El mito de la bomba atómica y la rendición de Japón

Un seis de agosto de 1945, los Estados Unidos🇺🇸, lanzaron la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima🇯🇵, matando a unas 140,000 personas, civiles en su inmensa mayoría. Años de propaganda difundida por los historiadores, han intentado justificar este crimen bajo el argumento de que la dura resistencia japonés en Okinawa e Iwo Jima, hacía suponer que la invasión a las islas principales sería un baño de sangre para el ejército estadounidenses, por lo tanto, según esta tesis, la utilización de esta arma “salvaría la vida de miles de soldados estadounidenses”.

Sin embargo, aunque dicho argumento suena coherente, la realidad fue bien diferente, pues ni la bomba atómica fue utilizada para rendir a Japón, ni fue el bombardeo la razón por la que Japón se rindió.

Por muy coherente que suene el argumento estadounidense, tanto el gobierno, como el ejército estadounidense sabían que la invasión a Japón no iba a suponer un costo en vidas tan alto, en primer lugar porque el grueso del ejército imperial japonés con sus mejores tropas, se hallaba en Asia continental, en la Manchuria ocupada y el transporte de estas tropas a Japón era una tarea casi imposible.

En segundo lugar desde la conferencia de Yalta la URSS había acordado ayudar a los estadounidenses en el ataque a Japón, de hecho, los preparativos para la invasión ya estaban bien avanzados, por lo que, el esfuerzo de guerra no sería hecho exclusivamente por los EU y por lo tanto el costo sería mucho menor dada la inmensa superioridad material y numérica de los ejércitos conjuntos.

En tercer lugar, la economía japonesa estaba devastada, su producción de armamento era cada vez menor y sus tropas acusaban carencia de todo tipo de vituallas, desde medicamentos, hasta combustible, por lo que aunque firme y decidida, la resistencia japonesa no podía ser efectiva por mucho que quisiera.

En cuarto lugar, los estadounidenses estaban en posesión de los códigos de encriptación de mensajes de los japoneses, y el gobierno estadounidense estaba al tanto de que los japoneses estaban intentando negociar con la URSS su mediación para salir del conflicto y por los mismos mensajes japoneses, sabían del ruinoso estado de la economía japonesa.

Pero a Truman, a diferencia de Roosevelt, no le agradaban para nada los soviéticos, quería impedir que en el Japón se instaurara un régimen comunista, como había pasado ya a Polonia, lo que aumentaría muchísimo la influencia soviética en el pacifico, un hecho intolerable para los EU (que de hecho entran en la guerra en buena medida para frenar la expansión japonesa en el mismo), había por lo tanto que impedir la intervención de Stalin en la invasión de Japón.

Conocedor de la posesión del arma atómica y de su enorme potencia destructiva, James Byrnes que era secretario de estado de Truman, le aconsejó insistentemente utilizarla, para evitar la participación soviética, a lo que accedió, dando la funesta orden.

Pero este no fue el único hecho que impulsó a Truman a tomar la decisión, también había un deseo de intimidar a los soviéticos presumiendo esta arma y su devastador poder, deseo que expresó en muchas ocasiones, de hecho desde la llegada de Truman a la casa blanca, las relaciones con los soviéticos se deterioraron gravemente, por lo que esta arma, le daría un gran poder de negociación frente a Stalin en futuras conferencias.

Pero a pesar del bombardeo, Japón no se rindió sino hasta el 15 de agosto, 6 días después del último bombardeo sobre Nagasaki, la potencia de las bombas está fuera de toda duda y por lo mismo una pregunta queda en el aire ¿Por qué los japoneses se tardaron tanto en rendirse si habían comprobado en carne propia el terror de estas armas y no había razón para pensar que los bombardeos pararían?

Según las minutas del consejo de ministros japonés, se esperaba la mediación soviética para obtener una paz con los aliados que les permitiera conservar el Mikado (la figura del emperador como gobernante supremo sobre todo) ya que una rendición incondicional sería inaceptable para el pueblo japonés, de hecho, tanto políticos, como historiadores, como militares, como ciudadanos japoneses, afirman que las bombas no les amedrentaron, ya que el honor del pueblo japonés estaba en juego, por lo que por muchas bombas que EU lanzara, Japón no se rendiría.

Desgraciadamente para Japón, la declaración de guerra de la URSS y la rapidez con que esta destruyó a la crema y nata de su ejército en Manchuria (Operación Tormenta de Agosto) lo dejaron sin nada con que negociar una rendición en términos más honrosos, además con la URSS como enemigo, ya no cabía esperar su mediación para rendirse ante los estadounidenses.

Pero el problema iba aún más allá, si la URSS ponía pie en el archipiélago, ya no habría posibilidad alguna de conservar el Mikado, habría habido una posibilidad muy grande de que un gobierno comunista fuese instaurado en Japón, hecho al que las élites japonesas tenían pavor (y con mucha razón después de lo acaecido con sus pares rusos después de la revolución de 1917), por lo tanto el escenario político había dado un vuelco total, ahora la única esperanza de conservar su status de privilegio era pactar la rendición con los estadounidenses lo antes posible.

La catastrófica derrota de su ejército en Manchuria por parte de los soviéticos fue el hecho que finalmente empujó al estado mayor japonés a aceptar la rendición, ya que el 12 de agosto, a cuatro días del inicio de la ofensiva soviética, casi un millón de los mejores soldados de Japón habían sido muertos, heridos, dispersados o capturados por el ejército rojo, no había pues, posibilidad alguna de ganar y se rindieron el mismo día.

Para terminar, pero no menos grave, el gobierno estadounidense y sus historiadores han repetido hasta el cansancio que las ciudades japonesas fueron advertidas a través de octavillas, esta es una mentira disfrazada de verdad a medias, ya que efectivamente, en muchas ciudades se tiraron panfletos que advertían de los efectos del bombardeo, pero entre ellas no se encontraba ni Hiroshima, ni Nagasaki, las cuales por cierto, fueron escogidas debido a que permanecían casi intactas a los efectos de la guerra, lo que a su vez refuerza el argumento de que el bombardeo tuvo más la misión de ser un experimento con seres humanos y un elemento disuasorio hacia las pretensiones soviéticas en Japón.

