Uruguay: El modelo económico que el pueblo jamás eligió.

EL MODELO QUE NO ELEGIMOS, por Hoenir Sarthou

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Poco a poco –aunque rapidísimo en términos históricos- el país se va convirtiendo en algo muy distinto de lo que era. Tan distinto que a veces nos cuesta reconocernos, y seguramente nos costará más en pocos años.
La transformación puede ejemplificarse con los cambios en el control de tres factores esenciales: la tierra, el agua y el dinero.
El primer factor es la tierra. En menos de treinta años, un país que parecía destinado a producir alimentos, carne, leche, cereales, frutas, verduras, además de cuero, lana y algo de turismo, se llenó de soja y de plantaciones forestales. Soja y celulosa representan algo así como la tercera parte de nuestras exportaciones, por más que, zonas francas mediante, no todo lo que figura en el papel como exportación pague los impuestos de las exportaciones tradicionales. La soja y la celulosa vienen de la mano de poderosas empresas agroindustriales, en general extranjeras, que controlan crecientes extensiones de tierra, desplazan del campo a miles de familias agricultoras y logran privilegios tributarios, ambientales y legislativos. El caso paradigmático es UPM, que, primero por el conflicto con Argentina y ahora con su polémica segunda planta, parece haberse convertido en el eje de la vida nacional.
El segundo factor es el agua, sometida a una doble afectación. Por un lado, la ya constatada contaminación de los cursos de agua del país, como consecuencia del uso abusivo e incontrolado de productos químicos por parte de la agroindustria. Por otro, la ley de riego, que permite la inconstitucional privatización del agua para riego, abriendo nuevas puertas a capitales externos interesados en controlarla. También implica la alteración del ciclo natural del agua, que, según los técnicos de la Universidad de la República, será nefasto para la calidad del recurso, con consecuencias perjudiciales para la salud humana.
El tercer factor es el dinero. Una ley del año 2014 hizo que todas nuestras operaciones económicas relativamente importantes –desde el cobro del sueldo hasta la compra de una casa- deban hacerse obligatoriamente a través del sistema bancario. Una política de reducciones tributarias hace que también las operaciones más chicas –incluidas las compras en el supermercado- se hagan con instrumentos bancarios. El resultado es que una creciente parte de la economía nacional pasa por el sistema bancario, que ha incrementado sus ganancias en grado que los usuarios de tarjetas parecen no sospechar, a pesar de que ellos pagan esas ganancias, con cada producto que compran (al que obviamente el comercio le carga el costo bancario) y al tener su dinero en cuentas que no generan interés. Cuentas por las que además pagarán a través de los “créditos de nómina” (préstamos sobre el sueldo o jubilación), y los cargos por exceso o escasez de movimientos.
¿Quién eligió ese modelo? ¿Quién decidió que la tierra y el agua se destinaran cada vez más a la mega inversión agroindustrial? ¿Quién pidió que los bancos controlaran todo el dinero e intervinieran en todas las transacciones económicas? ¿Qué partido político incluyó esas propuestas en su programa? ¿Cuándo lo discutimos?

La respuesta es obvia. No hubo discusión. El modelo se fue imponiendo de a poco.. Hoy una concesión, mañana una inversión, sorpresivamente una ley que impone la intervención bancaria, poco después un tratado o un contrato de inversión que aseguran beneficios inusuales a cierta empresa, luego otra ley que modifica el régimen del agua.
El argumento es siempre el mismo: “El mundo va en esa dirección”; “Es el progreso” y “Hay que modernizarse”. Son palabras mágicas con las que una legión de políticos y tecnócratas, de diversos pelos partidarios, justifican leyes, tratados y contratos que no redactaron ellos, que vienen prefabricados desde los “tanques de ideas” de las corporaciones transnacionales con el beneplácito de organismos internacionales como el Banco Mundial. Si no fuera trágico, sería hasta divertido ver a los defensores de esos “emprendimientos” cuando balbucean argumentos que tampoco construyeron ellos.
Esa línea argumental presupone que “el mundo” va en dirección deseable, como si no existiera una concentración escandalosa de la riqueza, como si los recursos naturales y la naturaleza misma no dieran señas de agotamiento, como si en “el mundo” no murieran millones de personas por hambre, sed, enfermedades curables y guerras causadas por la lógica del “progreso y modernización”, pregonada por corporaciones que controlan cada vez más los recursos naturales escasos.
Como lo había señalado la CEPAL hace ya muchos años, la división internacional del trabajo, es decir la asignación de áreas específicas de producción a cada región del mundo, es uno de los rasgos característicos del sistema económico en que vivimos. El proceso que solemos llamar “globalización”, ha acentuado ese rasgo, por estrategia de las corporaciones transnacionales, cuyas “cadenas de valor” instalan distintos aspectos de la producción y comercialización en regiones diversas (extracción de materias primas donde las haya; producción donde la mano de obra, las regulaciones y los impuestos sean menos exigentes; tecnología de los lugares donde ésta esté más desarrollada, venta en los mercados con mayor capacidad adquisitiva).
Es obvio que algunos intereses le han asignado a Uruguay el papel de productor de soja y de celulosa, materias primas que requieren cultivos poco amigables con la tierra y con el agua. Y es obvio también que en la división del trabajo no nos toca la industrialización de esas materias, que se hace en su mayor parte fuera del país.
Si alguna duda cupiera sobre que existe una planificación empresarial en esta asignación de tareas, bastaría recordar que en 1987 se aprobó la ley de forestación y que el Banco Mundial comenzó a subvencionar la forestación. Casi al mismo tiempo (gobierno colorado) se votó la ley de zonas francas y poco después (gobierno blanco) la ley de privatización de puertos, que hoy, junto con la forestación, forman parte esencial del modelo celulósico.
Desde que gobierna el Frente Amplio, la aceptación y promoción de ese modelo ha adoptado, a veces, un cierto aire compungido, un discurso de “No nos gusta, pero es lo que hay; no podemos oponernos y tampoco quedar afuera”, que cada vez con mayor frecuencia adopta el tono entusiasta para cantar loas a la “modernización” y al “progreso”.
Los dirigentes blancos y colorados se ven en problemas. No quieren apoyar al gobierno, pero tampoco quieren cuestionar al modelo, entre otras cosas porque blancos y colorados fueron los que lo iniciaron. Entonces se limitan a cuestionar la gestión y a denunciar casos de corrupción. La realidad es que el modelo no tiene oposición significativa, sino partidos que disputan por gestionarlo. Eso le ha hecho decir al ex fiscal Enrique Viana que, en la práctica, en el Uruguay “vivimos en un régimen de partido único”.
Cabe preguntarse si realmente no existe alternativa a ese modelo agroindustrial y financiero que se ha ido instalando en los últimos treinta años. Las visiones pesimistas, y las interesadas, coinciden en que nada puede hacerse desde el Uruguay para evitar un modelo de desarrollo que abarca al mundo.
Sin embargo, hay cosas que llaman la atención. Que la bancarización sea obligatoria, por ejemplo, es una peculiaridad uruguaya, que no existe en casi ningún otro país del mundo. ¿Por qué tuvimos que ser más realistas que el rey? ¿Por qué fuimos en la bancarización más allá que la mayoría de los países europeos?
Volviendo al caso paradigmático de UPM, ¿hay necesidad de financiar con mil millones de dólares una infraestructura que no está pensada para el país sino para un proyecto agroindustrial en particular? Un proyecto que, además, ni siquiera está comprometido a instalarse en el país. ¿Hay necesidad de pasar por sobre la Constitución y ofrecerle a UPM participar en y controlar, además de las obras de infraestructura, la reforma de las normas laborales del país, los cambios en los planes de ordenamiento territorial de cuatro departamentos y los programas de enseñanza técnico-profesional de esos mismos departamentos? ¿No resulta demasiado?
Por resignación o complicidad, la mayor parte del sistema político ha resuelto no sólo no oponerse sino ser el abanderado de un modelo productivo y financiero que, desde hace décadas, incluida supuestamente la más próspera de nuestra historia, nos ha dejado una deuda gigantesca y no nos ha traído autonomía productiva, ni infraestructura, ni cuidado del medio ambiente, ni integración social, ni un sistema de enseñanza aceptable del que no deserten tres cuartas partes de los gurises. La culpa en el fondo es nuestra, de los ciudadanos, porque, por comodidad o por ignorancia, hemos confiado y dejado hacer más de la cuenta.
¿Es todo eso inevitable? ¿No hay ningún camino, ninguna estrategia que nos permita pensar nuestra economía, nuestro país y nuestras vidas con mayor independencia?
Sin caer en la ingenuidad, hay datos que indican que quedan aun espacios en los que, con creatividad y coraje, se puede ejercer cierta autonomía.
Probablemente eso es lo que deberíamos estudiar y discutir, cuando nos dejen algún rato libre los reclamos antidiscriminación y las mutuas acusaciones de corrupción que nuestro sistema político intercambia como si fueran flores.

