Ivonne Trías: uruguaya y anarquista.

Entrevista a Ivonne Trias*
18 Sep 2017
| Por:
Hemisferio Izquierdo
Original en: https://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2017/09/12/Entrevista-a-Ivonne-Trias

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Hemisferio Izquierdo: ¿Cuales son los principales aportes del pensamiento y el movimiento libertario a las luchas populares por el socialismo?

Ivonne Trías: Una precisión inicial: el movimiento libertario actual es una constelación de grupos diversos con prácticas antiautoritarias, antirrepresentativas, antipatriarcales y de acción directa sin que por ello pueda definirse como anarquista. Ni es necesario. Sin embargo, para reseñar aportes históricos sí me referiré al anarquismo.

Los aportes hay que buscarlos en su praxis. Tanto en sus prácticas organizativas y sus procedimientos para decidir como en su reflexión teórica continua. Esa es su garantía para responder adecuadamente a los grandes cambios del capital y de sus formas de dominación.

Se conoce bastante la revuelta de Haymarket en 1887 y los mártires de Chicago; el desempeño libertario en la revolución española de 1936-1939 y algo sobre la rebelión de los marineros de Cronstadt, en 1921, en Rusia. También se ha estudiado el aporte libertario en la formación de sindicatos clasistas en todo el mundo. Pero vale la pena citar algunas experiencias poco conocidas, como la de Baja California mexicana (1910-1920) con Ricardo Flores Magón, o la creación de la menos conocida aún Federación Anarquista Oriental con Japón, China, Corea, Vietnam e India (1928). Y sobre todo la experiencia del movimiento coreano –durante su exilio en Manchuria– que organizó la defensa de una zona liberada creando una estructura administrativa regional socialista en Shinmin, desde 1929 hasta su derrota por la invasión japonesa en 1931. En plena lucha por la independencia, el anarquismo coreano tuvo que discutir el carácter anticolonialista de la lucha, si debía centrarse en los sectores rurales o en los nacientes sectores fabriles urbanos. Tuvo que discutir –como en todas partes, siempre– el gran tema de la defensa y el acercamiento a sectores del ejército independentista. Discutió la amplitud de las alianzas y la marcha de la comuna autogestionada en el territorio liberado, un federalismo libertario con tres niveles de consejos: municipales o de Aldeas, distritales y de Área o Regionales. Así se promovió la creación de juntas que decidían por democracia directa. A pesar de la derrota, el Movimiento de Aldeas Autónomas fundado por la FAC (Federación Anarquista Coreana) y los sindicatos en 1945, se mantuvo hasta mediados de 1970. Esta experiencia resulta hoy un importante aporte para los nuevos movimientos antiestatistas, socialistas y federalistas en Rojava, por ejemplo, en el Kurdistan occidental. Afrin, Kobane y Cizire, tres cantones de Rojava, declararon en marzo de 2016 su voluntad de organizarse bajo un sistema federal. No quieren ser un Estado-nación, sino una zona autónoma donde las decisiones no las toma un Gobierno representativo sino la asamblea de una calle o de un pueblo. Allí se practica el cooperativismo agroindustrial, la autoorganización, autoadministración y autodefensa popular y las mujeres han roto viejas estructuras patriarcales.

Respecto a los aportes teóricos es interesante ver cómo los autores libertarios hoy ponen en discusión los textos de Proudhon y Bakunin con los de Spinoza y luego los de todos ellos con los de Nietzsche, Foucault, Deleuze. O Negri. ¿Sobre qué temas? En primer lugar por supuesto sobre la libertad. Ponen en discusión el esencialismo, el estructuralismo, la política prefigurativa, la ética. Toman nota de la caducidad de las ideas de la modernidad, su fe en el progreso constante, en la bondad de la ciencia; su confianza ciega en la Razón. Discuten la idea, heredada de la modernidad, de “revolución política” (nuevo Estado, nuevos dirigentes, nueva constitución) y le oponen la idea de una revolución social y económica. Y siguen encontrando la manera de compartir la reflexión , y la imaginación política para descifrar esta época y habitarla.

Hemsiferio Izquierdo: ¿Cómo ve la acción política del movimiento libertario en la actualidad? ¿Cuales son los principales ejes de acción y encuadres estratégicos?

Ivonne Trías: Ese amplio movimiento libertario que empezó a desperezarse de su siesta hace unos cincuenta años, tuvo un empuje en torno al cambio de siglo con los movimientos altermundialistas y vive desde hace unos diez años una extraordinaria revitalización: Exarchia, el barrio anarquista de Atenas (desde 2008); la ocupación y gestión de las plazas en Madrid, Barcelona, Nueva York y El Cairo (2011), Tashin (2012), Estambul (2013), París (la Nuit Debout) y la experiencia kurda en Rojava (2016). Algunos de estos encuentros continúan y adquieren consistencia, otros se agotan en un asambleísmo inoperante.

Desde una óptica proudhoniana el movimiento libertario actual parece estar en condiciones de hacer lo que debe, o sea: “rendir cuenta, de manera concreta, de todos los poderes que nos aplastan y nos dominan, en el terreno económico (teoría del valor), político (nacimiento y base del Estado), ideológico y simbólico (iglesia, dios)” y “dar sentido a las luchas y a las interacciones más inmediatas y minúsculas” (D. Colson, 2015).

¿Y qué ve y propone este movimiento cuando “rinde cuentas de manera concreta de todos los poderes que nos aplastan”?

A modo de exagerado resumen: ve que, lejos de la muy mentada crisis final del capitalismo, se opera ante nuestros ojos su gran mutación, en forma simultánea en todos sus campos: en el productivo (flujos), en el tecnológico (informática) y en el ideológico (fin de la modernidad, del discurso de la Ilustración).

Ante estos cambios se puede decir que las tácticas principales del movimiento libertario son: a) la deserción, secesión o éxodo, b) el bloqueo, c) la ocupación de espacios –calles, locales, plazas, etc.– y d) la articulación de zonas autónomas o comunas, sea esa autonomía temporal o permanente.

Dicho de otra manera:

a) Porque ve que hoy todo es flujo, reestructura continua de los territorios, las
instituciones, los empleos, la seguridad social, el barrio y los vínculos. Que cada uno está solo, hiperconectado y paralizado por la impotencia ante las tragedias mundiales. Nómade, separado de sí mismo y de los demás.
Propone: El encuentro. Poner en común una visión de la realidad y recuperar, en ese ejercicio, algo de confianza en las propias fuerzas para operar sobre el mundo. En estos años el encuentro, con su potencia y sus límites, ha estado en la calle, en los barrios y en las plazas ocupadas. Allí se ensaya la organización del debate, del cuidado mutuo, de la comida, del sueño y la limpieza. Como unos años antes se organizaron en comunidad los oaxaqueños mexicanos y luego los aimaras en El Alto boliviano. Llegado el caso se organiza la defensa de los manifestantes, como en plaza Tahrir (El Cairo, 2011), se cura a los heridos. O se organiza todo para sostenerse en el tiempo, como en el barrio Exarchia de Atenas o (2008). Allí, a la inversa de la soledad impotente y triste, surgen indicios de que una vida en común puede ser vivible y feliz. No se puede prever hasta dónde llegará cada encuentro. Si es apenas una sumatoria de individuos “indignados“ reunidos en asamblea se podrá alcanzar un lenguaje común para expresar la insatisfacción pero no mucho más.

b) Porque ve el caos climático, el envenenamiento del aire y el agua, la desaparición de especies; el estallido de centrales nucleares, las hambrunas… Pero sobre todo porque ve que el anuncio del inminente colapso perpetuo es un modo de gestionar la crisis y opera como chantaje –cuando hay caos, todo el mundo clama por preservar el orden al precio que sea–, mientras la visión general de las operaciones en curso está en muy pocas cabezas. Porque ve que la producción, hoy descentralizada y automatizada, ya no se realiza en las fábricas –donde hay concentración de obreros, de conocimiento, de materias primas– sino en sitios de producción que son nodos en un mapa de flujos productivos. Y en ese pasaje de la fábrica al sitio se expropia gran parte de la fuerza principal del obrero: su conocimiento, su dominio técnico.
Propone: Disputar esa inteligencia estratégica. Demostrar que el bloqueo físico de cualquiera de esos flujos afecta al sistema en su totalidad. Agenciarse el conocimiento técnico profundo capaz de controlar y descontrolar las estructuras dominantes a su debido tiempo, es decir, cuando se haya construido lo suficiente como para que el cambio no signifique apagón ni penurias. Esto, sólo una fuerza colectiva puede hacerlo.

c) Porque ve que en estos últimos treinta años, la reestructuración del capital se enfoca en un reordenamiento espacial planetario pautado por la innovación –la vedette en generación de valor– que reordena el territorio en zonas “de punta” y en zonas abandonadas, aunque de pronto las abandonadas ayer se gentrifican hoy y se pacifican; y las que ayer fueron Silicon Valley de pronto son abandonadas y se tugurizan en puro conflicto.
Propone: romper, mediante la secesión y la comuna, ese reticulado del espacio. No se trata de organizar una vida de comunidades pseudo autónomas e inofensivas, ni de ensayos aislados de economía solidaria ni de volcarse “a lo local”. La propuesta libertaria es habitar un territorio en la forma deseada y desde allí, con sus propias reglas, entrar en conflicto o en alianza con las demás zonas de disidencia. Comunas levantadas en base al juramento suscrito por los habitantes de una ciudad o un barrio, de sostenerse juntos.

d) Porque ve como el ingreso de lleno a la era informática habilita un inédito control total: videovigilancia, trazabilidad, análisis sistemático del ADN, acumulación y cruce de datos personales, anticipación de las conductas individuales y grupales mediante tratamiento algorítmico de los datos disponibles. Inclusión financiera y chips o muerte para los perros. Porque ve que cada uno, hiperconectado, ayuda a mejorar sin pausa el algoritmo pero sigue creyendo que “esas cosas de la internet” son incomprensibles y del todo ajenas. Y sobre todo porque ve que nunca estuvo tan cerca un totalitarismo de nuevo cuño, cuyo mayor peligro radica en la total transparencia ante los múltiples dispositivos tecnológicos de control.
Propone: Adueñarse del conocimiento para aumentar la propia potencia. Adoptar el punto de vista hacker sobre el mundo: la informática no es un mundo virtual aparte sino una extensión de la realidad física. Para eso hay que entenderla, apropiársela. Desarrollar una fuerza colectiva no centralizada, cuya dispersión le evite ser un blanco fácil para la represión. Organizar el encuentro, la circulación, la comprensión y los acuerdos para la acción y sobre todo, entender esa tarea como un desafío de traducción. Como se ve, la idea de revolución ha cambiado.