Fuente: Mariscal Ney

La azarosa vida del anarquista Simón Radowitzky

  • Jaime Campoamor
  • BBC Mundo

26 febrero 2017

Ficha policial de Simón Radowitzky
Pie de foto,Radowitzky lanzó un artefacto explosivo y huyó de la escena del crimen.

El 14 de noviembre de 1909, un joven anarquista ruso llamado Simón Radowitzky realizó un atentado con bomba que le costó la vida al entonces jefe de la Policía de Buenos Aires, Ramón Lorenzo Falcón.

Conocido por su dureza, Falcón había ordenado reprimir unos meses antes la conmemoración del 1º de Mayo, convocada por la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) en la plaza Lorea de Buenos Aires, frente al Congreso de la Nación.

La intervención policial se saldó con varios muertos y más de un centenar de heridos. Durante varios meses, grupúsculos anarquistas prepararon su venganza.

El elegido para llevarla a cabo fue un adolescente judío ruso, recién llegado a Argentina como inmigrante.

A mediados de noviembre, Falcón y un ayudante recorrían el cementerio de la Recoleta en un carruaje. Venían del funeral de un comisario porteño.

Apostado en un lateral del camino, el joven Radowitzky, de 18 años, lanzó un artefacto explosivo y huyó de la escena del crimen. Minutos después fue apresado por varios viandantes y, a pesar de que intentó suicidarse, no logró su cometido.

Fue juzgado y condenado a pena de muerte.

Ficha del prontuario 13.651 Simón Radowitzky, Sección Orden Social de la Policía de Buenos Aires
Pie de foto,El atentado tuvo lugar el 14 de noviembre de 1909 en Buenos Aires.

Sin embargo, días antes de que lo ajusticiara un pelotón de fusilamiento, un familiar presentó un certificado de nacimiento en el que demostraba que el joven Simón era menor de edad.

La justicia conmutó su pena por cadena perpetua en el penal de Ushuaia, en el extremo sur del país.

«La cárcel del fin del mundo»

Construida en esta ciudad argentina a fines del siglo XIX, en el imaginario popular es conocida como la «cárcel del fin del mundo». Inaugurada en 1904, estaba destinada a delincuentes comunes reincidentes y presos políticos.

El penal de Ushuaia contaba con 380 calabozos de un metro y medio por dos y muros de roca de 60 centímetros de espesor, distribuidos en cinco pabellones. En uno de ellos pasó 22 años el preso 155, Simón Radowitzky.

En esta época arranca 155 (Nórdica, 2016), un cómic del autor argentino Agustín Comotto.

Afincado en Barcelona, Comotto relató a BBC Mundo cómo conoció la historia de Radowitzky y por qué decidió dedicar 6 años a investigar sobre la vida del joven anarquista ruso, de origen ucraniano.

«En algunos círculos es un personaje muy conocido por lo que hizo. Cuando me puse a investigar me pareció un personaje idóneo para escribir la historia que quería, que no tenía que ver exclusivamente con el anarquismo, sino también con la Argentina de principios del siglo XX, con que era judío e inmigrante y con su relación con la Guerra Civil española, en la que combatió».

155, Agustín Comotto
Pie de foto,155, Agustín Comotto.

Radowitzky era recordado como un asesino o un terrorista que mató a un coronel del ejército argentino, explica Comotto.

Pero entonces el periodista Osvaldo Bayer publicó Los anarquistas expropiadores, Simón Radowitzky y otros ensayos (Galerna, 1975), contó la historia desde otro punto de vista y se reactivó el interés por el personaje en Argentina.

Intento de fuga y deportación a Uruguay

Con ayuda del movimiento obrero, el 7 de noviembre de 1918 Radowitzky logró fugarse del presidio y huyó en barco a Chile a través del canal de Beagle.

Tras cinco días de huida fue apresado por la policía chilena y mandado de vuelta a Ushuaia donde, según sus biógrafos, pasó otros doce años sufriendo aislamiento, torturas y enfermedades.

Durante este tiempo, obreros de todo el mundo pusieron en marcha campañas internacionales exigiendo su liberación.

“Ushuaia representa, a mi juicio, después de lo que he visto, un esfuerzo estéril en materia carcelaria”.Manuel Ramírez, diputado nacional por la provincia de Buenos Aires del Partido Socialista (1934-1938).Ingram

El biógrafo Alejandro Martí, autor de Simón Radowitzky. Del atentado a Falcón a la Guerra Civil Española (De la Campana, 2010), «lo que realmente lo define y lo destaca como militante es la tenacidad con que defendió las ideas anarquistas hasta el último día de su vida».

No en vano, los diarios anarquistas y obreros de la época utilizaban los conceptos de mártir o santo para referirse a él.

«Durante muchos años medios anarquistas como La Protesta y La Antorcha, enfrentados en otras cuestiones ideológicas, coincidieron en resaltar su figura y sus sufrimientos en la cárcel de Ushuaia», dice Martí.

En concreto, el principal responsable de la creación del mito fue Diego Abad de Santillán, editor de La Protesta.

Y es que durante los años 1924 y 1925, el diario publicó regularmente «Las novedades mensuales sobre el mártir de Ushuaia».

«Simón le debe mucho a Abad de Santillán porque éste nunca se olvidó de él. Siempre reclamó su liberación», dice Comotto.

Finalmente, el 22 de abril de 1930, el gobierno de Hipólito Yrigoyen le concedió una amnistía y conmutó su pena por la deportación. Radowitzky era libre.

Radowitzky saliendo de la "cárcel del fin del mundo"
Pie de foto,Radowitzky saliendo de la «cárcel del fin del mundo».

«El asesinato de Falcón fue un acto prácticamente espontáneo, una especie de vómito social, de rabia», dice Comotto.

«En prisión tomó conciencia de lo que era el anarquismo y se formó intelectualmente. Cuando fue liberado se volcó completamente en los ideales en los que creía»

Nada más salir de la cárcel fue deportado a Uruguay, donde pasó varios años recuperándose de la tuberculosis que contrajo en Tierra del Fuego.

Guerra Civil española

En 1936 estalló la Guerra Civil española.

Radowitzky sintió entonces la necesidad de ir a luchar para salvaguardar sus ideales anarquistas.