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La tendencia a la desigualdad económica y sus nocivas consecuencias.

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15/11/17

Investigadores de la Universidad Estatal de Washington, Estados Unidos, y otras 13 instituciones han descubierto que la tendencia desde la prehistoria se inclina hacia la desigualdad económica.

En un gran estudio, los científicos vieron disparidades en el aumento de la riqueza con el incremento de la agricultura, específicamente la domesticación de plantas y animales grandes, y una mayor organización social.

Sus hallazgos, publicados esta semana en la revista ‘Nature’, tienen profundas implicaciones para la sociedad contemporánea, ya que la desigualdad conduce repetidamente a trastornos sociales, incluso a colapsos, afirma el autor principal del trabajo, Tim Kohler, profesor de Arqueología y Antropología Evolutiva en la Universidad Estatal de Washington, en Estados Unidos. Señala que actualmente Estados Unidos tiene uno de los niveles más altos de desigualdad en la historia del mundo.

“La desigualdad tiene muchos efectos sutiles y potencialmente perniciosos en las sociedades”, afirma Kohler. El estudio reunió datos de 63 sitios arqueológicos o grupos de sitios. Comparando los tamaños de las casas dentro de cada sitio, los autores asignaron coeficientes de Gini, medidas comunes de desigualdad desarrolladas hace más de un siglo por el estadístico y sociólogo italiano Corrado Gini. En teoría, un país con igualdad de riqueza completa tendría un coeficiente de Gini de 0, mientras que un país con toda la riqueza concentrada en un hogar obtendría un 1.

Los investigadores encontraron que las sociedades cazadoras-recolectoras solían tener disparidades de riqueza bajas, con un Gini mediano de 0,17. Su movilidad dificultaría la acumulación de riqueza y no la transmitiría a las siguientes generaciones. Los horticultores, pequeños agricultores de baja intensidad, tenían una media de Gini de 0,27. Las sociedades agrícolas de mayor escala tenían un Gini de medios de 0,35.

Para sorpresa de los investigadores, la desigualdad siguió aumentando en el Viejo Mundo, mientras que llegó a una meseta en el Nuevo Mundo, apunta Kohler. Los científicos atribuyen esto a la capacidad de las sociedades del Viejo Mundo “para literalmente aprovechar grandes mamíferos domesticados como el ganado y, finalmente, caballos y el búfalo de agua”, dice Kohler.

Los animales de tiro, que no estaban disponibles en el Nuevo Mundo, permiten a los agricultores más ricos cultivar más tierra y expandirse a nuevas áreas, lo que aumentó su riqueza al tiempo que creó una clase de campesinos sin tierra. “Estos procesos incrementaron la desigualdad operando en ambos extremos de la distribución de la riqueza, aumentando las tenencias de los ricos mientras se disminuían las pertenencias de los pobres”, escriben los investigadores.
DESIGUALDAD DE RIQUEZA EN EL ANTIGUO VIEJO MUNDO SIMILAR A LA DE LA ESPAÑA ACTUAL

El Viejo Mundo también vio la llegada de la metalurgia del bronce y una élite guerrera que hizo incrementar las puntuaciones de Ginis a través de grandes casas y conquistas territoriales. Los modelos de los investigadores ubican a los Ginis más altos en el antiguo Viejo Mundo a 0,59, cerca del 0,56 de la Grecia contemporánea y del 0,58 de España.