HI: Es posible advertir una paradoja respecto a la situación del movimiento libertario uruguayo en la actualidad. Por una parte, después de la caída del muro de Berlín, muchos aportes del pensamiento libertario evidenciaron toda su vigencia, al punto de penetrar en buena parte del pensamiento marxista y socialista contemporáneo. Sin embargo, esta suerte de “éxito teórico” coexiste con la crisis política del anarquismo como movimiento de masas, al menos si lo comparamos con lo que fue el movimiento libertario uruguayo en buena parte del siglo XX. ¿Coincide con la existencia de esta paradoja? ¿A qué se debe?

Ivonne Trías: Coincido con la existencia de una paradoja que excede al movimiento libertario y es que, cuando lo invivible de la vida rompe los ojos (ver pregunta anterior), reina entre los uruguayos la conformidad.

No sé si existe la idiosincracia pero sí la historia donde buscar algunas respuestas.

Los uruguayos confían en lo que confiaron. Muestran confianza –variable pero robusta– en las instituciones, en los partidos, en la ciencia y en el progreso. Y en contrapartida, si la evidencia contradice esta confianza, se resisten a examinarla, desconfían de la expresión pública de los conflictos, reclaman orden y seguridad y aceptan de buen grado los controles sobre su vida entera.

En segundo lugar (en orden arbitrario) están las subjetividades formadas bajo el ala de un Estado que no ha parado de crecer, al que se orientan todas las demandas y en el cual se delega la resolución de todo conflicto. Un Estado que, como decía Hugo Cores, empezó siendo un chaleco protector pero terminó siendo un chaleco de fuerza. Agréguense a esto los quince años de gobierno del FA, por el que tanto luchó la izquierda, durante los cuales el Estado amplió su cobertura. Se comprenderá que la protesta y el reclamo se suavicen ante una administración que, para muchos izquierdistas tendrá errores pero hace lo que puede. El movimiento libertario del siglo XX, de corte clasista, si pretende seguir haciendo lo que hacía, verá cada vez más reducido su radio de acción.

En tercer lugar está la niebla. Los partidos y movimientos de izquierda emergieron de la dictadura maltrechos pero sin análisis de lo sucedido. Y así siguieron. A gatas se reconoce la obsolescencia de algunas ideas faro, por ejemplo, pocos postulan hoy como meta tomar el poder e instaurar la dictadura del proletariado. Pero donde hubo esa idea quedó un gran hueco que no se llenó con análisis y definición de nuevas metas. ¿Qué hay donde hubo eso? A lo sumo, nuevos adjetivos en tópicos de aceptación general (democracia radical, profunda, hasta directa…). Y donde hubo teoría del foco (más contagiosa de lo que se supone), o la propuesta de crear muchos Vietnam, ¿qué hay ahora? O donde estuvo la certeza confiada, materialista y dialéctica, de transitar la última fase de la última etapa de la crisis final del capitalismo ¿qué hay ahora? Hay tiempo transcurrido pero no claridad. De modo que esa nebulosa es también un elemento a tener en cuenta para explicar la paradoja. El discurso de la modernidad, se resiste a ceder el lugar. Sin embargo hay un lado optimista del asunto. Porque también existen en Uruguay, una serie de prácticas que escapan a esta nebulosa. Son jóvenes, son mujeres, son gente preocupada por el agua, las semillas, el fracking o la impunidad. Sienten recelo ante los dispositivos del poder, discuten y deciden sin autoridades ni jerarquías. Eluden el intento de los viejos militantes por ponerles cabeza. Si cada uno de estos colectivos se toma por el todo, la paradoja seguirá existiendo. Pero si se logra un encuentro verdadero y se intenta traducir los saberes de cada uno, la paradoja puede desaparecer. Como concluye el Comité Invisible: “No son los rebeldes los que deben aprender a hablar el anarquista, sino los anarquistas los que deben volverse políglotas”.

* Ivonne Trias es una periodista y escritora uruguaya. Fue militante de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y de la Organización Popular Revolucionaria (OPR-33). Fue presa política entre 1972 y 1985. Ejerció el periodismo en varios medios de prensa, entre ellos el Semanario Brecha del cual fue directora. Es autora de varias publicaciones, entre ellas los libros: “Gerardo Gatti. Revolucionario” (Montevideo, Trilce, 2012); “Hugo Cores. Pasión y rebeldía en la izquierda uruguaya” (Montevideo, Trilce, 2008) y “La Tienta” (Montevideo, Trilce, 2007).

Lecturas utilizadas para esta nota:

Colson, Daniel: “L’anarchisme est extrêmement réaliste”, en Ballast (2-II-2015).
Ibáñez, Tomás: Anarquismo en movimiento (2014), Buenos Aires, Ed Anarres.
Comité Invisible: A nuestros amigos (2015), Logroño, ed pepitas de calabaza.
Crisi, Emilio: Revolución anarquista en Manchuria 1929-1932 (2015) Buenos Aires, Ed Anarres.

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Así robaron a los mapuches las tierras donde desapareció Santiago Maldonado.

Hace 60 años: así denunciaron el robo de las tierras por las que reclamaba Maldonado

DANIEL RIERA 03.09.2017

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En 1959, un pequeño periódico independiente escrito y dirigido por Osvaldo Bayer denunció cómo fue el despojo a los aborígenes de sus territorios en Esquel y quiénes estuvieron detrás. En 2017, en aquellas mismas tierras fue visto por última vez Maldonado.

En noviembre de 1958, Osvaldo Bayer, uno de los grandes periodistas argentinos, fue despedido del diario Esquel. Decidió entonce fundar un periódico junto a su colega Juan Carlos Chayep. Se llamó La ChIsPa-Contra el Latifundio-Contra el Hambre-Contra la Injusticia. La ChIsPa duró ocho números: se editó entre el 20 de diciembre de 1958 y el 4 de abril de 1959. El título de la editorial del primer número describe con precisión lo que se proponían Bayer y Chayep: “De brazo con el pueblo, luchar con él”. En el primer párrafo, informaban: “La ChIsPa sale la calle desnuda de alardes tipográficos y en un tamaño que parece de periódico escolar. No importa. Esta hoja es humilde pero lleva en sus puños la verdad y la nobleza del humilde que no debe a nadie ni se debe a nadie”.

El mítico y fugaz periódico figuraba en toda referencias a la trayectoria del autor de “La patagonia rebelde”, pero era difícil, por no decir imposible- acceder a sus páginas. Hasta ahora. Bruno Nápoli, periodista a cargo de ordenar los papeles de Bayer, editó en junio pasado una edición facsimilar de La ChIsPa. La increíble actualidad de sus páginas sorprende tanto como estremece: desde las páginas de La ChIsPa Bayer denunciaba el despojo a los mapuches de las tierras de Cushamen en Esquel, Chubut. Es decir, de las mismas tierras que hoy pertenecen a Luciano Benetton. Es decir, las mismas tierras donde fue visto por última vez Santiago Maldonado.

En el primer número, con el título “Es necesario tratar cuanto antes el tema de las tierras de Cushamen”, en La ChIsPa se publica un pequeño artículo que comienza diciendo: “Hace cerca de cuarenta años que el Estado entregó al jefe aborigen Rafael Nahuelquir un predio de 625 hectáreas en el lote 140 de la Colonia Cushamen, de acuerdo a la ley 1501 del 20/10/1899 que se refería a la adjudicación de lotes a la tribu Ñancuchi Nahuelquir en reserva especial de 200 lotes de 625 hectáreas cada una. Así comienza el detallado drama de la tierra en Cushamen realizado por nuestro corresponsal y que publicaremos en nuestras páginas a partir del próximo número. (…)

En el número 2, con el título “Los dramas negros de Cushamen” , la ChIsPa revela los orígenes del despojo. “Con posterioridad llegó a la zona un ciudadano árabe de nombre Juan Sfeir quien solicitó al jefe aborigen Rafael Nahuelquir le alquilara la casa en que éste vivía, en el lote 140 de la colonia. El señor Sfeir nunca pagó un centavo a Rafael Nahuelquir, y además se negó a entregar la casa, que luego vendió con mejoras de su propiedad a otro ciudadano árabe: Heikel El Khazen. Este caballero estableció un comercio y desde él comenzó el despojo de las familias aborígenes de la colonia.” El artículo refiere que en 1935 Nahuelquir inició un reclamo legal y que, mientras éste estaba en curso, Nahuelquir murió, dejando varios hijos menores de edad y una esposa también aborigen, y analfabeta. Los bienes de la familia de Nahuelquir fueron declarados en sucesión. Contra la voluntad de la viuda de Nahuelquir se nombró como depositario de los bienes a un señor de apellido Miranda y como tasador Luis Zuschlag. La familia de Nahuelquir le entregó 160 pesos de la época a un comerciante de la época llamado Julio Telleriarte para que este se los pagara al tasador. Telleriarte les firmó un recibo por la gestión. Años después, Zuschlag les inició un juicio a los herederos de Nahuelquir argumentando que no había recibido el pago correspondiente. El periódico de Bayer describe el terrible final de la historia.

“El Juez ordenó el remate de los bienes de la sucesión. El remate se hizo sin notificar a los herederos quienes se vieron sorprendidos al ver rematados sus animales vacunos, lanares y yeguarizos, sus útiles de labranza, carros, sogas, etc., su casa y sus árboles. ¿Quién fue el comprador? Pues nada menos que Julio Telleriarte. (…) Del dinero obtenido en el remate los herederos no han recibido hasta la fecha un solo centavo. Les queda la casa habitación que valientemente se negaron a desalojar.” En 1959, cuando se publicó la serie de cuatro notas de Bayer, Telleriarte era entonces un político importante de la provincia: ocupaba una banca de diputado provincial representando a la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Considerándose ofendido, Telleriarte reclamó una investigación parlamentaria de los hechos denunciados por La ChIsPa. Bayer lo “gastó” desde las páginas de su periódico: “¿Porqué pide el citado legislador una investigación parlamentaria? ¿Porqué no pide que la Justicia intervenga como correspondería? ¿tendrá cola de paja y miedo a que se le queme?” Más adelante se burlaba del discurso de Telleriarte ante la legislatura: “Por último contestaremos al señor Telleriarte sobre algo por él dicho: ‘Sin prestigio no podría sentarme un minuto más en esta banca’ ¿Qué espera para levantarse Señor Telleriarte, o cree por ventura tener prestigio?”.

Osvaldo Bayer tiene hoy 90 años. Seguramente, ni en sus peores pesadillas imaginó que aquella valiente investigación publicada hace 58 años adquiriría una terrible vigencia tras la desaparición de Santiago Maldonado, visto por última vez el 1° de agosto pasado, durante la represión de la Gendarmería a la comunidad Cushamen, en esas mismas tierras.