Soy hermano de los que cayeron en la lucha contra la burguesía y, como la de todos los demás, mi alma sufría por el suplicio de los que murieron aquella tarde».Simón RadowitzkyAGN

Cuando llegó a España hizo lo posible por ir a luchar al frente.

«Siendo un ícono del anarquismo jamás pidió ni quiso privilegios y trabajó por la causa libertaria sin importarle si la labor que emprendía era grande o pequeña», explica Alejandro Martí.

Sin embargo, los dirigentes de la anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) no se lo permitieron.

El anarquismo ya había perdido en batalla a uno de sus líderes, Buenaventura Durruti, y no se podía permitir perder a otro.

Tras pasar el final de la guerra en la oficina de Propaganda Exterior, la CNT le encargó la misión de trasladar el archivo histórico del partido a Ámsterdam para evitar que los documentos cayeran en manos del franquismo.

Portada de 155, de Agustín Comotto
Pie de foto,Portada de 155, de Agustín Comotto.

Exilio y muerte en México

Cuando el fascismo comenzó a ganar terreno en Europa, Radowitzky fue capturado y enviado al campo de concentración francés de Saint Cyprien.

Tras unos meses de encierro, logró escapar y huir como refugiado a México junto a otros anarquistas españoles. En su pasaporte expedido por la República Española figuraba como RaúGómez Saavedra.

Bajo ese nombre trabajó durante varios años en una fábrica de juguetes en la Ciudad de México hasta que murió de un infarto en 1956.

El contraste entre el esplendor de una obra y la miseria humana de su autor

Louis Ferdinand Celine
Foto: Louis Ferdinand Celine

Tenemos el mismo problema con Wagner. Durante el almuerzo, esperando a que sirvan el postre, Cosima Wagner dice a los criados: «Hay que esperar, el maestro está tocando el piano». Arriba, en el segundo piso, se le oye tocar. Estaba estudiando, preparando la música de Semana Santa de Parsifal. Wagner baja. Y en la mesa del almuerzo —tenemos el testimonio directo de Cosima— se pronuncia sobre la cuestión judía y dice: «¡Hay que quemar vivos a los judíos!». El mismo día en que compone la música de Semana Santa de Parsifal. Me dirá usted: «Hay que comprenderle.» ¡No! No se puede comprender. Nosotros somos hombres y mujeres insignificantes. Usted y yo. Gracias a esos gigantes tenemos una herencia inmensa; no imagino mi existencia sin Tristán, sin otras páginas de Wagner, sin Ser y Tiempo, sin los libros sobre Kant, sin los ensayos sobre los presocráticos, etc. La edición de las obras completas de Heidegger tendrá más de cien volúmenes.
Para mí la mejor explicación la ha dado su discípulo predilecto, su sucesor, Gadamer, que también fue un gran pensador. Estábamos en el centenario de Heidegger, en Friburgo, y casi llegamos a las manos Ernst Nolte, un historiador hasta cierto punto neonazi, y yo. Gadamer, que era físicamente un gigante, con toda tranquilidad, pone sus manos sobre mis hombros y me dice: «¡Steiner! ¡Steiner! Cálmese usted. Martin era el más grande entre los pensadores y el más mezquino entre los hombres». Es un análisis excelente; no justifica nada, pero no cabe duda de que es verdad. Heidegger, Wagner… Hay muchos otros ejemplos.
Si me pregunta quién ha marcado el curso de la lengua francesa, en los tiempos modernos, le diré que son Proust y Céline. Los dos. Céline es, con Rabelais, uno de los más grandes magos de la lengua francesa, gracias a Viaje al fin de la noche. Pero no solo es el Viaje. Las tres novelas sobre su fuga a Dinamarca (que muy pocos leen hoy en día) —De un castillo al otroNorte y Rigodón— son una maravilla. Las escenas con su gato Bébert, ante las llamas de Colonia, cuando el gato se pierde entre las llamas y se baja del tren; las escenas en Sigmaringen —donde Pétain completamente sordo, no oye el descenso del avión inglés que se acerca al puente— ¡son shakespearianas! Y lo digo con todo el cuidado. En ese hombre horrible se esconden grandes invenciones poéticas. Y también una inmensa compasión humana. Como médico fue formidable con los pobres, con los animales. A mí me encantan los animales y comparto, me atrevo a compartir con él, esa pasión y admiro en él lo que significa para él el animal, el sufrimiento animal. Por eso no consigo comprender. Ese mismo hombre concibe esa basura infame que es Bagatelas para una masacre y otros textos. Panfletos, grandes panfletos antisemitas. Se me pide comprensión; no puedo comprenderlo. Ese mismo hombre quiere que todos los judíos acaben en un horno.
¿Qué hacer frente a eso? Como lector, como profesor, tengo una deuda enorme con esos textos. Son los textos que amueblan mi mente y mi ser. Ello no quiere decir ni por un instante que defienda a esos hombres. Así pues, tal vez nuestra suerte sea no llegar a conocerlos: yo no quise conocer a Heidegger. No quería, no me habría atrevido. También tuve, claro está, la posibilidad de conocer a Céline.
¿Cómo vivir sin Wagner? La música de Wagner es la de Wagner. ¿Y en filosofía? Acabo de leer una cita de Derrida, quien dice: «La filosofía del futuro es estar a favor de Heidegger o en su contra.»

George Steiner
Un largo sábado
Conversaciones con Laure Adler
Traducción: Julio Baquero Cruz
Editorial: Siruela

***

Proust considera que en el proceso creador la inteligencia no desempeña más que un papel secundario. Muchos escritores comparten esta opinión. Colette dijo a Emmanuel Berl: «Es usted demasiado inteligente para ser un buen novelista». Y Claudel observaba: «La inteligencia no es la cualidad esencial de un artista en mayor medida que la prudencia lo es de un militar». Lo cual no quiere decir, evidentemente, que para un artista sea más ventajoso ser un imbécil —Proust mismo tenía una inteligencia formidable—; pero todos esos escritores saben por experiencia que, en la creación literaria, no es su inteligencia lo que se moviliza, sino más bien su sensibilidad y su imaginación. Lo que importa sobre todo es «la inspiración», el «estado de gracia», la comunicación directa establecida con las fuentes profundas de la memoria y del inconsciente; y para captar esas fuentes a menudo es preferible dar descanso a la inteligencia. Aragon era más inteligente que Eluard, pero Eluard era mejor poeta. La inteligencia no inhibe ese don poético; el don poético simplemente es de otra naturaleza: puede coexistir con una inteligencia mediocre, incluso con una mente confusa. Tengo un disco de Céline que escucho de vez en cuando. Las primeras páginas de El viaje al fin de la noche (leídas por Michel Simon) producen físicamente (carne de gallina) la impresión del genio en estado puro. Es perturbador. Luego viene una larga entrevista al autor, que desvaría y repite machaconamente banalidades. Es deprimente. ¿Céline y el doctor Destouches habrían sido, pues, dos individuos diferentes?