Es muy inferior al 0,73 de China y al 0,80 de Estados Unidos, una cifra de 2000 citada en el documento de ‘Nature’. El informe ‘Allianz Global Wealth Report 2016’ sitúa a Estados Unidos EN 0,81 de Gini y Kohler ha visto a Estados Unidos con un Gini de 0,85, “que es probablemente la mayor desigualdad de riqueza para cualquier país desarrollado en este momento”, lo cual le resulta preocupante.

Las sociedades con alta desigualdad tienen baja movilidad social. Kohler explicó en un artículo de ‘Science’ publicado a principios de este año que encontró que las tasas de movilidad han caído del 90 por ciento para los niños estadounidenses nacidos en 1940 al 50 por ciento para los niños nacidos en la década de 1980. Los resultados, según los investigadores, “implican que revivir el ‘sueño americano’ de altas tasas de movilidad absoluta requeriría un crecimiento económico que se comparta más ampliamente a través de la distribución del ingreso”.

Otros estudios han encontrado que las sociedades desiguales tienden a tener una peor salud, mientras que las sociedades más equitativas presentan mayores expectativas de vida, confianza y voluntad de ayudar a los demás, según Kohler. “Las personas deben ser conscientes de que la desigualdad puede tener efectos perjudiciales en los resultados de salud, en la movilidad, en el grado de confianza, en la solidaridad social, en todas estas cosas –advierte–. No nos estamos ayudando por ser tan desiguales”.

La disminución de la desigualdad es extremadamente difícil y generalmente se produce a través de la peste, la revolución, la guerra masiva o el colapso estatal, según ‘The Great Leveler’, un libro de Walter Scheidel, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. El propio Kohler ha documentado cuatro periodos de creciente desigualdad entre los pueblos antiguos del suroeste de Estados Unidos, cada uno de los cuales termina en violencia y mayor igualdad. El último coincidió con la despoblación completa del área de Mesa Verde.

“En cada caso, no solo se da este descenso en las puntuaciones de Gini, sino que también vemos un aumento en la violencia que acompaña a ese declive –relata Kohler–. Podríamos estar preocupados en Estados Unidos, ya que, si el índice Gini sube demasiado, podríamos invitar a la revolución, o podríamos estar invitando al colapso estatal. Hay solo algunas cosas que van a disminuir nuestro índice Gini dramáticamente”.

Plástico: la plaga química del siglo XXI

Plástico: la plaga química del siglo XXI

Unas 8.300 millones de toneladas de esta sustancia han sido producidas a lo largo de la historia de la humanidad.

Ajay Verma / Reuters / (11/11/17)

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El plástico podría convertirse en el símbolo ominoso de la civilización global humana. Este material solo comenzó a producirse a escala industrial y utilizarse de forma masiva desde 1950 y ahora se lo puede ver esparcido por casi todos los lugares. Hasta existen mares de plástico, un duro golpe para la ecología, puesto que esta sustancia requiere entre cientos y miles de años para descomponerse.

Un equipo de científicos estadounidenses —de la Universidad de Georgia, la Universidad de California y la asociación Sea Education— apunta a la situación crítica en torno a la producción de los plásticos y su destino posterior, tras haber realizado este año el primer estudio a escala global y que reúne los datos de decenas de fuentes de diversa índole sobre este material.

En su estudio —publicado en la revista Science Advances— los investigadores calculan que hasta el 2015 se han producido 8.300 millones de toneladas de plástico, lo que equivaldría al peso de un millón de torres Eiffel o correspondería a unos 1.100 kilos de plástico por cada persona.

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En esto no paran las cifras que retratan la realidad ominosa de la nueva plaga del siglo XXI. Aquí vienen tres datos más:

En los últimos 13 años la humanidad ha producido la mitad de todo el plástico del planeta.
En 1950 se producían dos millones de toneladas anuales de plástico, mientras que en el 2015 esta cantidad se ha disparado hasta las 381 millones de toneladas.
La humanidad utiliza solo el 30% del plástico. Los restantes 70% —unos 6.000 millones de toneladas— permanecen en forma de residuos. De esta cantidad, solo el 9% ha sido reciclado, el 12% ha sido calcinado y el 79% se encuentra en basureros o esparcido por el medio ambiente.

Bendición y maldición del plástico

La popularidad del plástico se explica por lo que el agua no puede penetrar este material y por el hecho de que puede adquirir varias propiedades: ser rígido o flexible; duro o blando; opaco o transparente, entre otras cosas.

Pero al dejarse llevar por el encanto del plástico nuestra sociedad consumista debe recordar los peligros que supone para el medioambiente.

El plástico se usa cada vez más para aplicaciones de muy corto tiempo, como el empaquetado de productos de un solo uso o la comida para llevar. Los investigadores alertan: la mitad del plástico que producimos se transforma en residuo en cuatro o cinco años.
Ninguno de los plásticos de uso común es biodegradable. Los residuos acumulados por la humanidad la acompañarán durante cientos o miles de años.
El plástico no es un material renovable, ya que los monómeros que se utilizan para fabricarlo —como el etileno y el propileno— en su mayor parte se obtienen de hidrocarburos fósiles y productos derivados del petróleo.
El plástico no desaparece por completo. Lo que sucede es que la luz debilita el material y lo pulveriza en partículas de hasta de micras de diámetro. Estas partículas, que pueden alcanzar el tamaño de milímetros, luego se dispersan en el aire, el suelo y en los mares.

Según las extrapolaciones, y si no cambia nada en el manejo y la producción del plástico, para el 2050 el mundo contará con 13.000 millones de toneladas de este material. Por esta razón los autores del estudio llaman a la humanidad a que haga un uso más razonable de los plásticos que, al llevar comodidad y afluencia a nuestras vidas, pueden dañarla de un modo catastrófico.

Erling Kagge: La dimensión del silencio.

Entrevista a Erling Kagge, explorador polar, escritor, abogado y editor sueco.
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El silencio, ¿otra dimensión?

Es algo muy arraigado en nosotros, una necesidad que deberíamos atender.

¿La ignoramos?