América Latina: Nuevas tácticas para derribar gobiernos.

América Latina siglo XXI: manual para el golpe de Estado
Por:
Marcos Roitman Rosenmann*

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El primer manual escrito sobre los golpes de Estado fue escrito en 1639, por el francés Gabriel Naudé. Pero al contrario de lo que hoy entendemos como golpe de Estado, es decir una acción pueril destinada a romper el orden constitucional por la fuerza, en sus páginas se deja entrever su lado positivo. Un mecanismo extremo utilizado por el príncipe, para salvaguardar su poder: “Los golpes de Estado son acciones audaces y extraordinarias que los príncipes se ven obligados a ejecutar en el acometimiento de las empresas difíciles y rayanas en la desesperación, contra el derecho común y sin guardar ningún orden ni forma de justicia, arriesgando el interés de los particulares por el bien general”. Una situación extraordinaria, una solución extrema, eso sería el golpe de Estado. Una alternativa, cuya legitimidad se encuentra en la definición misma del poder. Además, posee una característica que acompaña hasta hoy los golpes de Estado, ocultar las maniobras destinadas a producirlo. No es conveniente airar las intenciones, en cuanto ello supone alertar, prevenir y contrarrestar sus fines. “Los golpes de estado encierran, sin embargo, la misma justicia y equidad que atribuimos a las ‘máximas y a la ‘razón de Estado’, aunque en estas si esté permitida su publicación antes de ponerlas en práctica, mientras que la regla principal de los “golpes” es mantenerlos en secreto hasta su término” [1].

Hoy, diríamos que Naudé nos sitúa ante los denominados autogolpes. Maniobras socorridas para despejar el horizonte de enemigos políticos bajo la acusación de conspiración [2]. En este sentido, Naudé describe el conjunto de dispositivos del poder para el mantenimiento de la gobernabilidad, agotadas el resto de vías, el golpe de estado es la opción: “es menester retardar o cuando menos, no precipitar este tipo de ejecuciones, masticarlas y rumiarlas en el espíritu, traer a la imaginación todos los posible medios para esquivarlas y, si no puede ser, suavizarlas y hacerlas llevaderas”[3]. Esta vertiente de los golpes de Estado será cuestionada en el siglo XIX. En adelante serán considerados una excrecencia del poder, un acto espurio, condenable, ilegítimo y violento.

Durante el siglo XX, los golpes de Estado, sin excepción, serán repudiados y sus hacedores maldecidos. La imagen de golpistas se adhiere a una visión despectiva donde las fuerzas armadas y sus mandos se convierten en los protagonistas. Sin la anuencia de los institutos armados era casi imposible llevarlos a cabo. Tal circunstancia venía determinada por las características de la institución militar: poseer un comando centralizado, asumir una jerarquía única, dotarse de un alto nivel de disciplina interna, desarrollar técnicas de intercomunicación capaces de organizar y lograr objetivos en corto espacio de tiempo y constituir un espíritu de cuerpo solidario y autosuficiente. En América latina, solo en el siglo XX, se produjeron un total de 325 golpes de Estado, sin contar las intentonas, fracasos, ruidos de sables o invasiones. Un siglo de golpes de Estado donde las fuerzas armadas fueron sus únicos protagonistas [4].

Sin embargo, el Estado se doto de mecanismos para impedir una deriva autoritaria contraria al marco constitucional. Sobre la base de la división de poderes y buscando contrapesos, nacen las llamadas salidas constitucionales. Más allá de la figura jurídica, se trata del control ejercido por el poder legislativo y judicial sobre el ejecutivo. Hablamos del juicio político, la moción de censura o el referéndum revocatorio o impeachment. En América latina es de reciente incorporación al orden constitucional, y no todos los países lo han integrado a su carta magna. Esta fórmula, puede ser manipulada, desvirtuándose el espíritu del legislador. En América latina, en lo que va de siglo XXI, tres países han sido víctimas de los golpes constitucionales, Honduras, Paraguay y Brasil. Lo cual no es contradictorio con impulsar golpes y procesos desestabilizadores a la vieja usanza, Venezuela sin ir más lejos. Las clases dominantes no han cejado en su empeño por desbancar gobiernos progresistas, populares, democráticos e incómodos, mediante fraude de ley, procesos desestabilizadores, aunque no siempre han logrado su objetivo, siguen intentándolo. Sin mayorías cualificadas, dicha opción se esfuma, volviendo a los golpes de Estado tradicionales.

Hoy hablamos de golpes blandos, su objetivo: alterar el orden democrático y romper la voluntad popular refrendada en las urnas. Cuando un juicio político se construye mintiendo, presenciamos una figura jurídica conocida como abuso del derecho y por eso el apelativo de ser un golpe de Estado blando, suave o no violento.

Tras el fin de la guerra fría, en América latina, la etapa de los golpes de Estado y las dictaduras militares llegaban a su fin. Con ritmos acompasados y en corto espacio de tiempo, desaparecieron del mapa geopolítico las dictaduras. Haití, Paraguay, Chile, Uruguay, Brasil, Argentina o Bolivia. Poco a poco la región se vio inmersa en procesos electorales, reformas constitucionales y la vuelta a la “normalidad democrática”. El miedo a una involución politica no se oteaba en el horizonte. Los rituales del traspaso de poderes se generalizaron, a la par, desaparecían las acusaciones de fraude electoral. Hubo acuerdo en acatar los resultados de las urnas como parte del nuevo pacto social. Observadores internacionales, organismos regionales, partidos políticos, personalidades invitadas, ONGs, se daban cita corroborando la limpieza de los comicios. Era la “fiesta de la democracia”.

Sin sobresaltos, presidentes entrantes y salientes se daban la mano. Liberales, conservadores, progresistas, radicales, socialdemócratas. Un nuevo ciclo anunciaba el ocaso de los golpes de Estado. Había que facilitar el regreso de las fuerzas armadas a sus cuarteles, al tiempo que evitar una pública condena a sus mandos. Era la forma de pagar la deuda por los servicios prestados. Los crímenes de lesa humanidad, cometidos durante las dictaduras militares y la guerra sucia fueron objeto de negociación, se impuso la impunidad. Los nuevos gobiernos nacían hipotecados. Las fuerzas armadas minimizaban sus responsabilidades y achacaban los “excesos” a una guerra entre el bien y el mal. Leyes de amnistía exculpando a las fuerzas armadas como institución, se complementan con llamadas a retiro y bajas voluntarias. De esta guisa se logró “limpiar” de sangre los uniformes, garantizando cierto respeto hacia las nuevas generaciones de soldados, a la par que recomponer su rol como institución. Para evitar atascos en los procesos de transición se realizaron detenciones ejemplares a torturadores y responsables de los aparatos represivos. Chivos expiatorios públicamente repudiados [5].

Los golpes de Estado, una técnica depurada y efectiva para alterar la vida democrática y romper el orden constitucional se alejaba del horizonte. Una bacanal de procesos electorales con presidentes electos concluían sus mandatos y las fuerzas armadas se plegaban al poder civil, jurando lealtad y obediencia al orden político. Toda América latina parecía despertar de la pesadilla. Atrás quedan los golpes de Estado, las detenciones ilegales, asesinatos, detenidos desaparecidos. La impunidad se batía en retirada al tiempo que la democracia representativa fortalecía sus cimientos.

Poco duró “la fiesta de la democracia”. En menos de una década, el continente despertaba del sueño de los justos. El primer gobierno legítimo en ver como se rompían las reglas del juego democrático, será la República Bolivariana de Venezuela. En abril de 2002, la patronal, un sector de militares retirados, secuestrarán al presidente Hugo Chávez. Pedro Carmona, presidente de FEDECAMARAS, será proclamado presidente. Su primera medida será derogar la Constitución de 1999. Estados Unidos, España, y tres gobiernos, disque democráticos de América latina, El Salvador, Colombia y Chile, avalaron la operación. La respuesta del pueblo de Venezuela y el apoyo popular a su presidente, dieron al traste y frustraron los intentos de involución política. Sin embargo, abrieron la puerta a los golpes de Estado. Una nueva etapa quedo inaugurada. Los enemigos se redefinen, las fuerzas armadas reorientan su papel y aparecen mecanismos para quebrar la voluntad popular expresada en las urnas. Los procesos desestabilizadores se articulan bajo el concepto de “la lucha política no violenta”. El golpe blando cobra carta de ciudadanía [6].

Los manuales de los golpes de Estado diseñados en los años cincuenta del siglo pasado, proporcionados por la Escuela de las Américas se muestran obsoletos. Las clases dominantes, identifican a nuevos enemigos del capitalismo neoliberal. Son los antisistema, gobiernos populares nacidos de la lucha contra la explotación.

“Son movimientos, pues no cabe identificarlos como partidos políticos, continuadores de grupos revolucionarios que proclaman su adhesión a las doctrinas de la izquierda radical del siglo XXI. Esta izquierda tiene un proyecto y se funda en el indigenismo, el neoestatismo, el nacionalismo, el militarismo y el populismo (…) Esta alianza antisistema es enemiga de la globalización (…) son unos frustrados donde concentran sus iras y perversiones, son anti-occidentales y anticapitalistas (…) aglutinan a la izquierda que fracaso en mayo de 1968, a los que jalearon el comunismo y hoy ven con complacencia la pulsión anti-occidental del islamismo yahaidista, a los antiglobalizadores altermundistas(…) y las distintas manifestaciones del indigenismo y fanatismo religioso. Su enemigo es occidente (…) Esta alianza no es solo teoría. Hay coincidencia de actuación entre Venezuela, Iran y Siria…”[7].

Hoy, los manuales para los golpes de Estado y los procesos desestabilizadores no se enfocan exclusivamente a las fuerzas armadas. Los golpes de Estado constitucionales requieren la participación de muchos agentes sincronizados golpeando al unísono. Su arquitectura está diseñada para generar un colapso institucional, bloquear el funcionamiento de los aparatos del Estado, y deslegitimar la acción de gobierno. Se trata de organizar y movilizar a una parte de la población, profesionales, sindicatos independientes, organizaciones empresariales, amas de casa, estudiantes, pequeños campesinos, trabajadores de la administración pública, juventud, ONGs., sectores medios, bajo la estrategia de la desestabilización. Aislar al gobierno, restarle apoyos, minar la autoridad, servirse de la sedición y buscar el enfrentamiento. En definitiva, garantizar el éxito del golpe blando, mediante la política de desgaste y aislamiento internacional. Acusaciones de corrupción, malversación de fondos, tráfico de influencias, violencia, inseguridad ciudadana, desabastecimiento, inflación, caos, todo suma para reclamar la “vuelta a la normalidad”. Es decir, restablecer la constitución bajo las pautas de un golpe blando.

