validez del escrutinio provisorio. Como en Estonia y en cualquier parte del mundo, “un atacante a nivel estatal, un delincuente sofisticado o una información privilegiada deshonesta” podrían manipular los resultados. ¿Qué pasará si se anuncia un ganador en el escrutinio electrónico provisorio que luego no obtiene la mayoría de los votos en el conteo oficial?

Para los argentinos está fresco el recuerdo de las elecciones de 2017, cuando las corporaciones mediáticas asociadas con el Gobierno escenificaron una ‘victoria’ en las pantallas televisivas a través de un recuento provisional que le daba una gran ventaja al candidato del oficialismo. Sin embargo, la victoria en el recuento definitivo se la llevó la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner… ¡Aunque muchos argentinos no se enteraron!

Para el escritor y activista Mempo Giardinelli, eso es lo que sucederá: “El 27 de octubre el fraude será tecnológico y no necesariamente se hará en el centro de cómputos del Correo Central, sino adulterando los patrones de imágenes de las actas de escrutinio de cada urna escaneada… Los datos fraguados se transmitirán no por telegrama como siempre se hizo, sino a un servidor capacitado para cambiar cifras y desde ahí retransmitirlas al Correo”.

Giardinelli anticipa que “se va a detectar el fraude y será denunciado, pero cuando la Justicia actúe, mucho después del carnaval televisivo de las 9 de la noche, ya será tarde. Ninguna elección se anula tiempo después, por más denuncias y reclamos que se hagan”.

La historiadora Araceli Bellotta escribió un artículo titulado ‘La sombra del fraude electoral cubre las próximas elecciones’. Allí recuerda que cuando eran oposición, integrantes del bloque parlamentario de Cambiemos presentaron un documento con “exigencias para evitar irregularidades”. Entre ellas, se pedía el mantenimiento de los telegramas. Bellota se pregunta: “¿Qué es lo que cambió en apenas cuatro años para que hoy propongan eliminar los telegramas que entonces tanto cuidaban?”, y a la vez responde: “Es simple. Ahora son Gobierno y tienen el control del acto electoral. Por otra parte, las encuestas no los favorecen…”
Bellota concluye sosteniendo que “si el oficialismo pierde estaría dispuesto a hacer fraude, vieja práctica electoral en la República Argentina”.

Para el historiador Carlos Ciappina, el actual Gobierno de Cambiemos es heredero de las tradiciones proscriptivas, fraudulentas y golpistas de la historia política argentina. Por eso la cuestión debe ponerse en perspectiva: “Entre agosto y octubre de 2019 se producirá en nuestro país un hecho inédito en toda su historia: la élite oligárquica argentina deberá garantizar por primera vez en su historia elecciones nacionales universales, limpias y transparentes”.

Ciappina observa que “por primera vez en toda nuestra historia como Nación gobierna el capital sin mediación política. Los CEO y dueños de empresas y latifundios están a cargo del Estado nacional”.

Y se pregunta: “¿Podemos esperar elecciones transparentes sin fraude? ¿Podemos creer que no habrá proscripciones ni exclusiones? ¿Esperamos que dueños de conglomerados (…) que han hecho fortunas incalculables en estos tres años y medio por tener en sus manos el Estado lo entreguen porque perdieron las elecciones?”.

Argentina lleva 36 años de vida democrática sin sobresaltos en materia de respeto a la ley electoral. Tal vez por eso, la mayoría de la dirigencia opositora se muestra ajena al debate en torno a las garantías de las elecciones generales de este año.

Una excepción fue la gira que el excanciller Jorge Taiana y un grupo de legisladores de Unidad Ciudadana llevaron adelante por Europa en procura de veedores que controlen los comicios y contra cualquier probabilidad de fraude. Taiana y los legisladores señalaron el “fuerte debilitamiento de la democracia argentina” y advirtieron que “desde el oficialismo hay una voluntad de perpetuarse y de hacer modificaciones en pleno año electoral de todo el sistema electivo, que difícilmente se condice con la existencia de elecciones libres”.