En este mundo actual tenemos que escoger entre el silencio y el ruido, y la opción fácil es el ruido que te permite vivir con los demás, con tus dispositivos electrónicos y escapar de ti mismo.

Cuénteme su caso.

Cuando era niño el silencio equivalía a nada, a momentos de aburrimiento y tristeza. Pero haber caminado solo por el polo Sur durante 50 días con sus 50 noches…

¿Sin contacto alguno?

Sin internet ni teléfono ni radio, y no vi a ningún ser vivo. Allí empecé a percibir que la mente es mucho más amplia que el universo.

¿…?

Te das cuenta de lo pequeñito que eres, es una lección de humildad, pero a la vez te sientes grande porque percibes claramente que formas parte de todo eso que te rodea, parte esencial. Heidegger lo expresó así: el mundo desaparece cuando te fundes con él.

Maravillarse es una de las formas más puras de felicidad.

Hemos nacido para maravillarnos, pero a medida que crecemos vamos perdiendo esa capacidad. En la escuela básicamente lo que te enseñan es a que contribuyas a aumentar el PIB.

Esa sensación de que uno puede ser más amplio que el universo resulta difícil en la ciudad…

Yo creo que muchos se infravaloran, precisamente porque no acceden a su silencio. El ruido está constantemente disponible, a veces no reconocemos el ruido de tanto que hay.

Ruido auditivo, visual e interior.

Ruido es todo lo que te aparta de ti mismo, pero somos seres sociales, así que aislarse de vez en cuando requiere esfuerzo.

¿Al silencio hay que dejarle hablar?

Sí, y lleva inherente una suerte de poderío, es como un mar o como una extensión nevada. Uno se maravilla ante ese poderío si es que no le teme.

¿El estado normal del cerebro es el caos?

Te das cuenta de ello cuando sales de la rutina de siempre y te quedas en silencio, en un cuarto, solo, sin propósito, sin nada que contemplar; entonces se manifiesta el caos. He comprendido que muchos de los problemas que tengo residen precisamente en, como decía Pascal, no saber estar quieto y en silencio.

El silencio está bajo presión.

Para controlar ese caos necesitas silencio. El otro día leí la expresión Brain hacking y es lo que pasa: nos hackean el cerebro con mensajes repetitivos. Ya sabemos que no hay dietas milagrosas, pero seguimos creyendo que es posible.

Es ruido en forma de expectativa.

Entramos en un dopamina loop porque resulta más gratificante mantener la esperanza y seguir buscando que contentarse con haber alcanzado lo que uno quería.

Nuestra capacidad de concentración se va reduciendo.

Según un estudio, tenemos menos capacidad de concentración que los peces de colores. Hemos bajado de 12 a 8 segundos en 15 años. Pero el silencio no es pensar, el silencio es sentir.

“La vida es larga si sabes usarla”.

Hace dos mil años Séneca ya decía que todo el mundo existe pero muy pocos viven. La vida es larga siempre y cuando nos escuchemos más a nosotros mismos y miremos al frente. Pero si vivimos entretenidos con los dispositivos, la televisión y pegados a otros la vida se hace corta.

Qué sensación atesora de sus momentos de soledad y silencio…

En el día a día tengo clara la percepción de dónde termina mi cuerpo, pero cuando estoy perdido por los bosques noruegos, al cabo de dos semanas ese límite físico desaparece, tu cuerpo se adentra en el entorno y formas parte de él.

¿Desaparece la soledad?

Estableces un dialogo con lo que te rodea y te llegan respuestas a preguntas que ni siquiera eras consciente de que habías formulado. Hay un universo que se extiende hacia fuera, otro se extiende hacia dentro.

Recorrer las cloacas de Nueva York es una experiencia bien distinta.

Ves con claridad como todo lo que pasa arriba se refleja abajo, el exceso de consumo y toda esa flora artificial de cables y tuberías. Nuestra inmensa mierda tiene incluso cierta poesía.

¿Por qué se fue a explorar las cloacas?

Pasaba problemas con la madre de mis hijas y tuve esa necesidad de escapar del mundo, y allí me sumergí: dormí y viví durante cinco días, quizá fue un reflejo de mi estado de ánimo.

Los momentos reveladores de su vida ¿han sido sin palabras?

Sí, porque cuando no hay palabras la realidad y la verdad afloran a la superficie. Hace una semana compartí ascensor con una pareja de ancianos, ella le arreglaba con cariño la pajarita y él la miraba agradecido y embelesado a los ojos.



Pensé que seguramente habrían pasado infiernos en su relación, pero en aquel silencio era obvio que se amaban. Muchas de las cosas importantes no se pueden explicar con palabras.

La eternidad en el instante, ¿es su anhelo?

Esos momentos sin tiempo… Sí, la eternidad y el instante van de la mano. Creo que en la vida más que de sumar se trata de restar. Cuanto tenemos, lo llevamos dentro.

LA TAN DESEADA SUMISIÓN: El acuerdo entre Uruguay y la corporación finlandesa UPM

LA TAN DESEADA SUMISIÓN
por Andrés Núñez Leites

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22 observaciones al bochornoso acuerdo entre el Estado uruguayo y la empresa finlandesa UPM

La historia de nuestros países parece repetirse eternamente: enarbolar una bandera nacionalista, promover una mística independentista y vehiculizar los intereses económicos de algún país o empresa extranjera, en alianza con las elites dominantes locales. Al mismo tiempo. A esta fatalidad de la realidad poscolonial, se agrega el avance del proceso de globalización, con el cual los Estados van perdiendo soberanía frente a las empresas trasnacionales. No se trata de un simple acto de corrupción, sino de algo más estructural: las empresas han logrado acoplarse al funcionamiento del Estado, del cual requieren la generación de un entorno seguro (económico, jurídico, de política ambiental y laboral) y al cual le vuelcan aportes vía impuestos, resultados de PBI y cierto “derrame” hacia los inversores locales en forma de servicios y provisión de materias primas. De ahí que se firmen contratos de inversión en los cuales el Estado se para como una agencia contratable por la empresa, y cede su soberanía. De ahí que la empresa pase a dictarle condiciones y evaluar los desempeños del Estado.