No, diría Sainte-Beuve, que pensaba que el hombre y el escritor constituían una unidad: un completo conocimiento del primero os dará la plena comprensión del segundo. Pero Proust demolió soberbiamente esta mecánica grosera: «[Sainte-Beuve] desconocía lo que nos enseña una habituación un poco profunda con nosotros mismos: que un libro es el producto de un yo distinto del que manifestamos en nuestras costumbres, en la sociedad, en nuestros vicios». Lo cual explica, por otra parte, el contraste a veces impresionante entre el esplendor de una obra y la maloliente miseria humana de su autor. Paradoja perfectamente resumida por el axioma de Valéry: «Toda persona es inferior a lo que ha hecho de más hermoso».

Simon Leys
La felicidad de los pececillos
Traducción: José Ramón Monreal
Editorial: Acantilado

Foto: Louis Ferdinand Celine

Breve diálogo de un colonizador europeo con un colonizado agradecido

Es irónico, puede hacernos sonreír, pero este breve video nos muestra la visión hipócrita y retorcida que un europeo sin sentido de culpa histórico puede tener acerca de la devastación que produjo en el mundo Europa Occidental a través del proceso colonial, la humillación a la que sometió a otros pueblos, el latrocinio despiadado de sus recursos, la masacre de sus gentes, el genocidio cultural, la barbarie que el «civilizado» europeo llevó al resto del mundo como un regalo sangriento.

George Carlin: un duro alegato sobre el conservadurismo y la cuestión del aborto

George Carlin fue un agudísimo comediante de stand up estadounidense y también, de cierta manera, un filósofo que usó la ironía como una herramienta de reflexión y cuestionamiento donde una aparente crueldad transluce siempre un humanismo profundo. Se concuerde o no con sus duras y rientes reflexiones, fue y sigue siendo un grato privilegio escucharlas.

Carta a los directores de asilos de locos, por Antonin Artaud (1925)

Señores:

Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo cerebral en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?

No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres -incapacitados o no- de dar por terminadas sus investigaciones en el campo del espíritu con un veredicto de encarcelamiento perpetuo.

¡Y qué encarcelamiento! Se sabe -nunca se sabrá lo suficiente- que los asilos, lejos de ser “asilos”, son cárceles horrendas donde los recluidos proveen mano de obra gratuita y cómoda, y donde la brutalidad es norma. Y ustedes toleran todo esto. El hospicio de alienados, bajo el amparo de la ciencia y de la justicia, es comparable a los cuarteles, a las cárceles, a los penales.

No nos referimos aquí a las internaciones arbitrarias, para evitarles la molestia de un fácil desmentido. Afirmamos que gran parte de sus internados -completamente locos según la definición oficial- están también recluidos arbitrariamente. Y no podemos admitir que se impida el libre desenvolvimiento de un delirio, tan legitimo y lógico como cualquier otra serie de ideas y de actos humanos. La represión de las reacciones antisociales es tan quimérica como inaceptable en principio. Todos los actos individuales son antisociales. Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran.

Sin insistir en el carácter verdaderamente genial de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida de nuestra aptitud para estimarlas, afirmamos la legitimidad absoluta de su concepción de la realidad y de todos los actos que de ella se derivan.

Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales, reconózcanlo, sólo tienen la superioridad que da la fuerza.

Antonin Artaud (1925)

Frases para el Freezer: Así piensa y actúa la derecha uruguaya en el poder

Artículo original en: https://www.carasycaretas.com.uy/frases-para-el-freezer/

Autor: Enrique Ortega Salinas

Hay frases, muchas veces dichas sin pensar, que pintan de cuerpo entero a quienes las emiten.

Intentemos un recorrido por las más recientes deposiciones verbales de dirigentes de la coalición que nos gobierna, pero sin desmerecer otras que en su momento se convirtieron en verdaderos hits.

  1. “Ellos hacen como que trabajan y yo hago como que les pago”.
  2. “A los jubilados les vamos a ir atrasando los pagos de manera que a fin de año en vez de 12 remuneraciones reciban 11”.
  3. “El país está muy bien; miren los índices de venta de 0 km”.

Estas tres joyas son propiedad intelectual de Luis Lacalle I; pero llama la atención que muchos periodistas no recuerden aquellas con las que, visiblemente alterado y molesto con una periodista, respondió que estaba retirado de la política. Con tal prepotencia eludió hablar sobre Pablo García Pintos, quien confesó que siendo director del BROU robaba dinero al Estado con su tarjeta corporativa para incrementar las arcas del Partido Nacional. El hecho es que, actualmente, dirige la campaña a favor de la LUC por parte del herrerismo. Pues bien, ya que “regresó” a la actividad política”, ¿sería mucha molestia para el expresidente brindar las correspondientes explicaciones a la ciudadanía sobre tal hecho de corrupción? ¿Podría alguno de los periodistas que deambulan por la Torre Ejecutiva realizar dicha consulta a tan asiduo y distinguido visitante?

  1. “Salvo que vos me vengas a convencer a mí personalmente; porque si no…”.

Planteo vía telefónica del intendente blanco Carlos Moreira a una mujer que deseaba que le renovaran una pasantía en la Intendencia de Colonia.

  1. “Yo no dudo de que Moreira fue y es blanco. Por lo tanto, si él quiere, supongo que, teniendo además la ciudadanía a su favor, tiene todo el derecho de volver”.