En uno de estos manuales se detalla:

“Todo gobierno requiere de autoridad, requiere de la aceptación de su autoridad, el derecho a mandar y a ser obedecido. La clave de la obediencia habitual está en la mente. Si no hay lealtad, o si no es forzada, la obediencia no se hace habitual. En esencia, la autoridad requiere del reconocimiento voluntario. La falta de aceptación de la autoridad del gobernante disminuye la disposición a obedecer. Si no se reconoce la autoridad al gobernante, la obediencia será un acto consciente, en lugar de habitual; por lo tanto, la obediencia se puede negar. Si se le niega al gobernante el derecho a gobernar, entonces no hay consenso de grupo que es lo que se requiere para hacer posible su gobierno. La pérdida de autoridad pone en marcha la desintegración del poder del gobernante. Su poder disminuye en la medida en que se niega su autoridad”[8].

Por consiguiente, los partidos de oposición, el parlamento, los jueces, los medios de comunicación social, juegan su papel en tablero. El golpe institucional se legitima. Mientras tanto, las academias de guerra se “modernizan”. Profesores y alumnos se instruyen en una “pedagogía” acorde a los tiempos. Los manuales de contrainsurgencia serán reelaborados. Las fuerzas armadas se visualizan como un poder del Estado no beligerante, requeridos para actuar con un perfil bajo y siempre bajo las órdenes del poder civil. Sus mandos se han reinventado asumiendo la lucha contra el crimen organizado. Lo cual les ha otorgado un mayor control sobre la sociedad civil. Hemos pasado del militarismo a la militarización de la sociedad. Los impulsores del neoliberalismo tomaron buena nota. En caso de triunfo electoral de alternativas populares, es mejor mermar las bases de apoyo de los gobiernos, recuperando el poder en el medio plazo. En otros términos, hacer uso de una técnica menos traumática, liberando a las fuerzas armadas de toda la responsabilidad.

Los golpes de Estado han sido una constante en la historia de América latina. Sus formas han evolucionado al igual que los dispositivos y mecanismos para su realización. No se trata de una excepcionalidad, sólo una ficción presenta los golpes blandos como actos institucionales no asimilables a la categoría de golpe de Estado. En los golpes suaves o blandos, se suman estrategias para hacer posible el juicio político mediante la desestabilización no renunciando a la violencia. Sólo se produce un desplazamiento de actores. El papel protagónico lo asumen organizaciones paramilitares, miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, pero sin el empaque institucional de las fuerzas armadas. El mejor ejemplo lo tenemos en la república Bolivariana de Venezuela, son las llamadas Guarimbas. Su emergencia en febrero de 2014 coincide con el proceso desestabilizador iniciado por la oposición, llamando a romper el orden constitucional, desconocer el gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro, bajo un plan conocido como “La salida”. Se tomaron calles, se produjeron asaltos a centros oficiales, bloqueo de hospitales, sabotajes en carreteras, quema de autobuses, etc. El resultado de la acción noviolenta fueron 43 muertos, y más de 500 heridos a manos de los grupos paramilitares.

Sin duda los golpes de Estado en Chile (1973), Argentina (1976) muestran grandes diferencias con los acaecidos en Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2016). En el caso de Honduras (2009), es la Corte Suprema de Justicia la encargada de poner en marcha el golpe de Estado. Su papel consiste en emitir una orden de allanamiento y captura al Presidente Manuel Zelaya el 26 de junio de 2009. Esta acción fue complementada por el Congreso Nacional, donde los diputados golpistas nombrarían una Comisión de investigación para dirimir el carácter anticonstitucional de las decisiones tomadas por el presidente. Así, las fuerzas armadas hondureñas se limitan a cumplir la orden emanada de los tribunales. Retenido, en su casa, el presidente Manuel Zelaya será trasladado, por decisión unilateral de sus captores, a Costa Rica, haciendo caso omiso de la instrucción judicial. Ese fue el momento insurreccional de las fuerzas armadas. El presidente de facto, Roberto Micheletti aprobó tal acción. En el año 2011, bajo la administración de Porfirio Lobo, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Honduras, valoró dicha actitud como un exceso de poder e incumplimiento del mandato:

“…de esta instrucción judicial, la Corte Suprema de Justicia no pidió explicaciones ni se registra actuación alguna. Al mismo tiempo consumada la expatriación del presidente, las Fuerzas Armadas convocaron a funcionarios de los Poderes del estado y algunos políticos al Estado Mayor, ante lo cual algunos se negaron, pero a los que asistieron se les pidió redacta un comunicado a la población hondureña que explicara lo sucedido. Simultáneamente, otra reunión se estaba convocando en el Congreso Nacional. Dos esferas de acción se van definiendo, la de la seguridad y manejo del conflicto sociopolítico dejadas a las fuerzas armadas y policías; y la definición política partidaria e institucional en el Congreso Nacional. Esta condición, y otras, hacen que el golpe de Estado en Honduras registre particularidades que rebasan el concepto clásico de golpe de Estado en América latina” [9].

En Brasil, en el año 2016, se elabora un plan mucho más elaborado, para la destitución de su presidenta Dilma Rousseff. En este caso existía un antecedente, el impeachment contra Fernando Collor de Mello. Primer presidente elegido por votación directa, tras la dictadura. Acusado de lavar dinero, tráfico de influencias y malversación de fondos públicos, el 29 de septiembre de 1992, la Cámara de Diputados dio luz verde al expediente, el 2 de octubre de ese año, quedaría suspendido del cargo por 180 días. Collor de Mello intentó frenar el impeachment, renunciando el 29 de diciembre de 1992, pero la acusación siguió su curso. Declarado culpable, perdió sus derechos políticos por ocho años. El vicepresidente, Itamar Franco, lo sustituyó hasta las elecciones de 1994, donde se impondría el candidato del PSDB, Fernando Henrique Cardoso, ex-ministro de relaciones exteriores y Hacienda. Collor de Mello sería rehabilitado años más tarde por la justicia ordinaria señalando la falsificación de pruebas de las acusaciones vertidas. El impeachment puesto en marcha contra la presidenta Dilma Rousseff, se ajusta a la figura jurídica de abuso del derecho. Supone la utilización espuria del procedimiento, con la finalidad de cambiar la dirección política de la acción gubernamental. Su vicepresidente, Michel Temer, perteneciente al PMDB, participa y promueve la “conspiración”, renunciando a la coalición de gobierno semanas antes de la imputación, el 29 de marzo de 2016, sin abandonar su cargo. Hoy, como presidente reconocido por la cámara, ha dado un giro a la acción de gobierno, dejando sin efecto políticas sociales implementadas por el PT. El golpe de Estado se produce bajo los auspicios de una parte del poder legislativo y del poder judicial, alterando la voluntad general y creando el ambiente propicio para legitimar el golpe blando.

En Paraguay, se desarrolla el mismo guion con modificaciones. En 2012, el Congreso Nacional redacta el libelo acusatorio contra el presidente de la Republica, Fernando Lugo Méndez, de acuerdo al artículo 225 de la Constitución de 1992, en el, se recoge la necesidad de realizar un juicio político al presidente: “por mal desempeño de sus funciones, delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos o delitos comunes (…) La acusación será formulada por la Cámara de diputados, por mayoría de dos tercios, y corresponde a la Cámara de Senadores, por mayoría absoluta de sus dos tercios, juzgar en juicio político a los acusados”. El control político de la Cámara, en manos de la oposición, y un vicepresidente del partido liberal, Federico Franco, cómplice de la acusación, facilitaron el impeachment. Sólo 3 diputados de 80 y 3 senadores de 45, pertenecían al Frente Guazú. El juicio político era cuestión de tiempo. Bastada unir argumentos y escusas para activar el procedimiento. La matanza de Curuguaty, desalojando a los campesinos, el 15 de junio de 2012, que ocuparon los terrenos propiedad de Blas Riquelme ex-presidente del partido Colorado, fue el detonante. 17 muertos y decenas de heridos, el balance de la represión. El golpe de Estado blando se ejecutaría a la perfección. El libelo se redactó rápidamente y constó de nueve páginas, donde se exponían los hechos para la destitución. Cinco acusaciones, ninguna de ellas probada facilitan la destitución:

“1.- acto Político en el Comando de Ingeniería de las Fuerzas Armadas, donde se celebró el II encuentro de latinoamericanos jóvenes por el cambio. Allí, señala la acusación, se manchó el honor patrio de las fuerzas armadas al izar los jóvenes banderas con alusiones políticas en sustitución del pabellón patrio; 2.- Caso Ñacunday; acusando al Presidente Lugo de ser el único responsable como instigador y facilitador de las invasiones de tierra, violando el derecho de propiedad e ingresando a los inmuebles de colonos, al dar su apoyo a los líderes de esas invasiones, proyectando un mensaje a la ciudadanía de avalar los actos de violencia y de los delitos propiciados por esas organizaciones; 3. Creciente inseguridad, señalando que el presidente Lugo ha sido absolutamente incapaz de desarrollar una política y programas que tiendan a disminuir la creciente inseguridad ciudadana. 4.- Firma del protocolo de USHUAIA II, declarándolo un atentado contra la soberanía de la república de Paraguay con el avieso propósito de obtener un respaldo en su descarad marcha contra la constitucionalidad y el proceso democrático de la República. La principal característica del protocolo-subraya el libelo- es la identificación del Estado con la figura de los presidentes para, en nombre de la ‘defensa de la democracia’ defenderse unos a otros.; 5.- Caso de la matanza de Curuguaty (…) Fernando Lugo hoy por hoy representa lo más nefasto para el pueblo paraguayo, que se encuentra llorando la pérdida de vidas inocentes debido a la criminal negligencia y desidia del actual Presidente de la república, quien asumió la conducción del país, gobierna promoviendo el odio entre los paraguayos, la lucha violenta entre pobres y ricos, la justicia por mano propia y la violación del derecho de propiedad, atentando de ese modo permanentemente contra la Carta Magna, las instituciones republicanas y el estado de Derecho”.

No hubo opción, Lugo dirá en el discurso, una vez destituido:

“Los que dieron el golpe fueron políticos conservadores. Quienes impulsaron el golpe son los que quieren concretar el negocio de la multinacional Río Tinto Alcán, traicionando la soberanía energética de nuestro país y los intereses de nuestra nación. Aquellos que estuvieron con el golpe son los que se han lucrado con el modelo de país para pocos, donde el destino de nuestra gente era la emigración, por eso inmediatamente anunciaron que no implantarían el impuesto a la soja (…) detrás del golpe estuvieron aquellos sectores que anhelan la pseudo-integración promovida por lo negocios ilícitos y la narcopolítica”.