A continuación, extractos y brevísimos comentarios del contrato de inversión entre el Estado uruguayo y la empresa finlandesa UPM*:

1. Solo una parte arriesga

El Estado se compromete a realizar una enorme inversión pública, pero la empresa se reserva el derecho de no hacer su inversión o “decisión final de inversión” (DFI):

“ROU reconoce y conviene en que es intención llevar a cabo el Proyecto ROU independientemente del Proyecto UPM.”

2. Solo una parte tiene opciones de inversión

“El Proyecto de Planta de Celulosa involucra el diseño (…) construcción (…) de una planta de celulosa y, a elección de UPM, la siguiente infraestructura relacionada (…)”

3. Beneficios para Uruguay no son obligatorios

“ROU espera que los beneficios del Proyecto UPM podrían incluir los asuntos referidos en las Cláusulas 2.2. y 2.3. /beneficios económicos/. Dichos beneficios son únicamente indicativos y no constituyen obligación o compromiso alguno para que UPM y el Proyecto UPM alcance dichos beneficios o resultados.”

4. ¿Salvaguarda jurídica o imagen pública?

En los juicios internacionales, el simple diálogo por inversiones se toma como inicio del proceso de contratación y habilita a la solicitud de retribuciones económicas en caso de no concretarse un negocio. Pero también es voluntad del gobierno que UPM reconozca que la instalación de una planta de celulosa no es una ficción sino un proceso real. En todo caso, otras disposiciones posteriores, implican el reconocimiento del gobierno de que la empresa puede abandonar el proyecto sin verse obligado a indemnizar.

“UPM reconoce su interés en llevar a cabo el Proyecto UPM y que ha tenido discusiones con ROU en los términos establecidos en este Contrato para facilitar la implementación de ciertos requisitos para la inversión de UPM.”

5. Aportes ínfimos para el Estado

En relación con sus ganancias, los aportes de UPM serán ridículos. UPM1 (más chica que UPM2) ganó en el segundo trimestre de 2017 US$ 290,4 millones http://www.elpais.com.uy/in…/aumentan-ganancias-upm-ano.html UPM2 va a pagar US$ 2,3 millones por trimestre…

6. Congelamiento de la capacidad fiscal del Estado

Aún si la empresa genera ganancias más altas que las esperadas, lo cual podría permitirle al Estado una readecuación de la carga impositiva, Uruguay y UPM negociarán un “Acuerdo de Precios Anticipado (APA), instrumentado entre Forestal Oriental S.A. y/o UPM y cualquier otras de sus Afiliadas comparecientes en la solicitud y la DGI (…) Asimismo, ROU procurará que el plazo del APA sea por 3 (tres) ejercicios fiscales a partir del año siguiente a su firma.”

7. Autorizaciones ambientales en plazos imposibles

El Estado se obliga a otorgar autorizaciones ambientales en plazos breves. Aún reforzando sustancialmente la capacidad técnica y operativa de su autoridad ambiental, esta obligación implica un grave riesgo de realizar evaluaciones incorrectas del posible impacto ambiental del proyecto de UPM. A esto se agrega que, de acuerdo a la benigna legislación ambiental uruguaya, no es el Estado el que designa a las consultoras que hacen los análisis previo de impacto ambiental de los proyectos, sino la propia empresa interesada la que contrata a las consultoras, lo cual inevitablemente sesga los documentos en su favor. O sea: peritaje de parte interesada y con plazos insosteniblemente breves, configuran un posible escenario de impunidad ambiental.

“ROU emitirá resolución (…) en caso que UPM resuelva solicitar la AAP /autorización ambiental previa/ para la Zona Franca (…) en forma independiente /a la AAP de la Planta de Celulosa/ (…) en un plazo no mayor a 3 (tres) meses…”

Otros plazos de autorización ambiental previa para el Estado:
2. Planta de celulosa, 12 meses
3. Proyecto ferroviario, 8 meses
4. Puerto, 12 meses

8. Contacto en DINAMA

Esto puede parecer mínimo, pero es crucial. Cuando se habla de un contacto o enlace entre partes que se asocian en un negocio conjunto, se rompe con la soberanía estatal, en la medida que es función del Estado fiscalizar, controlar, sancionar los incumplimientos de su normativa. Por otra parte, la designación de un funcionario estable para la función de “coordinación” con la empresa, es un augurio de segura cooptación.

“ROU designará un coordinador general dentro de la DINAMA como persona de contacto con UPM para los respectivos trámites de autorización.”

9. Mejores tecnologías disponibles es un decir

UPM seguirá el estándar europeo de 2014 en cuanto a las BAT (mejores tecnologías disponibles) en relación con el medio ambiente. Sin embargo, ello no significa las tecnologías menos contaminantes, sino las menos contaminantes sin afectar las ganancias de la empresa.

10. El Estado no controla, negocia

Esto es significativo. Si UPM y las actividades asociadas a la cadena productiva forestal causan un impacto negativo en el medio ambiente, las soluciones no son sancionatorias ni correctivas, sino una negociación de partes con común acuerdo.

“/Las partes contratantes/ Conjuntamente definirán las medidas a implementar por parte de UPM, como respuesta a otros efectos ambientales significativos que se puedan provocar…”

11. Congelamiento del derecho ambiental

El siguiente fragmento significa que, por ejemplo, si hay avances científicos que permiten detectar que los procedimientos de UPM contaminan de un modo o en un grado inesperado, el Estado renuncia a su derecho a modificar la normativa ambiental, quedando atado a la norma europea de 2014.

“ROU se compromete a exigir los niveles de emisiones al ambiente en el rango de las mejores tecnologías disponibles de acuerdo con el documento BAT de IPPC (2014), dentro del marco de la normativa nacional.”

12. Límite flexible a la emisión de fósforo

Una cláusula que a la vez que alude a una norma, la disuelve, en la medida que su aplicación pasa a ser condicionada por la EIA, producida por una consultora contratada por la empresa y analizada luego por la autoridad ambiental del Estado. Se permite a la empresa tirar fósforo a los niveles de la norma de la dictadura (Decreto 253/979: máx 5mg/l) “salvo que las conclusiones técnicas que resulten del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental” digan otra cosa.