Respuesta de Beatriz Argimón al diario El País con relación a un posible regreso de Carlos Moreira al Partido Nacional, partido del que jamás se fue. Con tal frase, dio una voltereta admirable, ya que pocos meses atrás había sostenido, con dignísima efusividad, que lo expresado en los audios calientes no admitían dobles lecturas y que las mujeres políticas llevaban mucho tiempo denunciando estas cosas, pero no se les creía. Argimón lideró la supuesta expulsión del intendente de las tiendas blancas.

Da la impresión de que alguien convenció a la vicepresidenta de hacer lo que en noviembre de 2021 se exigiría a todas las mujeres del Partido Nacional.

  1. “Tengamos piedad fraternal… no hablemos mal de los compañeros, callémonos la boca si no tenemos nada bueno para decir de los compañeros”.

Frase pronunciada por el presidente del Honorable Directorio del Partido Nacional, Pablo Iturralde, nada menos que en el 24° Encuentro de Mujeres Nacionalistas.

  1. “Cuando están violando a una mujer, ¿está en riesgo su vida? La violación tiene 20.000 variaciones diferentes y hay algunas que no ponen en absoluto en riesgo la vida de la víctima”.

Diputado colorado Gustavo Zubía en el programa Desayunos informales, de canal 12. De paso, cañazo, y en defensa del desalojo exprés instalado por la LUC, equiparó a un mal pagador con un delincuente.

  1. “Hoy yo me vine preparado para hablar de la LUC, porque esto cambió la filosofía de este país, porque hubo gente que dijo basta con esta filosofía de solidaridad, amor y condescendencia, en un contexto en el que el país empezó a decrecer, y por eso hubo un cambio de gobierno”.

Sincericidio brutal sobre el espíritu de la LUC. La frase es textual y fue manifestada por el mismo exfiscal en el programa Todas las voces.

  1. “Lo que pasa es que los negros no quieren trabajar”.

Frase del concejal blanco Omar Freire durante la sesión del Municipio de Maldonado para justificar por qué la intendencia no cumplía con el mandato legal de contemplar el cupo del 8% para personas negras. Que lo dijera Freire, que no es precisamente caucásico o albino, dio lugar a varios rumores sarcásticos.

  1. “En el sorteo de Jornales Solidarios de la intendencia se inscribieron personas trans, afrodescendientes, gente con discapacidad y normales”.

Intendente de Soriano, Guillermo Besozzi.

  1. “Yo no sé de cárceles. Yo soy un hombre político; no soy un especialista en cárceles”.

Luis Alberto Heber, quien tras varios meses como ministro del Interior se ha empeñado en demostrar, con indudable éxito, que tampoco sabe nada de seguridad. En los últimos tres meses se registra un homicidio por día y un femicidio por semana.

  1. “Vamos a desplumar al pollo, pluma por pluma, para que no grite tanto”.

Promesa de Julio María Sanguinetti que hizo estallar la algarabía en una reunión con empresarios durante la campaña electoral. La frase, referida al recorte de los derechos de los trabajadores es muy importante, ya que fue la única promesa electoral cumplida por la coalición desde que gobierna.

  1. “Un día los dejé afuera porque habían estado tomando sol, porque son bebés, y resulta que vino una tormenta de esas que pasan a las tres de la madrugada y se me murieron un montón”.

Diputado César Vega defendiendo al gobierno ante las críticas por el caso de Gustavo Castro, quien murió en la calle por hipotermia.

  1. “No voy a ampararme en ninguna clase de fueros”.

Guido Manini Ríos antes de ser electo senador y frente a la posibilidad de que la Justicia lo citara por el caso Gavazzo. Hasta el día de hoy continúa amparándose en sus fueros.

  1. “Está diseñado para los presos de Domingo Arena”.

Diputado de Cabildo Abierto Eduardo Lust sobre el proyecto presentado por su partido para liberar a violadores de derechos humanos durante la dictadura blanquicoloradamilitar (1973/1985). El resto de los cabildantes ha intentado burdamente ocultar algo tan obvio.

  1. “¡Yo acá tengo 135 cargos! Esos 135 cargos los conseguí yo”.

Coronel (r)  Enrique Montagno, representante de Cabildo Abierto en ASSE, jactándose (mientras se le grababa) de acomodar cabildantes a dedo. El escándalo le costó el cargo.

  1. “¿Pudiste colocar algún cabildante en la Ursea?¿Necesitas a alguien? En Cabildo hay CV para varios perfiles”.

Mensaje que la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial Irene Moreira envió a Silvana Romero, titular de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua. Según el semanario Brecha, el mensaje y la respuesta se difundieron a través de una captura de pantalla en un grupo de WhatsApp de militantes de Cabildo Abierto. La respuesta fue clara: “Sí, a Maru Pereda, la Sra. de Martín Sodano. Justo lo tratamos este martes en directorio y ahora estaban consultando cómo instrumentar el ingreso”. O sea, “ya veremos cómo la acomodamos salteando los requisitos formales”.

Martín Sodano es diputado de Cabildo Abierto, mientras que la ministra llegó a tal cargo por ser la esposa del general Guido Manini Ríos.

  1. “Yo hablé con ellos para que no te hicieran nada. Vos cuidate mucho, vos cuidate mucho. Haceme un favor; pensá en vos y cuidate. Sos un chiquilín, sos un chiquilín muy joven, ¿tá? Así que cuídate. ¿Oíste?”.

Amenaza telefónica de la vicepresidenta Beatriz Argimon al publicista Fernando Cristino, quien a su vez procuraba cobrar una deuda de la Intendencia de Maldonado amenazando con revelar algunas cosas del presidente de la República.

  1. “A ese señor lo quiero ver entre rejas con alguna enfermedad jodida, sin que pueda recibir medicamentos”.

Escritora oficialista ultraderechista Mercedes Vigil refiriéndose a Raúl Sendic. No ocultó su satisfacción por la muerte de Daniel Viglietti y confesó que rezaba cada noche por la muerte de Mujica. Un encanto de persona. Eso sí, en un comunicado en defensa de los represores recluidos en Domingo Arena, cataloga de meras faltas los secuestros, torturas, violaciones y homicidios que aquellos cometieron.