Al igual que en Brasil y Honduras, se adoptó la agenda neoliberal. Aunque el juicio político tuvo que sortear un último escollo y no menos determinante, la destitución del ministro de Defensa, el general Bareiro Spaini, cuyo apoyo incondicional, retrasaba el golpe blando. Para acelerar el proceso, la embajada de Estados Unidos, hizo lo indecible para que dimitiese, y la cámara de diputados y el senado lo acosaron hasta lograr su objetivo. Una vez superado el obstáculo, el camino estaba allanado. El golpe de Estado se encubría bajo el impeachment. Paraguay retomó la deriva neoliberal, y Estados Unidos daba por concluida la operación. El programa de la USAID, UMBRAL podría desarrollarse de manera fluida. Todo volvía a la normalidad. En las siguientes elecciones presidenciales, el resultado no deja dudas sobre la eficacia del juicio político y la destitución del Presidente Fernando Lugo. El triunfo del empresario, banquero y terrateniente Horacio Cartes, educado en los colegios religiosos de Estados Unidos, miembro del partido Clorado del dictador Alfredo Stroessner, gobernará en su nombre en pleno siglo XXI.

Hablamos de estrategias complementarias y no excluyentes. Chile es el ejemplo en 1973. En este sentido es más eficiente sembrar el caos, romper el orden constitucional y conspirar contra los gobiernos legítimos que llamar a las fuerzas armadas a poner orden. Pero no existe golpe de Estado exclusivamente militar o civil. Es necesaria la unidad de ambos factores. Por un lado, los partidos políticos opositores llaman a romper el orden constitucional. El sabotaje, el juicio político a ministros, las huelgas patronales, de comerciantes, el desabastecimiento, las movilizaciones estudiantiles, de mujeres y el miedo, se amalgaman para crear las condiciones de un golpe de Estado. Los protagonistas secundarios desarrollan la trama. Este cambio de funciones ha dado lugar a considerar el golpe blando como una novedad, perdiendo de vista, que dicha técnica fue utilizada como parteaguas para la intervención militar. El poder legislativo, el judicial o ambos se convierten en los impulsores para destituir gobiernos. Asimismo, los Estados Unidos avalan, apoyan, financian y legitiman las acciones desestabilizadoras, inclinando la balanza hacia el éxito de los golpes de Estado. El caso más reciente de esta imbricación, lo constituye el documento para las acciones desestabilizadoras en Venezuela, Freedom-2, elaborado por el Comando Sur, firmado por el almirante Kurt.W.Tidd:

“Nuestro componente de operaciones especiales común, (Componentes Operacionales del U.S. Southern Command: Comando de Operaciones especiales Sur, Joint Task Force Bravo, Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur-Jiastfs) involucrados en esta operación, debe elevar un conjunto de recomendaciones que permita una planeación efectiva de nuestra intervención en Venezuela, concebida como una operación de amplio espectro, conjunta y combinada dentro del área de responsabilidad, priorizando los objetivos estratégicos: fuerza decisiva, proyección de poder, presencia en ultramar y agilidad estratégica (Joint Vision 2020, como un proceso de actualización permanente de la doctrina militar) que continuaran rigiendo nuestros esfuerzos donde se incorpore todos los instrumentos de autoridad nacional, entre ellos, recursos diplomáticos, de información, militares, económicos, financieros, de inteligencia y jurídicos. Con esa dirección estratégica, los aspectos que debemos evaluar a partir de los soportes informativos previos y sus proyecciones, son el resultado de la labor conjunta entre la Agencia de Inteligencia para la defensa (DIA, que es nuestro organismo de adscripción) en estrecha colaboración con otros entes de la comunidad de Inteligencia (…) Bajo el enfoque de ‘cerco y asfixia’ hemos acordado con los socios más cercanos de la MUD, utilizar la Asamblea Nacional como tenaza para obstruir la gobernanza: convocar eventos y movilizaciones, interpelar a los gobernantes, negar créditos, derogar leyes. También en el plano político interno hay que insistir en el gobierno de transición y las medidas a tomar después de la caída del régimen, incluyendo la conformación de un gabinete de emergencia, donde puedan incluirse sectores empresariales, jerarquía eclesial, sindicatos, ONGs, Universidades (…)”[10].

Los golpes blandos se han popularizado a partir del “éxito” cosechado en Honduras y Paraguay, y el impeachment, a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. La conceptualización teórica más elaborada de la estrategia desestabilizadora de los golpes blandos, la encontramos en dos obras y un manual del politólogo norteamericano, René Sharp [11]. Su mérito es sintetizar los mecanismos para el golpe blando. La táctica del golpe blando, es un grado en el plan para mermar los apoyos a los gobiernos populares y democráticos. Su corolario es fomentar acciones que paralicen la vida política y social, generando ingobernabilidad, restando autoridad política y vaciando de contenido el uso de la violencia legítima por parte del Estado. En otras palabras, se busca la desintegración del poder del gobierno. Romper las vías de negociación y articular un espacio discursivo compuesto por una sola demanda: el gobierno debe capitular. La gran estrategia consiste en acorralar el gobierno, deslegitimar sus fuentes de poder, minar la autoridad y promover, como en el caso de Venezuela, una opción al margen de la negociación y el diálogo. Curiosamente la oposición golpista la adjetiva como, la salida, en clara referencia a la ruptura del orden constitucional. Gene Sharp etiqueta esta dinámica, como lucha noviolenta del desafío político, considerándola

“una técnica mucho más variada y compleja que la violencia. A diferencia de ésta, es una lucha que emplea armas políticas, económicas, sociales, sicológicas, aplicadas por la población y las instituciones de la sociedad. A estas armas se las ha conocido bajo diversos nombres, como protestas huelgas, desobediencia o no cooperación, boicot, descontento y poder popular. Como advertimos antes, todos los gobiernos pueden gobernar mientras, por medio de la cooperación, sumisión y obediencia de la población y de las instituciones de la sociedad, reciban el constante refuerzo de las fuentes de poder que necesitan. El desafío político, a diferencia de la violencia, es el instrumento idóneo para negarle acceso al régimen a esas fuentes de poder” [12].

En los regímenes presidencialistas se presenta como una merma de la independencia del poder legislativo y judicial, acusando de intrusión al poder ejecutivo. Con estos argumentos, el presidente es trasformado en dictador, un caudillo que concentra poder, despojando a la sociedad civil de sus derechos. Ya tenemos el escenario: la dualidad dictadura-democracia entra en juego. A partir de ese momento, los actores están delimitados en bandos irreconciliables. La oposición democrática versus el gobierno y sus huestes dictatoriales y violentas. El maniqueísmo se apodera del escenario político.

Las libertades individuales, se dirá, están amenazadas por las políticas colectivistas. La aplicación de reformas estructurales en áreas como la salud, la educación, de políticas redistributivas, impuestos crecientes, protección del medio ambiente, nacionalizaciones de las riquezas básicas y la reforma agraria, son consideradas un ataque a la propiedad privada, destinada a imponer un orden totalitario.

Las fuerzas democráticas, siempre en la oposición, deben pasar a la ofensiva, actuar y ser valientes. El miedo debe ser desterrado de la protesta noviolenta, estrangulando al gobierno mediante la doctrina de la no cooperación institucional. Entra en juego la guerra psicológica. La política del miedo se generaliza bajo tópicos arraigados, difíciles de combatir, como las expropiaciones de bienes muebles, la pérdida de libertades personales, el control de la vida privada, una educación carente de valores cristianos disolutiva de la familia. La separación de los hijos de los padres y un adoctrinamiento ideológico, proselitista y castrador propio de los regímenes comunistas. Es la primera fase para revertir los procesos democrático-populares. La actuación sigue un trazado tendiente a crear malestar social, deslegitimación interna e internacional, movilizando los sectores opositores en todos los frentes e implementando acciones como el sabotaje, el manejo del descontento y quiebre de la institucionalidad de las fuerzas armadas. Movilizar y provocar la parálisis institucional son los objetivos del golpe blando. Eufemísticamente, considerada como lucha política noviolenta, bajo el rechazo a negociar con el poder constituido. Nuevamente Gene Sharp: “cuando la gente se rehúsa a cooperar, se niega a prestar ayuda, y persiste en esta desobediencia o postura retadora, le está negando a su adversario el apoyo y cooperación humanas básicas que cualquier gobierno o sistema jerárquico requiere. Si lo hace suficiente gente y por un tiempo suficientemente largo, ese gobierno o sistema jerárquico perderá el poder. Esta es la premisa básica de la acción no violenta”[13].

Se trata de contraponer la desobediencia civil de los golpistas a la necesidad de mantener los causes del dialogo y la negociación. En definitiva, tensar el conflicto hasta que las fuerzas gubernamentales sean desprovistas de la capacidad institucional y del control de la legalidad, para deslegitimar a los actores sociales no golpistas.

Cerrar las puertas a una resolución democrática, es el objetivo. De esta manera la oposición pasa a la ofensiva, e impone su agenda. Se declarará perseguida, acosada, reprimida y violada en sus derechos y libertades, proclamando que el gobierno se ha vuelto ilegitimo en el uso del poder. La paz, la libertad, el orden social y la tranquilad pasan a ser patrimonio de la oposición. Mermar la autoridad política, romper la confianza, restar poder y cuestionar la legitimidad del orden social, son fases del golpe de Estado. Se trata de retirar el consentimiento de los gobernados hacia el gobernante. En este sentido, Sharp da las claves:

“La falta de aceptación de la autoridad ‘del gobernante disminuye la disposición de obedecer si no se le reconoce la autoridad al gobernante, la obediencia será un acto consciente, en lugar de habitual, por lo tanto, la obediencia se puede negar. Si se le niega la obediencia al gobernante el derecho de gobernar, entonces no hay consenso de grupo que es lo que se requiere para hacer posible su gobierno. La pérdida de autoridad pone en marcha la desintegración del poder del gobernante. Su poder disminuye en la medida en que se niega su autoridad”[14]. La movilización golpista, lleva el conflicto al punto de no retorno.

No se trata de acciones espontáneas. Es la agenda de un plan diseñado para conseguir los objetivos a largo plazo. Los tiempos del golpe blando son elásticos y responden a una dinámica de socavar el poder legítimo, buscando la destrucción total del adversario. Sharp la define como “la gran estrategia de la lucha noviolenta”.