13. El estado rinde cuentas periódicamente

En tanto se trata de la implementación de condiciones puestas por la empresa, ésta asume el papel fiscalizador, y el Estado el de parte contratada que debe obedecer. Es el inverso de la soberanía nacional.

“ROU informará mensualmente a UPM de la evolución de los plazos /del proyecto ferrocarrilero/ establecidos en los literales anteriores”

“”ROU deberá proporcionarle a los Observadores Ferroviarios de UPM informes de progreso integrales que contengan toda la información relevante y actualizada relacionada con el Proyecto Ferroviario.”

14. Hasta el flujo de tránsito de la capital del país se somete a los requerimientos de UPM

El proyecto ferroviario al servicio de UPM provocará una enorme distorsión en la circulación del tránsito y en el medio ambiente, entre otras cosas, por el ruido. Inicialmente, los gobiernos locales protestaron porque el tren, con varios carriles y las 24 horas, pasará por zonas densamente pobladas, para aprovechar la infraestructura porturaria de Montevideo. Luego las protestas se acallaron.

“Si las Obras de Viaducto sobre la Rambla no han sido completadas por ROU en la Fecha Programada de Finalización del Proyecto Ferroviario o en cualquier momento posterior a esta, ROU organizará el tráfico en el Área de Cruce de la Rambla (incluso, si es necesario, detener el tráfico) de la manera que sea necesaria para permitirles a los trenes transportando carga de UPM alcanzar el Proyecto Portuario sin interrupciones y tal como está programado y asegurar que no existan interrupciones en el uso de la Vía Férrea por parte de UPM y el Operador Ferroviario de UPM.”

15. La política educativa del Estado se somete a la voluntad y al control de UPM

La estructura educativa de formación básica y técnica de nivel secundario y terciario del Estado uruguayo en Tacuarembó, Paso de los Toros y Durazno (UTU), se somete a una reforma para producir los técnicos que UPM requiere. Como en el caso del ferrocarril, UPM revisa, aprueba y controla los cambios. Sí: UPM debe aprobar el plan educativo.

” 3.6.4 Educación
(a) Luego de la fecha de la DFI, ROU deberá organizar y financiar la mejora de las universidades técnicas (UTU), principalmente de Paso de los Toros, Durazno y Tacuarembó, para mejorar su capacidad de brindar instalaciones y recursos educativos con respecto a las disciplinas mecánicas, de instrumentación y eléctricas y, al hacerlo, deberá tener en cuenta y aplicar de buena fe las visiones de UPM con respecto a lo siguiente:
i. Las necesidades de su cadena de valores en relación con el proyecto de UPM.
ii. Cómo cree que la cooperación puede facilitarse de mejor manera entre dichas universidades y las universidades técnicas en Finlandia.
(b) Luego de la fecha de la DFI, ROU deberá organizar y financiar programas para brindar apoyo a las personas de la región de influencia para mejorar su capacidad de completar los estudios educativos básicos.
(c) Antes de la Fecha Límite de la Fase 2, ROU debe proporcionarle a UPM un plan que establezca cómo pretende cumplir con sus obligaciones con respecto a:
i. Cláusula 3.6.4 (a) y
ii. Cláusula 3.6.4 (b) ”

16. UPM será fuente de Derecho Laboral

El resultado de las negociaciones entre UPM, la central sindical PIT-CNT y el MTSS (ministerio de trabajo), comprometerá al Estado para que se incorpore al Derecho Positivo Uruguayo.

“Incorporar al Derecho Positivo Uruguayo -bajo la forma de ley, decreto o eventualmente convenio colectivo-, las normas resultantes de los acuerdos /entre UPM-PITCNT-MTSS/”

17. Operaciones forestales de UPM, protegidas

El Estado se obliga a darle rápidamente a UPM las autorizaciones ambientales previas a sus proyectos forestales: en 2 meses (categoría A) y en 6 meses (categoría B). Y hay más, ya está corriendo un plazo de 1 mes para que el Estado presente a UPM las condiciones de las explotaciones forestales en categoría B (más contaminantes).

18. Autorizaciones ambientales, un trámite

En el capítulo que busca proteger a las operaciones forestales de UPM, asegurando su realización. Se profundizan las condiciones que señalamos en el punto (7), en un grado descabellado. Estamos hablando de plantaciones de monocultivos (“desiertos verdes”) que tienen un enorme impacto en los suelos y el agua:

“MVOTMA/DINAMA se compromete a asegurar disponibilidad de personal técnico en la División de Impacto Ambiental de DINAMA para analizar sin demoras, aproximadamente 30 (treinta) proyectos por semestre que presentaría UPM o terceros asociados a su Programa de Fomento.”

19. Para los contratistas de UPM, todo

La sociedad uruguaya será obligada a concentrar sus escasos recursos de obra pública en las localidades donde se alojen y trabajen los empleados de la empresa. A los puntos que menciona a cita a continuación, hay que sumarle el compromiso del Estado para brindar transporte e internet LTE:

“ROU reconoce, manifiesta, garantiza y acepta que deberá proporcionar en el Sistema de localidades la disponibilidad del sistema de crédito con y sin subsidio para facilitar el acceso a la vivienda para las personas con ingresos permanentes, así como también proporcionar servicios públicos apropiados (incluso servicios de salud, educación pública y sistema de cuidados).”

El Estado elabora un proyecto para mostrar cómo desarrollará lo recién mencionado, y lo presenta a UPM para su aprobación.

20. Instituciones de capacitación “cogobernadas”… entre el ejecutivo y UPM

“Gobernanza” es el nombre clave para el vasallaje del Estado frente a las multinacionales. Así, todas las instituciones de capacitación e investigación que el Estado se obliga a crear con los aportes de UPM, tendrán “gobernanza público-privada”: Centro Tecnológico Forestal Maderero, Centro Tecnológico en Bioeconomía, etc.

21. Otra vez: sólo una parte se arriesga

“Las Partes reconocen y acuerdan que la Decisión Final de Inversión de UPM sobre si procede o no con el Proyecto de Planta de Celulosa quedará sujeta a la sola discreción de UPM, aun cuando cada una de las Condiciones Necesarias hayan sido satisfechas y el Contrato Complementario haya sido suscrito.”