  1. “¡Si gana el Partido Nacional, se terminó el aumento de los impuestos, de las tarifas y los combustibles! ¡Se terminó! ¡Qué fácil, qué fácil es administrar mal si tengo el bolsillo de Juan Pueblo ahí cerca pa’ meterle la mano”.

Candidato presidencial Luis Lacalle Pou en un acto de campaña en medio de aplausos y vítores.

Sin comentarios.

Las masacres de Estados Unidos que nunca fueron noticia

Masacre que no se filtra no existe, por Jorge Majfud

Si las guerras pueden comenzar con mentiras, la paz bien puede comenzar con la verdad”. Julian Assange.

El 8 de marzo de 2019, los analistas de un comando militar estadounidense localizado en la millonaria península de Catar, se encontraban observando una calle de un pueblo pobre en Siria a través de imágenes de alta definición captadas por un dron inteligente. En la conversación que quedó grabada, los analistas reconocieron que la multitud estaba compuesta mayormente por niños y mujeres. A un costado, un hombre portaba un arma, pero todo parecía desarrollarse de forma tranquila. Hasta que una bomba de 220 kilogramos fue arrojada desde un poderoso F-15E, justo sobre la multitud. Doce minutos más tarde, cuando los sobrevivientes de la primera bomba comenzaban a correr o a arrastrarse, el mismo avión arrojó dos bombas más, esta vez de una tonelada de explosivos cada una y a un costo de un millón de dólares por explosión.

A 1870 kilómetros, en el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas del ejército estadounidense en la base de Al Udeid en Catar, los oficiales observaron la masacre en vivo. Alguien en la sala preguntó, sorprendido, de dónde había partido la orden. 

Al día siguiente, los observadores civiles que llegaron al área encontraron casi un centenar de cuerpos destrozados de niños y mujeres. La organización de derechos humanos Raqqa Is Being Slaughtered publicó algunas fotos de los cuerpos, pero las imágenes satelitales sólo mostraron que donde cuatro días atrás había un barrio modesto sobre el río Eufrates y en un área bajo el control de la “coalición democrática”, ahora no quedaba nada. La Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea de estados Unidos se negó a explicar el misterio.

Luego se supo que la orden del bombardeo había procedido de un grupo especial llamado “Task Force 9”, el cual solía operar en Siria sin esperar confirmaciones del comando. El abogado de la Fuerza Aérea, teniente coronel Dean W. Korsak, informó que muy probablemente se había tratado de un “crimen de guerra”. Al no encontrar eco entre sus colegas, el coronel Korsak filtró la información secreta y las medidas de encubrimiento de los hechos a un comité del Senado estadounidense, reconociendo que, al hacerlo, se estaba “poniendo en un serio riesgo de represalia militar”. Según Korsak, sus superiores se negaron a cualquier investigación. “La investigación sobre los bombardeos había muerto antes de iniciarse”, escribió. “Mi supervisor se negó a discutir el asunto conmigo”.

Cuando el New York Times realizó una investigación sobre los hechos y la envió al comando de la Fuerza Aérea, éste confirmó los hechos pero se justificó afirmando que habían sido ataques necesarios. El gobierno del presidente Trump se refirió a la guerra aérea contra el Estado Islámico en Siria como la campaña de bombardeo más precisa y humana de la historia.

El 13 de noviembre el New York Times publicó su extensa investigación sobre el bombardeo de Baghuz. De la misma forma que esta masacre no fue reportada ni alcanzó la indignación de la gran prensa mundial, así también será olvidada como fueron olvidadas otras masacres de las fuerzas de la libertad y la civilización en países lejanos.

El mismo diario recordó que el ejército admitió la matanza de diez civiles inocentes (siete de ellos niños) el 10 de agosto en Kabul, Afganistán, pero este tipo de reconocimiento público es algo inusual. Más a menudo, las muertes de civiles no se cuentan incluso en informes clasificados. Casi mil ataques alcanzaron objetivos en Siria e Irak solo en 2019, utilizando 4.729 bombas. Sin embargo, el recuento oficial de civiles muertos por parte del ejército durante todo el año es de solo 22. En cinco años, se reportaron 35.000 ataques pero, por ejemplo, los bombardeos del 18 de marzo que costaron la vida a casi un centenar de inocentes no aparecen por ninguna parte.

En estos ataques, varias ciudades sirias, incluida la capital regional, Raqqa, quedaron reducidas escombros. Las organizaciones de derechos humanos informaron que la coalición causó miles de muertes de civiles durante la guerra, pero en los informes oficiales y en la prensa influyente del mundo no se encuentran, salvo excepciones como el de este informe del NYT. Mucho menos en los informes militares que evalúan e investigan sus propias acciones.

Según el NYT del 13 de noviembre, la CIA informó que las acciones se realizaban con pleno conocimiento de que los bombardeos podrían matar personas, descubrimiento que podría hacerlos merecedores del próximo Premio Nobel de Física. 

En Baghuz se libró una de las últimas batallas contra el dominio territorial de ISIS, otro grupo surgido del caos promovido por Washington en Medio Oriente, en este caso, a partir de la invasión a Irak lanzada en 2003 por la santísima trinidad Bush-Blair-Aznar y en base a las ya célebres mentiras que luego vendieron como errores de inteligencia. Guerra que dejó más de un millón de muertos como si nada. 

Desde entonces, cada vez que se sabe de alguna matanza de las fuerzas civilizadoras, es por alguna filtración. Basta con recordar otra investigación, la del USA Today que hace dos años reveló los hechos acontecidos en Afganistán el 22 de agosto de 2008. Luego del bombardeo de Azizabad, los oficiales del ejército estadounidense (incluido Oliver North, convicto y perdonado por mentirle al Congreso en el escándalo Irán-Contras) informaron que todo había salido a la perfección, que la aldea los había recibido con aplausos, que se había matado a un líder talibán y que los daños colaterales habían sido mínimos. No se informó que habían los habían recibido a pedradas, que habían muerto decenas de personas, entre ellos 60 niños. Un detalle.

Mientras tanto, Julian Assange continúa secuestrado por cometer el delito de informar sobre crímenes de guerra semejantes. Mientras tanto los semidioses continúan decidiendo desde el cielo quiénes viven y quiénes mueren, ya sea desde drones inteligentes o por su policía ideológica, la CIA. Este mismo mes, la respetable cadena de radio estatal de Estados Unidos, NPR (no puedo decir lo mismo de la mafia de las grandes cadenas privadas), ha reportado que hace un año la CIA debatió entre matar o secuestrar a Julian Assange.