Así, podemos concluir que la técnica del golpe de Estado genera y produce violencia, en todas sus vertientes, blando, suave, constitucional o militar. En ocasiones, las clases dominantes harán uso de una estrategia, en otras se abocarán a frenar los avances democrático-populares. Las fuerzas golpistas, forman parte del complejo militar-industrial y financiero, hoy construido sobre la militarización del poder, el miedo y el control absoluto de la población. La guerra es global, sus hacedores no renunciarán al control de las materias primas y aumentar sus beneficios económicos. En América latina, la historia demuestra la recurrencia del golpe de Estado y lamentablemente su vitalidad, convirtiéndose en la opción por excelencia, de clases dominantes para frenar el avance democrático y la justicia social.

* Marcos Roitman Rosenmann es exiliado chileno y residente en España. Es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, es profesor titular de sociología en la misma Universidad, profesor e investigador invitado en la Universidad Nacional Autónoma de México y en diferentes universidades de América Latina.

Notas

[1] Naudé, Gabriel: Consideraciones políticas sobre los golpes de Estado. Editorial, Tecnos. Madrid, 2011. Pág.82
[2] En América latina, el recurso del autogolpe ha servido para legitimar verdaderas dictaduras solapadas bajo un estado de excepción. En Perú, Alberto Fujimori, el 5 de abril de 1992, siendo presidente, utilizó a las fuerzas armadas en su beneficio. Tomó las instituciones, clausuró y disolvió el Congreso, arresto a los opositores, modificó las reglas del juego y un año más tarde aprobó una constitución a su voluntad. Hoy tenemos a Turquía y Erdogan como un ejemplo de autogolpe.
[3] Ibídem, Pág. 101.
[4] Véase: Roitman Rosenmann, Marcos: Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América latina. Editorial Akal, Madrid, 2ª Edición 2014.
[5] El caso de Argentina ha sido excepcional. Juzgar a todos los miembros de las Juntas militares y los subalternos con grados medios en las fuerzas armadas, responde a la derrota militar en la guerra de las Malvinas y sobre todo la acción de Las madres de Plaza de Mayo, los movimientos de derechos humanos e HIJOS, que obligó a una acción restauradora de la justicia, iniciada por jueces, fiscales bajo el gobierno de Néstor Kichner, quien dejó sin efecto las leyes de punto final decretadas por los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menen.
[6] Los golpes de Estado exitosos en el siglo XXI, responden a los llamados golpes blandos y la implementación de los juicios políticos o impeachment, donde el poder legislativo y el judicial asumen, junto a la movilización social, un papel relevante. En Brasil la destitución de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 es el ejemplo más reciente.
[7] Miguel Angel Cortes (Dir.): América latina. Una agenda de libertad. Fundación para el análisis y los estudios sociales (FAES). Presentación de José María Aznar. Madrid 2007. Pág. 30 y sig.
[8] Sharp, Gene: La lucha política noviolenta. criterios y métodos. Ediciones CESOC. Santiago de Chile. 1988. Págs. 24-25. La negrilla es del autor.
[9] Hallazgos y Recomendaciones. Para que los no se repitan. Informe de la Comisión de la Verdad y la reconciliación. Edición. Gobierno de Honduras. 2011. Pág. 28. (El subrayado es nuestro) El mismo informe reconoce en páginas anteriores que: “entre las funciones del Congreso Nacional no tiene atribuciones para destituir al presidente ni para nombrar al sustituto, por lo que colegiamos que el nombramiento del señor Roberto Micheletti como presidente interino de Honduras fue ilegal y que el gobierno que surge entre el día 28 de junio del año 2009 y el 26 de enero del año 2010, es un gobierno de facto.” Pág. 26. Por otro lado, la represión ejercida contra el movimiento popular no ha cesado desde entonces. De manera constante desde el golpe de Estado se ha procedido al asesinato selectivo de dirigentes sindicales, de derechos humanos, líderes campesinos, militantes, defensores del medio ambiente, y activistas de las colectividades gay. Entre 2011-2014 se han producido 101 asesinatos políticos. En 2016, los casos de Berta Cáceres, Nelson García y el más reciente Lesbia Yaneth Urquía, marcan la actuación de los escuadrones de la muerte. Golpe blando pero represión cruenta.
[10] “Operación Venezuela Fredom-2”, Red Voltaire, 25 de febrero de 2016. http://www.voltairenet.org/article 191879.html.
[11] Gene Sharp ha sido considerado el padre de la estrategia de los golpes suaves. Presidente de la Fundación Albert Einstein, sus dos textos: La lucha política noviolenta. Criterios y métodos (1988) y De la dictadura a la democracia. Un sistema conceptual para la liberación (2003) se consideran verdaderos manuales para la desestabilización política. Según el periodista Thierry Meyssan, Presidente de la Red Voltaire, Sharp ha formado “por cuenta de la OTAN y la CIA, los líderes de los golpes de Estado suaves de los últimos quince años (…) prodiga sus consejos a movimientos anticomunistas” Su fundación está presente asesorando en Birmania, China, Lituana, Yugoslavia, participando en la revolución naranja de Ucrania, o aconsejando a la oposición venezolana.
[12] Sharp, Gene: De la dictadura a la democracia. Un sistema conceptual para la liberación. Editado por La Institución Albert Einstein. Segunda reimpresión. 2011. Boston. USA. Pág. 30. (Véase el capítulo VIII “Aplicando el desafío político. Págs. 61-68.)
[13] Sharp, Gene: La lucha política Noviolenta. Criterios y métodos. Ediciones CESOC. Stgo-Chile. 1988. Pág. 36.
[14] Sharp, Gene: La lucha política noviolenta… Op. Cit. Pág. 25

Santiago Maldonado y “La Visita de las Cinco” en la antigua ESMA

Santiago Maldonado y “La Visita de las Cinco” en la antigua ESMA

Juan Forn
Página/12

religion

El último sábado de cada mes se realiza en la ESMA “La Visita de las Cinco”. Es una actividad pública que consiste en una recorrida por el centro clandestino de detención y tortura. Lo que la hace doblemente estremecedora es que en ella siempre participan algún sobreviviente del campo y algún invitado especial (que por lo general ha tenido un rol importante en los juicios de la causa ESMA). Se suma siempre al grupo un escritor invitado para que después relate el encuentro. Hasta donde yo tenía entendido, en la visita participaban por lo general un sobreviviente y entre 20 y 50 personas como público, más o menos la misma cantidad de personas que albergaba en cada piso el recinto en su oprobioso momento de actividad (se calcula que pasaron más de 5.000 detenidos por la ESMA, pero de 50 en 50).
Con esa idea en la cabeza fui el sábado pasado a La Visita de las Cinco: pensando que iba a asistir a una ceremonia casi íntima. Pero en lugar de uno o dos sobrevivientes vinieron 20, y en lugar de 50 personas de público había más de 500. Era el sábado más cercano al Día Internacional del Detenido-Desaparecido, sí, pero creo que influyeron más la consternación y la cólera por la desaparición de Santiago Maldonado: era la primera Visita de las Cinco desde que se lo llevaron. Antes de empezar, aquella ceremonia íntima ya se había convertido en otra cosa.

Para los sobrevivientes es siempre difícil ir a la ESMA; los deja sacudidos por varios días. A veces se les hace más fácil estar allí acompañando que dando testimonio. Pero ahí estaban. El centro clandestino de detención funcionó en el casino de oficiales de la ESMA, un pequeño edificio de tres pisos; los lugares de cautiverio (en el sótano y en el altillo del tercer piso) albergaban no más de 50 detenidos a la vez. Pero ahora había más de 500 personas que querían entrar. Para peor lloviznaba, no se podían usar los espacios abiertos para que en el momento decisivo de la visita, el final, el cierre, pudiéramos estar todos juntos. Y sin embargo se pudo. Lo que primó en todo momento a lo largo de la visita fue la cercanía del otro, de los otros: lo que estaba pasando ahí era un fenómeno colectivo.

Yo pensaba ingenuamente que, a cada paso del recorrido, el chico-guía (son todos jóvenes los guías del Museo-Sitio de la Memoria) llevaría la voz cantante y los sobrevivientes agregarían algo. Sin embargo, ya desde el principio pasó lo mismo, en todos los grupos en que se habían dividido público y sobrevivientes: el guía se frenaba, esperaba que la gente se acomodara alrededor y entonces miraba a los sobrevivientes, y ellos empezaban espontáneamente a hablar, uno a uno. Se cargaban la visita al hombro.

La Armada entregó vacío el edificio en 2004; no dejó ninguna evidencia del centro de detención. El Museo-Sitio de la Memoria conservó las instalaciones tal cual las recibieron (lo único que se le ha agregado es información, que se proyecta sobre las paredes desnudas; no hay ni imágenes ni voces de los desaparecidos, a pedido de los familiares de las víctimas). De manera que es el relato de los sobrevivientes, cuando señalan un espacio vacío en el suelo de cemento del altillo (Capucha), o una habitación pelada (El Cuarto de las Embarazadas), o un rincón anónimo del sótano (la Sala de Tortura, a la que se llegaba por la avenida de la Felicidad) lo que hace que veamos lo que veían y padecían ellos: el museo sucede en nuestra cabeza. No: donde sucede, donde encarna, es en ese hombre o mujer de sesentaipico que nos está hablando, que nos está contando cómo fue estar ahí hace 40 años, cuando tenía 20. Uno de ellos cuenta que los abogados en el Juicio le decían que tenía una memoria envidiable: “No le deseo a nadie recordar lo que yo recuerdo”, les contestó.

Me impresiona, me despierta profunda admiración, el aplomo que tienen los sobrevivientes cuando hablan. Mientras subimos las escaleras hacia el tercer piso al principio del recorrido, uno de ellos que camina a mi lado me dice: “Por acá nos subían. Ya teníamos la capucha puesta, así que a esta escalera la adivinábamos, más que verla”. Cuando recorremos Capucha, otro de los sobrevivientes nos hace imaginar el enorme lugar vacío dividido en tabiques, cada uno con un colchón en el suelo, donde los detenidos dormían engrillados y encapuchados. Cada 15 días, cuando el olor era insoportable, los bañaban; de comer les daban una vez al día una taza de mate cocido y un “bife naval”: un pan con una rodaja de carne seca. Pasando El Cuarto de las Embarazadas está El Pañol, donde se acumulaba el pillaje, el botín que traían los grupos de tareas cuando vaciaban la viviendo de los detenidos (después llevaban a un grupo de cautivos al que habían bautizado La Perrada a pintar y arreglar esos lugares para venderlos; pero en El Pañol se veía que los grupos de tareas eran miserables hasta en su codicia: allí se acumulaban en forma dantesca desde baqueteados electrodomésticos hasta rotas cajitas de música).