El informe sobre el cambio climático que advierte de una catástrofe inminente

Un centro de investigación del cambio climático realizó la publicación definitiva en agosto de 2018 de un informe que afirma que los riesgos debidos al cambio climático son en realidad mucho peores de lo que cualquiera puede imaginar.

Aquí el informe: https://www.breakthroughonline.org.au

El documento del Centro Nacional de Restauración del Clima Breakthrough —un laboratorio de ideas independiente para los asuntos de la política climática de Melbourne— afirma que estos informes están ligeramente equivocados porque los riesgos del cambio climático son en realidad mucho peores de lo que cualquiera puede imaginar.Según el documento, el cambio climático representa una “amenaza existencial a corto y mediano plazo para la civilización humana” y existe una posibilidad de que la sociedad colapse ya hacia el 2050 si no se toman medidas serias de mitigación durante la próxima década.

Los autores del informe apuntan que los científicos del clima están demasiado moderados en sus predicciones de cómo el cambio climático afectará al planeta en un futuro próximo. Según ellos, la actual crisis climática es más grande y compleja que cualquier otra que se haya enfrentado la humanidad. Los modelos climáticos generales no tienen en cuenta la complejidad de los numerosos procesos geológicos interrelacionados de la Tierra, por eso no predicen adecuadamente la escala de las posibles consecuencias. La verdad, escribieron los autores, es probablemente mucho peor de lo que cualquier modelo puede comprender.

Los autores ofrecen un escenario particularmente sombrío que comienza con los Gobiernos de todo el mundo “ignorando cortésmente” los consejos de los científicos de descarbonizar la economía con fuentes de energía alternativas. Como resultado, la temperatura global aumentaría 3°C para el año 2050.
Esto crea un efecto invernadero en la Tierra, lo que llevaría a un rápido aumento del nivel del mar, causado por el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia. Además generaría sequías que acabarían con la selva amazónica que ahora es una de los mayores ‘neutralizadores’ de carbono del mundo.

“35% de la superficie terrestre y 55% de la población mundial están sujetos a más de 20 días al año de condiciones de calor letal, más allá del umbral de supervivencia humana”, plantearon los autores.

Mientras tanto, continúan los autores, las sequías, las inundaciones y los incendios forestales asolarían regularmente la Tierra. Casi un tercio de la superficie terrestre se convertiría en desierto. Los ecosistemas enteros colapsarían, empezando por los arrecifes de coral, la selva tropical y las capas de hielo del Ártico. Los trópicos serían los más afectados por estos nuevos cambios climáticos que destruyen la agricultura de la región y que convierten a más de 1.000 millones de personas en refugiadas.Estas grandes oleadas de refugiados, junto con la reducción de la superficie y la falta de alimentos y agua causarían problemas de seguridad nacional y podrían afectar la misma idea de nación.

“La inundación de las comunidades costeras en todo el mundo, especialmente en los Países Bajos, EEUU, Asia meridional y China, tiene el potencial de cuestionar las identidades regionales e incluso nacionales”, advierte el informe.

Son probables los conflictos armados entre naciones por los recursos, como el Nilo, y es posible una guerra nuclear. Las consecuencias sociales van desde el aumento del fervor religioso hasta “un caos absoluto” y quizás “el fin de la civilización humana global tal como la conocemos”, concluyen los autores del informe.

Los autores del estudio ofrecen algunas soluciones. Insisten en que la humanidad debe aceptar el cambio climático como emergencia y ponerse a trabajar de inmediato. Según ellos, a la raza humana le queda alrededor de una década para montar un movimiento global de transición de la economía mundial a un sistema de cero emisiones de carbono.

Apuntan a los sectores de seguridad nacional de las principales potencias del mundo y argumentan que podrían desempeñar un papel único en la movilización de la sociedad. El esfuerzo requerido para hacerlo “sería similar en escala a la movilización de emergencia de la Segunda Guerra Mundial”, concluyen los autores.