La conveniente, cobarde y recurrente justificación de que estos ataques se tratan de actos de “defensa propia” es una broma de muy mal gusto. No existe ningún acto de defensa propia cuando un país está ocupando otro país y bombardeando inocentes que luego son etiquetados como “efectos colaterales”.

Está de más decir que ninguna investigación culminará nunca con una condena efectiva a los responsables de semejantes atrocidades que nunca conmueve a las almas religiosas. Si así ocurriese, sólo sería cuestión de esperar un perdón presidencial, como cada mes de noviembre, para Acción de Gracias, el presidente estadounidense perdona a un pavo blanco, justo en medio de una masacre de millones de pavos negros.

Nadie sabe y seguramente nadie sabrá nunca los nombres de los responsables de esta masacre. Lo que sí sabemos es que en unos años volverán a su país y lucirán orgullosas medallas en el pecho que sólo ellos saben qué significa. Sabemos, también, que al verlas muchos patriotas les agradecerán “por luchar por nuestra libertad” y les darán las gracias “por su sacrificio protegiendo este país”. Muchos de estos agradecidos patriotas son los mismos que flamean la bandera de la Confederación en sus 4×4, el único grupo que estuvo a punto de destruir la existencia de este país en el siglo XIX para mantener “la sagrada institución de la esclavitud”. 

Tradición que nunca murió. Sólo cambió de forma.

Acerca de mi colección de indigentes, por Fernando Gutierrez Almeira

Dedicado a la memoria de Jonathan Swift

Texto original en: https://fernandogutierrezalmeira.wordpress.com/

Nuevo París, África, 19 de marzo de 2180

Queridos colegas empresariales:

Algunos se manifiestan asombrados por mi novedosa colección de indigentes, que ya supera la veintena. Es por ello que quiero aclarar el motivo por el cual inicié este productivo emprendimiento y no quiero dejar de lado ningún argumento a favor o en contra de mi iniciativa sin considerar, a fin de que no solo se comprenda la misma sino que también, en el futuro, aquellos que tengan las posibilidades crediticias la emulen e incluso la mejoren.

Debo recordarles, para empezar, como es que hemos llegado a la pacífica convivencia de los incluidos con los indigentes en un mundo en el que el Sistema Empresarial Terrestre ha logrado estabilizar el mercado humano. Como incluido privilegiado y Presidente de la Corporación para el Desarrollo Equilibrado no me faltan conocimientos históricos y aunque aquí no pretendo ser detallista creo que enmarcar históricamente nuestras acciones multiplica el entendimiento de las mismas.

Recordemos entonces que hemos llegado a esta situación después de la Explosión Demográfica Inesperada, ocurrida entre los años 2060 y 2100. El salto poblacional en aquel momento hizo que la población global se triplicara y alcanzara la insoportable cifra de 30 mil millones de individuos aproximadamente. A todos se nos ha explicado en algún momento en los cursos escolares que aquello derivó rápidamente en una gigantesca explosión de violencia, procesos de exterminios espontáneos y varios escenarios desestabilizadores. El espectáculo de los suicidios masivos de los que propulsaban la extinción humana voluntaria quedó registrado para vergüenza de toda la posteridad, incluyendo los lanzamientos en masa de militantes suicidas desde lo alto de los edificios centrales de las grandes metrópolis en crueles actos propagandísticos.

Recién después de tremendos esfuerzos en los que se logró crear la Fuerza de Contención Global del Sistema Empresarial unificando las fuerzas policiales y militares que estaban innecesariamente disgregadas, con la cual se redujo toda clase de orgías de destrucción y rebelión contra la maquinaria productiva y el sistema sanitario, fue que se pudo comenzar a pensar más sabiamente acerca de la creación de un ambiente pacífico de convivencia.

Las soluciones planteadas en un primer momento una vez creado un escenario de reducción de resistencia a los cambios no fueron muy gratas y eso explica que hayan sido parcial o totalmente discontinuadas. Puedo mencionar, por ejemplo, la creación del alimento de reciclaje humano, que popularmente se conoció como soylent, una interesante propuesta que permitía evitar el desaprovechamiento de espacio para la construcción de cementerios y convertía la carne de los no rentables fallecidos en una fuente de proteínas saludable. Lamentablemente el consumo por parte de la clase obrera de este producto era muy limitado y en aquel momento nadie pensó en propulsar la expansión de la clase indigente que hubiera sido un mejor destinatario del producto. Además se hicieron públicos escandalosos escenarios de operadores que lanzaron humanos vivos a las máquinas procesadoras justificándose luego miserablemente con el pretexto de que estaban tratando de mejorar el sabor final e incluso crear una línea de sabores.

Uno de los escenarios más desalentadores que se crearon en los años siguientes fue el de la rebelión de los obreros humanitarios que descubrieron con espanto ciertas actividades que el mundo empresarial había desarrollado para la mejor utilización de la masa indigente que iba en aumento a medida que se automatizaba el trabajo. Ciertos emprendimientos privados habían creado, con el inevitable secretismo, la práctica de cenas de canibalismo terapéutico, en la que se incorporaban a la dieta cuerpos de indigentes tratados por chefs de la más alta cocina para el disfrute de círculos relativamente selectos. Otros habían reciclado viejos campos de golf, un deporte olvidado, para convertirlos en cotos de caza donde se soltaban un puñado de indigentes cada tanto, básicamente los días de asueto oficial y los fines de semana. Todo esto por supuesto no pudo menos que terminar siendo del conocimiento de los obreros que organizaron la rebelión y lograron, sobre todo en los primeros momentos de su accionar y mucho antes de ser aplastados, asesinar a varios empresarios altamente rentables tratándolos en el proceso de su muerte con singular crueldad.