Los detenidos eran trasladados al sótano para las sesiones de tortura, donde todo el tiempo sonaba música a todo volumen. Según las épocas, el disco que sonaba en un macabro loop perpetuo era La felicidad; Satisfaction de los Stones; Salta pequeña langosta de Rubén Mattos y otra canción de Palito Ortega, esa que dice: “Tirate al río en la parte más profunda / y después cuando te hundas si querés podés gritar”. Las luces blancas, desangeladas, del techo no se apagaban nunca. En un rincón del sótano torturaban; en el otro tenían al Staff, la otra mano de obra esclava: los detenidos que trabajaban en falsificación de documentos y redacción de textos que contestaran a la campaña antiargentina en el exterior o en el lanzamiento de la plataforma política de Massera, en una oficina separada con endebles paredes del resto del sótano. Los miércoles vaciaban el lugar: no trabajaba nadie. Porque los miércoles era el día de “traslados”: a los detenidos les hacían creer que los trasladados iban a otros centros o a “granjas de recuperación”; como bien sabemos hoy, los dormían con una inyección de “pentotal naval”, los cargaban como bultos en camiones rumbo a Aeroparque y ahí los subían a aviones y los tiraban al mar.

Eran pocos los que duraban mucho en la ESMA: mientras estaban detenidos, les mostraban por ejemplo a Norma Arrostito, para que pensaran: “Si a ella no la mataron quiere decir que no matan”. A pesar de eso, algunos fueron adivinando el destino de los trasladados (cuenta uno de los sobrevivientes que, al verlo con la ropa tan rota, el Tigre Acosta hizo que le dieran ropa nueva y recibió la camisa y el pantalón de un compañero suyo que había sido “trasladado” el día anterior). La siniestra estrategia de los milicos incluía también liberar cada tanto a algunos pocos detenidos: para que contaran lo que sabían, y para que se desconfiara de ellos por haber sobrevivido (“Padecimos por partida doble el estigma del ‘Algo Habrán Hecho’”). Todos ellos siguieron vigilados y monitoreados por los milicos hasta fines de 1983. Todos ellos escucharon de sus verdugos, al entrar en la ESMA, que estaban entrando en un lugar que no pertenecía a este mundo: “No estás vivo ni estás muerto”, les decían, palabras casi calcadas de la inmunda declaración de Videla: “Los desaparecidos no están, no son, no existen. Ni están vivos ni están muertos; están desaparecidos”.

En el sótano, entre el sector de tortura y el del Staff sale una escalera hacia la superficie, por donde se llevaban los cuerpos inconscientes de los trasladados hacia los camiones estacionados en el patio. Hoy es un espacio vidriado sin salida donde sólo entran el viento y la lluvia, el único tramo del recorrido en que el visitante tiene que volver sobre sus pasos, para llegar al playón donde siempre tiene lugar el cierre. A causa de la llovizna, nuestra visita terminó en cambio en El Dorado, el gran salón de planta baja donde los grupos de tareas planeaban los operativos, limpiaban sus armas, se dividían el botín. Somos 500 personas sentadas en el suelo, de cara a una de las paredes donde, en una fila de sillas, están sentados los 20 sobrevivientes y varias Madres de Plaza de Mayo. En las otras paredes se proyectan las últimas imágenes de la visita: todos los oficiales que participaron de los horrores de la ESMA que han sido o están siendo juzgados, o que zafaron por morirse antes. La identidad de muchos de ellos pudo ser conocida gracias a Víctor Basterra, uno de los sobrevivientes que está presente en la visita. Basterra estuvo aquí detenido desde 1979 hasta diciembre de 1983. Fue secuestrado junto con su esposa y su hija recién nacida, torturado, padeció dos paros cardíacos. Luego lo derivaron al Staff para falsificar documentación (era obrero gráfico). Escondió copias de las fotos que le ordenaban hacer y, cuando comenzó a tener permisos de salida, las fue sacando a escondidas. Las guardaba en un hueco en la pared de su casa; se lo contó a una compañera por si en algún momento era “trasladado”. En el Juicio a las Juntas brindó el testimonio más contundente de todos los testigos: casin deis horas. Además entregó todo aquel material que logró ir sacando de la ESMA. Gracias a esas fotos se pudo conocer la identidad de muchos desaparecidos en los vuelos de la muerte y también de muchos oficiales que participaban en los grupos de tareas.

El pequeño, coqueto edificio del casino de oficiales de la ESMA encarna como ningún otro centro de detención todas las iniquidades del terrorismo de Estado: la tortura, el pillaje, la mano de obra esclava, el manejo psicológico de las personas, la mentira, la impunidad, el sadismo, el robo de bebés, el arrojar seres vivos al mar. Somos 500 escuchando a esos 20 sobrevivientes; deberíamos ser 40 millones, pienso. Y deberíamos, todos, en este momento, estar exigiendo en voz alta lo mismo que reclaman esos 20, las últimas palabras que dicen al final de la visita: Aparición con vida de Santiago Maldonado. Juicio y castigo a los culpables. ¡Nunca más!

Plan Ceibal: gerentes enriquecidos y salarios superiores a los de maestros.

Educación: Gerencias del Plan Ceibal y malgasto “educativo”
26/08/2017

Por Andrés Freire

religion

Los docentes lo sabemos, los verdaderos profesionales de la educación, que no tenemos sociedades off shore en Panamá ni sueldos de 6 cifras, que tampoco cobramos premios anuales por una gestión que deja mucho que desear, los que estamos día a día con estudiantes a veces con hambre y con frio en los barrios más recónditos lo sabemos, más allá de algunas experiencias valiosas a rescatar, la verdad es que el Plan Ceibal no funciona, las máquinas se rompen y demoran a veces meses en repararse, la conectividad en muchos lados también deja demasiado que desear, no es posible lograr que en alguna clase todos los alumnos tengan los equipos en condiciones, también la calidad de los cargadores es paupérrima, y esto sin entrar en lo estrictamente pedagógico.
Es en muchos casos un mal gasto educativo, y hay cada vez más dudas acerca de sí se justifica o no una enorme inversión para básicamente darle acceso en el mejor de los casos a Facebook y Youtube, y no con un fin pedagógico precisamente a niños y adolescentes, y de el peor mejor ni hablemos, es una inversión millonaria que se lleva buena parte del 4.9% presunto que se dice gastar en educación, sumado además a que se está cambiando las condiciones laborales de los trabajadores de la educación sin proporcionarles equipo en algunos casos, y conectividad en todos para la parte de las tareas que deben hacerse en el domicilio, por ejemplo subir las notas a las libretas digitales y otros instrumentos, profundizando la práctica de exigir trabajo gratis a este colectivo. De la imprescindible negociación colectiva para cambiar las relaciones laborales, ni hablamos, ya que esta directamente nunca ha existido.
Pero todo puede ser peor aún, y así teniendo la sana sospecha de que si seguimos moviendo piedras seguirán saliendo cangrejos, redactamos un pedido de informe respecto a los sueldos del Plan Ceibal, nuestra colega Romy Silva suplente de nuestro diputado Eduardo Rubio le dio la forma, Eduardo lo firmo y salió, y a los meses volvió la respuesta que transcribo, la que fuera leída en nuestro ultimo Plenario Nacional por el compañero Julio González.
“Ministerio Educación y Cultura (MEC) sobre Plan Ceibal.
Fecha de solicitud 20/3/2017, fecha de respuesta 27/7/2017, referente a funcionarios, ingresos por salario, estructura escalafónaria.
Resumen de la respuesta del organismo por concepto de salarios, mensualmente
x 453 funcionarios $ 24.004.635
x 12 Gerentes $ 2.142.462
Pirámide salarial de base 9 a 20 como pico. de $ 32.397 a $ 260.753
Un bono anual pagadero en marzo de cada año de valor de 1 a 2 salarios mensuales.”
12 Gerentes, sí, 12, cada uno con un sueldo muy superior al de por ejemplo un director de liceo o escuela, y además con un bono anual pagadero a marzo de cada año, con el valor de uno o dos sueldos mensuales.
Una retribución promedio de 52000 pesos para cada funcionario, algo muy superior a lo que recibe un maestro, es decir un profesional de la educación de nivel terciario con sus 20 horas en varios grados.
He aquí entonces la verdad una vez más, no hay dinero para aumentar los salarios docentes, no lo hubo para terminar en su totalidad con la vergüenza de funcionarios de servicios contratados por los directores de las escuelas que deben constituirse en empresas, pero sí hay casi un millón de dólares anuales para sueldos de gerentes del Plan Ceibal, nada más ni nada menos que 12 gerentes.
Es un ejemplo claro de cómo el progresismo administra los dineros públicos y cuáles son sus prioridades, una vez más les decimos pica, y respondemos a la pregunta de ¿para qué sirve un diputado?. Sirve entre otras cosas para investigar, denunciar y difundir.

Uruguay: los cuentos chinos del gobierno progresista.

CUENTOS CHINOS
Marcelo Marchese
25.08.2017

religion

1- El grupo pesquero chino Helishen y la empresa uruguaya Goldenstar (empresa uruguaya cuyos capitales y dirigentes son chinos) invertirán 50 millones de dólares en un proyecto que busca producir harina de pescado, brindar servicios portuarios y logísticos y capturar la anchoita que vive en nuestras costas. Es la inversión extranjera que, junto a otras, será el inicio de la industrialización del país.
Algunos escépticos, sin embargo, no ven con buenos ojos esta iniciativa. Resulta que las buenas gentes de Helisen visitaron cinco veces el departamento de Rocha y en el último viaje trajeron al alcalde de Zhoushan (China). Los escépticos, que además de escépticos son pescadores, no encontraron ocasión más propicia que este encuentro chino uruguayo para dar muestra de su falta de tacto, expresada de forma elocuente al aparecerse con carteles discriminatorios que rezaban: “Basta de cuentos chinos”.

¿Por qué los escépticos dudan de las buenas intenciones de los inversores extranjeros, el alcalde de Zhoushan y el intendente de Rocha? Porque no le sienten buen olor a este asunto del pescado y prefieren que la anchoita, base de la alimentación de unas cuantas especies, no desaparezca de una vez y para siempre de nuestras costas (1).