22. Renuncia el Estado a su soberanía judicial

El Estado se pone al mismo nivel que la empresa y renuncia a su soberanía y al uso de sus tribunales judiciales. Si hay conflicto entre Uruguay y UPM: “la controversia se resolverá mediante arbitraje en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI)”, sita en Washington, Estados Unidos. Y si el CIADI declina competencia, il n’y a pas de problème: se hará un “arbitraje regido bajo las Reglas de Arbitraje de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Legislación de Comercio Internacional (UNCITRAL) y administrado por el Secretariado del CIADI. El lugar y sede de cualquier arbitraje regido por las Reglas de Arbitraje de UNCITRAL será París, Francia.”

Documento:
https://es.scribd.com/document/363792007/Contrato-de-inversion-entre-UPM-y-El-gobierno-uruguayo#from_embed

La masacre del Mozote en El Salvador: asesinando al servicio de EEUU.

El Mozote: la masacre más mortífera en la historia de América Latina que no conocías
Alejandro López, 21/10/17.

religion

La tarde del 10 de diciembre de 1981 la tranquilidad del pequeño poblado de El Mozote ubicado al norte de El Salvador, cerca de la frontera con Honduras, habría de esfumarse para siempre. El batallón Atlácatl, un grupo del ejército salvadoreño encargado de poner fin a la guerrilla y formado en la tristemente célebre Escuela de las Américas, conocida como el semillero de militares que inauguraron las dictaduras más sangrientas de América Latina, irrumpió en el poblado.

Su objetivo, según la “Operación Rescate”, era seguir toda huella del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), una organización política que había elegido la guerrilla como el medio para terminar con la precaria situación, pobreza extrema y la poderosa influencia de los Estados Unidos en la política nacional que vivía el Salvador.

Las poco más de 25 casas reunidas en torno a una plaza pública que conformaban El Mozote quedaron vacías ante la llegada de los militares, quienes exigieron a toda la población abandonar inmediatamente sus viviendas y concentrarse en la plaza. Una vez reunidos fueron interrogados por los soldados sobre las actividades de la guerrilla en la zona, obligados a encerrarse en sus casas y amenazados de muerte si a alguno se le ocurría salir a la calle durante el resto de la noche.

“Los soldados del Batallón Atlacatl llegaron el 10 de diciembre al caserío y obligaron a todos los habitantes a que salieran de sus casas y que se formaran en filas en la pequeña plaza del lugar. A la medianoche, se le ordenó a todos que regresaran a sus casas. El Mozote estaba atestado de gente, pues por el temor del operativo muchos otros moradores habían llegado a refugiarse. En total, se calcula que había entre seiscientas y ochocientas personas, la mayoría niños”.

La madrugada del 11 de diciembre el batallón repitió el protocolo inicial y recrudeció sus acciones a un punto sin retorno. Sin excepción, cada habitante de El Mozote se presentó en la plaza, donde fueron divididos entre hombres, mujeres y niños y encerrados por separado en la iglesia, en un sitio conocido como “el convento” y en distintas casas.

Comenzó el interrogatorio. Los soldados formaron a grupos de 5 personas para preguntar de forma intimidante todo lo que supieran sobre el movimiento insurgente. Con las técnicas de la Escuela de las Américas puestas en práctica en distintas dictaduras en el Cono Sur años atrás, el interrogatorio devenía en tortura para cada uno de los miembros del grupo.

“En grupos de cinco y vendados y amarrados de manos, los hombres eran sacados de la iglesia y fusilados. Los pocos que quedaban agonizando eran brutalmente decapitados con golpes de machete en la nuca. A las doce del mediodía ya habían terminado de matar a todos los hombres. Mi esposo, Domingo Claros, fue uno de los primeros en morir. Iba en uno de los primeros grupos, pero comenzó a forcejear y le dispararon. Estaba vivo, un soldado se acercó y con un machete lo degolló. Las mujeres no corrieron mejor suerte. Los soldados entraron a la fuerza en la pequeña casa y comenzaron a seleccionar a las mujeres más jóvenes. La mayoría de madres se opuso, pero fueron sometidas con golpes de culata de fusil o a patadas”.

Una vez finalizado, asesinaban a todos para borrar cualquier evidencia. La cruel escena se prolongó durante horas. La plaza, el convento y la iglesia veían pasar ríos de sangre y un montón de cuerpos apilados mientras la masacre continuaba. Los militares fueron especialmente sádicos con las mujeres y los menores. Muchas de ellas fueron violadas y posteriormente decapitadas.

“Algunas, para horror de los niños y las mujeres, fueron asesinadas en el mismo lugar. Las jóvenes fueron llevadas a las afueras del caserío para ser violadas. Un testigo que ha permanecido en el anonimato durante todo el proceso de investigación, un hombre obligado a servir como guía por los oficiales del Atlacatl, reconoció que las adolescentes fueron violadas durante todo ese día. Los soldados hablaban sobre las violaciones. Contaban y bromeaban sobre lo mucho que les habían gustado las niñas de doce años. Después de violarlas, los soldados las mataban a tiros o las decapitaban. Las mujeres fueron asesinadas con el mismo método practicado a los hombres: se les transportaba en grupos de cinco y se les fusilaba; posteriormente se decapitaban los cadáveres o a las agonizantes”.

El crimen se repitió en otras localidades vecinas de El Mozote durante al menos tres noches. Se trata de la matanza más sanguinaria en la historia de América Latina y un hecho sin precedentes en el que un ejército masacró sin piedad a la sociedad civil desarmada, sin enfrentamiento alguno.

El único testimonio de primera mano de aquellos días de 1981 es el de Rufina Amaya, sobreviviente de la masacre, quien contó una y otra vez cómo asesinaron a su esposo y cuatro hijos en espera de justicia; sin embargo, el gobierno salvadoreño negó sistemáticamente la masacre y sepultó cualquier posibilidad de investigación en 1993, cuando la Ley de Amnistía General promulgada meses atrás cerró el caso con total impunidad. Después de 36 años de la masacre, a inicios de 2017 se esbozó una posibilidad para hacer justicia, luego de que un tribunal salvadoreño reabriera el caso, medio año después de la anulación de la ley que apostó por el olvido y la muerte.