Los excesos cometidos con los indigentes por parte del mundo empresarial bajo el primer impulso exitista generado tras la pacificación forzada de la humanidad no podían continuar no tanto porque nuestra clase haya decidido adherirse a la falsa doctrina humanista sino porque no es conveniente y hasta resulta peligroso ejercer acciones de ese calibre envenenando la relaciones del mercado con sospechas o deseos de venganza. La clase obrera y así también, la clase indigente, deben vernos no como enemigos o explotadores sino como benefactores que dentro de las posibilidades limitadas de la oferta y la demanda intentan asegurarles un mínimo de estabilidad y ausencia de dolor en sus vidas. Por ello la invención del soma en el año 2123 fue la gran panacea que resolvió plácidamente el eterno conflicto entre las clases y dio a la clase empresarial una ruta a seguir.

Antes de la incorporación del soma muchos laboratorios habían creado drogas de diseño para adormecer los impulsos de rebelión y ofrecer estados de agradable complacencia a las clases inferiores pero en todos los casos existían efectos secundarios que terminaban por crear zombies antisociales cuya extirpación posterior tampoco resultaba ni agradable ni satisfactoria desde el punto de vista de la estabilidad global. El soma, sin embargo, como ustedes saben, al no tener efectos secundarios nocivos, constituyó el tranquilizante definitivo de las conciencias insatisfechas e incluso permitió reciclar obreros en desuso en la forma de indigentes apacibles, hasta el punto de que en el año 2150 ya el ochenta por ciento de la masa humana estaba constituida por una clase indigente que no resultaba dañina para nuestro ecosistema corporativo y que podía ser mantenida mediante el soma y pequeñas cantidades de materia orgánica reciclada en un estado marginal aceptable (sin olvidarme, claro, del éxito de las mini carpas de plástico transportables que han servido desde entonces de perfecto hábitat para la masa indigente permanentemente dopada).

El avance producido por el soma en la estabilización de la realidad productiva y la eficiencia no tuvo que superar las mismas críticas humanistas que lo que finalmente fue una solución definitiva a la problemática poblacional, nada más y nada menos que la Declaración Universal de la Esterilización Forzada por Improductividad, que se viene aplicando al sector indigente desde el año 2163 con un éxito rotundo al punto de que hoy podemos decir que no solo la masa indigente se ha visto reducida sino que corre hacia su extinción al quitársele la posibilidad de proliferar. Pero justamente esta posibilidad de extinción es lo que constituyó en el pasado el origen de mi propuesta de asegurar una tasa mínima de sobrevivencia del sector indigente pues, como ustedes ya me han escuchado argumentar al respecto, consideré, y la mayor parte de la comunidad empresarial estuvo de acuerdo conmigo, que la presencia del sector indigente es una garantía psicológica para mantener la sumisión de la clase obrera dentro de rangos aceptables. La amenaza de pasar del sector obrero al sector indigente es un factor que debe conservarse como elemento de restricción y obediencia y me alegro de haber sido yo quien propuso la Ley de Conservación de la Clase Indigente para el Bien del Sistema Empresarial.

En fin, una vez revisado brevemente el camino histórico que nos ha llevado hasta este feliz punto del desarrollo humano quiero explicar por qué he decidido iniciar con mi ejemplo el arte de coleccionar indigentes. La cuestión es muy sencilla. Todos sabemos que el pasaje del obrero no funcional a la categoría indigente es a veces traumática y no han sido pocos los casos de suicidio inmediato posterior a la constancia de despido, incluso con inesperados pero siempre explicables casos de autoinmolación por medio del fuego. Este tipo de situaciones tienen un potencial desestabilizador para el mercado mental que no necesariamente el esquema publicitario y de entretenimiento va a suprimir para siempre. Por eso me propuse crear elementos esperanzadores en el ámbito de la vida indigente y es ahí donde llegué a esta idea de coleccionar indigentes como una primera solución. Claro que ustedes preguntarán que clase de estímulo positivo introduce mi maniobra en el escenario decadente y condenado de la indigencia. Pues bien, piensen en esto: ¿Acaso no puede ser alentador para un indigente ser objeto de una exhibición pública durante la cual los incluidos nos dediquemos no solo a contemplarlos sino a interactuar con ellos productivamente? En la última exhibición de mi colección, realizada el 2 de enero de este año en el Centro de Presentaciones Productivas de Nuevo París, concurrieron una gran cantidad de interesados que no sólo vieron con beneplácito a los indigentes ambientados en situaciones similares a las que les son cotidianas sino que se regocijaron interactuando con ellos y obteniendo una oportunidad de cercanía. Debo aclarar que dicha exhibición y todas las anteriores han tenido plenas garantías de seguridad, con sistemas de vigilancia y blindaje siempre a la orden, incluso sabiendo que la apatía general de los indigentes con o sin soma es un dato constante.  Además, se pudo constatar que los indigentes mejoraron su estado emocional al notar que son considerados y tenidos en cuenta de alguna manera.

Amigos míos, ustedes me conocen, ninguna de mis iniciativas ha fracasado y esta tampoco. Coleccionar y exhibir indigentes puede inaugurar una nueva etapa en la estabilización de las relaciones humanas y ni qué hablar que esta actividad puede complementarse con nuevas posibilidades. Yo mismo he iniciado el alquiler mensual de algunos de mis indigentes a propuesta de clientes que quieren experimentar el acto de la generosidad durante tiempos reducidos, dándole al indigente libremente elegido por ellos una calidad de vida inclusiva durante el tiempo en que son alquilados. El negocio es redondo, se los aseguro, y los indigentes experimentan el sabor de una vida inclusiva, algo que si logramos publicitarlo dentro del sector obrero hará que los despidos se vuelvan menos desesperantes.

Quienes criticaron mi iniciativa lo hicieron poniéndome bajo la sospecha de humanismo por el trato mejorado que reciben los indigentes que he puesto en mi colección pero se equivocan rotundamente. Yo nunca he dejado de pensar en el éxito del Sistema Empresarial Mundial y nunca he fallado en el ejercicio de mi cargo como Presidente de la Corporación para el Desarrollo Equilibrado. Espero que mis palabras hayan servido para aclarar el asunto y, como he dicho al principio, para incentivar a otros a emular mi iniciativa. Lo único que me resta decir es lo que, como siempre y por siempre, es necesario decir: ¡Viva la Gran Empresa! Y que las ganancias nunca falten en vuestras cuentas bancarias, queridos colegas.

Atte. (Sigue Firma)