Resulta que Goldenstar (la empresa uruguaya cuyos capitales y dirigentes son chinos) y el grupo Helishen (la empresa china cuyos capitales y dirigentes no son uruguayos) no sólo se interesan por la anchoita: realizaron un pedido, aprobado por la Dinara, para pescar merluza negra. Ahora bien, del lado de los pescadores escépticos se encuentra Rodrigo García, un biólogo marino contagiado de escepticismo, quien pregunta “¿Por qué nadie pesca merluza negra? Porque no es viable. La merluza negra se consigue en aguas muy profundas, y si bien se vende a 10.000 dólares la tonelada, las condiciones de pesca conspiran contra la rentabilidad” (2). El biólogo marino tiende a creer que este asunto de la merluza negra es un cuento chino, y que lo que se pretende hacer con los enormes barcos ya habilitados es pescar otras cosas, llevar a cabo actividades non sanctas.

Pero las actividades non sanctas podrían amplificarse. Tras la gira de Tabaré Vázquez por China en octubre del 2016, un directivo de la Shandong Baoma Fishery (otra empresa pesquera china) anunció que pretendían construir una megabase en Puntas de Sayago para todos los pesqueros chinos que operen en el sur del Atlántico. La tal base estaría ubicada en una zona franca y allí se fabricarían barcos, se los repararía y abastecería, se construiría una planta para depósito, congelado y procesamiento y se instalaría otra planta para producir harina de pescado.

Así que, si se lleva a cabo el plan de la Shandong Baoma Fishery, nuestro país se convertirá, según los escépticos, en la guarida desde la cual los chinos repararán y abastecerán sus buques pesqueros antes de salir a depredar por las costas atlánticas de Sudamérica, África y la Antártida.

Mas el interés chino por nuestro pescado, y el de todo el Atlántico sur, no acabaría aquí. Como informa el artículo que venimos siguiendo, se busca trasladar la actividad pesquera del puerto de Montevideo. Por ello se construirá una terminal en Capurro y aquí es donde aparece un grupo de empresas de la ciudad de Qingdao que quiere ser socio de Uruguay en este proyecto.

Veremos si le daremos cabida a estos promotores de la industrialización uruguaya.

2-Luego de ir a China nuestro presidente viajó por Finlandia, ocasión en la que el diario El País publicó un artículo en el que dice: “En el tercer trimestre de 2017 estará pronta la planta de celulosa más grande de Finlandia. Se trata de la fábrica de Botnia (actualmente Metsa Fibre) ubicada en el lago Äänekoski. La inversión total es de 1,2 mil millones de euros, y su producción será similar a la prevista para la segunda planta que UPM pretende instalar en el centro del territorio uruguayo” (3).

No puedo asegurarlo, pero apostaría a que si la producción de esta gran planta finlandesa será similar a la producción de la planta uruguaya, y habida cuenta que se invirtieron en dicha planta 1.400 millones de dólares, me figuro que en la planta de Uruguay los finlandeses invertirán una cifra similar a 1.400 millones de dólares, aunque acá anunciaron con bombos y platillos que serían 4.000 millones de dólares. Entre 4.000 y 1.400 millones hay una buena diferencia. Nosotros invertiremos para UPM, esto es, en arreglar carreteras dañadas por los camiones que cargan eucaliptus, en reparar las vías férreas para transportar la celulosa y en hacer un dragado en el puerto, sus buenos 1.000 millones de dólares que engrosarán la deuda externa.

Al lector, acaso, se le ocurran una cantidad de ideas acerca de cómo invertir esos 1.000 millones que dedicaremos a la mayor gloria de UPM, como subsidiar a los más de 1.000 pequeños productores que pierden sus tierras cada año, o destinarlos al instituto de colonización, o a la educación pública, o a innovación y desarrollo.

Nuestra inversión de 1.000 millones dejará un beneficio dudoso, pues las plantaciones de eucaliptus contratan menos gente por hectárea que la ganadería extensiva, demandan exageradas dosis de agua y contribuyen al aumento del precio de la tierra y a la extensión del latifundio. Además, las pasteras arrojan toneladas de desechos diarios a nuestros ríos, generan una casi nula industria asociada, son exoneradas de varios impuestos desde que se instalan en zonas francas y reciben gratuitamente el agua que utilizan.

A la hora de pensar en la gente desplazada en el campo y en el agua que entregamos gratis (¿cuánto paga el lector de tarifa de OSE?) para que nos la devuelvan llena de fósforo y porquería, uno se pregunta si amén de los dudosos 4.000 millones, las publicitadas ventajas de la celulosa no son otra cosa que un cuento chino.

3- Se nos dice desde el gobierno que la inversión extranjera dará trabajo y será la promotora de nuestra industria y por eso la atraemos con exoneraciones impositivas ¿Se ha estudiado qué rubros son imprescindibles y cuáles serían perjudiciales para una eventual industrialización? ¿Existe un plan de industrialización nacional? En tanto un silencio cósmico se presenta en escena a modo de respuesta a estas dos ELEMENTALES preguntas, la inversión extranjera ha logrado apoderarse de un porcentaje desconocido de nuestras tierras, que oscila entre un 25 y un 40%. Además, en el 2011 el 87% del procesamiento del arroz estaba en manos de brasileros. Los 10 frigoríficos más grandes concentraban el 70% de la faena y al menos 8 de ellos eran propiedad de extranjeros. Los extranjeros concentran la virtual totalidad del procesamiento de la madera. En la soja, de la que sólo industrializamos un 5% (contra un 52 y un 71% que industrializan Brasil y Argentina) cinco empresas extranjeras concentran el 77% de las exportaciones. En manos de extranjeros se encuentran la cerveza, las gaseosas y los grandes supermercados.

Los extranjeros se adueñan de los principales rubros de nuestra economía, pero no vemos que sus inversiones estimulen otras inversiones; más bien son un apropiamiento de algo ya existente o en su defecto construcciones de megabases para esquilmar la fauna acuática o grandes plantas para exportar celulosa con la que otros harán papel, dejándonos poco trabajo y tierras empobrecidas. Las ventajas de la inversión extranjera dejada a su libre albedrío, no son otra cosa que publicidad inventada por la inversión extranjera para que la dejen ganar dinero a toneladas, o dicho con otras palabras, son cuentos chinos (4).

Estas inversiones extranjeras no dinamizan nuestra economía y en cambio dinamizan la fuga de capitales. La idea es que una economía agrícola y ultra primaria como la nuestra debería invertir la renta agraria en otros rubros que vayan generando cierto desarrollo, tal cual hizo Corea, mas, si la renta agraria se fuga, entramos a un círculo vicioso de primarización.

4- Los pesqueros chinos no tienen buena fama y en cuanto a permitir que vengan a estos mares a perpetrar hazañas, tampoco Uruguay tiene buena fama. Brasil y Argentina son más estrictos y miran con resquemor nuestra aquiescencia con respecto a actividades perjudiciales para la fauna marina del atlántico sur. Esto nos lleva a un cuento chino de larga data que se llama Independencia del Uruguay, que festejaremos este 25 de agosto, aunque esa fecha nada tenga que ver con la independencia del Uruguay. El 25 de agosto se declaró la unión de esta provincia “con las demás provincias argentinas, a que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce” ¿Por qué festejamos como día de independencia de un Estado el día en que una provincia se reincorpora a otro Estado? Porque el verdadero día de la independencia expone una verdad tristísima, infestejable. Por eso hubo que hacer un cuento chino por el cual declararíamos nuestra independencia un día que no tiene nada que ver.

La segregación de la Banda Oriental de su país, la Argentina, y la constitución de este pequeño Estado, respondió a un doble interés: el de Brasil por debilitar a su competidor, Argentina, y el de Inglaterra por debilitar a los dos gigantes sudamericanos: “Se trata de crear una colonia británica disfrazada” le escribiría el norteamericano John Murray Forbes a su gobierno. Son las ventajas que obtienen los Estados poderosos de los Estados pequeños, como instalar bases de operaciones para depredar la pesca o lograr mayores facilidades para plantar eucaliptus sin demasiados controles (5).

La gran pregunta es si por ser pequeños estamos obligados a dar estas ventajas que nos empequeñecen todavía más (un 25 o un 40% de la tierra en manos de extranjeros es propio de suicidas) o si tenemos la posibilidad de utilizar el ahorro interno, seleccionar la inversión extranjera, invertir algo más de un 0,3% del PBI en innovación y desarrollo (6), subsidiar a los pequeños productores rurales y elaborar un plan de industrialización. Es posible, pues otros ya lo han hecho y les ha ido bastante bien, aunque antes de hacer nada y como primera medida, dejaron de atender y reproducir como loros descerebrados, unos ruinosos cuentos chinos.

(1) Según calcula la FAO, para el 2050 ya no habrá ningún pez nadando en los mares.

(2) Incógnita: Uruguay en las redes chinas, por Paula Barquet http://www.elpais.com.uy/que-pasa/incognita-uruguay-redes-chinas-pesca.html Recomendamos la lectura completa de este artículo.

(3) Descartan impacto ambiental de la segunda planta de UPM, por Pablo Fernández http://www.elpais.com.uy/informacion/descartan-impacto-ambientalde-segunda-planta.html

(4) Véase la conferencia de Chomsky en Montevideo, donde afirma que las izquierdas en América latina no sólo habían continuado la primarización de nuestra economía, sino que incluso la habían llevado a niveles de exageración. “… si se compara a América Latina con el sudeste asiático, la conclusión es “bastante sorprendente”. América Latina tiene en comparación “enormes ventajas”: cuenta con abundancia de recursos y no tiene externalidades que afecten la producción, pero sus políticas apuntan “al bienestar de un grupo muy pequeño y muy rico de su población” y a favorecer a los inversores, que “no tienen ninguna responsabilidad, no pagan ningún impuesto, sólo se enriquecen”. En cambio, la inversión en Asia es dirigida y controlada para canalizarla en sectores estratégicos para el desarrollo, y se prohibió la exportación de capital, afirmó Chomsky. “Las diferencias son sorprendentes. En 1950, Corea del Sur estaba al nivel de un país pobre de África, y hoy es un poder industrial. En América Latina eso no pasó”” https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/7/salado/. Tengo para mí que Chomsky, por delicadeza o vaya a saber por qué, evitó en su conferencia meterse en estos líos y por eso habló de cuestiones ajenas a nuestras preocupaciones; ahora, cuando le hicieron preguntas no tuvo más remedio que cantar algunas elementales verdades bien incómodas. O no tuvo más remedio o desechó los buenos modales.

(5) Véase “Forestación, territorio y ambiente” de Pierre Gautreau, donde se detallan los controles que el estado de Río Grande do Sul lleva a cabo con las forestaciones.

(6) En promedio, América Latina invierte un 0,8% de su PBI en innovación y desarrollo; África, un 0,5. En el top de inversión se encuentran Israel, con un 4,21%; República de Corea, con un 4,15%; y Japón, con un 3,47%. Las dos primeras, tiempo atrás, pequeñas economías agrícolas.