Liberar a Viglietti

Liberar a Viglietti
Por Milton Fornaro

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Daniel Viglietti (a la derecha) junto al escritor uruguayo Mario Benedetti.

Liberar a Viglietti. La consigna apareció de la noche a la mañana en los muros de Montevideo. Malos tiempos para el cantor, malos tiempos a secas, cuando se persigue, se encarcela, se tortura y se mata por pensar diferente. Era el año 1972, preparatorio del golpe de Estado del 73. Gobernaba Bordaberry pero mandaban los militares. Derrotada desde hacía un año la guerrilla de los tupamaros, las fuerzas represoras continuaron su labor de destrucción con los trabajadores, los estudiantes, los artistas, y contra cualquiera que opinara distinto a los mesías.

Liberar a Viglietti. Algunas de aquellas pintadas, realizadas por manos anónimas y valientes, soportaron el paso del tiempo, aun cuando el preso había sido liberado. Una de ellos perduró en la Puerta de la Ciudadela, un monumento de Montevideo que queda a la entrada de la Ciudad Vieja. No es otra cosa que una puerta reconstruida, de las dos que comunicaban el fuerte amurallado con la ciudad colonial, en el siglo XVIII y a principios del XIX. En esas piedras centenarias las tres palabras escritas a las apuradas adquirían un valor simbólico, impensado sin duda por los ocasionales pintores. Se cuenta que Bartolomé Hidalgo –el primer poeta del que se tienen noticias por estos lados– durante la guerra independentista acostumbraba ir al pie de la muralla para, acompañado por su guitarra, entonar diatribas contra las tropas españolas acuarteladas.

Con la dictadura ya instalada, la pintura todavía podía leerse. Al pasar por el lugar, pensaba en Viglietti y en los otros compatriotas en el exilio. Mirando la frase desleída, se me antojaba que el primer cantor seguía, después de ciento sesenta y pico de años, desafiando con sus versos libertarios a los opresores.

Bartolomé Hidalgo con sus cielitos patrióticos fue el que inauguró lo que luego el crítico Hugo García Robles bautizó como el cantar opinando, una sana costumbre nacional que en los años sesenta del siglo pasado continuaba advirtiéndonos acerca de lo que estábamos viviendo.

Era Daniel, pero también Zitarrosa, Los Olimareños, Yamandú Palacios, entre otros, quienes llenaban estadios cuando los jóvenes nos bebíamos los vientos creyéndonos protagonistas de los cambios que suponíamos estaban a la vuelta de la esquina. Eran los tiempos del arriba nervioso y del abajo que se mueve. Contribuíamos (obreros y estudiantes, unidos y adelante) a sacudir el abajo. Nos quedábamos afónicos de gritar consignas y de corear estribillos de canciones que conocíamos de memoria.

Daniel fue un admirado referente para muchos de nosotros. Aun sin conocerlo personalmente, lo sentía cercano por circunstancias que tienen que ver con Minas, el pueblo del interior donde nací y viví hasta los diecinueve años.

El padre de Daniel, el coronel Cédar Viglietti, militar constitucionalista y posteriormente, en el 71, fundador del Frente Amplio, se instaló en Minas en la década de 1950. Eximio concertista y estudioso del folclore uruguayo, el coronel era un reconocido profesor de guitarra. Lo conocí un día en que, con otros dos amigos. acompañamos a su casa a un compañero de correrías condenado por los padres a tomar clases. Con el tiempo, cuando el nombre de Daniel comenzó a sonar en la radio supimos que el cantor era hijo del coronel.

Juan Capagorry, un coterráneo que por entonces vivía en Montevideo, amigo de Daniel y autor de las letras de su segundo disco, era quien, cuando recalaba por el pueblo, nos llevaba noticias de los primeros recitales y nos contaba cómo marchaba Hombres de nuestra tierra que ese era el título de aquella grabación. En las conversaciones interminables que tenían lugar en la casa de Nanago Puchet, Daniel fue un contertulio más. Físicamente nunca estuvo allí sentado tomando grapa con nosotros, y sin embargo Capagorry lo hacía estar. Juan generosamente nos regalaba la amistad de Daniel, la desparramaba entre nosotros. Y así fue que en lo de Puchet todos fuimos amigos del Viglietti más famoso. Amigos, como es mi caso, sin haber cruzado una palabra con él, y conociéndole la cara únicamente por las fotos de las carátulas de los discos. Sí escuchábamos y nos aprendíamos sus canciones, y leíamos sus artículos en el semanario Marcha.

Mientras tanto, como un preludio de lo que se desataría en la década siguiente, el gobierno, nervioso, reprimía con saña creciente todo lo que se movía. La militancia política hizo que frecuentara más asiduamente la casa del coronel Viglietti. Allí nos reuníamos con sus hijos Cédar, Graciela y Silvia, y otros compañeros para planificar acciones inocentes de denuncia y protesta. Con Cédar llegamos a compartir incluso una semana de cárcel. Luego, el golpe de Estado hizo que perdiéramos contacto.

Recién en 2004, Graciela me habló por teléfono diciéndome que Daniel quería verme. Después de cuarenta años, por primera vez estuvimos frente a frente. Él había logrado la reedición de un libro del coronel, fallecido en 1979, y me invitaba a participar de la presentación. Lo hice con agrado, y aquella noche conté parte de esta historia.

A partir de aquel día seguimos viéndonos, con él y con Lourdes, su compañera. Incluso en una oportunidad viajamos juntos a la Feria del Libro de Caracas. Era donde cuadrara, en la calle, en algún boliche, en la Fundación Mario Benedetti, o en sus recitales. A veces hablábamos por teléfono o intercambiábamos algún mail. Lo hacíamos con la naturalidad de los amigos de toda la vida, esos que uno conoce desde siempre.

Ahora que se ha ido, seguiré viendo la pintada que no está. Leeré para mí: Liberar a Viglietti. Aquel exorcismo que practicaba creyendo que podía traer de vuelta a todos los compañeros. Del exilio, de la cárcel y de la muerte.